El «Estelle» es el dedo que señala la ocupación israelí


MANUEL ESPINAR Y SANTIAGO GONZÁLEZ VALLEJO | CAMPAÑA RUMBO A GAZA (WWW.RUMBOAGAZA.ORG)


Las autoridades europeas están moral y políticamente obligadas a ponerse al lado de los internacionalistas solidarios y a ejercer las presiones necesarias para impedir agresiones por parte de Israel.

Una coalición internacional ha desplegado una nueva campaña contra la ocupación israelí de Palestina y el bloqueo de Gaza. Sería la tercera edición de la «Flotilla de la Libertad». El velero «Estelle» ya surca los mares con dirección a Gaza.
Pero lo que hay que enfatizar, como en las ocasiones anteriores, no es tanto la cuestión logística sino la defensa del derecho internacional que mueve a la Campaña, la lucha contra la ocupación israelí y la impunidad de la misma, ejemplarizada en el objetivo de romper el bloqueo que sufre la población de Gaza.
Gaza sufre un bloqueo por tierra, mar y aire del ocupante israelí. Ahora, fragmentado por el cambio de la postura egipcia de abrir el paso terrestre de Rafah. Los israelíes controlan la cantidad y composición de lo que pueden importar o exportar. No hay libre paso de personas y no hay posibilidad de que los palestinos de un lado u otro puedan visitar a sus familiares o amigos, ya sean de la vecina Cisjordania, incluyendo Jerusalén, u otros lugares, fuera de los Territorios Ocupados.
La población de Gaza es mayoritariamente refugiada. Son los palestinos que tuvieron que irse de sus hogares como consecuencia de la creación del Estado de Israel. Este es otro de los elementos de la vulneración del derecho internacional, permanentemente obviado por Israel, el derecho de los refugiados a volver a sus hogares, condición que puso la propia comunidad internacional para el reconocimiento de Israel por parte de las Naciones Unidas. Otro hecho que señala la continua complicidad de los gobiernos de la comunidad internacional con la política de hechos consumados israelíes.
Por eso la travesía del «Estelle» busca invertir la política hipócrita de comunicados equidistantes de los gobiernos y de la UE en particular, que en el fondo son un beneplácito a la política de ocupación y agresión israelí. El destino declarado del «Estelle» de ir al puerto de Gaza y, contemporáneamente, que un barco palestino desde ese mismo puerto salga a mar abierto con personas y bienes, pone a las autoridades europeas ante su responsabilidad de defender, frente a la potencia ocupante, el derecho internacional al libre tránsito.
Reiteramos, la ocupación israelí de la tierra palestina y árabe dura ya muchísimos años y la falta de respuesta o la complicidad de muchos gobiernos de la comunidad internacional ha contribuido a la misma. Israel vulnera sistemáticamente las convenciones de Ginebra y hace caso omiso de las resoluciones de las Naciones Unidas. Los estados garantes de la legalidad internacional, la Unión Europea, incluido el Estado español, deben ejercer su capacidad de disuasión política para poner fin a la ocupación e impunidad israelí. No lo hacen, ni quieren hacerlo, pero intentan vestir sus contradicciones con el espantapájaros de que apoyan un «proceso de paz» inexistente, al mismo tiempo que miran a otro lado ante las colonias, el robo del agua, el Muro, las leyes racistas y discriminatorias... la política diaria israelí.
Y es esa falta de acción u omisión de los gobiernos para poner fin a la ocupación y al sufrimiento de la población palestina en su totalidad, incluyendo a los refugiados, y particularmente la población de Gaza, por lo que surgen y surgirán las campañas Rumbo a Gaza, o la que se está extendiendo desde la propia sociedad civil palestina de Boicot, Sanciones y Desinversiones (BDS). En esta última, ya hay organizada una Conferencia en Barcelona (19-21 de octubre) y un Foro Social Mundial en Porto Alegre (Brasil), desde el 28 de noviembre al 1 de diciembre, que amplíe e identifique acciones concretas, además de popularizar la misma, a las que se invita a que más colectivos se unan, pues tienen el mismo propósito de luchar contra el régimen israelí del apartheid.
La marcha de Estelle, desde Escandinavia y sus atraques en diferentes localidades europeas, entre ellas Donostia, Bermeo, Alicante y Barcelona a finales de agosto y primeros de septiembre, según la previsión de los organizadores del Estado español, Rumbo a Gaza, servirán para popularizar esta Campaña contra el bloqueo ilegal israelí a Gaza y pondrá a las autoridades y sus decisiones, omisiones y complicidad, ya sean españolas, europeas y las del conjunto de la Comunidad Internacional, ante los ojos de sus poblaciones.
Los gobiernos europeos ya saben, tras más de sesenta años de relaciones con Israel, la ineficacia de una supuesta estrategia -que en realidad ha sido colusión de intereses- de fomento de una sociedad israelí, mayoritariamente alineada en el supremacismo, y el comercio exterior mutuo que inclinase su comportamiento hacia valores democráticos -el racismo israelí es contrario a la democracia- y de derecho internacional. Esa supuesta estrategia europea ha sido respondida por Israel con la intensificación de sus prácticas coloniales y el dibujo de leyes racistas y bantustanes en Palestina. Las autoridades europeas están moral y políticamente obligadas a ponerse al lado de los internacionalistas solidarios y ejercer las presiones necesarias para impedir posibles agresiones y rechazar cualquier vulneración a la legalidad internacional por parte de la potencia ocupante israelí. Ante la ocupación y los crímenes evidentes cometidos por Israel contra las anteriores flotillas y sus predecesores, sin pagar ningún precio por ello, lo que sigue animando a dicha potencia ocupante a seguir cometiendo nuevos crímenes, el Gobierno español y la UE tienen la responsabilidad de actuar sin eludir sus obligaciones de luchar a favor de la paz con justicia, propiciar un Estado palestino y rechazar con hechos la política israelí de ocupación y crimen continuado, ejerciendo las sanciones previstas en los acuerdos bilaterales y europeos.
Ese es el dedo que señala el «Estelle». Las autoridades tienen que actuar contra la luna de la ocupación. Continuarán misérrimos si vuelven a mirar el dedo y quieren eludir y distraer de sus responsabilidades. El éxito de la Flotilla de la libertad será un éxito de todos y todas quienes creemos en una paz justa, sin ocupación de Palestina.

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