Madres sirias sin acceso a la sanidad dan a luz en un campo de refugiados libanés

Panorámica del campo de Shatila, en el sur de Beirut. Más de 65 años después de su creación, las vidas de sus residentes permanecen en suspenso, en el limbo, sin un estado propio y con escasos derechos dentro del Líbano. Mientras, nuevas generaciones crecen en un lugar creado sin la intención de ser un asentamiento permanente. Fotografía: Diego Ibarra Sánchez

Iman, madre de 4 hijos, sostiene a uno de sus bebés a las puertas de la unidad de maternidad de MSF en el campo de Shatila. Ha vivido refugiada en el Líbano durante los últimos tres años, después de haber huido de la guerra en Siria. Acude a la unidad de maternidad con regularidad para hacer un seguimiento de su bebé. “No tenemos nada. Mi esposo no tiene trabajo estable y luchamos cada mes para poder sobrevivir”. Fotografía: Diego Ibarra Sánchez

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) estableció en 1949, en Shatila (Líbano), un campo de refugiados para dar cabida a la afluencia de refugiados palestinos que llegaron después de 1948
MSF gestiona un centro de salud en el campo para atender las necesidades básicas de niños, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas
En enero, el centro se amplió con una unidad de maternidad a causa del aumento de las consultas de mujeres sirias embarazadas que no pueden hacer frente a los gastos que supone dar a luz en un hospital libanés.

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