El doble exilio de la familia Deeb


Dos hermanos sirios de nacionalidad palestina, acogidos durante la Navidad en Gijón, buscan asilo político en Europa tras dejar su país hace siete meses.

C. JIMÉNEZ "Queremos salvar Siria". Los hermanos Homam y Adham Deeb, doblemente refugiados por su condición de palestinos nacidos en territorio sirio, lanzan desde Asturias una llamada de auxilio por su pueblo. Los dos jóvenes, de 24 y 30 años de edad, han podido disfrutar de las fiestas navideñas alejados de los bombardeos del Ejército sirio gracias a la acción del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe de Asturias. Homam ha permanecido en los últimos siete meses en Lituania, gracias a una beca "Erasmus", mientras que su hermano se desplazó a Salamanca para realizar un curso de español, pero ahora, con el comienzo del nuevo año, su visado caduca y si no reciben asilo político en algún país de la Unión Europea tendrían que volver a Siria, donde ya fueron detenidos en dos ocasiones. "Buscamos asilo político por razones humanitarias", confiesan desde su refugio navideño en Gijón, donde han probado por primera vez el turrón y se han estrenado dando la bienvenida al nuevo año comienzo las doce uvas.
Quieren que la guerra acabe pronto porque tienen claro que no regresarán a su país hasta que finalice el conflicto armado. Si adelantan su vuelta serán llamados a filas por el régimen sirio para tomar parte en un conflicto que ya se ha cobrado más de 100.000 vidas. "Nuestra casa y las de nuestros familiares y amigos fueron destruidas. Todo está destruido. Sus vidas han cambiado por completo", remarca Homam. Su abuelo salió en 1948 expulsado de Palestina hacia Siria, donde nació su padre, y ahora, Homam y sus dos hermanos (el tercero continúa con sus padres), aunque se consideran sirios, tienen que volver a ser refugiados. "No nos dejan pasar al Líbano por tener nacionalidad palestina", cuentan los jóvenes, que durante su estancia en campos de refugiados fueron arrestados por acoger y ayudar a población siria.
Su madre, profesora de Matemáticas en un instituto, y su padre, colaborador de una asociación de ayuda humanitaria, luchan por salir adelante en Damasco, tras haber salido de su pueblo, Zamalka, completamente destruido por las bombas. La "espiral de muertos y refugiados" en que se han convertido Siria les ha llevado a buscar una oportunidad en Europa para desarrollar sus respectivas carreras profesionales.
Homam había visitado Asturias hace diez años con motivo de un encuentro de jóvenes refugiados organizado por el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, y estos días se emocionaba al recordar su estancia en la antigua Universidad Laboral de Gijón. Homam y Adham luchan ahora, desde la distancia, por recuperar sus derechos y que se cumplan las leyes internacionales. Pero no a cualquier precio. "Si volvemos ahora nos obligarían a ir a la guerra", confirman escépticos los hermanos ante las escasas posibilidades que, entienden, existen de impulsar una solución política al conflicto en Siria. "Estados Unidos tiene mucho poder, pero tampoco hace nada por cambiar la situación en Siria", apuntan los jóvenes, al tiempo que explican cómo Rusia ha venido apoyando al régimen sirio a cuenta de las reservas de petróleo y gas en este país.
Homam y Adham abandonaron su tierra en busca de nuevas oportunidades en Europa para ampliar su formación en Económicas y Arqueología porque después de tres años en guerra y la trágica situación de Siria no quieren convertirse en dos víctimas más del conflicto. Horas antes de abandonar Asturias (hoy regresan a Lituania), los hermanos gritan "¡basta ya!" a las armas. Todavía mantienen vivo en su memoria un ataque químico reciente que se cobró miles de víctimas, y Adham guarda en su móvil decenas de fotografías de edificios destruidos, incendiados y arrasados por los ataques. "Nuestros amigos y nuestra familia han sufrido mucho", argumentan con la esperanza de que la violencia cese por completo algún día y así poder regresar.

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