Organismo de DD. HH. denuncia que agentes israelíes son 'jueces y verdugos'

La organización Betselem denuncia que s agentes israelíes tienen orden de tirar a matar, incluso a palestinos reducidos y desarmados. 

Una organización israelí de defensa de derechos humanos acusó al gobierno de su país de dar la orden de matar a atacantes palestinos aunque hayan sido desarmados y reducidos.
"Los soldados y los oficiales de la policía son jueces, juzgados y verdugos", aseguró la organización israelí Betselem. Israel tiene una "política de tirar a matar y también es aplicada a personas que ya han sido neutralizadas", aseguró el director ejecutivo del grupo, Hagai el Ad.
En la ola de ataques perpetrados por palestinos desde principios de octubre murieron 19 israelíes.
En ese mismo lapso al menos 95 palestinos fueron abatidos, algunos cuando se proponían atacar con arma blanca a civiles o embistiendo con un coche a los transeúntes y otros en circunstancias no esclarecidas por las autoridades.
En algunos casos surgieron críticas por la supuesta violencia excesiva con la que reaccionaron las fuerzas de seguridad israelíes.
El portavoz policial Micky Rosenfeld rechazó las denuncias de Betselem y subrayó que los policías sólo disparan contra atacantes palestinos cuando su propia vida está en peligro.
"Cada ataque es diferente", explicó el vocero. "Cuando nuestros oficiales pueden arrestar al sospechoso, lo arrestan, pero en aquellos casos en que nuestros oficiales están en una situación de amenaza directa de su vida... matan a los terroristas", aseguró.
"Cualquier oficial de policía del mundo, de Europa o de Estados Unidos, que estuviese en la misma situación respondería exactamente de la misma manera", añadió.
Un militar de alto rango también negó que haya sido emitida una orden de tirar a matar. Los soldados, sostuvo, tienen por el contrario instrucción de "neutralizar" la amenaza.
Betselem sostiene que, si bien en Israel no existe la pena de muerte a nivel oficial, "se aplica en las calles, fuera de los límites del derecho y la moral".
La organización condenó además que Israel derribe viviendas de los familiares de los atacantes. El portal "ynetnews" reportó que unos 1.200 miembros de las fuerzas de seguridad israelíes irrumpieron en el campo de refugiados palestino Shuafat, en Jerusalén Este, para demoler la casa del autor de un atentado. La vivienda era de un palestino que embistió en noviembre del 2014 con su automóvil a varios israelíes. Mató a dos de ellos y dejó a otros trece heridos.

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