lunes, 15 de diciembre de 2025

Entrevista a Luis Salazar, portavoz de la campaña de boicot a Eurovisión.Emilia G. Morales publico.es,

 Entrevista a Luis Salazar, portavoz de la campaña de boicot a Eurovisión

"El año pasado en RTVE veían imposible la retirada del concurso pero las cosas han cambiando"
La Red Solidaria Contra la Ocupación de  Palestina (RESCOP) llevan años presionando para hacer posible el boicot al certamen.

 12 de diciembre de 2025

El pasado 4 de diciembre, Radio Televisión Española (RTVE) anunció que se retiraba oficialmente del 70º certamen de Eurovisión que se celebrará el próximo 2026 en Austria. Días después, Irlanda, Islandia, Países Bajos y Eslovenia siguieron los pasos de España: sus candidatos no participarían en el concurso musical mientras Israel lo hiciera. El 11 de diciembre, los ganadores del certamen en 1994 y 2024, Nemo y Charlie McGettigan, también anunciaron que devolverían su premio.

El boicot a la participación de Israel, cuyo Estado y dirigentes están siendo investigados por genocidio en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Corte Penal Internacional (CPI), solo ha sido posible gracias a la insistencia de movimientos sociales de apoyo al pueblo palestino. En España destaca la plataforma de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS), que a su vez integra la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP). Estos grupos han coordinado las campañas de presión a RTVE para sacar a España de un certamen que, aseguran, lava la imagen de Tel Aviv tras años de crímenes contra la población gazatí. Público ha hablado con Luis Salazar, uno de los portavoces de esta campaña de boicot, para conocer cuál ha sido la evolución de esta campaña a lo largo de los últimos años.

¿Cuándo pusisteis en marcha la primera campaña de boicot a Eurovisión en España? ¿Cuál era entonces la situación de Palestina?
La primera campaña de boictot a Euriovisión que hicimos así más grande fue en 2019. Aquel año el festival se celebró en Israel porque el año anterior había ganado el concurso. Entonces la situación en Palestina no era tan mala como ahora, porque peor que lo de ahora es imposible, pero ya había muchas cosas que iban mal en Gaza...Cisjordania ya era entonces un territorio ocupado y la Franja ya estaba cercada y sitiada. Ya había habido ataques brutales de bombardeos indiscriminados a población civil.
Por supuesto, había una situación de apartheid en todos los territorios. Como sabemos, el pueblo palestino lleva años viviendo muchas injusticias. A nivel internacional, en 2019 ya había mucha solidaridad por Palestina y mucho enfado porque el festival se celebrara en Israel. Hubo muchas protestas en redes sociales y difusión de la protesta en medios de toda Europa. El día de la final hubo muchos eventos musicales alternativos a Eurovisión como forma de boicot, tanto locales, como festivales grandes y pequeños. Entonces el seguimiento no era tan potente como ahora, desde luego, pero fue muy bien.
¿Y qué ha cambiado este año para que por fin haya tenido lugar la retirada de España?
Desde 2019 venimos haciendo campañas coordinadas como la de aquel año, en respuesta al llamamiento del BDS que hacen desde Palestina. Pero después de octubre de 2023, la campaña fue mucho más fuerte. Todos los años hemos contando con músicos, artistas y gente que ha prestado su voz para esta protesta. Pero en la campaña de este año ya empezamos a trabajar mucho más en serio con los artistas. Muchos hicieron videos protestando contra el genocidio, y hubo recogidas de firmas en un muntón de sitios.
En ese momento acababa de cambiar la dirección y también el Consejo de Televisión Española, y la verdad que notamos la diferencia. Han sido mucho más receptivos con nuestras peticiones. Nos reunimos y escucharon nuestras peticiones y nuestras explicaciones sobre el tema. El año pasado, como sabes, RTVE emitió mensajes de desaprobación contra el genocidio en la semifinal y en la final.
El año pasado se nos dijo que no contemplaban para nada la la retirada. Les parecía algo totalmente imposible, pero las cosas han ido cambiando. Nunca está claro a qué se lo puedes atribuir, pero han influido muchas cosas. Por supuesto, influye la terrible situación en en Gaza y en toda Palestina. Pero también el posicionamiento de muchas instituciones como la propia ONU, calificando de genocidio lo que está ocurriendo. Se ha señalado la complicidad de países como como el Estado español en el abastecimiento de armas y en el paso de material militar por nuestros puertos... En fin, toda esa situación ha creado mucho malestar en la población.  
Suponemos que RTVE lo ha sabido ver del concurso. Fue seguramente muy determinante que poco tiempo antes del anuncio fueran las protestas contra la vuelta ciclista de España, que creó un clima de apoyo. El boicot se ha visto como algo necesario. La gente ya no admite tan fácilmente que en un evento haya un participante que está cometiendo un genocidio.
La salida de España parece haber tenido un efecto dominó ¿Qué importancia tienen las redes internacionales del BDS y de la RESCOP en el éxito logrado por la campaña este año?
Bueno, lo organizamos desde la PACB, que es la sección del BDS del para el boicot cultural y académico que se promueve desde Palestina. En los últimos dos años, hemos estado en contacto con movimientos y organizaciones propalestinas de toda Europa. Estamos en coordinación con ellos para pasarnos información, compartir e incluso para diseñar campañas conjuntas en redes. El año pasado ya logramos que una lista de artistas que habían participado en Eurovisión en otras ediciones llamaran al boicot.
Los contenidos de KAN ensalzan constantemente al Ejército de Israel
Una de las campañas del boicot la iniciamos desde la RESCOP de España. Fue una lista de contenidos de la cadena KAN, la cadena de televisión israelí pública que participa en Eurovisión. Son contenidos realmente infames. Esto lo hicimos porque, para no expulsar a Israel, la Unión Europea de Radiodifusión siempre está excusándose  en que KAN es una cadena independiente e incluso critica con el gobierno, según ellos. Por lo tanto, defienden que no hay que culparlos de lo que hace su gobierno en Palestina. Entonces, bueno, para empezar, por supuesto, no es posible defender eso si tenemos en cuenta lo que se hizo con Rusia.
Pero, aparte de eso, los contenidos de la cadena israelí, aunque en algún momento vayan en contra del Gobierno de Benjamín Netanyahu, ensalzan constantemente al ejército con contenidos diarios sobre su misión. Entrevistan constantemente a soldados, a personas que defienden la limpieza étnica y que piden arrasar con Gaza. Gente que defiende que son los judíos los que deben vivir en toda Palestina, aunque ellos no la llaman así, naturalmente. Para la campaña, recogimos más de 150 contenidos de este tipo de la cadena KAN, que están absolutamente en contra de los derechos humanos.
Son intolerables. Pero es que además, incumplen sencillamente los estatutos de la UER, donde se especifica que el contenido de sus televisiones debe promover la paz, la integración de distintos pueblos, etnias y culturas... Esto es lo opuesto a lo que hace KAN. Recogimos que en una tertulia defendían que debía darse ayuda humanitaria a niños por debajo de 4 años, pero no por encima de esas edad. Son cosas repugnantes. Todo esto se lo pasamos a RTVE  y sabemos, por alguna declaración de José Pablo López en la que hacía alusión a estos contenidos, que lo debieron mirar.
Suponemos que esto ha influido en la decisión de RTVE y que ha sido parte del éxito de la campaña. También es posible que el propio José Pablo López se haya dado cuenta del poder tan enorme que hay detrás de la Unión Europea de Radiodifusión y de cómo protege a Israel de forma vergonzosa, sin exigirle nada.
¿Alguna vez habéis recibido presiones para frenar las campañas de llamamiento al boicot?
No, presiones no hemos recibido de ningún tipo.¿Cómo os sentis después de tanto trabajo?
Estamos super contentas del abandono de RTVE de Eurovisión. Ha sido un espaldarazo maravilloso para nuestra campaña, pero sobre todo ha sido una experiencia muy potente. España es uno de los cinco países que mantienen Eurovisión, así que tiene un peso muy grande, también en número de seguidores del concurso. Que se hayan unido los otros cuatro países ha tenido un impacto internacional enorme. 
Creo que José Pablo López está haciendo una labor buenísima en sus propias redes, como por ejemplo en las reuniones con la UER. Creo que está dejando las cosas claras en un momento en el que la hipocresía reina en la Unión Europea de Radiodifusión, así como en otros muchos organismos europeos. Por ejemplo, el otro día, Martin Green, el director de Eurovisión, decía que "todos lamentábamos los acontecimientos en Gaza". José Pablo le remarcó que un genocidio no es un acontecimiento. Así que, en fin, estamos muy contentas con la actuación de RTVE y les damos todo nuestro apoyo. Pero, además del abandono, están pasando más cosas estos días. En Portugal, 12 de los 18 artistas que se presentan al festival de selección para Eurovisión, han dicho que si ganan no irán al certamen. También Nemo, el ganador de 2024, anunció que iba a devolver el premio como protesta por la situación de de Gaza y la participación de Israel.
Todo esto está haciendo que ahora mismo Eurovisión sea un desastre. El descrédito que está teniendo es increíble. No es lo que nosotras buscamos, sino algo que han provocado desde la propia Unión Europea de Radiodifusión y desde la dirección del festival. Se están cargando el festival porque dicen que quieren un festival apolítico, pero expulsaron a Rusia y admiten a Israel, que está cometiendo un genocidio. Esto es tener una postura política de protección a un Estado genocida. Israel ha utilizado tradicionalmente Eurovisión y un montón de eventos en los que participa, deportivos y culturales para aparentar ser un estado democrático, un estado de libertades. Todo ello, mientras somete a una ocupación brutal al pueblo palestino. Hasta hace poco le funcionaba, pero ahora ya no. 
¿Cuáles serían los siguientes pasos?
Por supuesto, seguir apoyando la postura de RTVE. Sabemos que con la farsa del plan de paz de Trump ha bajado la intensidad del seguimiento al tema palestino, pero los acontecimientos últimos, ahora con la última reunión de del de la UER, han demostrado que el tema sigue ahí, que no se olvida y que la gente no se deja engañar.  Ahora mismo está la cosa muy candente en muchos países y habrá que seguir manteniéndolo para en el futuro. Si se sigue aceptando a Israel en el concurso, habrá que seguir boicoteándolo. Y, por supuesto, hay que continuar informando a la gente, porque a menudo los grandes medios dan una imagen muy distorsionada de la realidad internacional. Nosotras, desde el activismo, asumimos en parte esta tarea de destapar información y mostrar la realidad.

REINO UNIDO. Hospitalizados seis presos políticos tras 39 días en huelga de hambre


 REINO UNIDO. Hospitalizados seis presos políticos tras 39 días en huelga de hambre

Seis personas en huelga de hambre fueron hospitalizadas en el Reino Unido tras 39 días sin alimento, mientras las autoridades permanecen en silencio ante las demandas de ocho presos en prisión preventiva acusados de presuntas acciones de solidaridad con Palestina.
Los presos Amu Gib, Qesser Zuhrah, Heba Muraisi, Jon Cink, T Hoxha, Kamran Ahmed, Lewie Chiaramello y Umer Khalid iniciaron la huelga el 2 de noviembre para exigir un juicio justo, libertad bajo fianza, el cierre de Elbit, el levantamiento de la prohibición de Palestine Action y el fin de la censura en su correspondencia. La protesta se convirtió en la mayor huelga de hambre coordinada en cárceles británicas desde 1981 en Irlanda.
De los ocho huelguistas, Kamran Ahmed ingresó dos veces al hospital, mientras que Heba Muraisi, T Hoxha, Qesser Zuhrah y Jon Cink fueron hospitalizados una vez cada uno. Todas las personas en huelga perdieron un porcentaje considerable de su peso y atraviesan una etapa médicamente crítica. A pesar de ello, el ministro de Justicia, David Lammy, no ha respondido solicitudes de diálogo ni peticiones de diversas organizaciones solidarias.
La campaña en apoyo a los huelguistas reúne más de 5 mil firmas y cuenta con el respaldo del Partido Verde, el partido Your Party, el Partido Nacional Escocés, el partido Plaid Cymru, diputados laboristas y colectivos de solidaridad con Palestina. Las familias y los activistas exigen que el ministro de Justicia se reúna de inmediato con los representantes de los huelguistas antes de la suspensión parlamentaria.
A continuación el comunicado completo:
COMUNICADO DE PRENSA PARA SU DIFUSIÓN INMEDIATA
Seis huelguistas de hambre hospitalizados y el Gobierno laborista sigue en silencio – 39 días después
Fecha: 10 de diciembre de 2025
Ocho presos que se encuentran actualmente en prisión preventiva en cárceles británicas por presuntas acciones de solidaridad con Palestina iniciaron una huelga de hambre el 2 de noviembre. Se trata de Amu Gib, Qesser Zuhrah, Heba Muraisi, Jon Cink, T Hoxha, Kamran Ahmed, Lewie Chiaramello y Umer Khalid.
Se trata de la mayor huelga de hambre coordinada en las cárceles británicas desde 1981 en Irlanda. Seis personas han sido hospitalizadas en los últimos 39 días, pero el Gobierno laborista y el ministro de Justicia, David Lammy, siguen ignorando sus reivindicaciones y se niegan a dialogar.
Los huelguistas de hambre tienen cinco reivindicaciones:
•⁠ ⁠El derecho a un juicio justo.
•⁠ ⁠La liberación inmediata bajo fianza.
•⁠ ⁠El cierre de Elbit.
•⁠ ⁠El levantamiento de la prohibición de Palestine Action.
•⁠ ⁠El fin de la censura de su correspondencia.
Entre las personas hospitalizadas se encuentran Kam, que ha sido ingresada dos veces, así como Heba, T, Qesser y Jon, hospitalizados una vez cada uno. Todos los huelguistas de hambre han perdido un porcentaje importante de su peso corporal y ahora se encuentran en su segundo mes sin comer, llegando a una etapa médicamente crítica.
La campaña ha recogido ya más de 5068 firmas exigiendo una respuesta de Lammy. Los codirectores y diputados del Partido Verde le han escrito públicamente, mientras que Zarah Sultana y Jeremy Corbyn (del partido Your Party) solicitaron una reunión hace más de un mes, sin haber recibido aún respuesta. La causa de los huelguistas de hambre cuenta con el apoyo del Partido Verde, el Partido Your Party, miembros del SNP, del Plaid Cymru y varios diputados laboristas, así como de la Campaña de Solidaridad con Palestina y los Grupos de Solidaridad con Palestina de todo el Reino Unido.
Cuando fue interrogado la semana pasada por los amigos y familiares de los huelguistas, David Lammy afirmó no estar al corriente de las huelgas de hambre. El miércoles 10 de diciembre de 2025, John McDonnell presentó en el Parlamento una moción de urgencia, firmada por 40 diputados, en la que se expresaba la preocupación por los malos tratos en prisión y el rápido deterioro de su estado de salud. El presidente de la Cámara, Lindsay Hoyle, declaró que era inaceptable que David Lammy no hubiera respondido a una solicitud de reunión con los diputados.
Los familiares de los huelguistas de hambre expresaron su profunda preocupación:
«Estamos muy preocupados. David Lammy es un cobarde. No entendemos por qué finge no estar al corriente. Sus propios electores le han escrito para pedirle que reaccione y se han presentado ante su oficina, pero ni siquiera les ha respondido y ha huido de ellos», declaró un allegado de Amu.
Los activistas piden a David Lammy, en su calidad de ministro de Justicia y viceprimer ministro, que se reúna urgentemente con los representantes de los huelguistas de hambre antes de que el Parlamento suspenda sus trabajos.
Más información sobre Palestine Action

domingo, 14 de diciembre de 2025

EL CASO CAF. Santiago González Vallejo


 

Discurso de Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España. en la entrega al premio honorífico a Francesca Albanese de la Asociación Pro Derechos Humanos de España


 Discurso de Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España. en la entrega al premio honorífico a Francesca Albanese de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, realizado el 9 de diciembre, víspera del día internacional de los Derechos Humanos. Salón de Actos Marcelino Camacho, Comisiones Obreras de Madrid.

Queridas y queridos colegas, amigas y amigos:
Tengo el honor de recoger este premio en nombre de Francesca Albanese, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en el Territorio Palestino Ocupado desde 1967, quien lamentablemente no puede estar hoy aquí con nosotras y nosotros.
A lo largo de su mandato, Albanese ha tenido que documentar, con el lenguaje frío del derecho internacional, realidades profundamente humanas: vidas truncadas, familias desplazadas, cuerpos y proyectos de vida destrozados por una ocupación que se ha vuelto cada vez más violenta, más colonizadora y más deshumanizadora.
En sus informes, ha descrito cómo la población palestina ha sido sometida a un sistema de dominación estructural que combina ocupación prolongada, colonización de tierras, apartheid y episodios de violencia masiva que han alcanzado niveles que ella misma ha calificado como genocidas, especialmente en la Franja de Gaza. Ha mostrado también cómo esta violencia no es un accidente, sino parte de una lógica de eliminación y de borrado colonial que se extiende también a Cisjordania, incluida Jerusalén Este.
Pero, más allá de los conceptos jurídicos, Francesca siempre ha recordado que detrás de cada frase hay una historia concreta: la madre que no ha podido enterrar a su hijo; el niño que ha perdido a toda su familia en un bombardeo; el agricultor al que se le arranca el olivar para ampliar un asentamiento; la niña que cruza cada día un checkpoint para ir a la escuela sin saber si hoy le permitirán pasar o si será humillada delante de sus compañeros. En cada informe, en cada comparecencia, ha intentado devolverles nombre, rostro y dignidad.
Francesca insiste siempre en que el marco es claro: la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho de los pueblos a la autodeterminación. No son referencias retóricas que se puedan invocar o ignorar según convenga; son obligaciones jurídicas que vinculan a todos los Estados, sin excepción. Cuando se violan de forma tan grave y sistemática como en Palestina, no estamos ante una simple “controversia política”, sino ante la erosión de los cimientos mismos del sistema internacional.
En sus intervenciones ante el Consejo de Derechos Humanos y la Asamblea General, Albanese ha subrayado que no puede haber paz sin justicia, ni justicia sin rendición de cuentas. La impunidad no es neutral: siempre favorece al más fuerte, al que tiene más armas, más poder, más capacidad de imponer su relato. Por eso ha insistido en la necesidad de medidas concretas: investigaciones independientes, mecanismos efectivos de responsabilidad penal internacional, sanciones selectivas, embargo de armas y, especialmente, el desmantelamiento de las estructuras que sostienen la ocupación y el aparthaid.
Decir estas verdades —basadas en el derecho y en la evidencia— ha tenido un coste. La relatora ha sido objeto de campañas de difamación, amenazas e intentos de desacreditar su trabajo e incluso ha sido sancionada por Estados Unidos, como también lo han sido responsables de la Corte Penal Internacional, por el simple hecho de intentar hacer valer el derecho internacional. Pero la verdadera diana no es su persona, ni las personas de la Corte Penal Internacional: el objetivo de estos ataques es el sistema de derechos humanos, es un intento de acabar con el orden internacional y con los valores que nunca deberían de ser cuestionados: los recogidos en la Carta de las Naciones Unidas y la centralidad de la dignidad humana.
Por eso, este premio es también, de alguna manera, una forma de protección. Es un modo de decir: “no estás sola, no están solos quienes defienden los derechos humanos del pueblo palestino”. Pero este premio también es un mensaje para quienes intentan silenciar, intimidar o desacreditar a los mecanismos independientes de Naciones Unidas: “no vais a lograr silenciar las voces que defienden los derechos humanos”.
Para Francesca Albanese, los derechos humanos no son un adorno del discurso diplomático, sino la última línea de defensa frente a la barbarie. En una entrevista reciente lo formuló así: “los derechos humanos son todo lo que tenemos para resistir este intento de erosionar lo que nos ha protegido durante los últimos 75 años; es ahora o nunca”. Ese “ahora o nunca” no es retórica: es una llamada urgente a seguir luchando y defendiendo el sistema de derechos humanos precisamente cuando se intenta destruirlo.
Francesca siempre subraya: defender los derechos humanos del pueblo palestino no es un acto “contra” nadie; no es antisemitismo, no es tomar partido en una disputa identitaria. Es un compromiso con la universalidad de los derechos humanos. Significa afirmar que todas las personas —palestinas, israelíes, judías, musulmanas, cristianas, creyentes o no— tienen derecho a vivir en libertad y seguridad, en igualdad de derechos y sin discriminación. Rechazar el antisemitismo y la islamofobia forma parte inseparable de esa misma lucha por la igualdad y la dignidad.
Lo que está en juego en Palestina no es solo el futuro de un pueblo. Es también nuestra capacidad, como humanidad, de aprender de nuestra propia historia. Es la credibilidad de la promesa que se hizo tras otros horrores: “Nunca más”. Si permitimos que se normalicen la violencia masiva, el desplazamiento forzoso, el castigo colectivo y la negación sistemática del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, entonces “nunca más” se vacía de contenido.
Francesca Albanese insiste también en que lo que ocurre en Palestina es un espejo que refleja la salud de nuestro sistema común. En uno de sus informes describió el genocidio en Gaza como “un crimen colectivo, sostenido por un sistema mundial de complicidad” y advirtió de que la traición a la legalidad internacional “quedará en la historia como una ofensa no solo a la justicia, sino a la idea misma de nuestra humanidad común”. Defender los derechos humanos del pueblo palestino, por tanto, es defender la posibilidad misma de un orden internacional basado en normas y no en la fuerza bruta.
La relatora siempre nos recuerda lo esencial:
· Que el deber de los Estados no es gestionar relatos, sino proteger vidas humanas y hacer cumplir el derecho. La pretendida neutralidad ante un crimen continuado no es neutralidad; es complicidad.
· Que los beneficios de las empresas y actores económicos no son legítimos cuando se construye sobre el despojo y la opresión de un pueblo. La debida diligencia en derechos humanos no puede reducirse a un documento o a una
campaña de comunicación; exige decisiones concretas para no contribuir a la ocupación ni al aparthaid.
· Y tercero que sin la sociedad civil no hay esperanza de cambio real. Francesca agradece y reconoce siempre el coraje y la persistencia de las organizaciones de derechos humanos, de las universidades, de los movimientos estudiantiles y sindicales. El trabajo de documentación, de acompañamiento, de denuncia y de solidaridad mantiene viva la verdad cuando otros intentan enterrarla bajo la propaganda. Como ella misma ha dicho, necesitamos “una revolución desde abajo”, una conciencia global que no acepte la normalización del crimen ni del sufrimiento.
Ella es consciente de que, frente a la magnitud del sufrimiento, los informes, las resoluciones, los discursos pueden parecer insuficientes. Pero también sabe que el derecho internacional y el sistema de derechos humanos son herramientas conquistadas por las luchas de los pueblos, y que renunciar a ellas sería un regalo para quienes aspiran a un mundo regido solo por la fuerza. Abandonar esas herramientas —nos advierte— sería dejar desarmadas a las víctimas y premiar a los perpetradores.
En uno de sus comunicados más recientes, la relatora ha resumido así la urgencia moral de este momento: “Palestina es una herida… lo que está ocurriendo a los palestinos es una tragedia anunciada y una mancha en nuestra conciencia colectiva. Nunca es demasiado tarde para que el mundo se levante y haga lo correcto”.
El trabajo de Francesca Albanese debe continuar, necesitamos que siga utilizando todas las herramientas de su mandato: la investigación rigurosa, la denuncia pública, el trabajo con los mecanismos internacionales, el diálogo con los Estados y con la sociedad civil, para contribuir a desmantelar las estructuras de opresión y abrir el camino hacia una Palestina en la que libertad, igualdad y dignidad no sean consignas, sino realidad cotidiana.
En su nombre, y con su profunda gratitud, muchas gracias por este reconocimiento. Que no sea un punto de llegada, sino un punto de partida para redoblar nuestro compromiso colectivo con los derechos humanos de la población palestina y, con ello, con la dignidad de todas y todos.
Muchas gracias.

sábado, 13 de diciembre de 2025

La Sociedad Cultural Gijonesa reconoció este viernes con el XXXII Premio Juan Ángel Rubio Ballesteros la trayectoria vital y el compromiso de Manuel García Fonseca “El Pole”





 “Aprendí a cantar La Internacional en una parroquia del extrarradio de París”

Un repaso a la vida de Manuel García Fonseca "El Pole", último Premio Juan Ángel Rubio Ballesteros de la Sociedad Cultural Gijonesa.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Siero con Palestina: "del olivo a la calle "


 

Cómo Israel organiza y arma a las milicias de colonos para aterrorizar a los palestinos en Cisjordania. David Schutz .dropsitenews.com


 Colonos adolescentes atacando hogares palestinos en el sur de Cisjordania. B'Tselem

Cómo Israel organiza y arma a las milicias de colonos para aterrorizar a los palestinos en Cisjordania
David Schutz
dropsitenews.com, 10 de diciembre de 2025
Lo que a menudo parece una violencia esporádica de los colonos es en realidad un sistema organizado con una estructura oficial que funciona plenamente según lo previsto.

IBSIQ, CISJORDANIA—El 20 de julio, unos diez hombres enmascarados irrumpieron en la aldea palestina de Ibsiq, en el norte del valle del Jordán, en la Cisjordania ocupada. Llegaron en un convoy de dos vehículos, vestidos con uniforme militar israelí y portando fusiles de asalto equipados con punteros láser verdes.
Mientras sus vehículos bloqueaban la carretera, irrumpieron en un grupo de viviendas. A punta de pistola, obligaron a una familia palestina a arrodillarse y les advirtieron que tenían 48 horas para evacuar del Área C e ir al Área B, en referencia a las designaciones técnicas de control en Cisjordania según los Acuerdos de Oslo. El Área C está bajo pleno control israelí y el Área B está técnicamente bajo administración civil palestina, pero comparte el control de seguridad con Israel. Los hombres enmascarados dijeron que "regresarían y quemarían la comunidad" si la familia no evacuaba al Área B.
Había estado alojando a una pareja palestina de ancianos durante cinco días en Ibsiq para documentar la violencia de los colonos en medio de las crecientes amenazas contra la comunidad. Al acercarse los hombres, le pregunté a uno de ellos quién era. Parecían soldados, pero los vehículos en los que llegaron tenían matrículas civiles amarillas. Estos asaltantes enmascarados eran miembros de las hagmar , milicias de colonos reservistas adscritas formalmente al ejército israelí y encargadas de la seguridad en los asentamientos de Cisjordania.
Los hombres me arrastraron detrás de una valla, donde cuatro de ellos me golpearon hasta que tuve que ser hospitalizado. Le robaron el teléfono a un activista de la Misión de Solidaridad Internacional que intentó grabar el ataque.
Mi anfitrión, Abu Safi, de 84 años, no tuvo más remedio que abandonar su casa tras el asalto de los hagmar. La familia empacó sus pertenencias acumuladas durante décadas en la casa y se mudó a un lugar cercano en la Zona B. Abu Safi falleció poco después de un ataque al corazón.
La incursión en Ibsiq, cuyos residentes palestinos han huido de la aldea despoblada, ofrece una visión de una parte esencial de cómo Israel gobierna Cisjordania.
Paralelamente al ataque genocida de Israel contra Gaza, que comenzó en octubre de 2023, la violencia israelí perpetrada por colonos y soldados en Cisjordania se intensificó hasta alcanzar niveles récord. Entre octubre de 2023 y mediados de 2025, se registraron unos 3.000 ataques relacionados con colonos que causaron víctimas palestinas o daños materiales, más de 1.000 de ellos en los primeros ocho meses de 2025, y 264 incidentes solo en octubre de 2025, la cifra mensual más alta desde que la ONU comenzó a monitorear la situación en 2006.
En los últimos dos años, los colonos han entrado cada vez más en las casas, reteniendo a la gente a punta de pistola y dándoles 24 horas para que se vayan, y muchos han… Sucedió en Khirbet al-Maktal, Umm Salam, Razeem y otros lugares, dijo un investigador de campo del grupo israelí de derechos humanos B'Tselem. Habló con Drop Site bajo condición de anonimato por motivos de seguridad. "Presentamos denuncias, pero muchas veces las autoridades nos dicen que los perpetradores actuaron al margen de su condición de soldados, así que nos remiten a la policía", añadió. "Entonces la policía dice que es un asunto militar. Terminamos en una situación en la que nadie investiga".
Una red integrada de civiles y soldados
La violencia de los colonos contra los palestinos a menudo parece esporádica, pero es un sistema gubernamental oficial con una estructura organizada que funciona según lo previsto.
Desde 1967, Israel ha gobernado los territorios palestinos ocupados mediante estructuras duales (ocupación militar y asentamientos civiles), cada una reforzándose mutuamente al tiempo que se delegan mutuamente la responsabilidad.
En el centro de este acuerdo se encuentra un mecanismo legal: los consejos regionales de asentamientos, creados en virtud de la Ordenanza de Municipios de 1964 como municipios israelíes estándar, pero que operan en territorio palestino ocupado. La jurisdicción israelí se basa en órdenes militares y el Reglamento de Emergencia de Cisjordania , que extiende la mayoría de los aspectos de la legislación israelí los colonos, pero no al territorio en sí. La autoridad territorial la ejerce el ejército israelí, lo que convierte al ejército en el soberano de facto.
En este marco, el Estado delega la aplicación de la ley en los colonos. Cada asentamiento designa un ravshatz , o coordinador de seguridad civil, pagado por el Ministerio de Defensa y autorizado por el ejército para comandar un escuadrón de respuesta rápida de paisano, o kitat konenut, de entre 20 y 40 voluntarios dentro de los límites del asentamiento. El Departamento de Seguridad de Asentamientos del Ministerio de Defensa proporciona armas ; el Ministerio de Seguridad Nacional también proporciona armas adicionales.
Dentro de Israel, estos escuadrones dependen de la autoridad policial. Más allá de este territorio, en el sector militar que abarca las zonas rurales fronterizas y todos los asentamientos de Cisjordania, el ravshatz suele operar a través de un oficial de seguridad local, o kabat , designado por el consejo de asentamientos para coordinarse con el ejército.
Paralelas al ravshatz se encuentran las brigadas de Defensa Territorial de Hagmar: una red de reserva que integra cada asentamiento en una red militar dividida en distritos, bloques y áreas. En los dos niveles superiores —distrito y bloque—, las hagmar reportan al comando regional de hagmar de las FDI. En el nivel inferior, la hagmar de área corresponde a un solo asentamiento. Cada asentamiento se coordina con su hagmar de área a través de su kabat designado .
Las FDI distribuían uniformes a los hagmar, mientras que los kitot konenut no. La distinción entre los kitot konenut y los hagmar de área era meramente técnica, ya que los mismos colonos solían servir en ambas unidades.
En resumen, el asentamiento designa a un coordinador de seguridad que, en esencia, dirige su propia milicia voluntaria, armada y financiada por el Estado. Estos mismos colonos voluntarios también suelen servir en milicias reservistas uniformadas del ejército, bajo el control del ejército que coordina con su asentamiento. Las milicias voluntarias, las reservistas y el propio ejército colaboran para atacar y aterrorizar a los palestinos en Cisjordania.

Crédito gráfico: Meghnad Bose
Aunque se prevé que el mando en tiempos de guerra pase de los coordinadores locales al ejército, Cisjordania nunca ha sido declarada oficialmente zona de guerra. Permanece bajo lo que el ejército denomina «seguridad rutinaria continua», un estado permanente de control civil por parte de colonos armados con cobertura militar.
“En teoría, el ravshatz registra la entrada y salida de las armas, pero en realidad, casi nunca regresan”, dijo un activista israelí de solidaridad que monitorea la violencia de los colonos en las colinas del sur de Hebrón, quien habló con Drop Site bajo condición de anonimato por motivos de seguridad. “En algunos ayuntamientos, las normas para el arsenal son estrictas; en otros, la gente simplemente guarda las armas en casa. Depende del kabat local y de cuánto quiera el ejército hacer la vista gorda”.
Si bien el ravshatz y el kitat konenut del asentamiento están técnicamente limitados a operar dentro de su asentamiento, los auxiliares militares como el hagmar, que operan en teoría en escalones territoriales más amplios, no lo están.
“El resultado es que tenemos colonos que operan como militares sin regulación”, dijo Roni Peli, de la organización israelí de derechos humanos Yesh Din, a Drop Site.
Desalojos forzosos
Este sistema se puso en evidencia a mediados de octubre en las afueras de Al-Mufaqara, una aldea en Masafer Yatta. Colonos armados irrumpieron en la casa-cueva de una familia palestina, los expulsaron por la fuerza y ​​se instalaron allí, amenazando con disparar a cualquiera que se acercara. Llegué unas horas después y encontré a la familia y a varios activistas israelíes solidarios afuera esperando a la policía.
“Cuando los palestinos intentaron detenerlos, llegó un grupo de hombres armados, algunos uniformados y otros no, entre ellos Binyamin Zarbiv, el ravshatz de Maón”, declaró a Drop Site un activista israelí que presenció el incidente, señalando el asentamiento a unos 200 metros de distancia. También habló bajo condición de anonimato por motivos de seguridad. “Apuntaron con sus rifles a los palestinos y a nosotros, mientras los colonos llevaban sus pertenencias dentro”.
Mientras esperábamos, un hombre armado con un uniforme harapiento, identificado por el activista como uno de los que habían llegado antes, me exigió mi identificación. Afirmó representar a Hagmar Har Hebrón, aunque oficialmente no existe tal unidad militar israelí, y se identificó como miembro de tres cuerpos: el escuadrón de respuesta rápida de Ma'on, la unidad de Hagmar de la zona y una supuesta patrulla agrícola. Se negó a decir qué grupo lo había enviado.
“El colono que irrumpió llamó al ravshatz por teléfono”, dijo el activista. “Así suele suceder. El ravshatz hace unas cuantas llamadas y, en cuestión de minutos, empiezan a aparecer —la mitad uniformados, la otra mitad sin ellos—, todos con rifles estatales”.
El hombre me dijo que cobraría un día completo por su trabajo y reconoció que podía hacerlo cuando quisiera. Afirmó que su rifle provenía "del ejército" y añadió que lo había recibido "de la base", pero al ser presionado, aclaró que la "base" era el propio asentamiento, donde no existe ninguna base militar.
Cuando finalmente llegaron la Administración Civil israelí y la policía, acompañadas de soldados del ejército, se negaron a revisar los documentos que probaban la propiedad palestina y dejaron a la milicia en control del sitio.
A pocos kilómetros de distancia, en Susya, unas imágenes del 24 de agosto muestran a un grupo de hombres armados invadiendo la pequeña comunidad, algunos con uniforme militar, otros vestidos de civil. Uno de ellos agredió a un residente palestino, quien posteriormente fue hospitalizado con una conmoción cerebral grave.
(Imágenes de Susya del 24 de agosto de 2025. Cortesía de David Schutz)
El jefe del consejo de la aldea de Susya, Jihad Nawaja, afirmó haber reconocido a los atacantes de inmediato. "Conozco a este hombre desde hace 15 años", declaró Nawaja a Drop Site, señalando a un colono armado vestido de civil. "Quien golpeó al palestino era el hijo de éste. Vinieron con hombres armados de Susya, uniformados, para decirnos que evacuáramos. 'Váyanse y trasládense a Hebrón', dijeron. No tenían otra razón para venir esa noche".
El investigador de B'Tselem, residente de Susya, afirmó que grupos armados de colonos organizados también suelen detener a palestinos. "Secuestran a cualquiera que intente resistirse al desalojo. Se lo llevan, le advierten que no lo vuelva a hacer y lo liberan después", explicó. "Una vez los vi durante un ataque cerca de Susya. Los colonos escapaban de la policía, y uno de estos hombres ayudó a expulsarlos".
En un patrón recurrente, los colonos realizan incursiones a plena luz del día y, horas después, los mismos hombres reaparecen uniformados para hacer cumplir los cierres y asegurar el territorio que ocuparon.
También interceptan activamente la radiofrecuencia del ejército para escuchar las coordinaciones con los palestinos. Una vez que coordinamos el arado, de cuatro a ocho de la tarde... lo descubrieron y se aseguraron de que cesara, añadió el investigador de B'Tselem.
Grupos de derechos humanos aseguran que las denuncias sobre violencia organizada por parte de colonos armados suelen rebotar entre diversas jurisdicciones de las autoridades israelíes. La policía clasifica a los sospechosos como "auxiliares militares" y remite los expedientes al ejército; este los devuelve como casos "civiles"; las autoridades civiles citan la jurisdicción militar, y las investigaciones se cierran por "falta de pruebas".
Un ejército privado
Antes del 7 de octubre de 2023, Israel mantenía alrededor de 450 escuadrones de respuesta rápida, según un informe de 2024 del Centro de Investigación e Información de la Knéset (KRIC), el brazo de investigación no partidista del parlamento israelí. Aproximadamente 390 de los kitot konenut operaban bajo la supervisión del ejército en los asentamientos de Cisjordania, mientras que la policía fronteriza (una unidad paramilitar policial que opera a ambos lados de la línea verde) supervisaba a 50 y la policía supervisaba a menos de diez
El informe concluyó que la división del control entre los organismos gubernamentales sobre estas unidades se basa en una decisión gubernamental de 1974 que nunca se publicó y que no figura en los archivos estatales. La Orden Militar 432 de 1971, que regula el kitot konenut en Cisjordania, y las directivas conexas sobre fuego abierto y movilización de emergencia también siguen siendo clasificadas.
En el informe, los investigadores describieron una falta de cooperación generalizada por parte de la policía israelí, el Ministerio de Defensa y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), ninguno de los cuales proporcionó datos sobre la autoridad, el armamento ni la supervisión de los escuadrones. El KRIC señaló que su informe se basó en respuestas parciales y fuentes públicas, ya que "no se recibió respuesta de los organismos involucrados".
Después del 7 de octubre, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, anunció más de 700 nuevos kitot konenut, expandiendo la red dirigida por la policía, mientras que la participación del ejército se mantuvo prácticamente sin cambios. Las nuevas unidades se incorporaron bajo la policía fronteriza, la única forma en que Ben-Gvir podría obtener un mandato para operar fuera de la línea verde. A principios de 2024, el gobierno enumeró 906 unidades activas, con un objetivo de 1086 para fin de año. A fines de octubre de 2025, 1052 unidades kitot konenut estaban activas .

En octubre de 2023, el ministerio de Ben-Gvir también comenzó a distribuir alrededor de 
10,000 rifles de asalto recién comprados a kitot konenut y flexibilizó la elegibilidad para la propiedad de armas , mientras que el Ministerio de Defensa proporcionó capacitación, municiones e infraestructura de armería. Para noviembre de 2025, la oficina de Ben-Gvir dijo que se habían emitido aproximadamente 230,000 licencias de armas en los últimos dos años. Mientras tanto, el Ministerio de Misiones Nacionales financió vehículos, drones y sistemas de vigilancia; los consejos regionales agregaron armas y vehículos a través de donantes privados y extranjeros, incluidas federaciones judías-estadounidenses que donaron rifles de francotirador a kitot konenut en campañas como “Amigos de Samaria”.
El KRIC señaló que gran parte de este equipo se distribuía a través de armerías operadas por ravshatz, sin pasar por los depósitos militares israelíes. A principios de 2023, el gobierno creó la Mishmar Leumi (Guardia Nacional), una reserva de la Policía Fronteriza bajo el mando de Ben-Gvir, destinada a absorber a las milicias locales y las estructuras de voluntarios. Activada después del 7 de octubre, se convirtió en un vehículo para movilizar y reforzar el kitot konenut, con vías de reclutamiento que permitían a los civiles incorporarse a funciones policiales armadas fuera de las vías tradicionales del Magav o las FDI. Formalmente bajo la supervisión del comisionado de policía, su control puede transferirse al ministro de Seguridad Nacional en caso de emergencia. Los principales críticos la llaman el "ejército privado" de Ben-Gvir.
Simultáneamente, el ejército amplió los batallones de hagmar, añadiendo unos 5.500 reservistas para un total aproximado de 8.000, divididos entre compañías regionales y auxiliares a nivel de asentamiento, conocidos como bnei hayishuv ("hijos del pueblo"). La nueva Administración de Asentamientos del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, dentro del Ministerio de Defensa, absorbió competencias de la Administración Civil, otorgándole a su oficina control directo sobre los presupuestos de seguridad civil: armerías, partidas presupuestarias, solicitudes de armamento y mandatos de patrullaje. Bajo esta estructura, surgieron nuevas siyur havot ("patrullas agrícolas") para vigilar las tierras fuera de los límites de los asentamientos, financiadas con los mismos presupuestos del Ministerio de Defensa que las kitot konenut.
Para mayo de 2024, cuando el ejército comenzó a reducir los despliegues de hagmar, una red de milicias paralelas, alineada con la Guardia Nacional de Ben-Gvir y las prioridades políticas de Smotrich, ya estaba firmemente arraigada. Según el Jerusalem Post, el ejército está considerando nuevas reducciones de tropas en Cisjordania, transfiriendo las responsabilidades de seguridad a "elementos locales".
En sus sitios web, los consejos regionales de Cisjordania describen sus funciones en términos deliberadamente opacos: el Consejo de las Colinas del Sur de Hebrón se jacta de “crear y mantener elementos de seguridad locales”; el Consejo del Valle del Jordán se compromete a “definir los componentes de seguridad junto con las fuerzas de seguridad”; ​​y el Consejo de Binyamin promete “mejorar y mantener los componentes de seguridad locales”.
“Ni siquiera distinguen entre los hagmar y los escuadrones de respuesta rápida; ahora todos visten uniforme”, declaró a Drop Site un residente de las colinas del sur de Hebrón, bajo condición de anonimato. “Conozco a muchos por su nombre. Algunos incluso tienen antecedentes penales. Ahora les han dado uniformes”.
Este artículo se publica en colaboración con Egab .

Entrevista a Luis Salazar, portavoz de la campaña de boicot a Eurovisión.Emilia G. Morales publico.es,

  Entrevista a Luis Salazar, portavoz de la campaña de boicot a Eurovisión "El año pasado en RTVE veían imposible la retirada del concu...