Un chico paralítico de Gaza, en riesgo de muerte por los cortes de electricidad

Yahia Humayd, de 30 años, necesita 24 horas de asistencia médica con máquinas eléctricas 

Totalmente paralítico desde el año 2007, la vida de Yahia Humaid, de 30 años, está ahora en estado crítico por los cortes de electricidad en la Franja de Gaza.
En una casa semiderruida de la ciudad de Gaza, Yahia permanece tirado en una cama de hierro después de que los cortes de electricidad le obligaran a abandonar una cama medicalizada con un colchón especial diseñado para protegerle de las úlceras de la piel y otras infecciones.
La cama es sólo uno de los muchos cambios que han incrementado el sufrimiento de Yahia. Su padre, Yabr Humaid, cuenta a la Agencia Anadolu que la vida de su hijo depende totalmente de la electricidad.
Yahia quedó paralítico por el impacto de una bala en su columna vertebral durante enfrentamientos entre partidarios de Fatah y Hamás en la Franja de Gaza en 2007, y desde entonces ha perdido la capacidad de moverse, hablar, respirar o comer de forma autónoma.
Como consecuencia, los médicos tuvieron que abrirle un canal de respiración, haciendo un agujero en su cuello e insertando en él un pequeño tubo por el que puediera respirar. Yahia también necesita un dispositivo de succión para extraer la mucosidad de su tráquea y protegerle de las infecciones de pecho. Este aparato, que funciona con electricidad, ha dejado de funcionar debido a la falta de energía suficiente.
"Si nosotros no le quitamos la mucosidad de la garganta, se ahogaría y moriría", dice su padre.
Para que Yahia pueda comer, la comida tiene que ser machacada usando una batidora eléctrica que haga los fragmentos de comida lo suficientemente pequeños para que pasen por el tubo de alimentación de Yahia. “Él necesita 6 o 7 comidas al día”, dice Yabr. “Tiene que seguir una dieta concreta, pero los cortes de energía retrasan sus comidas”.
La crisis de electricidad también implica que Yahia no tiene la posibilidad de refrescarse durante el caluroso verano gazatí. Su sufrimiento se ve acrecentado por las pobres condiciones de vida de su familia, que les impiden proveerle con la medicación mínima y el tratamiento necesarios.
La única planta de energía de la Franja dejó de funcionar a mediados de Abril debido a la falta de combustible en la bloqueada Franja de Gaza, causando interrupciones del suministro al menos 20 horas al día. Desde entonces, numerosos hospitales del enclave han tenido que reducir la asistencia que ofrecían, dejando a miles de pacientes en riesgo. La semana pasada, Israel prometió dejar de suministrar electricidad a la Franja de Gazadentro de dos semanas, lo que agravará aún más la ya peligrosa crisis humanitaria en el encave.

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