martes, 31 de mayo de 2016

Policía fronterizo israelí que asesinó a un niño palestino de 16 años, no será procesado

Mohammad Sunukrut, de 16 años, falleció por una bala con punta de esponja, disparada por un policía israelí el 31 de agosto de 2014, la justicia israelí no presentó cargos y el culpable no será procesado. 

Un joven palestino muestra una bala con punta de esponja disparada por la policía israelí, durante enfrentamientos entre jóvenes palestinos y la policía fronteriza israelí en un checkpoint entre el campamento de refugiados de Shuafat y Jerusalén, el 7 de noviembre de 2014. (Foto: Oren Ziv / ActiveStills)
Investigadores internos israelíes cerraron el caso sin presentar cargos contra un policía fronterizo que disparó en la cabeza a Mohammad Sunukrut, de 16 años, con una bala con punta de esponja el 31 de agosto de 2014, causando su muerte.
El adolescente de Jerusalén Este falleció el 7 de septiembre, una semana después de que un policía fronterizo israelí disparara al lado derecho de su cabeza con una bala con punta de esponja. La bala causó una fractura de cráneo y hemorragia cerebral. Aunque los funcionarios israelíes inicialmente afirmaron que Sunukrut recibió un disparo en la pierna, golpeándose en la cabeza después, la autopsia reveló que la bala con punta de esponja golpeó en su cabeza y fue la causa de la muerte.
"La normativa en cuanto al empleo de las balas con punta de esponja sólo tienen sentido si hay consecuencias para los individuos que no sigan las mismas", explicó Ayed Abu Eqtaish, director del Programa de Responsabilidad y Transparencia de Defensa de los Niños Internacional - Palestina. "En este caso, Mohammad Sunukrut asumió las consecuencias, mientras que su asesino se le permite salir en libertad".
Las balas con punta de esponja son una de las varias armas de control de masas que utilizan las policías y los soldados israelíes para dispersar las protestas palestinas. Compuestas por una base de aluminio, cuerpo de plástico y punta de espuma, las balas con punta de esponja son "significativamente menos peligroso que las balas recubiertas de goma", pero todavía representan un peligro cuando el objetivo es la parte superior del cuerpo, según un informe del años 2013 del grupo de derechos humanos B'tselem. El informe señala que una normativa de la policía israelí restringe su uso a la parte inferior del cuerpo, a una distancia de 2-50 metros, y donde primero ya se han intentado "medios menos agresivos" de dispersión.
Desde octubre de 2015, DCIP ha documentado 17 heridos en la parte superior del cuerpo entre los niños palestinos en el territorio palestino ocupado debido al uso incorrecto de las fuerzas israelíes de las armas de control de masas. En el año 2015, al menos tres niños perdieron su vista y otros tres sufrieron graves lesionestras ser alcanzado por las balas con punta de esponja.
Hatem Abu Mayali, de 13 años, del barrio de Silwan en Jerusalén oriental, fue golpeado en la cabeza por una bala con punta de esponja el 2 de abril. Hatem declaró a DCIP que estaba caminando a la escuela con su hermano cuando vio que había enfrentamientos en el lugar de Ras Al-Amoud, donde se encuentra su escuela. Hatem trató de huir, pero algo golpeó la parte posterior de su cabeza, derribándolo. Lo único por lo que se dio cuenta de que estaba herido fue cuando vio una bala con punta de esponja junto a él.
Momentos más tarde, alrededor de seis soldados lo agredieron físicamente y lo arrastraron a un asentamiento cercano antes de llamar a una ambulancia, indicó Hatem a DCIP. En el hospital Hadassah Ein Kerem en Jerusalén Oeste, Hatem fue admitido en la sala de emergencia y recibió 23 puntos de sutura. Tres días más tarde, el 5 de abril, las fuerzas israelíes detuvieron a Hatem para ser interrogado. Lo liberaron más tarde ese día.
Desde enero del 2014, DCIP ha documentado 62 víctimas infantiles en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, por las fuerzas israelíes. De éstos, DCIP sólo sabe de un caso en que un miembro de las fuerzas israelíes, Ben Deri, fue procesado por haber disparado fatalmente a Nadeem Nawara con munición real en Mayo de 2014.
Según las estadísticas compiladas en el año 2014 por el grupo de derechos humanos israelí, Yesh Din, sólo el 3,5 por ciento de las 229 investigaciones a los soldados sospechosos de haber cometido un crimen contra los palestinos en Cisjordania o Gaza, terminó en denuncias. En el informe también establece que: "los incidentes más graves, en los que civiles palestinos resultaron muertos o heridos, casi nunca dio lugar a acusaciones".
Las fuerzas israelíes comenzaron a utilizar balas con punta de esponja después de que la Comisión Orr prohibiera el uso de balas de metal recubiertas de goma en Israel y en Jerusalén Este el año 2003. Sin embargo, el informe de B'Tselem señaló que en el momento de su publicación, no se conocieron incidentes en los que se utilizaran balas con punta de esponja para dispersar protestas solamente judías.
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org.
Fuente: Defense for Children International Palestine / Traducción: Palestinalibre.org

sábado, 28 de mayo de 2016

El ejército Iraquí bombardea Faluya mientras 50.000 civiles están atrapados en su interior


Las fuerzas de seguridad del gobierno iraquí y milicias aliadas continúan su asalto sobre Faluya, ciudad controlada por Estado Islámico, matando a más civiles que militantes yihadistas en la ofensiva, según han informado fuentes de dentro de la ciudad.
Al menos 21 civiles han muerto en los tres días de ofensiva, así como 14 combatientes de Estado Islámico, expresó un trabajador del hospital de Faluya a Reuters.
VICE News no pudo verificar estas cifras.
Las agencias de ayuda han hecho sonar las alarmas por el sufrimiento de los civiles en una ciudad que ha estado sitiada durante seis meses, y Naciones Unidas ha instado a los combatientes a proteger a los habitantes que intentan escapar de los combates.
El miércoles por la mañana las tropas iraquíes concentraron su fuego de artillería sobre los barrios del norte y noreste de Faluya, según un residente en contacto con Reuters a través de Internet.
El Consejo Noruego para los Refugiados (CNR) advirtió esta misma semana que hasta 50.000 personas todavía podrían estar atrapadas dentro de una ciudad de unos 100.000 habitantes.
"Hay miles de personas atrapadas en Faluya mientras intensos combates suceden en las puertas de sus hogares", expresó el director de la CNR en Irak, Nasr Muflahi, mediante un comunicado. "Las familias que han estado sufriendo escasez de alimentos y medicamentos en los últimos meses tienen riesgo de quedar atrapadas por el fuego cruzado y es absolutamente vital que se les facilite rutas seguras para salir de allí, así podremos ayudarlos. Todas las partes en este conflicto tienen que ofrecer salidas seguras para los civiles".
El presidente del consejo local de Faluya, Isa al-Isawi, delcaró a Associated Press que alrededor de 600 personas habían logrado escapar de la ciudad.
"No va a ser una lucha fácil en absoluto", expresó Isawi desde un campo de refugiados en las afueras de Faluya. "Quienes escaparon de la ciudad contaron cómo se preparan los militantes de ISIS para esta batalla. Los pacíficos civiles residentes son las únicas víctimas de esta lucha".
"Me temo que ISIS los va a utilizar [a los residentes de Faluya] como escudos humanos para evitar que las fuerzas iraquíes recuperen la ciudad", añadió.
El principal clérigo chií de Irak también instó a las fuerzas del gobierno a proteger a los civiles atrapados en la ciudad caída a manos de Estado islámico en enero de 2014.
La gran apelación del ayatolá Ali al-Sistani refleja la preocupación extendida de que un gran número de civiles muera en la lucha por la ciudad habitada principalmente por suníes y que podría agravar las tensiones sectarias en Irak. El gobierno de Bagdad ha estado liderado por los chiíes desde la caída de Saddam Hussein en 2003, miembro de la minoría suní. 
"Sayyid Sistani reafirma sus recomendaciones de que se respete la ética de la yihad [guerra santa islámica]", dijo en un comunicado su representante, el jeque Abdul Mahdi al-Karbalai.
"No seáis extremos, no seáis traicioneros. No matéis a un anciano, ni a un niño, ni a una mujer. No cortéis un árbol a menos que tengáis que hacerlo", dijo, citando palabras del Profeta Mahoma.
La ofensiva es parte de una campaña del gobierno para forzar un retroceso de Estado Islámico en las grandes extensiones de tierra bajo su dominio en el norte y oeste de Irak. Las fuerzas de Bagdad recuperaron Ramadi, capital de la provincia de Anbar, cerca de Faluya, en diciembre, pero aún no han abordado el desafío mayor: Mosul, la mayor ciudad del norte de Irak, aun en manos de Estado Islámico.
Un portavoz militar iraquí informó que las tropas estaban tratando de intensificar el cerco de Faluya mediante una avanzada en el frente occidental, cerca del pueblo de Khalidiya.
La Asociación de Eruditos Musulmanes de Irak, una organización política de línea dura formada después de la caída de Saddam para representar a los suníes, ha condenado el asalto a Faluya como "una agresión injusta, un reflejo del espíritu vengativo de las fuerzas del mal contra esta ciudad".
Sistani ejerce una enorme influencia sobre los chiíes de Irak. Fue tras una demanda suya que las milicias chiíes se reagruparon en 2014 en una coalición conocida como Hashid Shaabi [Movilización Popular], para detener el impresionante avance de Estado Islámico en el norte y oeste del país.
Hashid Shaabi tomará parte en la ofensiva sobre Faluya, pero no entrará en la ciudad a menos que el ejército iraquí fracase en su intento. Así lo expresó Hadi al-Amiri, líder de la Organización Badr, el componente más grande de la coalición chií.
"Nuestra decisión es rodear la ciudad desde el exterior y dejar que las fuerzas de seguridad operen; si las fuerzas de seguridad no son capaces de limpiar la ciudad, entonces entraremos'', expresó en una grabación de vídeo en el canal de televisión estatal .
La coalición liderada por Estados Unidos está proporcionando apoyo aéreo a las fuerzas de seguridad del gobierno iraquí y ha informado que han atacado una unidad táctica así como también destruido varios vehículos de Estado Islámico. 
Reuters ha contribuido a este artículo.

Cisjordania: Activistas usan Facebook para detener las incursiones israelíes

Los residentes de los campos de refugiados de Cisjordania utilizan las redes sociales para advertir a sus vecinos de las inminentes incursiones israelíes. 

M, quien administra uno de los grupos de Facebook, está constantemente conectado a su teléfono para obtener actualizaciones y mensajes de otros residentes del campamento sobre las actividades de las fuerzas israelíes [Abed al-Qaisi / Al Jazeera]
Durante la madrugada, ya que la mayoría de los residentes del campo de refugiados de Beit Jibrin se han ido a dormir, un grupo de jóvenes hacen guardia, manteniendo un puesto de observación sobre las entradas y los estrechos callejones del campamento en mal estado que llaman hogar.
Usando las aplicaciones sociales como Facebook y WhatsApp, se envían unos a otras actualizaciones de texto y fotos privadas desde sus posiciones en todo el campamento, y envían mensajes a sus grupos públicos de Facebook.
Mientras que la mayoría de las noches pasan sin incidentes, los jóvenes están preparados para el caos de una incursión israelí.
El campamento de Beit Jibrin, conocido por los lugareños como campamento de Azza, se encuentra a sólo unos pocos cientos de metros del Muro de Apartheid y una base militar israelí. La frecuencia de las redadas ha aumentado durante los últimos seis meses de agitación en la ocupada Cisjordania, con cientos de palestinos encarcelados, de acuerdo al grupo de derechos de los presos, Addameer.
Mientras que las ciudades y pueblos de Cisjordania y Jerusalén Este han sido blanco de estas incursiones, los campos de refugiados son focos de la actividad política, y las fuerzas israelíes rara vez entran en dichos barrios sin luchar.
"A través de las redes sociales, nos organizamos ", dijo M, uno de los jóvenes que hace guardia en el campamento de Beit Jibrin, a Al Jazeera. "Es la forma más segura de permanecer en el anonimato y aun así mantenerse en contacto, de manera que podamos estar preparados para desafiar a los israelíes."
Según M, incluso sus amigos más cercanos no tienen ni idea de que él es uno de los administradores en el campo de la página de Facebook, 24 Hour Azza Camp News. La página cuenta con más de 4.000 likes, cuatro veces el número de residentes del campamento.
La página advierte a los residentes de las incursiones israelíes, que mayormente ocurre en medio de la noche. Los administradores de la página informan a sus seguidores cuando los soldados israelíes están entrando, en qué casas se detienen, cuántos soldados están presentes, y cualquier otra información que pueda ser pertinente.
"La mayoría de las personas que administran la página conmigo han estado en prisión israelí, y existe una confianza mutua", dijo M. "Nos conocemos desde que estábamos en la escuela, y si uno de nosotros es detenido o no puede ayudar más en la página, contactamos a alguien que sea plenamente confiable para venir y ayudar."
Lo que estos jóvenes hacen es peligroso. Si un administrador de la página es expuesto, seguramente será detenido, ya sea por cargos no relacionados o bajo detención administrativa, explicó M.
"Somos muy cuidadosos", dijo. "Lo que hacemos puede parecer algo pequeño, pero es una arma de resistencia".
Ahmad Butto, un especialista en seguridad de información palestina, dijo a Al Jazeera que el contacto a través de las redes sociales es más seguro que el uso de llamadas telefónicas o textos. La aplicación de mensajería WhatsApp tiene cifrado de extremo a extremo, lo que hace más difícil para un tercero hackear una conversación privada, señaló.
"Estas aplicaciones de redes sociales abren nuevas puertas para una mayor privacidad", dijo Butto. "Si bien el seguimiento de llamadas telefónicas y mensajes de texto es una tecnología antigua, el hacking en algunos de estos nuevos medios de comunicación es muy difícil y requiere mucho tiempo. También es más fácil permanecer en el anonimato".
Debido a que los campos de refugiados de Cisjordania están superpoblados, los jóvenes encargados de mantener un puesto de observación también tienen una ventaja física: ellos conocen cada estrecho callejón, hogar y azotea. "Conocemos el campamento como nadie", explicó M. "Si las fuerzas israelíes piensan incluso entrar en el campamento, los vemos antes de que ellos entren, y difundimos el mensaje para que la gente pueda estar lista".
"Estar listos" implica una variedad de cosas, explicó: "Como que las mujeres puedan levantarse y vestirse con ropa apropiada si los israelíes entran en su casa, y para que la gente esté preparada para la entrada del ejército, saben que deben estar despiertos para escuchar un golpe y poder abrir la puerta antes que el ejército la destruya a golpes. Si alguien sabe que Israel está tratando de detenerlos, van a salir antes de que tengan la oportunidad... las alertas tempranas son fundamentales".
D, un joven del campamento de refugiados Dheisha, que alberga a 15.000 refugiados palestinos,  dijo que utiliza la página de Facebook del campamento como un medio de resistencia. La página, que en cierto modo se asemeja a un servicio de noticias, tiene más de 34.000 gustos.
"La página de Facebook para mí es un arma, es un arma que no pueden parar", dijo D a Al Jazeera. "Nuestra página ha sido hackeada y cerrada muchas veces, pero no estamos rompiendo los términos de uso de Facebook, por lo que Facebook siempre vuelve a abrir nuestra".
La página es un esfuerzo comunitario, añadió, señalando que durante las redadas, la página a veces se llena de decenas de mensajes privados en cuestión de minutos, ya que los lugareños envían fotos al grupo y actualizaciones de lo que pueden ver desde sus ventanas.
"No podemos estar en todas partes a la vez, y no podemos arriesgarnos a tener demasiadas personas dentro de la operación, así que toda la comunidad nos ayuda a mantenernos actualizados en su área del campamento, sin saber exactamente quién están ayudando", señaló D.
"Lo sabemos todo; siempre sabemos dónde los soldados están en la ciudad, los soldados no pueden entrar en Belén sin decirnos a todos dónde están y cuántos de ellos están allí - pero sin medios de comunicación social, esto sería imposible."
"Sabemos todo; siempre sabemos dónde están los soldados en la ciudad. Los soldados no pueden entrar en Belén sin que nos digan dónde están y cómo muchos de ellos están allí, pero sin las redes sociales, esto sería imposible".
Reporte adicional de Abed al-Qaisi
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org.
Fuente: Sheren Khalel, Al Jazeera / Traducción: Palestinalibre.org

UNRWA explica en un vídeo el drama de los niños palestinos para ir a clase por la ocupación

Es un drama diario, pero sobre el que no se ponen los focos. Cada día, miles de niños de la ciudad palestina de Hebrón (Cisjordania) tienen que pasar por un control militar tras otro para llegar a sus escuelas. 

Israel ocupa la ciudad desde 1967 y la vigilancia es especialmente intensa en la ciudad vieja, una zona patrimonial destrozada por las sucesivas ofensivas.
Ahora, la UNRWA, el organismo de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, ha difundido un vídeo en el que relata el paseo que forzosamente ha de dar cada mañana el pequeño Waed Abu Rajab, con su mochila a los hombros.
(Puedes seguir leyendo tras el vídeo...).
Waed cuenta que tiene su colegio a 10 minutos en línea recta de su casa, pero que por la vigilancia de Israel acaba tardando más de media hora. Si no lo paran los soldados, lo paran los colonos, denuncia. En su barrio se calcula que viven unos 850 colonos judíos que consideran también su hogar la zona, blindados por 650 soldados de combate allí estacionados.
El niño dice que los estudiantes, menores, son sometidos a interrogatorios y registros, pero que cuando por fin llegan a su colegio se sienten "seguros". Allí, cuenta, tienen un psicólogo y pueden hablar. "Es como salir de una guerra", se duele.
Waed, pese a todo, tiene la aspiración de acabar sus clases y trabajar en la construcción, un sueño en la ciudad más grande de Cisjordania pero donde las oportunidades son escasas, en gran parte porque está rodeada por colonias, aislada salvo por precarias carreteras del resto de sus vecinos palestinos.

Gobierno holandés sigue a Suecia afirmando el derecho a boicotear a Israel

El gobierno holandés ha defendido el derecho a boicotear a Israel, en un rechazo a los esfuerzos israelíes para prohibir ese tipo de actividad política. 

Foto de archivo de una protesta anti-israelí que tuvo lugar en los Países Bajos a principios de este año.
En respuesta a las consultas de Rik Grashoff de Izquierda Verde MP sobre las amenazas de Israel contra los defensores de derechos humanos presentes en el Movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), el ministro de Asuntos Exteriores, Bert Koenders dijo que "las declaraciones o reuniones relativas al BDS están protegidos por la libertad de expresión y la libertad de reunión, tal como se estipula en la Constitución holandesa y la Convención Europea de Derechos Humanos".
Según Koenders, Israel regularmente plantea el tema del BDS en reuniones bilaterales con el gobierno holandés. El ministro dijo que, "si bien el propio gobierno no apoya el boicot a Israel, el refrendar al Movimiento BDS cae bajo la libertad de expresión".
Holanda es el segundo estado de la Unión Europea (UE) en declarar públicamente que el apoyo a la campaña BDS dirigido por palestinos debe ser protegido en virtud del principio de la libertad de expresión. En marzo de 2016, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia afirmó que el BDS "es un movimiento de la sociedad civil" y que "los gobiernos no deben interferir en las opiniones de las organizaciones de la sociedad civil."
El anuncio fue visto como un golpe a los esfuerzos israelíes para criminalizar al movimiento en el extranjero, que ha ido ganando terreno en toda Europa, Estados Unidos y Canadá en los últimos años.
Israel recientemente impuso una prohibición de viajar a Omar Barghouti, Defensor de los Derechos Humanos Palestinos y Co-Fundador de la Campaña BDS y al parecer tiene la intención de revocar su residencia.
Israel, también ha informado que está utilizando sus servicios de inteligencia para espiar a los activistas del BDS en el extranjero.
Riya Hassan, coordinador en Europa del Comité Nacional Palestino de BDS (BNC), acogió con beneplácito los de Koenders.
"Con los Países Bajos, uniéndose a Suecia en la defensa del derecho a abogar por la campaña por los derechos de los palestinos en virtud del derecho internacional a través de BDS, el intento de Israel de prohibir al Movimiento BDS en Europa e intimidar a sus partidarios para que queden en silencio ha asestado un duro golpe".
Llamamiento de la ONU para #RightToBoycott
El Comité Nacional Palestino del BDS (BNC) está invitando a los partidarios de la libertad de expresión y los derechos palestinos a firmar conjuntamente un llamamiento a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, instándole a tomar medidas para proteger los derechos de los palestinos, israelíes y de los activistas internacional del BDS.
* Con información de Electronic Intifada
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org.
Fuente: Middle East Monitor / Traducción: Palestinalibre.org

jueves, 26 de mayo de 2016

'Israel me prohibió de facto salir del país', denuncian del movimiento BDS

Omar Barghouti fundó el Movimiento Boicot, Desinversión Y Sanciones, la mayor iniciativa internacional de resistencia no violenta del pueblo palestino. No tiene antecedentes criminales, pero el gobierno se negó a renovar su permiso para salir del país. 

Barghouti es un hijo de refugiados palestinos que vive en Israel desde hace 22 años y hace más de 10 fundó junto con otros activistas el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), la mayor iniciativa internacional de resistencia no violenta del pueblo palestino. No tiene antecedentes criminales, ni siquiera multas de tránsito, pero el gobierno se negó a renovar su permiso para salir del país.
"Al negarme la renovación de mi documento para viajar, Israel me impuso una prohibición de facto para salir del país. Este es el primer paso para revocar mi status de residente permanente, según informaron funcionarios israelíes a varios medios internacionales", aseguró Barghouti en diálogo con Télam.
Barghouti nació en 1964 en Qatar y 30 años después se mudó a la ciudad de Acre, norte israelí, para vivir junto a su esposa, una palestina con ciudadanía israelí. Desde entonces, tiene un permiso de residencia y uno para viajar y volver al entrar al país, que debe renovar cada dos años.
En marzo pasado, el ministro del Interior de Israel, Aryeh Deri, participó de una conferencia "Anti BDS" en Jerusalén junto con otros tres titulares del gabinete nacional. Al referirse a Barghouti, lo acusó de "usar su estatus de residente para viajar por todo el mundo y operar en contra de Israel".
"Se le dio derechos similares a los de un ciudadano y el aprovechó esa ventaja dada por nuestro ilustrado Estado para representarnos como el Estado más horroroso del mundo", agregó el ministro, un mes antes de que su oficina informara formalmente a Barghouti que le negaba la renovación de su permiso para salir del país.
Para el activista palestino, la decisión del gobierno israelí tiene una única causa.
"La reacción de Israel al movimiento BDS sigue la lógica de la famosa frase de (Mahatma) Gandhi: 'Primero te ignoran, después se ríen de vos, luego te atacan, entonces ganas'. Estamos en la etapa del 'luego te atacan'", explicó Barghouti.
El movimiento BDS, inspirado en el boicot internacional contra el régimen apartheid sudafricano y la desobediencia civil del movimiento de derechos civiles de los años 50 y 60 de Estados Unidos, tiene tres objetivos.
"Pide el fin de la ocupación israelí de Palestina y de otros territorios árabes ocupados desde 1967, incluyendo el desmantelamiento del muro y las colonias" en Cisjordania, comenzó a enumerar Barghouti.
Los otros dos reclamos son "el fin del sistema israelí de discriminación racial contra sus ciudadanos palestinos, que cumple con la definición de la ONU de apartheid", en primer lugar.
"Y el derecho inherente y aprobado por la ONU de los refugiados palestinos de volver a sus hogares de origen, de los que fueron expulsados por una limpieza étnica" en la segunda mitad de la década de los 40, en segundo término.
La estrategia para obtener lo que los líderes palestinos no lograron conseguir ni levantándose en armas ni negociando en un proceso de paz apoyado por el mundo entero, es convocar a las organizaciones y personas de sociedades civiles de cada país a boicotear, desinvertir y sancionar a todas las empresas, instituciones gubernamentales e individuos que representan o se benefician del histórico conflicto.
Una de las mayores victorias que se anotó el movimiento BDS en los últimos tiempos fue la decisión de la gigante transnacional francesa Veolia, que se concentra en energía, agua, transporte y reciclaje, de vender todos sus negocios en Israel y retirarse del país en septiembre pasado.
Seis meses después, la empresa de seguridad británica G4S, la más redituable del mundo en su sector, anunció que en los próximos dos años vendería su subsidiaria israelí.
Finalmente, a principios de abril pasado el gobierno estadual de Bahía, Brasil, encabezado por el petista Rui Costa dos Santos, anunció que suspendía todos los acuerdos de cooperación con la empresa nacional de agua de Israel, Mekorot, encargada de ese servicio público en su país y en las colonias en territorios palestinos ocupados.
No fue la primera vez que ese gigante israelí sufrió los efectos de la campaña internacional de BDS.
En 2010, Mekorot ganó una licitación del gobierno bonaerense de Daniel Scioli para construir una planta potabilizadora en Punta Lara por unos 170 millones de dólares. Finalmente el acuerdo se canceló, pero el diario local Hoy informó recientemente que la empresa israelí creó una Unión Temporal de Empresas (UTE) junto a otras tres empresas argentinas para retomar el proyecto.
En paralelo al avance internacional de los últimos años del movimiento BDS, principalmente en los sectores académicos, religiosos, artísticos y militantes de izquierda, "Israel adoptó desde 2014 una nueva estrategia para intentar criminalizar el apoyo al BDS desde arriba, con presiones a gobiernos, legislaturas y funcionarios en Estados Unidos y otros países occidentales para aprobar leyes anti BDS", explicó Barghouti.
"Evocando los recuerdos del macartismo, esta 'guerra legal' busca crear 'listas negras' de empresas, organizaciones y, en algunos casos, inclusive de individuos que se hacen eco del llamado de derechos humanos de BDS, para evitar que el Estado pueda invertir o hacer negocios con ellos", agregó el activista palestino.
Pese a que el movimiento BDS rechaza todo tipo de racismo en su principios básicos, Israel y sus aliados en el mundo sostienen que la iniciativa palestina busca "demonizar al pueblo judío" y "destruir al Estado de Israel", y la describe como una plataforma "antisemita".
En Estados Unidos, 21 de los 50 estados ya aprobaron o anunciaron leyes y medidas contra los activistas que difundan ese movimiento de resistencia no violenta palestina y todos aquellos que se sumen boicoteando productos israelíes o desinvirtiendo en ese país de Medio Oriente.
En Francia, por su parte, el primer ministro Manuel Valls acusó abiertamente a activistas y simpatizantes del movimiento BDS de ser "antisemitas".
Por su parte, una Corte de Casación condenó por discriminación a 14 personas por irrumpir en un supermercado en 2009 con remeras que tenían la leyenda "Boicot a Israel" y panfletos que sostenían que "Comprar productos de Israel significa legitimar los crímenes en Gaza" y tuvieron que pagar una multa de 32.000 euros.
El movimiento BDS ganó fuerza en Francia ese año, poco después de la ofensiva militar israelí de 22 días contra el pequeño y bloqueado territorio palestino de la Franja de Gaza, en la que 1.400 palestinos murieron, entre ellos más de 300 menores, y 13 israelíes fallecieron, entre ellos cuatro por fuego amigo. 
Fuente: Telam

Colonos de Hebrón roban muebles de madera de casa palestina

Un grupo de colonos israelíes de extrema derecha irrumpieron en una casa palestina deshabitada en la ciudad de Hebrón, al sur de Cisjordania ocupada el día de ayer y robaron muebles de madera, presumiblemente para ser quemados en una hoguera durante las celebraciones de la fiesta judía de Lag BaOmer. 

Un portavoz de grupo activista “Jóvenes contra los Asentamientos” con sede en Hebrón, Issa Amro, dijo a Ma'an que las casas pertenecían a las familias Al-Sayyid Ahmad y Tahboub, a quienes se les ha prohibido el acceso a sus hogares en el casco antiguo de Hebrón desde que las fuerzas israelíes sellaron el área alrededor de la calle de al-Shuhada en 1994.

La fiesta de Lag BaOmer, que tendrá lugar hoy miércoles por la tarde, se conmemora la muerte en el siglo II, del místico judío Simeon bar Yochai, a quien se le atribuye la autoría del Zohar, y tradicionalmente se celebra con hogueras.
No es raro que los jóvenes israelíes que celebran Lag Baomer roben maderas de las obras de construcción y otros lugares antes de las vacaciones.
A propietarios de casas y tiendas palestinas en el casco antiguo de Hebrón se les ha prohibido el acceso a sus casas y tiendas después de que un colono israelí nacido en Estados Unidos, Baruch Goldstein, masacró a 29 palestinos dentro de la mezquita de Abraham en el año 1994.
A raíz de la matanza, Hebrón fue dividida en zona H1, bajo la jurisdicción de la Autoridad Palestina, y H2 área que incluye la Ciudad Vieja y sus alrededores bajo completo control militar israelí.
El área es el hogar de 30.000 palestinos y unos 800 colonos israelíes que viven bajo la protección de las fuerzas israelíes. Residentes palestinos de Hebrón con frecuencia reportan ataques y acoso de los colonos llevados a cabo en presencia de las fuerzas.
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org.
Fuente: Agencia Ma’an / Traducción: Palestinalibre.org

lunes, 23 de mayo de 2016

Reconocer el Estado Palestino: un paso político para construir la paz

Hace apenas unos días, en la última Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los diputados debatió nuestra Proposición No de Ley (PNL) para el reconocimiento unilateral y sin condiciones del Estado Palestino. La PNL obtuvo los votos a favor de ERC, IU-UP y Podemos-En Comú Podem-En Marea, los votos en contra de Ciudadanos, el PNV, DiL y el PP, y la abstención del PSOE. En el debate volvieron a surgir los tópicos y las justificaciones habituales para no proceder a este reconocimiento: esperar a una “acción coordinada” con el resto de países de la UE, plantear el reconocimiento como “conclusión” y no como premisa de un nuevo proceso de negociación, establecer una serie de “condiciones” para ese diálogo que garanticen a priori la seguridad de Israel, no “romper el consenso” alcanzado por el Parlamento en 2014, cuando votó de forma casi unánime instar al Gobierno a proceder a un reconocimiento condicionado que, sintomáticamente, no se ha producido ni se va a producir mientras no se rompa la dinámica de estancamiento que vacía toda iniciativa diplomática de capacidad y por tanto, desgraciadamente, de sentido.
Pese a que el resultado de la votación no puede sorprender a nadie, llevamos esa moción a la Comisión de Exteriores confiando en que el desplazamiento del sentido común en la política española (recordemos que el PSOE incluyó ese reconocimiento en su programa electoral) haría por fin posible saldar esa deuda histórica de promesas quebradas y esperanzas fallidas. No se trataba solamente de cumplir el mandato de nuestro programa electoral, que incluía este reconocimiento para los 100 primeros días de gobierno. Con este gesto, quisimos poner en el primer plano de nuestra política nacional la necesidad de que España se involucre en las funciones de mediación, negociación y diálogo que puedan contribuir de una vez a estabilizar una región que, aplastadas  las aspiraciones democráticas de 2011, se ve destruida por una espiral de guerras, dictaduras, fanatismo ciego y asesino y violaciones masivas de los Derechos Humanos de sus poblaciones. No se trata solo de una obligación jurídica y moral. Palestina sigue siendo el vector principal, a veces olvidado y casi siempre ignorado, de toda la inestabilidad política en la región, y solo una acción decidida en favor de la paz puede evitar que las consecuencias de los conflictos  en una zona tan cercana nos afecten a quienes que vivimos en el continente. Por eso planteamos esta iniciativa, que acabará viendo la luz más pronto que tarde: si está participado por Podemos, el próximo Gobierno de España procederá a ese reconocimiento en su primer Consejo de Ministros.
Claro que debemos reconocer que, por sí solo, el reconocimiento del Estado palestino no bastará para desbloquear unas negociaciones que llevan años moribundas, para frenar una espiral de violencia que no cesa, y tan siquiera para mejorar por sí misma una situación que no cesa en su deterioro.  ¿De qué sirve reconocer el Estado Palestino si Benjamin Netanyahu reconoció durante las últimas elecciones de su país que abandonaba la solución de los dos Estados?
Reconozcámoslo: está más difícil que nunca. Los territorios en negociación, fijados en el consenso internacional tras la guerra de los seis días en 1967, no dejan de menguar: del 22% de las tierras se ha pasado a apenas un 14%. Las ciudades de Cisjordania se están convirtiendo en islas separadas por carreteras israelíes y bloques de colonias. Toda Cisjordania corre el riesgo de partirse en dos mitades si se lleva a cabo el asentamiento E1, planificado entre Jerusalén y la carretera que lleva al valle del Jordán. Mientras tanto, Gaza sigue aislada y separada de toda realidad palestina desde su bloqueo en 2007, que sigue castigando colectivamente a su más de millón ochocientos mil habitantes.
La fragmentación, una de las marcas de la existencia de los palestinos en los últimos años, no deja de aumentar. Esa dispersión se suma al sistema de políticas de ocupación: nuevas colonias, confiscación de tierras, demoliciones de casas, diferentes legislaciones para palestinos e israelíes... Parecemos estar llegando a un punto de no retorno. Tanto que el historiador israelí Ilan Pappé afirma que las guerras en Gaza corren el riesgo de hacerse crónicas, mientras la vida en Cisjordania, especialmente en Jerusalén, pero también en Israel, parece atrapada en una espiral interminable de tensiones y violencia que se reproduce en ausencia de todo horizonte de solución política.
¿Qué  podemos hacer ante una situación así? Nosotros creemos que hoy es más necesario que nunca utilizar las herramientas políticas disponibles para desencallar un conflicto no ya enquistado, sino que empeora día a día. Eso quiere decir que los países europeos, comenzando por el nuestro, deberían plantear el reconocimiento unilateral, sin condiciones e inmediato del Estado palestino, un gesto tardío y sin duda con efectos limitados, pero que puede suponer un importante paso adelante para generar igualdad jurídica entre las partes de cara a unas eventuales negociaciones de paz.
Reconocer el Estado Palestino es, sobre todo, una invitación al diálogo con Israel, es hablarle a esa sociedad israelí que demanda una solución justa para poder vivir en paz en la zona, a quienes observan con preocupación su creciente aislamiento internacional por sus políticas hacia los palestinos, a quienes no entienden, por ejemplo, que su Gobierno haya decidido suspender el diálogo con la misma UE, uno de sus principales socios comerciales. Reconocer el Estado Palestino es enviar un mensaje claro para que las Autoridades Palestinas hagan frente a las necesidades de sus ciudadanos, que no han tenido la posibilidad de elegir a sus representantes desde hace 10 años. Reconocer el Estado palestino es traducir en hechos la postura que defienden las Naciones Unidas, la Unión Europea y también nuestro país. Reconocer el Estado Palestino es también atender a los sentimientos de la población española que año tras año ha mostrado su solidaridad y su compromiso con la paz y la justicia en esa zona. Reconocer el Estado Palestino es comprobar la voluntad real de los 319 diputados del Congreso que, en representación de sus partidos, votaron a favor de su reconocimiento hace un año y medio.
Es necesario dar un paso decidido que inspire e implique a otros países europeos; continuar e implementar las políticas de incentivos y presiones que ya se han lanzado desde instancias comunitarias y otros ámbitos multilaterales; aprovechar nuestra presencia en el Consejo de Seguridad y proponer un plazo vinculante para que se retomen las negociaciones entre israelíes y palestinos bajo el estricto control de organismos multilaterales internacionales. Para ello, hay que romper con los esquemas fracasados del pasado: ese escenario de negociaciones alargadas sin final, conferencias internacionales con mediadores que actúan sin presión o incentivo alguno, ese falso neutralismo que confunde el principio de negociación con una indefendible equidistancia moral que sirve de facto para prolongar el conflicto al infinito. Sobre todo: debemos ser firmes y dejar de mirar hacia otro lado ante las violaciones masivas de Derechos Humanos en la región. Amplios sectores de la sociedad palestina, de la sociedad israelí y la comunidad internacional siguen apostando decididamente por una solución justa, realista y duradera a este conflicto interminable. Nuestro próximo Gobierno debe estar a la altura de esos esfuerzos.

Régimen israelí aplicará pena de muerte a palestinos que considere ‘terroristas’

El régimen de Israel aplicará la pena de muerte sólo a palestinos, a los que califica de “terroristas”, y no a colonos israelíes que cometan los mismos delitos de los palestinos, informa el diario israelí Haaretz.
La decisión es resultado de un acuerdo logrado el domingo entre el líder del partido israelí de ultraderecha Israel Beitenu, Avigdor Lieberman, y el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, quien dirige desde 2005 el Likud, dijo una fuente del Likud a Haaretz.
Los palestinos acusados por “terrorismo” en Cisjordania son juzgados en tribunales militares, pero los israelíes acusados de crímenes similares son juzgados en tribunales civiles. No obstante, el recién alcanzado pacto excluirá la aplicación de la pena capital contra los colonos israelíes.
Según la fuente que hablaba bajo condición del anonimato, la decisión se tomó en el marco de las negociaciones entre Netanyahu y Lieberman, para la entrada de Israel Beitenu en el gabinete del primer ministro.
Lieberman se acordó que la pena de muerte pueda aplicarse con el voto por mayoría de dos de los tres jueces de los tribunales militares, mientras que en el pasado debería haber un consenso para emitir la pena capital.
El premier israelí propuso a Liberman el cargo del ministro de asuntos militares del régimen después de que su antecesor Moshe Yaalon renunciara a su cargo por su “pérdida de confianza” en Netanyahu.
Conocido por sus polémicas declaraciones a favor del uso de la fuerza, Liberman, el entonces ministro de asuntos exteriores de Israel, había propuesto a principios del año pasado aplicar la pena de muerte contra los presos palestinos, hecho que fue considerado contrario a “la norma internacional, el derecho internacional humanitario, el Cuarto Convenio de Ginebra y la Carta de las Naciones Unidas”, según autoridades palestinas.
El jueves, la Cancillería palestina consideró que el nombramiento de Avigdor Lieberman como el ministro de asuntos militares evidencia que el régimen de Israel persigue extender el extremismo en lugar de paz.
HispanTV

El BDS continúa sumando triunfos: Historiadora británica boicotea prestigioso premio israelí

La historiadora británica, Catherine Hall, ha rechazado un premio prestigioso de israelí, citando motivos políticas. Mientras tanto, el Ministro de Seguridad Pública y Asuntos Estratégicos, Gilad Erdan confirmó el domingo que la empresa británica G4S se había retirado de Israel 

La historiadora británica, Catherine Hall, ha rechazado un premio prestigioso de israelí, citando motivos políticas.
Hall, una historiadora feminista y profesora de Historia Moderna Social y Cultural Británica en la  Universidad College de Londres, ha sido galardonado con el premio consistente en$ 330.000 concedido por la Fundación Dan David, y se suponía que sería homenajeada en una ceremonia en la Universidad de Tel Aviv.
Activistas palestinos del Movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) habían realizado un llamado a Hall para rechazar el premio, el cual es una iniciativa conjunta de la Fundación Dan David y la Universidad de Tel Aviv, debido a su complicidad en la ocupación israelí y el colonialismo.
El profesor Richard Seaford, Profesor Emérito de Obras Clásicas en la Universidad de Exeter, dio la bienvenida a la noticia. "La colonización ilegal y las medidas represivas del gobierno israelí han empañado irremediablemente a los 'brillantes premios' de Israel. Para los académicos fuera de Israel, el boicot a todas las actividades relacionadas con el estado y con las universidades de Israel se está convirtiendo rápidamente en la posición por defecto".
La profesora Hall indicó que tomó la "decisión política" de rechazar el premio "después de muchas discusiones con aquellos que están profundamente involucrados con la política de Israel y Palestina."
Mientras tanto, el Ministro de Seguridad Pública y Asuntos Estratégicos, Gilad Erdan confirmó el domingo que la empresa británica G4S se había retirado de Israel, debido a la presión de la campaña BDS.
Erdan, durante una visita a Nueva York, dijo: "El BDS fue un factor en la decisión de la empresa de seguridad G4S para vender sus operaciones en Israel. Ahora la compañía está tratando de convencer a todos que el BDS no fue un factor importante. No les hagas caso a ellos. Ceder al BDS fue un error, tanto moral como económicamente. Las empresas que toman tales decisiones motivadas políticamente, deben pagar un precio, y lo harán".
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org.
Fuente: Middle East Monitor / Traducción: Palestinalibre.org

domingo, 22 de mayo de 2016

El dolor de la Nakba: Los jóvenes palestinos 'nunca renunciará' al sueño del retorno

En Gaza, el derecho a regresar a sus tierras confiscadas por Israel se ha convertido en una cultura traspasada de generación en generación a través de fotos, historias y recuerdos. 

Los niños de Gaza asisten a un evento en conmemoración de la Nakba, con una llave que simboliza la tierra y las viviendas palestinas confiscadas por Israel (Mohammed Asad / MEE)
"Hirbiya eran las tierras de cultivo más hermosas, rebosante de árboles de uvas, aceitunas, azúcar y cítricos," dijo Abu Fawzi de 85 años, a sus nietos, Samar y Yazan, de ocho y nueve años.
Los dos niños escuchaban en silencio las memorias relatadas por su abuelo cuando el pueblo de Gaza realizaba una masiva manifestación en conmemoración de la Nakba, o "catástrofe", que marca la masiva expulsión de palestinos de sus tierras ancestrales en 1948 en medio de la violencia y la agitación con la creación del estado de Israel.
"Amen a su tierra, mis nietos", les dijo dentro de la carpa que ahora es su hogar en un campamento de refugiados, mostrándoles los documentos originales de la tierra que datan de antes de 1948.
En el día más caluroso del año hasta la fecha, miles de personas se habían reunido para exigir el derecho a regresar a sus hogares y tierras, un derecho reconocido oficialmente por las Naciones Unidas.
Aquellos con edad suficiente para recordar muestran a la generación más joven fotografías en blanco y negro de los hogares y fotos de los familiares asesinados por las tropas, milicias y bandas israelíes que tenían la intención de expulsar a todos los no-judíos de Palestina.
Otras fotos muestran los cultivos, huertos, pozos de agua, ganado y caras felices de personas montando a caballos y camellos, disfrutando de la libertad, dignidad, educación y de su derecho a trabajar.
Más tarde marcharon desde la Plaza del Soldado Desconocido a la oficina de las Naciones Unidas en Gaza, gritando "¡Volveremos!"
Desde 1948, Israel ha forzado a millones de palestinos a hacinarse en cada vez menos espacio, bloqueando su movilidad y fragmentando sus comunidades con cerca y muros.
En este momento, el número de palestinos en todo el mundo también ha aumentado nueve veces, a más de 12 millones de personas a finales de 2015, según la Oficina Central Palestina de Estadísticas (PCBS).
De ellos, se estima que 4.8 millones viven dentro de los territorios palestinos, 2.9 millones en Cisjordania y 1.9 millones en la Franja de Gaza. Los refugiados constituyen aproximadamente el 43 por ciento de esa población, con 5,6 millones de refugiados inscritos en la UNRWA en el año 2015.
Alrededor del 29 por ciento de los palestinos registrados como refugiados siguen viviendo en campamentos, de los cuales el 10 por ciento, se encuentran en Jordania, nueve en Siria, 12 en el Líbano, 19 en Cisjordania y 8 en la Franja de Gaza.
En estos campos de refugiados, el "derecho al retorno" se ha convertido en una cultura transmitida de generación en generación, con los ancianos instando a los niños a aferrarse a su derecho de retorno a las tierras familiares.
Según testimonios recogidos por la PCBS, los israelíes se apoderaron de 774 ciudades y pueblos palestinos y destruyeron otros 531 durante la Nakba. También se ha documentado que las fuerzas sionistas cometieron hasta 70 masacres en las que más de 15.000 palestinos murieron.
Abu Fawzi continuó contando la historia de cómo se vio obligado a huir, con sus padres y hermanos, de su casa y granja en 1948.
Un joven se echó a reír. "Usted no se resistió", dijo. Pero Abu Fawzy admitió que no tenían ningún medio de lucha.
"¿Para luchar con qué? Estábamos un estado desarmado y las bandas judías tenían detrás de ellos a Gran Bretaña", explicó, refiriéndose a cómo el Reino Unido, que había controlado previamente Palestina, había respaldado la creación de Israel.
Mientras que los eventos de la Nakba de este año han incluido el enfoque habitual de las tierras perdidas y el derecho al retorno, también han sido utilizados por algunos como una oportunidad para llamar a la reconciliación palestina y a una fuerza nacional unificada.
"Sesenta y ocho años de la Nakba, y nuestra gente nunca olvidará su tierra natal, Palestina," dijo, Zakaria al-Agha, un líder de Fatah, a la multitud en la ciudad de Gaza.
"Vamos a volver a ella mediante el uso de todos los métodos, y el mundo ha de saber que nunca aceptaremos una alternativa a nuestra patria", señaló, añadiendo que nadie tenía derecho de regalar las tierras palestinas.
Jóvenes de Gaza se reúnen cerca de la frontera con Israel para protestar (Mohammed Asad / MEE)
Pero en otros lugares de la ciudad, las facciones se habían reunido para pedir el fin de las divisiones palestinas, con la Autoridad Palestina dominada por Fatah que actualmente gobierna Cisjordania y Hamas que gobierna en Gaza.
Desde dentro de la lucha en 2007, después de que Hamas ganó las elecciones en Gaza, las dos partes han pasado por varias rondas de conversaciones sin éxito.
"Vivíamos con una Nakba, pero ahora tenemos dos", dijo el estudiante de ingeniería de 21 años, Nermeen Jarrar.
Explicó que la división palestina había hecho que las personas se dieran cuenta de que el derecho de retorno sólo podía ser realizado una vez que los palestinos se tomaran de la mano.
Si bien las manifestaciones de la Nakba son organizadas por las comunidades palestinas de todo el mundo, en Gaza y los jóvenes de Cisjordania la conmemoran yendo a protestar a la valla fronteriza con Israel.
Pero después de las manifestaciones de la realidad sobre el terreno no ha cambiado: los campos siguen siendo pobres y los refugiados continúan sobreviviendo principalmente con la ayuda proporcionada por agencias de la ONU, mientras que la tierra palestina continúa ocupada ilegalmente por colonos judíos respaldados por Israel, que a su vez cuenta con el apoyo y protección de los EE.UU.
"Los campos de refugiados están cada vez más lleno de gente, el espacio es limitado y sólo podemos ampliar nuestros tejados, mientras que Israel se apropia de nuestra tierra", dijo Abu Mohammed Najjar, de 58 años, desde el campo de refugiados de Shati, uno de los campamentos más pobres en Gaza.
"Algunas de las casas aquí están limitadas a 50 o 60 metros. Nadie puede permitirse el lujo de comprar un terreno, y si usted tiene la tierra y el dinero, nunca hay suficiente cemento permitido por Israel, para volver a construir viviendas ", agregó.
Cuando se le preguntó dónde viviría si pudiera elegir cualquier parte del mundo, respondió: "Entonces debe ser Joura."
Joura es el pueblo que su familia se vio obligado a abandonar cuando Israel fue creado en 1948.
"Joura sigue vivo en las mentes y en los corazones de mis hijos, y ahora de mis nietos", explicó, sentado en un estrecho callejón.
"Hemos vivido en los recuerdos y sueños durante 68 años, los ancianos morirán, pero los jóvenes nunca olvidaran o renunciaran. Ese en su derecho al retorno".
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org
Fuente: Mohammed Omer, Middle East Eye / Traducción: Palestinalibre.org

viernes, 20 de mayo de 2016

Supervivientes de la Nakba comparten sus historias de pérdida y esperanza

Tres palestinos refugiados comparten sus historias de desplazamiento, pérdida y de esperanza de regresar a sus pueblos. "Estoy seguro de que un día voy a volver, si no soy yo, entonces será hijo. Y si no es mi hijo, será mi nieto", aseguró uno de ellos. 

"Estoy seguro de que un día voy a volver, si no soy yo, entonces será hijo. Y si no es mi hijo, mi nieto", dijo Abu Arab [Ezz Zanoun / Al Jazeera]
En 1948, las milicias sionistas atacaron ciudades y pueblos palestinos, destruyendo más de 530 aldeas palestinas. Alrededor de 13.000 palestinos murieron y más de 750.000 fueron expulsados de sus hogares, convirtiéndose en refugiados.
Aquí tres palestinos comparten sus historias de desplazamiento, pérdida y de esperanza de regresar a sus pueblos.
Abu Arab: "Todo había sido tomado de nosotros" 
Abu Arab está abasteciendo un museo para recordar la vida extinguida en los cientos de pueblos borrados del mapa en 1948, como Saffuriya [Jonathan Cook / Al Jazeera]
Ameen Muhammad Ali, posee una pequeña tienda - poco más que una alcoba -  donde es fácil perderse entre el bullicio de la calle principal del mercado en el casco viejo de la ciudad de Nazaret.
Su tienda es una cápsula del tiempo, transportando a los visitantes a un período anterior a la llegada de los utensilios de cocina, económica moda femenina y electrónica ofrecida por los comerciantes vecinos.
Colgando fuera del toldo están las alfombras tradicionales de piel de borrero, calderos de cobre golpeados y cafeteras de latón descoloridas. En un recipiente de oxidación hay cientos de monedas antiguas de una moneda ya no reconocidas: La lira palestina. Muhammad Ali, más conocido como Abu Arab, valora estas reliquias tan agudamente como él hace con sus recuerdos de un hogar y el modo de vida que perdió hace 68 años, cuando tenía 13 años.
"Estoy seguro de que un día voy a volver a Saffuriya", dice de una aldea palestina a sólo a dos kilómetros de Nazaret que Israel destruyó durante la Nakba en 1948. Hace una pausa y se ríe mientras se inyecta una nota de realismo: "Si no soy yo, entonces mi hijo, y si no es mi hijo, mi nieto".
A diferencia de la mayoría de los refugiados de la guerra de 1948, Abu Arab de 81 años, vive cerca de su antiguo aldea, en un barrio de Nazaret, cuyos habitantes son todos refugiados de Saffuriya o sus descendientes.
Hoy, él es un ciudadano israelí, pero no tiene derecho a regresar a su pueblo o sus familiares de los campamentos del Líbano. En la jerga jurídica israelí, dice, que se clasifica como un "presente ausente", presente en Israel, pero ausente de su propiedad.
Sobre las tierras de su aldea, Israel construyó una comunidad exclusivamente judía y le dio el similar nombre hebraico de Tzipori. Donde una vez estaban construidas las casas ahora hay un bosque de pinos plantados por el Fondo Nacional Judío.
¿Cómo se siente acerca de Israel? "No estamos en contra de los judíos. Sólo estamos contra la ideología del sionismo. Los [judíos] israelíes pueden ser socios si pueden superar su lavado de cerebro y estén dispuestos a aceptar una resolución que sea justa para todos".
El contagioso optimismo de Abu Arab es sólo eclipsado cuando recuerda los acontecimientos de julio de 1948, cuando Saffuriya fue atacada. Su rostro se pone sombrío, sus ojos distantes. "Nos bombardearon desde el aire, cuando estábamos rompiendo el ayuno de Ramadán, porque todos sabían que estaríamos en nuestros hogares".
Sus padres huyeron con los hijos, tres hermanos, entre ellos el fallecido poeta Taha Muhammad Ali, y una hermana de 12 años de edad, a la densa maleza cercana. Por la mañana, cuando las tropas israelíes ocuparon el pueblo, se vieron forzados a ir al norte, hacia el Líbano.
Poco después de llegar a un campo de refugiados, su hermana murió de agotamiento por el calor. "Mi madre se sentaba junto a su tumba todos los días, perdida en el dolor".
Finalmente, su padre decidió que debían realizar el peligroso viaje de vuelta. "Fue muy aterrador, no sabíamos si nos íbamos a tropezar con el ejército israelí". Al final del viaje, se encontraron con el pueblo desaparecido. La zona había sido cercada y declarada zona militar cerrada, y cualquiera que intentara regresar corría el riesgo de recibir un disparo.
"No teníamos nada. Todo había sido tomado de nosotros", dice, sus grandes manos que han animado sus recuerdos caen finalmente en silencio por sus lados. La familia se ocultó en la casa de un amigo en Nazaret, y poco a poco los tres hermanos comenzaron a reconstruir sus vidas, vendiendo tortas en un carro de la calle. Cuando Abu Arab había ahorrado lo suficiente, se compró su tienda actual.
Ha habido un tono suave, melancólico en estos recuerdos, haciéndose eco de la poesía de su célebre hermano Taha. Pero como su foco vuelve al presente, su voz se hace fuerte. "Todos los refugiados tienen derecho a regresar, y nadie nos puede quitar de ese derecho."
Los acontecimientos de 1948 no deben ser borrados de la memoria colectiva, dice Abu Arab [Jonathan Cook / Al Jazeera]
Los acontecimientos de 1948 no deben ser borrados de la memoria colectiva, añade. "Israel hace todo lo posible para silenciarnos, prohíbe hablar de la Nakba en las escuelas, por lo que las generaciones más jóvenes no sabrán lo que pasó".
Con ese espíritu, ayudó a fundar el principal órgano que representa a los refugiados internos, ADRID, la Asociación para los Derechos de los Desplazados Internos, que durante los últimos 30 años han organizado la marcha anual por la Nakba en el Día de la Independencia de Israel.
El viernes miles asistieron a una procesión en el pueblo destruido de Wadi Zubala al norte del Néguev.
Abu Arab también es un activista en la Asociación Cultural Saffuriya. A través de los años ha llevado diversos artículos de su tienda para abastecer un museo que conmemora el modo de vivir extinguido de los cientos de pueblos borrados del mapa en 1948, como Saffuriya.
"Los primeros sionistas justificaron la creación de un estado judío en Palestina, diciendo que era una tierra sin pueblo", señala. "El museo es la prueba de que existían los palestinos, y tenemos una cultura y un patrimonio que no se puede borrar"
Salwa Naser: "¿Dónde se supone que tenemos que ir ahora?"
"Huimos de una guerra sólo para encontrar otra", dice Nasr [Dylon Collins / Al Jazeera]
Salwa Naser dejó su casa familiar en el puerto de Jaffa cuando tenía seis años. Eso fue hace 68 años. Una refugiada por partida doble, en la actualidad vive en una pequeña sala que linda con el departamento de su hijo en el campo de refugiados de Shatila, en Beirut, el hacinamiento de un kilómetro cuadrado de tierra en la periferia sur de la ciudad.
Construido en 1949, el campo estaba destinado a albergar temporalmente a unos 3.000 palestinos que huyeron de la guerra, pero ahora es el hogar de más de 22.000 personas, tres generaciones de refugiados palestinos, pobres trabajadores migrantes de toda Asia, y un número cada vez mayor de refugiados sirios y palestinos que huyeron de la devastadora guerra en la vecina Siria que ha durado más de cinco años.
"Jaffa es hermosa... No hay nada que se le parezca", dijo Salwa, recordando la casa de su familia junto al mar en el barrio de Ajami de Jafa. "Nuestra casa estaba justo al lado del mar... justo al final de la escalera. No había nada entre el mar y nosotros. Jugábamos en el mar todos los días". A medida que la violencia se disparó entre las milicias judías y palestinas, su padre, una importante figura en el puerto de Jaffa, rogó a su esposa siria a reunir a sus nueve hijos y tomar un barco para llegar a Beirut.
"Recuerdo cuando comenzó la violencia", dijo Salwa, sentada en su pequeña casa, de una sola habitación en Shatila. "Pude haber tenido sólo seis años cuando nos fuimos, pero Jaffa siempre va a hacer mi hogar... Todavía estoy triste por mi escuela. Era... era una escuela apropiada. Había estructura... incluso la comida era buena. Nuestros uniformes eran tan lindos. Teníamos opciones, ya sea pantalón azul o faldas azules, y una camisa blanca y un pañuelo blanco. Siempre elegía la falda”.
Salwa dijo que ella y sus compañeros de clase no se dieron cuenta cuando aumentaron las tensiones hasta que las ventanas de su salón de primer grado una mañana se hicieron añicos después de que una explosión sacudiera el tranquilo barrio costero. "Mis padres realmente hicieron un buen trabajo manteniendo a los niños en la oscuridad sobre el aumento de la violencia, lo mismo que los profesores de la escuela".
Pero después del bombardeo cerca de la escuela, el padre de Salwa decidió que era suficiente y los envió para quedarse con la familia de la madre en Siria. Ella no tenía familiares en Jaffa. Casi toda la familia huyó al Líbano y luego a Siria. "Nos volvimos locos. Un viaje en el mar, al Líbano y Siria, era una aventura", dijo. "Lo recuerdo como si fuera ayer. Nos fuimos en medio de la noche. Mi madre nos llevó por las escaleras hasta el puerto a un barco. Había decenas de otras familias haciendo lo mismo".
A medida que abordaban el barco, la madre de Salwa se puso a llorar. "Cuando le preguntamos qué le pasaba, ella dijo: 'Nos vamos... voy a perder nuestra casa', y luego se inclinó a mi hermano mayor y le dijo:" No estoy segura de que alguna vez podremos ver nuestra casa de nuevo". Cuando lograron llegar mar adentro, el barco se detuvo. La ciudad estaba en llamas. "Fue entonces cuando mi madre empezó a llorar de verdad", dijo Salwa.
Después de aterrizar en Beirut, la familia continuó su viaje por tierra a la vecina Siria. "Te vas a reírse de mí cuando te diga, pero fuimos a Bab al-hara", dice Salwa, refiriéndose a un barrio de Damasco, que también es el escenario de una popular telenovela de Siria.
La escasez de efectivo y luchando por establecer sus raíces, la familia rebotó entre escuelas y barrios antes del reasentamiento en un rincón de la ciudad vieja. "Este es siempre el caso con nosotros, los palestinos, siempre estamos recibieron empujones de un lugar a otro. Me gustaría que nos diera una luz de tráfico por una vez".
A los 16 años, se casó con un joven palestino también de Jaffa. La pareja alquiló un pequeño apartamento cerca del famoso mercado de Souk al-Hamadiyye, antes de establecerse finalmente en Hajjar al-Aswad, un barrio a las afueras del mayor campo de refugiados palestinos de Siria, Yarmouk.
"Nuestra casa se ha ido. Fue golpeado por una granada o un ataque aéreo... quién sabe", dijo Salwa.
"Huimos de una guerra sólo para encontrarnos con otra," dice Salwa [Dylon Collins / Al Jazeera]
Salwa y su hijo se habían ido a Beirut a finales de 2012 cuando el  levantamiento en Siria  se volvió cada vez más sangriento y la violencia superó a la capital. Poco después de llegar a Shatila, un vecino les envió vía WhatsApp una foto de un montón de escombros, era los restos de lo que fue su casa.
"Yo estaba llorando cuando nos fuimos. Mi hermana, había decidido quedarse. Ella me preguntó:" ¿Por qué lloras?' Le dije: '¿Recuerdas cuando nos fuimos de Palestina y mamá dijo que nos íbamos por una semana y volveríamos? Me temo que vamos a salir de nuevo y va a pasar lo mismo".
Ahora refugiada por segunda vez en su vida, Salwa dijo que constantemente está en vilo en el atestado campamento de Chatila. "Siempre he odiado la violencia… incluso los argumentos me ponen nerviosa. Aquí en el campamento las personas siempre están discutiendo y gritando… Nunca, nunca estoy tranquila y siempre estoy nerviosa".
"Estoy asustada de que algo suceda aquí… ¡Imaginate! Pero aquí, vivir aquí, no me gusta. Prefiero ir a otro lugar. Quizás Suiza…Me gustaría intentarlo. Definitivamente no América… He oído que la vida es difícil. Sin embargo, Noruega suena agradable. Tengo el pasaporte de mi padre… es el único documento que tengo. Es de la época del mandato británico. Era demasiado joven para tener todos los documentos".
La hermana de Salwa se apresta a salir... su hijo tomó un barco a Europa. Él está en Alemania ahora. Salwa espera que uno de sus hijos, que tienen documentos sirios palestinos, se les pueda conceder asilo en Europa. "Todos ellos están esperanzados de ir a Alemania. Pero todo el mundo va allí... No sé".
"¿Qué clase de suerte es que... huimos de una guerra sólo para encontrar otra?", dijo. "¿Dónde se supone que tenemos que ir ahora?"
Um Omar: "Nunca vimos un día feliz después de irnos"  
"Nunca vimos un día feliz después de irnos", dice Um Omar  [Ezz Zanoun / Al Jazeera]
Umm Omar, de 76 años, sólo tenía ocho años cuando su familia fue expulsada de su ciudad natal de Jusayr en 1948 y aterrizó en el campo de refugiados de Jabaliya, al norte de la Franja de Gaza. "Cuando se robaron nuestro país, yo sólo tenía ocho años", recordó. "Era mayo y el tiempo estaba lluvioso".
Cerca de la ciudad palestina de al-Fallujah, su familia vivía de la agricultura en  Jeseer. "La vida era buena. Cultivábamos el trigo. Recuerdo que fui con mis padres al campo de trigo cuando era una niña", recordó. "Tuvimos trigo, harina y cabras. Nunca vimos otro día feliz después de que nos fuimos".
El campo de refugiados de Jabaliya fue establecido por el organismo de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (UNRWA) en 1948 para un estimado de 35.000 personas que fueron expulsadas o huyeron de la región sur del Naqab (Negev) de la Palestina histórica.
Hoy, sin embargo, el campo es el más grande en el sitiado enclave costero, con más de 110.000 refugiados que viven allí.
Después de que grupos armados sionistas atacaran su aldea, Umm Omar y su familia se refugiaron en un pueblo árabe judío cercano durante cuatro días antes de que fueran capaces de seguir adelante. "Eran buenas personas", dijo. "Eran palestinos como nosotros. Ellos nos ayudaron mucho".
A medida que el ejército egipcio avanzaba en la zona, decidieron continuar a al-Fallujah y, finalmente a al-Majdal, una ciudad palestina cerca de la actual Ashkelon, ahora una ciudad costera israelí. A medida que la violencia continuaba propagándose y más palestinos siendo expulsados de los pueblos cercanos, se trasladaron a Jabaliya. Se desplazaron de un lugar a otro y sin seguridad, alimentos o medicamentos, se acordó de muchas personas mayores y niños que murieron en el camino.
Los grupos armados sionistas atacaron a los refugiados a lo largo del camino, dijo. "Antes nos disparaban al igual como ocurre hoy en Alepo ", dijo, refiriéndose a la ciudad que se ha convertido en un punto focal en la guerra civil siria. "Nos dispararon con armas de fuego. Bam, bam, bam. No eran como los cohetes que utilizan hoy en la Franja de Gaza".
Una vez en Jabaliya, su padre decidió que la familia esperara un mes hasta que cesaran los combates. Finalmente, su padre se fue con otros hombres del pueblo para ver su casa y tierras en Jusayr. "Vieron que todo estaba bien. Estaba justo como lo dejamos."
Pero en su camino de regreso, el padre de Umm Omar pisó una mina colocada por las milicias sionistas. Murió en el acto. "Mi padre era un buen hombre", dijo. "Que Dios lo tenga en su gloria".
El dolor del desplazamiento nunca se terminó para la familia de Um Omar [Ezz Zanoun / Al Jazeera]
Con el paso del tiempo, Jabaliya se convirtió en un campamento permanente. Años más tarde, su familia la casó con un joven de 18 años, Jaber Abu Omar. Ella dio a luz a 12 niños a lo largo de los años, cinco niños y siete niñas. "Mis hijos se convirtieron en adultos aquí," dijo, añadiendo que su hijo mayor, Omar, ahora tiene 10 hijos.
Omar, que solía trabajar en el actual Israel vendiendo verduras y frutas, la llevó de nuevo a Jusayr 31 años después de que fueran desplazados de la localidad.
"El pueblo no era como lo que solía ser. No podía creer que lo estaba viendo de nuevo, pero no estaba como lo recordaba", dijo. "Tomé a Omar y le mostró donde nuestra casa solía estar. Se había ido. Le mostré dónde estaban las calles de Jusayr".
El dolor del desplazamiento nunca se terminó para su familia. Han vivido tres ofensivas militares israelíes en Gaza desde 2009. Al igual que decenas de miles de palestinos en todo el estrecho enclave costero, la casa de Omar fue destruida por los ataques aéreos israelíes durante la ofensiva de 51 días en Gaza en el año 2014.
Su marido culpa a los ejércitos árabes por el sufrimiento palestino. "El pueblo egipcio, los árabes,  son buenos", explicó Abu Omar a Al Jazeera. "Pero los gobiernos nos traicionaron desde la Nakba hasta hoy. Nos mintieron y ahora nuestro país se ha ido".
Hace varios años, la pareja enterró sus documentos y las llaves de su hogar en un lugar que sólo conocen a sus hijos, con la esperanza de que serían capaces de volver a Jeseer un día. "Tengo la esperanza de que voy a morir en mi ciudad natal. Puedo estar usando un andador para moverme en la actualidad. Pero si me dijeran que puedo volver a Jusayr, haría todo el camino".
Umm Omar pidió a su hijo encontrar una manera de enterrarla en Jusayr si ella muere sin regresar. "Yo les cuento a mis hijos, a mis nietos e incluso a mis bisnietos acerca de dónde somos", dijo. " Si sólo Dios se deshiciera de esta ocupación".
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org
Fuente: Jonathan Cook, Dylan Collins, Ezz Zanoun para Al Jazeera / Traducción: Palestinalibre.org

FOLIXA POR LA PAZ 21 DE JULIO