Israel se encamina hacia la prohibición de los partidos políticos palestinos en la Knesset

The Electronic Intifada
El Parlamento israelí aprobó por abrumadora mayoría la semana pasada suspender a la legisladora Haneen Zoabi, que representa a vastos sectores de la minoría palestina. La resolución es por seis meses, en una campaña para silenciar a la disidencia política que se intensificó.
El Parlamento israelí o Knesset, votó 68-16 aprobar una decisión de finales de julio presentada por su comité de ética para alejar a Zoabi de la cámara por lo que calificó de "incitación".
Es la suspensión más larga en la historia de la Knesset y el castigo máximo permitido bajo la ley israelí.
En conferencia de prensa, denunció Zoabi su tratamiento como "persecución política".
"Con mi alejamiento de la Knesset, básicamente, están diciendo que no quieren a los árabes y sólo quieren "buenos árabes". No vamos a ser "buenos árabes", dijo Zoabi.
La confirmación de la Knesset de la suspensión de Zoabi se produce mientras la diputada se enfrenta a un juicio penal por incitación en un caso aparte y cuando el Parlamento considera su despojo de la ciudadanía.
Pero Zoabi no es la única representante palestina en la línea de fuego. A principios de este año la Knesset eleva el umbral para la elección al Parlamento, en lo que ha sido ampliamente interpretado como un intento de excluir a los tres pequeños partidos que representan a la minoría palestina. Uno de cada cinco ciudadanos de Israel es la minoría.
Además, se conoció la semana pasada un proyecto de ley que se está preparando para prohibir la rama del norte del Movimiento Islámico, el único partido extraparlamentario de amplio apoyo de los ciudadanos palestinos.
Junto con Zoabi, el líder del Movimiento Islámico, el jeque Raed Salah, estuvo entre los que más criticaron verbalmente las políticas israelíes, especialmente sobre el complejo de la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén ocupada.
Amenazas de muerte
Zoabi fue inicialmente suspendida después de que legisladores de todos los principales partidos expresaron su indignación por una serie de sus comentarios criticando tanto la escalada de del último verano de Israel contra Gaza, la"Operación Margén Protector", como el ataque de 51 días en sí, que dejó más de 2.100 palestinos muertos, la mayoría civiles.
En particular, los miembros de la Knesset se indignaron por una entrevista de radio en la que Zoabi expresó su desaprobación por el secuestro de tres jóvenes israelíes en la ocupada Cisjordania, pero se negó a denominar “terroristas” a quienes estaban detrás del secuestro. Los jóvenes aparecieron después asesinados.
Zoabi se enfrentó a una ola de amenazas de muerte y le tuvieron que asignar un guardaespaldas para apariciones públicas.
Durante el debate de la Knesset en su recurso de apelación contra la suspensión, Zoabi dijo: "Sí, crucé las líneas de consenso, un consenso guerrero, agresivo, racista, populista, chauvinista y arrogante. Yo debo cruzar esas líneas. Yo no soy sionista y eso está dentro de mi derecho legal”.
Bajo ataque
Zoabi, que ha llegado a personificar una oposición política no oficial en la Knesset contra todas las partidos principales, se encuentra bajo ataque en varios frentes.
La semana pasada se le informó que la Fiscalía del Estado había aprobado una recomendación policial para llevarla a juicio por incitación criminal por "humillar" a dos policías.
Está acusada de haberse referido a los policías, que son miembros de la minoría palestina, como "colaboracionistas" cuando se dirigía a los padres de los niños arrastrados en las detenciones masivas tras las protestas contra el asalto israelí a Gaza durante el verano.
Faina Kirschenbaum, la viceministra del Interior del gobierno de Benjamin Netanyahu, también ha elaborado dos proyectos de ley dirigidos directamente a Zoabi.
El primero sería la posibilidad de despojar a alguien del derecho a presentarse a la Knesset si se encuentra que ha apoyado "un acto de terrorismo", mientras que el segundo sería para privar a esa persona de la ciudadanía.
Debido a que a los ministros no se les permite iniciar proyectos de ley privados, la tarea de llevar los proyectos al Parlamento ha sido recogida por el Comité de ley, Constitución y Justicia de la Knesset.
Desestabilizaciones intencionales
Zoabi enfureció aún más a los demás miembros de la Knesset este mes cuando comparó al ejército israelí con el Estado islámico, el grupo yihadista que tomó violentamente grandes extensiones de Siria e Irak y se ha hecho famoso por el secuestro de occidentales que luego decapitó.
En una aparentemente intencional sublevación, refiriéndose a la identificación que hizo Netanyahu entre el Estado Islámico y Hamás, el movimiento de resistencia palestino, Zoabi describió a un piloto de la Fuerza Aérea de Israel como "no menos terrorista que una persona que toma un cuchillo y hace una decapitación". Agregó que "ambos son ejércitos de asesinos, no tienen límites ni líneas rojas".
Avigdor Lieberman, el ministro de Relaciones Exteriores, fue uno de los que respondieron llamando a Zoabi "terrorista".
"La ley debe utilizarse para meter a la terrrista -no hay otra palabra para ella- Haneen Zoabi en la cárcel por muchos años", dijo en Radio Israel.
Una encuesta de este mes recogió que el 85% de la población judía israelí quiere que se expulse a Zoabi fuera de la Knesset.
"Hay una gran frustración entre los políticos israelíes y el público por el fracaso del ejército en derrotar a la resistencia palestina en Gaza", dijo Awad Abdel Fattah, el secretario general de Balad, un partido político que representa a los palestinos en Israel. "En momentos como este, la atmósfera de represión se intensifica en el país".
Silenciar toda disidencia política
Las iniciativas contra Zoabi son los aspectos más visibles de una campaña más amplia para silenciar toda disidencia política de la minoría palestina.
La semana pasada, Lieberman dio instrucciones a uno de sus miembros de la Knesset, Alex Miller, para iniciar un proyecto de ley que prohibiría el Movimiento Islámico del jeque Ra’ad Salah.
La legislación parece diseñada para apoyar las palabras de Netanyahu de finales de mayo. Entonces, los medios de comunicación israelíes revelaron que el primer ministro había creado un equipo ministerial para estudiar la manera de prohibir el Movimiento.
Al mismo tiempo, los servicios de seguridad israelíes afirmaron que la facción de Salah estaba cooperando estrechamente con Hamás en Jerusalén.
Después de que Israel prohibiera a la Autoridad Palestina tener una presencia en Jerusalén hace más de una década y expulsó a legisladores de Hamás de la ciudad, Salah se convirtió en la cara del activismo político palestino en Jerusalén.
Bajo el lema de campaña "Al-Aqsa está en peligro", ha asumido un papel de liderazgo en la advertencia de que Israel está tomando gradualmente el control del sitio sagrado más sensible del conflicto.
El jeque Raed Salah en Umm al-Fahm a principios de este año. ( Omar Sameer / ActiveStills )
El mes pasado, se supo que la Knesset iba a votar la legislación para dar a los extremistas religiosos judíos un mayor acceso a la explanada de las mezquitas. Ya un gran número de judíos, muchos de ellos colonos, se aventuran regularmente accediendo a la explanada respaldados por policías israelíes armados.
En estas incursiones se incluyen extremistas judíos que expresamente quieren volar la mezquita al-Aqsa para que en su lugar se pueda construir una réplica de un templo judío de hace 2.000.
La semana pasada Yehuda Glick, líder de uno de estos grupos extremistas, fue baleado y herido de bala en Jerusalén. En respuesta, Israel cerró al-Aqsa  por primera vez desde el estallido de la segunda intifada hace catorce años. Mahmoud Abbas, el jefe de la Autoridad Palestina con sede en Ramallah, lo calificó como una "declaración de guerra".
De acuerdo con el texto del proyecto de ley de Lieberman, la Rama Norte del Movimiento Islámico "subvierte la soberanía del Estado de Israel, mientras hace un uso cínico de las instituciones y los valores fundamentales del Estado judío y democrático".
También culpa al movimiento de "un brote de violencia y malestar entre la minoría árabe en Israel, mientras mantiene una estrecha relación con la organización terrorista Hamás".
Elevar el umbral
Los ataques a Zoabi y al Movimiento Islámico vienen a raíz de la legislación de marzo de elevar el umbral electoral -del 2% al 3,25%– porcentaje necesario para que un partido obtenga representación en laKnesset.
Se considera que este nuevo umbral se ha establecido para excluir a los tres partidos palestinos actualmente representados en la Knesset. El voto de la minoría está dividido casi por igual entre tres corrientes políticas.
El partido Balad de Zoabi hace hincapié en la necesidad de que la minoría palestina construya sus propias instituciones nacionales, especialmente en la educación y la cultura, para resistir los esfuerzos de las instituciones sionistas de Israel de despojar a los ciudadanos palestinos de sus derechos y borrar su identidad. Su demanda principal ha sido por "un Estado para todos los ciudadanos", la igualdad de derechos para los ciudadanos judíos y palestinos.
El principal rival de Balad es el partido conjunto de árabes y judíos Hadash, cuya ideología comunista pone la prioridad en un programa común de acción entre ciudadanos judíos y árabes. Sin embargo sus partidarios judíos se han reducido a una pequeña proporción. También hace campaña por la igualdad de derechos.
Y el último partido, Raam-Taal, es una coalición liderada por prominentes políticos islámicos.
Los tres partidos poseen en conjunto 11 escaños en la Knesset, de 120 miembros. Un miembro judío de Hadash, Dov Chenin, es diputado en la Knesset.
Abdel Fattah dijo que su partido, Balad, había estado instando a los otros crear una coalición a tiempo para las próximas elecciones generales para superar el nuevo umbral.
Hasta ahora se ha enfrentado a la oposición de Hadash, que está preocupado de que una alianza con Balad dañaría su imagen de partido judío y árabe conjunto. Una fuente en Hadash dijo al diario israelíHaaretz a finales de septiembre: "Hadash no es un partido árabe y no hay razón por la que deba unirse a dos partidos árabes".
Abdel Fattah dijo que las objeciones de Hadash no eran razonables teniendo en cuenta que tanto Balad como la facción islámica creían que era importante incluir a los candidatos judíos en una lista unificada. "Con el tiempo van a tener que incluirse en una lista conjunta a menos que quieran suicidarse políticamente", comentó.
La caída de la participación
Balad ha estado bajo amenaza en las elecciones generales anteriores. El Comité Central de Elecciones, un órgano de representación de los principales partidos políticos, ha votado en repetidas ocasiones prohibir que se presente a elecciones. La decisión ha sido revocada en esas ocasiones por apelación ante el Tribunal Supremo.
En 2007 el expresidente del partido, Azmi Bishara, fue acusado de traición a la patria cuando se encontraba en extranjero y ha estado viviendo en el exilio desde entonces.
Pero la representación de todos los partidos está ahora en peligro por la revocación del umbral. Durante los últimos treinta años, la participación de los ciudadanos palestinos se ha reducido drásticamente a poco más de la mitad de los votantes potenciales, ya que la minoría ha visto que sus demandas políticas de igualdad fueron recibidas con una oleada de leyes que consolidan la discriminación.
Entre las medidas antidemocráticas aprobadas en los últimos años están las leyes que penalizan a las organizaciones que conmemoran la Nakba, la desposesión de los palestinos de su tierra natal en 1948; las leyes que proporcionan una base legal a los comités de admisión, cuya función es evitar que los ciudadanos palestinos vivan en la mayor parte del territorio de Israelm y las que hacen que sea imposible para la mayoría de los ciudadanos palestinos traer al cónyuge palestino a vivir con ellos en Israel.
Postura intransigente
La semana pasada, los diputados de Balad boicotearon la ceremonia de apertura de la Knesset, después de las vacaciones de verano, en protesta por el tratamiento de Zoabi.
En una conferencia de prensa en el Parlamento, su colega Basel Ghattas, advirtió: "Se acerca el día en el que los diputados árabes van a pensar que no tiene sentido su participación en la esfera política. Estamos descubriendo cada vez más que somos personas no gratas en la Knesset ".
En Facebook, Lieberman respondió que esperaba que los diputados árabes de la Knesset "cumplieran esta ‘amenaza’ lo antes posible".
La postura cada vez más intransigente hacia todas las facciones políticas de la minoría palestina marca un cambio en la política, incluso para la derecha.
Aunque ningún Gobierno israelí de coalición ha incluido un partido palestino y el movimiento nasserista al-Ard fue prohibido en la década de 1960, los políticos judíos en general, han visto más seguro mantener a los partidos palestinos dentro de la Knesset.
El analista Uzi Baram observó en Haaretz que incluso Menajem Begin,  ex primer ministro de línea dura del partido Likud de Netanyahu, creía que no sería prudente elevar el umbral para mantener fuera a los partidos árabes. Si fueran excluidos, escribió Baram, es de temer "que recurrirían a acciones no parlamentarias".
"Preparar el camino hacia el fascismo"
Zoabi hizo un pedido a la Corte Suprema de Israel contra su suspensión de la Knesset a principios de octubre. Sin embargo, los jueces sugirieron que primero debía utilizar un procedimiento plenario de laKnesset para demostrar que había agotado todos los canales disponibles para el levantamiento de la suspensión.
Los juristas israelíes han tomado nota de las irregularidades de la decisión del comité de ética de imponer una suspensión de tan largo alcance a Zoabi. La tarea del comité es regular el comportamiento de los miembros del parlamento dentro de la Knesset y no el discurso político fuera del Parlamento.
Aeyal Gross, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Tel Aviv, advirtió de que el tratamiento de la Knesset a Zoabi "allana el camino hacia el fascismo y la tiranía".
Gross advirtió de la extrema gravedad de la pena que la comisión impuso a Zoabi, contrastándola con la actuación de otro miembro, Aryeh Eldad, quien en 2008 hizo un llamamiento a que se ejecutase al primer ministro Ehud Olmert por sugerir que algunas partes de los territorios ocupados se convirtieran en un Estado palestino.
Eldad fue suspendido por un solo día, a pesar de que era un claro ejemplo de incitación a la violencia en un país donde un ex primer ministro, Yitzhak Rabin, fue asesinado por un extremista de derecha, citando similar justificación para su asesinato.
La tiranía de la mayoría
La Corte Suprema de Justicia, que ha girado hacia la derecha en los últimos años, puede no ser favorable a la apelación de Zoabi contra su suspensión.
En septiembre el tribunal encarceló a Said Nafaa, un exdiputado de su partido Balad, por un año, después de declararlo culpable de visitar Siria en 2007 con una delegación de clérigos drusos y entrevistarse con un líder de una facción palestina en Siria.
El delito de tomar contacto con un agente extranjero es el único en la legislación israelí en el que el acusado debe probar su inocencia.
El tribunal también debe tener cuidado de tomar decisiones impopulares en un momento en que está bajo ataque coordinado de la derecha israelí por ser demasiado liberal.
Ayelet Shaked, del partido Hogar Judío de los colonos, que está en la coalición del Gobierno, ha presentado un proyecto de ley que permitiría a una mayoría simple de la Knesset anular fallos de la Corte Suprema.
Los abogados de derechos humanos advirtieron de que el proyecto de ley erosionaría aún más las protecciones limitadas de los derechos de las minorías.
Debbie Gild-Hayo, abogada de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel señaló que la protección de la tiranía de las mayorías frente a las minorías estaría en peligro grave como consecuencia de ello. "Estas propuestas desean romper los controles y equilibrios fundamentales para la democracia", dijo.
Zoabi se mantuvo desafiante. Señaló que mientras la perseguían, las autoridades judiciales habían ignorado las observaciones genocidas de los políticos judíos contra los palestinos durante el ataque del verano en Gaza.
"Me están poniendo a prueba en un asunto trivial, sin sentido, mientras los ministros y diputados que incitaban al racismo y la violencia e incluso al asesinato no están siendo investigados, aún después de las denuncias que se presentaron contra ellos".
Añadió: "Si estoy acusada voy a convertir las audiencias en el juicio más político de la historia de Israel".
 Jonathan Cook ganó el Premio Especial Martha Gellhorn de Periodismo. Sus últimos libros son Israel and the Clash of Civilizations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair (Zed Books). Su web es jonathan-cook.net
 

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