El dolor de la Nakba: Los jóvenes palestinos 'nunca renunciará' al sueño del retorno

En Gaza, el derecho a regresar a sus tierras confiscadas por Israel se ha convertido en una cultura traspasada de generación en generación a través de fotos, historias y recuerdos. 

Los niños de Gaza asisten a un evento en conmemoración de la Nakba, con una llave que simboliza la tierra y las viviendas palestinas confiscadas por Israel (Mohammed Asad / MEE)
"Hirbiya eran las tierras de cultivo más hermosas, rebosante de árboles de uvas, aceitunas, azúcar y cítricos," dijo Abu Fawzi de 85 años, a sus nietos, Samar y Yazan, de ocho y nueve años.
Los dos niños escuchaban en silencio las memorias relatadas por su abuelo cuando el pueblo de Gaza realizaba una masiva manifestación en conmemoración de la Nakba, o "catástrofe", que marca la masiva expulsión de palestinos de sus tierras ancestrales en 1948 en medio de la violencia y la agitación con la creación del estado de Israel.
"Amen a su tierra, mis nietos", les dijo dentro de la carpa que ahora es su hogar en un campamento de refugiados, mostrándoles los documentos originales de la tierra que datan de antes de 1948.
En el día más caluroso del año hasta la fecha, miles de personas se habían reunido para exigir el derecho a regresar a sus hogares y tierras, un derecho reconocido oficialmente por las Naciones Unidas.
Aquellos con edad suficiente para recordar muestran a la generación más joven fotografías en blanco y negro de los hogares y fotos de los familiares asesinados por las tropas, milicias y bandas israelíes que tenían la intención de expulsar a todos los no-judíos de Palestina.
Otras fotos muestran los cultivos, huertos, pozos de agua, ganado y caras felices de personas montando a caballos y camellos, disfrutando de la libertad, dignidad, educación y de su derecho a trabajar.
Más tarde marcharon desde la Plaza del Soldado Desconocido a la oficina de las Naciones Unidas en Gaza, gritando "¡Volveremos!"
Desde 1948, Israel ha forzado a millones de palestinos a hacinarse en cada vez menos espacio, bloqueando su movilidad y fragmentando sus comunidades con cerca y muros.
En este momento, el número de palestinos en todo el mundo también ha aumentado nueve veces, a más de 12 millones de personas a finales de 2015, según la Oficina Central Palestina de Estadísticas (PCBS).
De ellos, se estima que 4.8 millones viven dentro de los territorios palestinos, 2.9 millones en Cisjordania y 1.9 millones en la Franja de Gaza. Los refugiados constituyen aproximadamente el 43 por ciento de esa población, con 5,6 millones de refugiados inscritos en la UNRWA en el año 2015.
Alrededor del 29 por ciento de los palestinos registrados como refugiados siguen viviendo en campamentos, de los cuales el 10 por ciento, se encuentran en Jordania, nueve en Siria, 12 en el Líbano, 19 en Cisjordania y 8 en la Franja de Gaza.
En estos campos de refugiados, el "derecho al retorno" se ha convertido en una cultura transmitida de generación en generación, con los ancianos instando a los niños a aferrarse a su derecho de retorno a las tierras familiares.
Según testimonios recogidos por la PCBS, los israelíes se apoderaron de 774 ciudades y pueblos palestinos y destruyeron otros 531 durante la Nakba. También se ha documentado que las fuerzas sionistas cometieron hasta 70 masacres en las que más de 15.000 palestinos murieron.
Abu Fawzi continuó contando la historia de cómo se vio obligado a huir, con sus padres y hermanos, de su casa y granja en 1948.
Un joven se echó a reír. "Usted no se resistió", dijo. Pero Abu Fawzy admitió que no tenían ningún medio de lucha.
"¿Para luchar con qué? Estábamos un estado desarmado y las bandas judías tenían detrás de ellos a Gran Bretaña", explicó, refiriéndose a cómo el Reino Unido, que había controlado previamente Palestina, había respaldado la creación de Israel.
Mientras que los eventos de la Nakba de este año han incluido el enfoque habitual de las tierras perdidas y el derecho al retorno, también han sido utilizados por algunos como una oportunidad para llamar a la reconciliación palestina y a una fuerza nacional unificada.
"Sesenta y ocho años de la Nakba, y nuestra gente nunca olvidará su tierra natal, Palestina," dijo, Zakaria al-Agha, un líder de Fatah, a la multitud en la ciudad de Gaza.
"Vamos a volver a ella mediante el uso de todos los métodos, y el mundo ha de saber que nunca aceptaremos una alternativa a nuestra patria", señaló, añadiendo que nadie tenía derecho de regalar las tierras palestinas.
Jóvenes de Gaza se reúnen cerca de la frontera con Israel para protestar (Mohammed Asad / MEE)
Pero en otros lugares de la ciudad, las facciones se habían reunido para pedir el fin de las divisiones palestinas, con la Autoridad Palestina dominada por Fatah que actualmente gobierna Cisjordania y Hamas que gobierna en Gaza.
Desde dentro de la lucha en 2007, después de que Hamas ganó las elecciones en Gaza, las dos partes han pasado por varias rondas de conversaciones sin éxito.
"Vivíamos con una Nakba, pero ahora tenemos dos", dijo el estudiante de ingeniería de 21 años, Nermeen Jarrar.
Explicó que la división palestina había hecho que las personas se dieran cuenta de que el derecho de retorno sólo podía ser realizado una vez que los palestinos se tomaran de la mano.
Si bien las manifestaciones de la Nakba son organizadas por las comunidades palestinas de todo el mundo, en Gaza y los jóvenes de Cisjordania la conmemoran yendo a protestar a la valla fronteriza con Israel.
Pero después de las manifestaciones de la realidad sobre el terreno no ha cambiado: los campos siguen siendo pobres y los refugiados continúan sobreviviendo principalmente con la ayuda proporcionada por agencias de la ONU, mientras que la tierra palestina continúa ocupada ilegalmente por colonos judíos respaldados por Israel, que a su vez cuenta con el apoyo y protección de los EE.UU.
"Los campos de refugiados están cada vez más lleno de gente, el espacio es limitado y sólo podemos ampliar nuestros tejados, mientras que Israel se apropia de nuestra tierra", dijo Abu Mohammed Najjar, de 58 años, desde el campo de refugiados de Shati, uno de los campamentos más pobres en Gaza.
"Algunas de las casas aquí están limitadas a 50 o 60 metros. Nadie puede permitirse el lujo de comprar un terreno, y si usted tiene la tierra y el dinero, nunca hay suficiente cemento permitido por Israel, para volver a construir viviendas ", agregó.
Cuando se le preguntó dónde viviría si pudiera elegir cualquier parte del mundo, respondió: "Entonces debe ser Joura."
Joura es el pueblo que su familia se vio obligado a abandonar cuando Israel fue creado en 1948.
"Joura sigue vivo en las mentes y en los corazones de mis hijos, y ahora de mis nietos", explicó, sentado en un estrecho callejón.
"Hemos vivido en los recuerdos y sueños durante 68 años, los ancianos morirán, pero los jóvenes nunca olvidaran o renunciaran. Ese en su derecho al retorno".
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Fuente: Mohammed Omer, Middle East Eye / Traducción: Palestinalibre.org

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