En un movimiento sin precedentes, las fuerzas de ocupación israelíes izan la bandera israelí sobre los edificios de la UNRWA en Jerusalén Este, mientras las excavadoras demuelen las instalaciones dentro del complejo.
Hoy queremos escribirte para contarte algo grave que no debería normalizarse. Por todos y todas.
Esta mañana, fuerzas israelíes han comenzado la demolición de la sede de UNRWA en Jerusalén Este, un recinto de Naciones Unidas. Nuestro edificio llevaba meses vacío, pero su destrucción no es un gesto menor ni inocuo. Representa un intento deliberado de socavar la presencia de Naciones Unidas y de avanzar en la anexión de territorio ocupado.
Lo reconozco: estoy triste. Las imágenes de la destrucción han sido durísimas para nosotras que conocemos bien esos edificios. En ellos se albergaba ayuda humanitaria, la farmacia de medicamentos, las oficinas de nuestros compañeros. Lugares en los que hemos trabajado con la esperanza que sólo el ideal de justicia te otorga... Pero también te contamos: la tristeza no nos resta la valentía. SEGUIMOS, PASE LO QUE PASE. Y tú lo sabes.
Déjame contarte, por favor: ¿Qué significa la demolición de la sede de UNRWA en Jerusalén Este?
La demolición de la sede de UNRWA no afecta a nuestro trabajo en terreno. El edificio fue cerrado por Israel hace meses, constituyendo una violación del principio de inmunidad de Naciones Unidas. En aquel momento conseguimos reorganizar y adaptar nuestro trabajo a la situación. Sin embargo, la destrucción del edificio de la sede de UNRWA en Jerusalén, va un paso más allá. Es gravísimo. Representa la anexión de territorio Palestino ocupado y un intento de socavar nuestra labor
A pesar de todo, seguimos trabajando. También en Jerusalén Este, dónde nuestra clínica en el campamento de Shufat sigue abierta; el Centro de formación profesional de Kalandia sigue funcionando; la recolección de basura en Shufat continúa...
Lo que hoy le han hecho a nuestra sede en Jerusalén Este no es un hecho aislado: es un ataque directo de Israel a los derechos de la población refugiada palestina y al sistema multilateral que protege su dignidad.
Lo que hoy le ha hecho Israel a UNRWA podría ocurrir mañana a cualquier otra organización.
Por eso no nos rendimos, seguimos trabajando a pesar de todos los obstáculos. Porque su precedente no va a asentar nada en nosotros. Continuamos.
El motivo: Demoler un edificio no borra los derechos de la comunidad refugiada de Palestina, ni nuestro compromiso con ella.
Aún más preocupante es la normalización de lo que no debería ser tolerable. Tras el asalto y la destrucción de un recinto de Naciones Unidas, responsables políticos israelíes han competido públicamente por atribuirse estos hechos, mientras otras voces han llegado a señalar y deshumanizar al personal de UNRWA. Este tipo de declaraciones y acciones marcan una peligrosa quiebra del rumbo moral y no pueden ser aceptadas por los Estados comprometidos con la Carta de Naciones Unidas.
Derribar un edificio no detiene el trabajo humanitario ni borra los derechos de la comunidad refugiada de Palestina. Tampoco borra el papel de quienes los sostienen cuando más se intenta debilitarlos.
Hoy han intentado borrar un símbolo.
Pero los derechos no se sostienen en edificios, sino en personas.
Personas que creen en la justicia, en el derecho internacional y en la dignidad humana.
Personas como tú.

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