Tension en el Libano y la falsa gentileza hacia los refugiados sirios

Nazanin Armanian

Con el original lema de “Apestáis” -señalando al gremio de gobernantes-, miles de indignados libaneses empezaron ocupar las calles del milenario Beirut (significa «Los Pozos» en fenicio) desde el julio pasado, protestando contra el gobierno por su incapacidad en recoger la basura acumulada en las calles. El abrasador calor de julio se encargaba de multiplicar su desafiante aroma e insalubridad. El cierre del vertedero de la metrópoli, por el fin del contrato municipal suscrito con la compañía Sukleen (propiedad de varios políticos), hizo estallar el malestar ciudadano por las deficiencias generalizadas en las infraestructuras -todas privatizadas-, desde continuos cortes de luz, agua, hasta el colapso de hospitales, falta de empleo, etc.
El gobierno miope de Tamam Salam, que no ha aprendido de lo sucedido en Siria y Libia, mandó a reprimir a los manifestantes pacíficos, radicalizando sus lemas: de pedir el cese del ministro de Medio Ambiente a corear “¡Revolución, Revolución!”, exigiendo ahora la dimisión del gobierno y la disolución del parlamento, por “mafiosos e inútiles”. Hizbolá apoya las protestas, aunque tragando algunos sapos, ya que el presidente del parlamento, Nabih Berri es chiita. Él y otros diputados, ajenos a las calles, debatían sobre un homenaje al líder desaparecido chiita Moussa al-Sadr. El gobierno está en bancarrota y tiene no poder abonar ni el sueldo de los funcionarios para los próximos meses. El Partido Comunista propone un nuevo contrato social y acabar con el sistema confesional primitivo y tribal del país que divide los ciudadanos por su credo.
Sería un milagro levantar una democracia económica y política en un diminuto y débil estado, además ubicado en el medio de guerra organizadas por las mismas fuerzas que se han reído de la voluntad del pueblo griego (¡a pesar de ser blancos, cristianos y europeos!).

La panacea de “Alianza de religiones” cae en pedazo
Diseñado para proteger los intereses estratégico de Francia, el sistema político libanes, basado en la clásica fórmula de “Divide a los ciudadanos por su fe y gobierna“, reparte el poder entre la élite burguesa-feudal de las 18 comunidades étnico-religiosas del país: el Presidente será cristiano, el Primer Ministro sunita, y el Jefe del Parlamento chiíta. Todos ellos tienen más lealtad hacia sus patrocinadores extranjeros que hacia su pueblo. 
Por la crisis política, desde el mayo del 2014 el país no tiene presidente y si ahora el jefe del gabinete cumple su amenaza y dimite, el régimen se desmoronará, dejando un vacío del poder que viene como anillo al dedo de Israel y del Estado Islámico para ocupar parte del país. Carente de un ejército serio, son las milicias armadas religiosas y dependientes económica y militarmente de los jefes de estados foráneos quienes protegen las fronteras o no. Líbano ya ha denunciado a Israel de sustracción de su gas descubierto en la Zona Económica Exclusiva del Líbano (unos 39.643 millones de metros cúbico). El gas natural palestino de las orillas de Gaza ha sufrido el mismo destino.
A la grave situación económica, con una tasa de desempleo juvenil del 34%, se añaden los cambios político-religiosos producidos con la llegada de medio millón de refugiados palestinos, y 1.500 mil sirios, que al ser sunnitas en su mayoría, aumentan el peso de esta comunidad en el escenario político.
Recientemente, cientos de refugiados gazatíes, llegados del campo de Yarmouk de Siria (bombardeado por el gobierno sirio y los grupos terroristas de oposición)-, y que vivían en el abarrotado campo libanés de Ein al-Hilweh con unas 90.000 personas- han huido de sus casas a causa del enfrentamiento armado dentro del recinto entre Al Fatah y los salafista de Jund al-Sham. Con el aumento de la tensión en este país, esta gente debe emprender una nueva huida hacia ninguna parte.





























Familias palestinas huyen del campo de refugiados de Ein al-Hilweh, el 22 de agosto. Foto de Ali Hashisho, Reuters.

Sospechosa amabilidad con los refugiados sirios
Durante cuatro años, ni las estremecedoras escenas de cuerpo de niños desangrados, mujeres violadas y vendidas, o hombres decapitados, y ni la muerte de 200.000 personas, el desplazamiento interno de 6 millones de sirios y la inhumana situación de los 4 millones de refugiados en Turquía, Líbano y Jordania no tocaron la fibra sensible de los líderes europeos. Sólo hace unos días que una cruel Angela Merkel hizo llorar a una niña palestina, negándole el derecho a asilo, mientras, dentro de la política alemana de regreso al Oriente Próximo, aprobaba la venta de más armas a Israel. Y de repente, que ella y sus socios, organizadores de las guerras de expolio y destrucción por el mundo, abran sus brazos para acoger a un pequeño grupo de aquella gente desesperada “huele” y mucho. ¿Se prepara, a caso, la opinión pública para justificar un cambio desde Occidente del régimen sirio como “solución” a la crisis de los refugiados?
Esta táctica propagandística, junto con el silencio de los medios sobre los planes de paz elaborados Rusia e Irán para Siria, y los acontecimientos del Líbano, han llevado a algunos analista esquizofrénicas occidentales de volver a tachar la rebelión de los libaneses de “Revolución de colores”, o de “Primavera árabe” ambas made in USA“. ¡Así, por arte de magia, la lucha de clases se paraliza en aquellos países a cuyos regímenes ellos consideran anti-imperialista! 
Si bien es cierto que hubo un complot diseñado por la CIA en las falsas “Primaveras” libia y siria para destruir sus Estados y derrocar a sus dirigentes (no por progresistas sino por ser dictadores autónomos), en Bahréin o Yemen, por ejemplo, EEUU y Arabia saudí se han empleado a fondo para aplastar sus “Primaveras”. También los analistas de derecha niegan la confrontación de clases sociales en los países “musulmanes”, poniendo énfasis en sus diferencias religiosas.
La importancia estratégica del Líbano
1. Líbano es, después de Israel, el mayor receptor de la asistencia militar per cápita de EEUU. y la coalición 14 de Marzo de Saad Hariri su principal aliado. Decía el ex general Wesley Clark que EEUU tiene plan de desmembrar a 7 países “empezando con Irak, y luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, terminando con Irán”. ¡Sólo faltan El Líbano e Irán! Líbano es la “profundidad estratégica” de Irán, desde donde podrá responder a un posible ataque de Israel. Además, si Barak Obama sigue con el ‘Plan Baiden’, Líbano será desintegrado junto a Siria. De hecho, Washington bajara separar una zona de “exclusión” en Siria para supuestamente proteger a los drusos de la agresión del Estado Islámico, aunque el objetivo real es crear un cuartel para los opositores a Bashar Al Assad. El General Martin Dempsy e Israel han anunciado ayudar a crear a un ejército druso – dos millones de miembros repartidos entre Siria, Israel, Jordania y el Líbano-, garantizando la guerra religiosa durante años. El druso es una escisión del ismailismo chiita, que lleva el nombre de su fundador, el iraní Ahmad Zuzani (s.XII), y que actualmente en el Líbano es dirigido por el kurdo Walid Jumblatt del Partido Socialista. 
EEUU está ampliando su embajada en Beirut. ¿Otro gran centro de operaciones del Pentágono, como lo es su sede diplomática en el colonizado Irak, la más grande del mundo? Aun les pesa el recuerdo de “Irangate”, de cuando en 1985, Ronald Reagan tuvo que en secreto “negociase con los terroristas”, y vender armas ilegales a Ayatolá Jomeini, a cambio de que Hizbolá liberase a varios estadounidenses secuestrados. Luego envió los 47 millones de dólares ganados a los terroristas Contra nicaragüense. ¿Por qué Teherán pagó por aquellas armas si podía conseguirlas gratis e incluso pedir un rescate?
2. Israel y Arabia Saudí intentan estrechar el cerco alrededor de Hizbolá, antes de que reciba más ayuda financiera de Irán, gracias al desbloqueo de sus fondos en occidente. Una guerra en la frontera occidental de Siria, no sólo invalidará cualquier plan de paz consensuado, sino arrastraría a Irán al conflicto del Líbano, saboteando el acuerdo
nuclear firmado en la ONU . Se equivoca Seyed Nasrolá líder de Chibola creyendo que este acuerdo será el preludio de solucionar los conflictos de Oriente Próximo, cuando todos los movimientos democrático de la región han sido derrotados por el imperialismo y las fuerzas reaccionarias de la región. Israel asesinó en el enero pasado a un general iraní y varios líderes de Chibola en su frontera con Siria sin que ninguno pudiese tomar represalia. El llamado Eje de la Resistencia contra Israel, compuesto por Siria, Irán, Hizbolá y Hamas ha dejado de existir, y la ecuación estratégica en la zona ha dado un vuelco radical beneficio de Arabia e Israel. 2. Líbano forma parte del diseño del Gran Israel, que también incluye tierra palestinas y parte de Siria.
3. Quien controla El Líbano (y Siria), controlará a los palestinos. Este país es el centro de la guerra árabe-israelí, pero también de la guerra inter árabes y árabe-iraní.
4. Arabia saudí, que pretende conseguir la tutela de este país, con el respaldo de Israel y EEUU, también ha invertido ingentes millones en las elites sunitas y en las escuelas wahabitas, pero hay matices: el nuevo rey saudí, Suleymán Abdelaziz, tras cambiar su embajador en Beirut, canceló la ayuda de 3.000 millones de dólares destinados al ejército libanés, que aprobó en 2013 el fallecido dictador Abdullah. Pues, la élite sunita libanesa es leal a otras facciones de la Casa de Al Saud..
Este campo de batalla regional, podrá ser el próximo candidato de ser  enominado “Estado fallido”, facilitando la labor de la reconfiguración del mapa de la región a los diseñadores del Pentágono

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