Sigue la rutina en Jerusalén

Las autoridades israelíes han aprobado la construcción de otras 380 viviendas para colonos judíos en el sector ocupado de Jerusalén.
Setenta y tres se construirán en el asentamiento de Har Homa, al sur de la ciudad, mientras que las restantes 307 se construirán en Ramot, al norte de la ciudad.
Además, en las últimas horas se ha dado un gran empuje a otro proyecto que prevé la construcción de 1.850 viviendas en Arnona, también en Jerusalén.
La noticia prácticamente ha pasado desapercibida en Israel. El diario Haaretz, por ejemplo, ha publicado una pequeña nota de cuatro párrafos mientras que el Yediot Ahronot, el diario de pago de mayor difusión, ni siquiera ha escrito una línea.
Este ragalo de navidad llega mientras el Consejo de Seguridad de la ONU discute una propuesta de resolución que pide a Israel que abandone los territorios ocupados.
Las autoridades israelíes saben que las propuestas de resolución de este tipo no tienen la menor trascendencia. Primero porque Estados Unidos las veta y segundo porque la comunidad internacional mantiene una actitud pasiva con respecto a la ocupación y los grandes paladines democráticos europeos no hacen absolutamente nada para impedirla.
El primer ministro Benjamín Netanyahu manifestó el día 24 que Jerusalén “permanecerá eternamente unificada y bajo control israelí”.
Esto es algo en lo que no puede caber ninguna duda ya que la comunidad internacional está impulsando la ocupación e ignorando las resoluciones del Consejo de Seguridad así como la ley internacional en general.
El mismo día 24 el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, declaró que Israel se enfrenta a un tsunami de la UE, que llegará si Israel no encuentra una “solución” al conflicto. “Miren lo que está pasando en Rusia (a causa de Ucrania)”, advirtió Lieberman, que vive en la colonia judía de Nokdim y nunca se ha opuesto a la expansión colonial; al contrarío, la ha aprobado siempre.
Aunque es cierto que en Israel existe una indiscutible “pluralidad” de opiniones, no es menos cierto que unos y otros se reparten el trabajo para transmitir a Occidente que existe una “pluralidad” mientras que los dos grupos participan en el desarrollo de la ocupación, que cada vez se acelera más.


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