Netanyahu decide aislarse del mundo

Israel no esta dispuesto a aceptar una victoria táctica de los palestinos en el Consejo de Seguridad de la ONU y contraataca aislándose y preparándose para tomar medidas tras la asunción de Donal Trump.
Israel no esta dispuesto a aceptar una victoria táctica de los palestinos en el Consejo de Seguridad de la ONU y contraataca aislándose y preparándose para tomar medidas tras la asunción de Donal Trump.
El gobierno de Netanyahu ha decidido asilarse del mundo tras una resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas que condena las actividades coloniales israelíes en Cisjordania.
La resolución 2334 del Consejo de Seguridad reafirma la ilegalidad de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados, incluyendo Jerusalén oriental señalando que dichos asentamientos constituyen una violación de las leyes internacionales. Consejo de Seguridad también exige que Israel ponga fin inmediato a todas sus actividades de ese tipo.
No se trata de una resolución sumamente radical. La resolución 2334 no exige que Israel asuma sus responsabilidades por la construcción de las colonias en los territorios ocupados en 1967. Esta resolución tampoco reitera la decisión de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, del año 2004, con respecto a las reparaciones de los daños que estas han causados a la población palestina por las colonias y el muro del apartheid. 
Finalmente, la resolución 2334 vuelve a dar legitimidad al Estado de Israel en las fronteras del 5 de Junio de 1967, conocidas también como la linea verde, sin exigir que este respete las resoluciones de la comunidad internacional pertinentes a los refugiados palestinos. 
Por mas que el diplomático palestino Saeb Arekat crea que se trata de una “”victoria del derecho internacional” tal como lo declarado tras la votación en la ONU, en realidad se trata de una decisión que favorece los objetivos sionistas. Con la resolución 2334, el pueblo palestino y sus derechos, tal como fueron reconocidos por la comunidad internacional ya no forman parte de la manera que la comunidad internacional interpreta los términos mínimos para la resolución del conflicto en Medio Oriente. 
En contradicción a los logros diplomáticos de la OLP bajo la conducción de Yasser Arafat, las Naciones Unidas ya no tratan el tema palestino como una cuestión de liberación nacional que debe ser resuelta sino solamente como una discreta cuestión territorial a la cual Israel debe responder. Bajo la conducción de Mahmoud Abbas, la autoridad palestina ha vindicado las mas importante victoria de la OLP en el campo diplomático. 
Pero, el gobierno de Israel interpreta la resolución 2334 como un desastre diplomático provocado en los últimos días por la administración de Barak Obama. 
Por primera vez en 36 años, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución que criticando los asentamientos israelíes sin que los Estados Unidos impongan su derecho a veto.
El Ministerio de Asuntos Exteriores convoco el domingo de Navidad a los embajadores de los países presentes en el Consejo de Seguridad expresar con severas palabras la aprehensión de Israel y reprenderlos por la manera en que votaron sus países.
El origen de esta actitud esta en que Israel espera que bajo la administración de Donald Trump se diera la posibilidad de extender la soberanía israelí al 60% de Cisjordania errando así cualquier posibilidad que la Autoridad Palestina pudiera transformarse en una entidad nacional soberana. 
Tal como lo expreso el Ministro de Educación israelí, Naftali Bennet, con la administracion de Trump ha llegado el momento en que israel retome la iniciativa. 
“Las concesiones y capitulaciones de los últimos 25 años han terminado y es el momento de pasar a la soberanía” dijo el ministro en una conferencia de prensa dada el 24 por la mañana frente al muro de las lamentaciones en Jerusalén Oriental. 
¿Podrá Israel imponer su soberanía durante la administración de Donald Tump? 
No es de esperar que la comunidad internacional se lo impida. Pero la cuestión en realidad reside en la capacidad de la sociedad civil y los movimientos populares de movilizarse apurando medidas que impida a Israel de concretar sus objetivos declarados.

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