miércoles, 25 de febrero de 2026

INECO participa en la línea Azul de tren ligero entre la ciudad ocupada de Jerusalén y las colonias próximas. Pregunta parlamentaria


INECO participa en la línea Azul de tren ligero entre la ciudad ocupada de Jerusalén y las colonias próximas

Acciones que está realizando el Gobierno para que la empresa estatal española INECO cumpla con sus obligaciones de respeto al derecho internacional y desaparezca de la base de datos de empresas que facilitan y se lucran con la ocupación y colonización de Territorios Ocupados por parte del Estado de Israel, publicada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, así como para que las empresas ACS, CAF y SEMI respeten el derecho internacional. (184/031281)

Al amparo de lo establecido en el artículo 185 y siguientes del Reglamento del Congreso, los miembros de la cámara que suscriben formulan las siguientes preguntas al Gobierno para su respuesta por escrito.

El 26 de septiembre de 2025, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas publicó la actualización de la Base de Datos de empresas que facilitan y se lucran con la ocupación y colonización de Territorios Ocupados por parte del Estado de Israel, A/HRC/60/19.

Entre las empresas relacionadas se encuentra la empresa pública INECO. Además, hay otras tres empresas españolas relacionadas, ACS, CAF y SEMI. Estás empresas están vulnerando la Resolución de la Corte Internacional de Justicia de julio de 2024.
 
Ante esta situación, ¿Qué acciones está realizando el gobierno para que INECO cumpla con sus obligaciones de respeto al derecho internacional y desaparezca de esa Base de Datos de empresas incumplidoras que se lucran con la ocupación de Palestina y el genocidio del pueblo palestino?
¿Qué acciones está desarrollando el gobierno para que el resto de las empresas mencionadas, ACS, CAF y SEMI, respeten el derecho internacional?
¿Qué acciones va a realizar con respecto a la contratación pública, subvenciones, etc., con respecto a todas las empresas mencionadas en la Base de Datos de las Naciones Unidas por su actividad colonizadora en Territorios Ocupados?
Palacio del Congreso, 26 de noviembre de 2025 
 
Enrique Santiago Romero, Portavoz IU / GP Plurinacional SUMAR
Félix Alonso Cantorné, Diputado GP Plurinacional SUMAR
Engracia Rivera Arias Diputada IU / GP Plurinacional SUMAR
Juan Antonio Valero Morales Diputado IU / GP Plurinacional SUMAR
Nahuel González López Diputado IU / GP Plurinacional SUMAR
Francisco Sierra Caballero Diputado GP Plurinacional SUMAR


(184) PREGUNTA ESCRITA CONGRESO
184/31281 26/11/2025 90976
AUTOR/A: ALONSO CANTORNÉ, Félix (GSumar); GONZÁLEZ LÓPEZ, Nahuel (GSumar); RIVERA ARIAS, Engracia (GSumar); SANTIAGO ROMERO, Enrique Fernando (GSumar); SIERRA CABALLERO, Francisco (GSumar); VALERO MORALES, Juan Antonio (GSumar)
RESPUESTA:

En relación con la pregunta de referencia, se informa de que INECO lleva más de 20 años aportando conocimiento técnico en el desarrollo de proyectos de ingeniería y consultoría en varios países de Oriente Medio, entre los que se encuentra Israel. A finales de 2023, tras la escalada de violencia ejercida por el Estado de Israel en la franja de Gaza, INECO revisó su estrategia en el país, iniciando un proceso de desvinculación que incluye no participar en nuevas oportunidades promovidas por entidades israelíes. Actualmente los trabajos en Israel se focalizan en tres proyectos iniciados antes de 2023: metro ligero Haifa–Nazaret, consultoría para un futuro aeropuerto internacional y Blue Line de Jerusalén; este último – cuyo contrato fue firmado en 2017 – ha motivado su inclusión en la base de datos del Alto Comisionado de la ONU. Dado que la participación de INECO se ciñe a trabajos de diseño de un tramo en túnel ubicado íntegramente en territorio israelí reconocido internacionalmente, ya ha presentado una alegación ante la ONU solicitando su exclusión de la base de datos y aportando la información justificativa.

Madrid, 09 de febrero de 2026

[NOTA CSCA: La respuesta es una falta de asunción de responsabilidades. Las actividades de INECO son imprescindibles para la consecución de la línea azul de tranvía que va desde Jerusalén Occidental a las colonias próximas, como la de Gilo. Cuando INECO licitó para conseguir ese trabajo era pública la política de asentamientos ilegales israelíes, las vulneraciones de Israel al derecho internacional y que la Línea Azul (como las restantes, Roja y Verde) propician la expansión de los asentamientos, el traslado de población de la potencia ocupante a territorio ocupado y el desplazamiento y expropiaciones de la población autóctona palestina]
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Pregunta 184/034253 sobre facilitación del transporte de productos de los asentamientos


 Pregunta 184/034253 sobre facilitación del transporte de productos de los asentamientos

Medidas previstas para controlar que no se esté participando indirectamente en mantener el sistema de ocupación ilegal y ejecución de un genocidio y de limpieza étnica por parte del Estado de Israel facilitando el transporte a terceros países de mercancías producidas en los territorios palestinos ilegalmente ocupados por Israel. (184/034253)

Al amparo de lo establecido en el artículo 185 y siguientes del Reglamento del Congreso, los miembros de la cámara que suscriben formulan las siguientes preguntas al Gobierno para su respuesta por escrito.
Un reciente informe de ‘Palestinian Youth Movement’ ha revelado que España continúa facilitando el transbordo de productos provenientes de asentamientos israelíes ilegales. El informe afirma que la empresa ‘Mediterranean Shipping Company’ (MSC) gestiona envíos hacia Estados Unidos realizando escalas en puertos europeos, incluidos los españoles. Según este, los puertos de Valencia y Barcelona actuaron como zona de trasbordo para 390 cargamentos. El último envío detectado con transbordo en un puerto español, relatan, se produjo en Málaga en diciembre de 2025.
La mayoría de los cargamentos mencionados procederían de asentamientos israelíes en Cisjordania. Este territorio palestino está ilegalmente ocupado por Israel, tal y como indican varias resoluciones vinculantes de Naciones Unidas y la propia Corte Internacional de Justicia.
El equipo del ‘Palestinian Youth Movement’ indica que estos trayectos continúan y recuerdan la obligación de los Estados de suspender este tipo de comercio y de no contribuir a él de ninguna forma, obligación expresada en el derecho internacional.
En su Real Decreto-ley del 23 de septiembre de 2025, España vetó las importaciones de productos originarios de asentamientos ilegales israelíes, pero no estableció ni reguló adecuadamente los tránsitos y los transbordos de mercancías desde o hacia estos asentamientos.
El informe subraya que los Estados que sirven como puertos de tránsito y transbordo “desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de este comercio” con asentamientos ilegales israelíes. La propia Corte Internacional de Justicia ha solicitado a los países de la ONU que adopten medidas para impedir relaciones comerciales y de inversión que contribuyan la ocupación ilegal israelí y a la segregación de la población palestina.
A pesar de la supuesta “Paz”, en el último año Israel ha intensificado significativamente la expansión de sus asentamientos, el robo de tierras y las incursiones militares en Cisjordania, donde ha provocado el desplazamiento de al menos a 37.000 palestinos y ha matado a 225. El ‘Palestinian Youth Movement’ indica que la participación en la cadena de suministro de productos procedentes de asentamientos israelíes, especialmente en este contexto, “respalda la infraestructura que facilita la limpieza étnica contra la población palestina en Cisjordania” y también “contra la población siria en los Altos del Golán”, de donde proceden algunos envíos.
En julio de 2024 la Corte de La Haya estableció que todos los Estados tienen “la obligación de abstenerse de entablar tratos económicos o comerciales con Israel” en todos los casos en los que actúe en nombre de los Territorios Ocupados Palestinos o de partes de ellos o “que puedan consolidar su presencia ilegal en el territorio”.
Desde España, la ‘Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina’ ha reaccionado a este informe recordando su exigencia para que “los Estados europeos, incluido el Estado español, suspendan el comercio con Israel” y adopten “medidas efectivas para evitar la complicidad empresarial y estatal con la ocupación israelí”.
 
¿Qué medidas tomará el Gobierno para controlar que no se esté participando indirectamente en mantener el sistema de ocupación ilegal y planificación y ejecución de un genocidio y de limpieza étnica por parte del estado de Israel, facilitando en España el transporte a terceros países de mercancías producidas en los territorios palestinos ilegalmente ocupados por Israel?
¿Tiene previsto el Gobierno desarrollar un protocolo excepcional de registro sistemático y comprobación de la carga de todos los barcos que tienen como destino final Israel, como ha propuesto este Grupo Parlamentario e Izquierda Unida?
¿Puede confirmar el Gobierno que los buques pertenecientes a la empresa MSC no se transportaba armamento militar con destino a Israel? 
Palacio del Congreso, 11 de febrero de 2026 
 
Enrique Santiago Romero, Portavoz IU / GP Plurinacional SUMAR
Félix Alonso Cantorné, Diputado GP Plurinacional SUMAR
Engracia Rivera Arias, Diputada IU / GP Plurinacional SUMAR  
Juan Antonio Valero Morales, Diputado IU / GP Plurinacional SUMAR
                      Nahuel González López Diputado IU / GP Plurinacional SUMAR

                      Francisco Sierra Caballero Diputado GP Plurinacional SUMAR

martes, 24 de febrero de 2026

La fumigación química por parte de Israel de tierras agrícolas en Líbano y Siria constituye un crimen de guerra y atenta contra la supervivencia de los civiles .euromedmonitor.org,


 El Ejército Libanés y las fuerzas de la FPNUL acompañan a los agricultores que intentan cosechar sus aceitunas en la región fronteriza del Líbano para protegerlos de las fuerzas israelíes. 16 de octubre de 2025. (Courtney Bonneau vía X)


La fumigación química por parte de Israel de tierras agrícolas en Líbano y Siria constituye un crimen de guerra y atenta contra la supervivencia de los civiles
euromedmonitor.org, 4 de febrero de 2026
Beirut – La pulverización de sustancias químicas por parte del ejército israelí sobre vastas zonas agrícolas en el sur del Líbano y Siria es profundamente alarmante. El ataque deliberado a tierras de cultivo civiles viola el derecho internacional humanitario, en particular la prohibición de atacar o destruir bienes indispensables para la supervivencia de la población civil. La destrucción a gran escala de propiedad privada sin una necesidad militar específica constituye un crimen de guerra y socava la seguridad alimentaria y los medios de vida básicos en las zonas afectadas.
En la mañana del domingo 1 de febrero de 2026, la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) recibió una notificación del ejército israelí sobre una actividad aérea prevista cerca de la Línea Azul y se le pidió que permaneciera en refugios. La alerta interrumpió la misión, lo que provocó la cancelación de más de diez actividades sobre el terreno y la suspensión de las patrullas rutinarias a lo largo de un tercio de la línea durante más de nueve horas.
Durante el período en que las fuerzas internacionales se vieron obligadas a permanecer inactivas, Euro-Med Human Rights Monitor documentó la pulverización de sustancias químicas por parte de aviones israelíes sobre extensas zonas agrícolas, en particular en la ciudad de Ayta ash-Shaab y sus alrededores, en el sur del Líbano. Esto aumenta el riesgo de consecuencias que van más allá del daño inmediato a los cultivos, lo que supone una grave amenaza para el derecho a la salud y a un medio ambiente seguro debido a la posible contaminación a largo plazo del suelo y los recursos hídricos.e tierra arrasada del ejército israelí. Forma parte de un patrón de destrucción sistemática de tierras agrícolas, que incluye la quema de aproximadamente 9.000 hectáreas durante operaciones militares recientes con fósforo blanco y municiones incendiarias.

El ataque deliberado a los medios de vida viola las leyes de la guerra y parece tener como objetivo socavar la seguridad vital de los residentes del sur y volver inhabitables sus zonas, desplazándolos así por la fuerza.
Euro-Med Monitor también documentó la pulverización de pesticidas de composición desconocida por parte de aviones israelíes sobre tierras de cultivo en la zona rural de Quneitra, en el sur de Siria, el lunes 26 y el martes 27 de enero de 2026. Los ataques directos contra objetivos civiles causaron una destrucción generalizada de cultivos, lo que representó una grave amenaza para la seguridad económica y alimentaria y violó el derecho de los agricultores al trabajo y a un nivel de vida adecuado al destruir sus principales fuentes de ingresos sin justificación militar.
La violación de la soberanía territorial y los ataques transfronterizos contra tierras agrícolas constituyen violaciones de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios del derecho internacional. El uso de sustancias químicas de composición desconocida, dados sus efectos destructivos sobre la vegetación y su amenaza directa a la salud pública, constituye una grave infracción del derecho internacional humanitario, que prohíbe los métodos o medios de guerra que causan daños indiscriminados, sufrimiento innecesario o daños generalizados y duraderos al medio ambiente natural.
Estas prácticas exponen a sus autores a la responsabilidad penal internacional. Según el artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, atacar intencionalmente bienes de carácter civil o destruir bienes sin necesidad militar imperiosa constituye un crimen de guerra. El uso de sustancias químicas para devastar tierras agrícolas satisface los elementos materiales de estos crímenes al infligir daños generalizados y duraderos al medio ambiente natural y a los cimientos de la vida civil.
Esta conducta refleja un patrón operativo sistemático aplicado desde hace tiempo por Israel en las zonas fronterizas al este y al norte de la Franja de Gaza, donde se ha utilizado la pulverización aérea de productos químicos letales para reforzar las zonas de amortiguación destruyendo la vegetación y desmantelando la canasta de alimentos, a pesar de las reiteradas advertencias internacionales sobre las catastróficas consecuencias para la seguridad alimentaria y la salud pública.
Euro-Med Monitor documentó previamente ataques similares mediante un exhaustivo archivo de pruebas, respaldado por análisis de laboratorio y testimonios de expertos. Los hallazgos demostraron que las sustancias utilizadas no eran pesticidas convencionales, sino compuestos químicos altamente tóxicos con efectos destructivos difíciles de contener. El daño se extendió más allá de la pérdida estacional de cultivos, incluyendo la contaminación a largo plazo del suelo y las aguas subterráneas, daños al ganado y el desmantelamiento de la infraestructura ambiental, lo que hizo casi imposible la reanudación de la actividad agrícola. Esta conducta constituye una violación agravada que atenta contra el derecho a la vida y a un medio ambiente sano.
En el contexto más amplio de los continuos ataques militares contra tierras agrícolas con diversas municiones, estos incidentes revelan una política sistemática de destrucción que excede cualquier objetivo militar legítimo. Este enfoque parece tener como objetivo inhabitar las zonas agrícolas mediante el desmantelamiento de la infraestructura económica y la privación de los residentes de sus medios fundamentales de subsistencia. Constituye un castigo colectivo prohibido por el derecho internacional y un método ilegal de presión diseñado para crear un entorno coercitivo que impulsa el desplazamiento forzado al privar a las poblaciones de los medios necesarios para su estabilidad y supervivencia.
La comunidad internacional, en particular las Naciones Unidas, debe actuar de inmediato estableciendo una misión independiente de investigación para recoger muestras de los suelos y cultivos afectados en el sur del Líbano y la zona rural de Quneitra, someterlas a un análisis de laboratorio exhaustivo, determinar la composición química de las sustancias utilizadas, evaluar su toxicidad y evaluar cualquier posible violación de la Convención sobre Armas Químicas o de los protocolos ambientales internacionales pertinentes, eliminando así las dudas sobre la naturaleza de estos ataques.
Los Estados Partes en los Convenios de Ginebra cuya legislación nacional permite el ejercicio de la jurisdicción universal deben cumplir con sus obligaciones legales iniciando investigaciones penales y enjuiciando a los funcionarios israelíes responsables de ordenar la destrucción del medio ambiente y el uso de armas con efectos indiscriminados. Dichos actos constituyen crímenes de guerra e infracciones graves imprescriptibles y exigen la activación de mecanismos de rendición de cuentas individual contra los responsables, dondequiera que se encuentren.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe emitir una resolución vinculante que condene los graves crímenes israelíes y considere la obstrucción de la labor de la FPNUL y su retirada forzada durante las violaciones como una flagrante violación de la Resolución 1701. Euro-Med Monitor subraya la necesidad de garantizar a los agricultores y terratenientes el derecho a una compensación justa por las pérdidas económicas y ambientales que han sufrido, y de obligar a Israel, como agresor, a asumir los costes de la rehabilitación de las tierras y la remediación de cualquier daño ecológico a largo plazo resultante de esta contaminación.
Los Gobiernos del Líbano y de Siria deberían presentar declaraciones formales a la Secretaría de la Corte Penal Internacional (CPI) de conformidad con el artículo 12(3) del Estatuto de Roma, aceptando así la jurisdicción de la Corte sobre los crímenes cometidos en sus territorios.
Euro-Med Monitor destaca que esta medida es ahora una necesidad urgente para detener la continua política de impunidad y permitir que el Fiscal de la CPI inicie investigaciones independientes sobre los ataques de Israel a objetivos civiles como crímenes de guerra cuyas consecuencias trascienden las fronteras nacionales y amenazan la seguridad humana en toda la región.

Asturias con Gaza. fusionasturias.com


 Asturias con Gaza

fusionasturias.com9 de febrero de 2026
Gaza resiste entre escombros y desplazamientos sin fin. Desde Asturias, llegan gestos que no hacen ruido, pero sostienen: voces atrapadas en los campos, ayuda directa sobre el terreno y una red civil que no se detiene. Este reportaje muestra cómo el pequeño territorio astur intenta responder a esta gran herida abierta.
“En una tienda de campaña sólo un trozo de tela te separa de la muerte”
Hamdy Abu Sido, fotógrafo gazatíHamdy Abu Sido / Foto cedida por H.A.S.
Para Hamdy Abu Sido, el invierno, que antes era una estación querida, se ha convertido en una amenaza diaria: “Imagina despertar y ver que tu carpa ha volado de repente”, dice. Él y su familia quedan de pronto expuestos a la lluvia, al viento, a ese frío que cala hasta los huesos. El agua se filtra por la lona y empapa las mantas, la harina, el pan. En esas noches –explica–, uno no sabe qué decisión es menos terrible: salir y enfrentarse a la tormenta o quedarse dentro, “nadando en el agua hasta el amanecer”. Lo que un día fue belleza, hoy es terror.
La vida en el campamento de Khan Younis (suroccidente de Gaza) se reduce a sobrevivir. Cada mañana comienza con una caminata larga y agotadora para cargar agua salada, la única disponible para la limpieza. Después, otra carrera para conseguir un poco de agua potable. El resto del día se va en recolectar leña, una tarea extenuante en invierno, sobre todo cuando está húmeda. Todo ese esfuerzo para poder cocinar algo o encender un fuego que apenas consigue templar el aire helado que rodea las tiendas. Mantener el ánimo es casi una hazaña. “Vivir así te empuja al colapso en cada momento”, confiesa Hamdy. Pero los adultos fingen fortaleza por los niños. Les dicen que lo mejor está por venir, los animan a jugar, a dibujar. Aun así, los pequeños ya han aprendido demasiado. “Han crecido antes de tiempo debido a los horrores de la guerra; saben que sólo intentamos tranquilizarlos, porque nada cambia a su alrededor”.
Los más pequeños de su familia han perdido la infancia. Reconocen los tipos de misiles y el sonido de los aviones mejor que los nombres de sus juguetes. Su mundo está hecho de telas frías, de noches en vela, de un deseo tan simple como inalcanzable: dormir una sola noche sin bombardeos, sin el frío que “carcome sus pequeños cuerpos”. (Hamdy Abu sido, campamento de refugiados de Khan Younis)
La violencia es una presencia constante, incluso cuando parece que todo está en calma. Hamdy recuerda lo ocurrido hace apenas un mes: un joven del campamento fue asesinado mientras dormía. Su madre lo encontró por la mañana, cubierto de sangre. Una bala perdida se había alojado en su cuello. Murió al instante.
A ese miedo se suma el recuerdo de la hambruna, una herida que sigue abierta. “Solíamos comprar un kilo de harina por 60 dólares y dividirlo entre 13 personas”, cuenta. La experiencia lo marcó profundamente. “Es lo más horrible que he vivido. Cada vez que recuerdo cómo vivíamos entonces, lloro. Como lo estoy haciendo ahora”. La comida se convirtió en un arma. “Nos trataron como animales; de repente decidieron cortarnos la comida y obligarnos a ir a las trampas mortales a buscar harina”. Muchos murieron en ese camino, personas que él conocía. “Hay historias trágicas de ese período que, si quisiera escribirlas todas, llenarían volúmenes”.
En su voz no hay dramatización, solo la crudeza de lo vivido. Una vida suspendida entre el frío, el hambre y la violencia, sostenida únicamente por la voluntad de resistir un día más.
Un techo para Gaza: cuando la ayuda también sostiene el alma
Sobre el terreno, una asturiana ha puesto en marcha una novedosa forma de ayudar al pueblo palestino a través de la ONG Hope Palestina.

Hamdy Abu Sido habla desde una tienda que no detiene el frío ni las balas. Dice que conoció a Hope Palestina y a su directora, la asturiana Amaya Ferrer, “por casualidad, o quizás por destino”. Desde entonces, la organización se ha convertido en un punto de apoyo en medio del caos. “Nos han dado una voz en un mundo que parecía habernos olvidado. Nos han devuelto la sensación de que no solo somos números”.
Ese es el origen de “Un techo para Gaza”, la campaña que Amaya impulsa desde Andorra que es donde reside en la actualidad. No busca adhesiones políticas. Busca que se entienda algo básico: en Gaza, miles de familias viven bajo lonas que no protegen de nada. “La mayoría está en tiendas improvisadas, estructuras inestables que no ofrecen ninguna protección real”, explica. El invierno convierte esas tiendas en lugares donde el agua entra, las mantas se empapan y las pertenencias desaparecen con cada tormenta. “Desde Hope Palestina les ayudamos a alquilar una habitación o una vivienda para que puedan vivir dignamente y rehacer sus vidas. No hablamos de casos aislados, sino de una realidad cotidiana. Para sufragar estos alquileres necesitamos a personas que se comprometan a ayudar económicamente con lo que puedan. La especulación -debido a la escasez de locales- ha elevado mucho el precio de los alquileres”, lamenta Ferrer. Quien quiera colaborar puede hacerlo a través de su web: hopepalestina.com
La campaña intenta ofrecer lo mínimo: un techo digno. Para Hamdy, ese cambio sería una frontera. “Sentiría que recupero mi humanidad. Una tienda no se puede embellecer; un hogar es protección y dignidad”. Hace unos días encontró una bala incrustada en el tanque junto a su carpa. “En una tienda, solo un trozo de tela delgada te separa de la muerte”.

Amaya Ferrer, fundadora de Hope Palestina / Foto: Amaya Ferrer

Imagen aérea de la destrucción que asola Gaza / Foto: H.A.S.
El programa de apadrinamiento asigna a cada persona una familia concreta. El contacto directo es opcional. El apoyo permite mejorar el refugio, conseguir mantas térmicas, ropa de abrigo, alimentos o atención médica básica. Pero también ofrece algo que no se ve: continuidad. La certeza de que alguien está ahí.
Ahí es donde Hope Palestina se diferencia. “La red que hemos creado no se limita a la ayuda física”, dice Amaya. Meses viviendo en tiendas, bajo frío extremo y pérdidas constantes dejan heridas profundas. “Muchas familias lo expresan así: ‘Lo peor no es el frío, es sentir que nadie se acuerda de nosotros’”.
El acompañamiento emocional es parte del trabajo. Amaya recibe llamadas en momentos límite. “Me han llamado para despedirse: ‘No sobrevivimos, está el ejército aquí’”. En esos instantes, su tarea es sostener, guiar a la persona para que vuelva al presente. Con Hamdy, ese vínculo se ha vuelto cotidiano. A veces hablan de películas o libros. Otras, él le envía fotos de pájaros. Antes de la guerra era fotógrafo; sigue buscando belleza en medio del ruido.
Amaya utiliza técnicas de anclaje: pedirle que describa lo que ve, que nombre un detalle, que se aferre a algo concreto mientras los disparos suenan fuera. “No solo es poner el cuerpo a salvo; también la cabeza, el corazón y el espíritu”. Para eso escribió un manual de 60 páginas, traducido al árabe, con herramientas para gestionar crisis, duelos y ataques de pánico durante los bombardeos.
“Al final somos la misma familia”, dice. Y en Gaza, donde una tienda puede volar con el viento o ser atravesada por una bala, esa red humana es, a veces, el único refugio que queda.
Uniovi por Palestina: cuando una universidad decide mirarse al espejo
Las formas de ayudar a la población son muchas. Un grupo desde la Universidad ha decidido plantar cara a la tibieza y el doble rasero de la institución, al tiempo que colaboran con otros colectivos que luchan por la misma causa.
Beatriz Fernández, miembro de la plataforma Uniovi por Palestina
Beatriz Fernández, miembro de la plataforma Uniovi por Palestina / Foto: Uniovi por Palestina

La iniciativa nació en 2024, unos seis meses después del 7 de octubre. En la Universidad de Oviedo, estudiantes, profesorado y personal de administración llevaban tiempo participando en plataformas externas, pero dentro del campus no había un movimiento propio. La chispa llegó con una noticia publicada en Nortes: la Universidad participaba en el Proyecto Tiche, un programa de investigación vinculado a la mayor empresa israelí de defensa. “No sabíamos nada”, recuerda la profesora universitaria Beatriz Fernández, miembro de la plataforma. Aquello aceleró lo que ya venía gestándose: “Dijimos: tenemos que organizarnos”.
La primera reunión reunió a perfiles muy distintos: alumnado, docentes y personal técnico. De ahí surgió Uniovi por Palestina con un objetivo inmediato: que la Universidad abandonara ese proyecto. No lo han logrado. En 2025, el Consejo de Gobierno votó continuar. “No es tanto por el dinero —unos 300.000 euros— como por lo simbólico”, explica Beatriz. Habla de un doble rasero institucional: comunicados tibios, gestos puntuales y, al mismo tiempo, colaboración con una empresa armamentística implicada en la guerra. “En la fachada del edificio histórico hay una frase de Gandhi: ‘No hay camino para la paz, la paz es el camino’. Y luego está esto”.
El grupo comenzó con concentraciones semanales en todos los campus. Con el tiempo, el cansancio obligó a ajustar el ritmo: ahora se concentran el último miércoles de cada mes. Además, organizan charlas, debates y participan en actos convocados por otras plataformas. El primer acto que organizaron fue una conexión en directo con una conferencia de Francesca Albanese, relatora de Naciones Unidas para los territorios palestinos. El Aula Magna se llenó. Allí mismo presentaron el colectivo y dio su testimonio una mujer palestina recién llegada a Asturias con sus hijos, evacuados por España.
Desde entonces, Uniovi por Palestina ha traído a especialistas como la arabista Luz Gómez o el investigador Jorge Ramos Tolosa, y ha acompañado jornadas completas dedicadas a Palestina en facultades de Oviedo y Gijón. También participan en las manifestaciones regionales convocadas por la Asamblea por Palestina. La conexión con Palestina se ha ido ampliando: hace unos días participaron en un encuentro con el embajador palestino en España, organizado por el Partido Comunista de Asturias, Izquierda Unida y CCOO. El acto se celebró en la Universidad y Uniovi por Palestina actuó como enlace. “El embajador es muy buen comunicador, muy pedagógico. El aula estaba llena”.
El colectivo mantiene relación con prácticamente todas las organizaciones asturianas que trabajan por los derechos humanos en Palestina. “Estamos conectadas con todos los movimientos sociales que ahora mismo están apoyando a Palestina”. En un campus donde conviven discursos institucionales y silencios incómodos, Uniovi por Palestina funciona como un recordatorio: la Universidad también es un lugar desde el que se puede —y se debe— mirar el mundo.
Manifestación contra el genocidio en Gaza de la Plataforma Uniovi por Palestina / Foto: P. Uniovi por Palestina
Cuando se pregunta por el grado de implicación dentro de la Universidad de Oviedo, Beatriz Fernández no duda: “Es la parte más triste”. Uniovi por Palestina tiene más de 150 personas en su lista de correo, pero la participación real es pequeña para una institución con miles de estudiantes y trabajadores.
En Mieres, quienes sostienen la protesta semana tras semana no son estudiantes, sino pensionistas del concejo. “Vienen todos los miércoles. Ahí están, apoyándonos”. En la Universidad, la implicación es mínima. Aun así, el grupo no se detiene, pero es que el contexto tampoco ayuda: el militarismo y el rearme han entrado en los campus con normalidad creciente.  En los primeros días de febrero, en Mieres y en Gijón, la empresa de defensa Indra ofreció una charla para captar estudiantes. Para Uniovi por Palestina, esto choca frontalmente con los estatutos de la propia Universidad. Beatriz cita el texto: “la institución no financiará ni participará en líneas de investigación relacionadas con fines bélicos y se inspirará su actuación en el humanismo, la paz, la libertad, el fomento del diálogo, de la mediación y la resolución pacífica de conflictos”. “Si tenemos en cuenta esto, el hecho de que una empresa de defensa vaya a la Universidad a hacer publicidad choca frontalmente con la tarea que tiene la institución dentro de la sociedad”.
Plataforma Solidaria Asturies con Palestina
Son muchas las asociaciones, entidades y personas que desde Asturias colaboran con Palestina; hay una especie de paraguas que aglutina movimientos y suma fuerzas.
La Plataforma debe su creación a la actividad del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, con una larga trayectoria en proyectos de cooperación con Palestina, en materia de salud, educación, memoria histórica, etc. “Desde hace un año tenemos una parte orientada a la sensibilización respecto al problema que se está viviendo allí y en otros pueblos árabes. Y cuando nació el conflicto de Gaza decidimos crear la Plataforma”, explica Miguel San Miguel, coordinador de proyectos dentro de este colectivo y miembro del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.
Entre las diferentes organizaciones que integran la Plataforma se encuentran la Universidad de Oviedo, sindicatos y varios partidos políticos. Y las manifestaciones que este colectivo organiza en diferentes localidades asturianas no pasan desapercibidas. En la última, el domingo 1 de febrero en la Plaza de España en Avilés, los participantes exigieron con música, pancartas y poemas, el cese de la violencia en Palestina, y una vez más, la concentración discurrió de manera pacífica. “En esto insistimos muchísimo, porque no queremos que de ninguna manera nos identifiquen con gente violenta. La violencia la ejerce el estado genocida de Israel, y frente a la fuerza de la violencia queremos poner la fuerza de la paz, de la resistencia pacífica”, –añade el profesor, ahora jubilado– mientras apunta otras de las acciones emprendidas. “También tenemos movilizaciones para promover el boicot y las sanciones a aquellas empresas que están involucradas en el genocidio palestino, como la israelí Teba u otras como Carrefour o McDonald’s”.


Manifestación en Gijón, el pasado mes de octubre, convocada por la Plataforma Solidaria Asturies con Palestina / Foto: P. Solidaria Asturies con Palestina

La defensa de los derechos históricos del pueblo palestino y la defensa de la legalidad y del derecho internacional son los objetivos de quienes integran la Plataforma. Una causa a todas luces necesaria para San Miguel que ve “cómo se lo están saltando todo por los aires, tanto el Estado de Israel como su patrón, EEUU que, como vemos estos días, invade y amenaza a quien le da la gana y maltrata al que sea diferente, no hace falta que sea palestino”.
Y aunque buena parte de sus actividades se desarrollan en las principales ciudades asturianas, la Plataforma también participa en otros puntos de la comunidad con proyectos como la Exposición Artistas con Palestina, que recorre prácticamente toda la geografía asturiana. “Es una muestra que está teniendo mucho eco; las mortajas y la lectura de los nombres de los 18.000 niños asesinados impacta y hay mucha sensibilidad con Palestina, aunque –evidentemente– también hay gente que está de acuerdo con los matones. Esto pasa en todos los sitios”.
A pesar de las voces contrarias, San Miguel posiciona a Asturias como una de las comunidades más solidarias de España “siempre lo ha sido y lo ha demostrado a lo largo de la historia. Por ejemplo, cuando hace bastantes años vino la Selección Nacional de Fútbol de Israel a jugar aquí hubo una movilización muy activa, con grandes manifestaciones. Una de ellas reunió a más de 35.000 personas en Gijón”.

Las protestas asturianas en el marco de la Vuelta Ciclista a España también han sido impulsadas desde la Plataforma. “Pudimos mostrar así nuestro rechazo a la presencia de equipos israelíes porque no se puede permitir la participación en los eventos del tipo que sea, de gente implicada en un genocidio. Y que quede claro, que de ninguna manera la nuestra es una posición antijudía porque, aunque Netanyahu dice que los representa a todos, eso es mentira”.

Pintadas realizadas en el concejo de Lena contra la participación del equipo de Israel en La Vuelta 2025 / Foto: P. Solidaria Asturies con Palestina
El exprofesor, que viajó con Palestinaen la II Flotilla de la Libertad a bordo del Guernica, recuerda que el Ayuntamiento de Gijón, durante la visita del alcalde de Belén (Palestina) a la ciudad en abril de 2006, firmó un protocolo en el que se establecía mantener lazos permanentes entre ambos ayuntamientos. “A raíz de esta relación y durante dos años seguidos, vinieron a Asturias muchos niños procedentes de Cisjordania y también de los campamentos de Siria, Líbano y Jordania. Visitaron las instituciones, compartieron tiempos con los chicos del Instituto Arroces, tuvimos experiencias muy bonitas con ellos, y a algunos de estos chicos seguimos viéndolos en viajes que hicimos a Siria y Palestina. Pero hoy la realidad es bien distinta, ya que el actual Ayuntamiento no sabe dónde está ese protocolo, lo ha ignorado completamente”.
Santalla se vuelca con Palestina con Libros contra la barbarie
Una pequeña localidad rural del Occidente de Asturias, Santa Eulalia de Oscos, muestra su faceta más solidaria sumándose a la campaña internacional Libros contra la Barbarie.
Santalla d’Ozcos, como se conoce habitualmente a esta localidad en eonaviego, no llega a los 500 vecinos, pero esto no es impedimento para que en este territorio se lleven a cabo grandes acciones. Como muestra, la jornada solidaria Libros contra la Barbarie celebrada el pasado mes de noviembre con el objetivo de apoyar a dos organizaciones no gubernamentales que trabajan en Gaza: Médicos Sin Fronteras y UNRWA.
Campaña internacional Libros contra la Barbarie en Santa Eulalia de Oscos
Campaña internacional Libros contra la Barbarie en Santa Eulalia de Oscos / Foto cedida por Librería La Chula
“Empezamos pidiendo libros a editoriales e ilustraciones a diferentes artistas –explica Ana Rubio, promotora de la jornada junto a Bárbara Megía– pero luego surgió la posibilidad de ofrecer música e incluso hacer una subasta de las obras de arte que nos cedieron”. Lo que se inició bajo el paraguas de una iniciativa literaria fue creciendo hasta convertirse en una fiesta de la cultura. “Un artista plástico, que vino de Madrid y se acaba de instalar en la zona, ofreció un cuadro; los ferreiros de Mazonovo y otros artistas trajeron también esculturas y además de la subasta y la venta de libros, hubo un concierto de música, poesía y una actuación teatral”.
La comarca del occidente asturiano recogió la llamada a la solidaridad y la participación en la jornada fue todo un éxito, asistiendo no solo personas de la localidad sino de otras más alejadas. La recolecta alcanzó los 2.200 euros, una cifra que no está nada mal dado el ámbito rural en el que se encuentran y que se complementó con lo recogido de forma simultánea en Gijón.
Y no será lo último que estas vecinas emprendedoras organicen para apoyar esta causa, ya que en mayo pretenden celebrar un vermú literario sobre Palestina protagonizado por el título literario Un detalle menor. La recaudación tendrá de nuevo fines solidarios.
Otras iniciativas de Asturias con Gaza
El Principado, a través de la Agencia de Cooperación al Desarrollo, mantiene un compromiso de envío anual de 200.000€ a la franja de Gaza para proyectos centrados en la rehabilitación de viviendas y la recuperación de suelos afectados por la contaminación. Desde 2019, la solidaridad asturiana ha aportado más de 1,7 millones de euros a la causa.
-Quince menores palestinos con problemas de salud graves derivados de la ofensiva israelí en la Franja llegaron a España en 2025 para ser atendidos en diversos hospitales, dos de ellos ingresaron en pediatría del HUCA. En 2024 se realizó este mismo operativo con éxito.
-La plantación de olivos en Asturias como símbolo de solidaridad con Palestina es una iniciativa impulsada por la Plataforma Asturies con Palestina y diversas ONG. Estos olivos plantados en espacios públicos representan resistencia (sumud), paz y conexión con la tierra.



Cuba y la trampa del Estado .Víctor de Currea-Lugo

 


Foto: Víctor de Currea Lugo

Cuba y la trampa del Estado
Víctor de Currea-Lugo | 12 de febrero de 2026
Estados Unidos amenaza a Groenlandia, y eso parece preocupar solo a los daneses. Venezuela es atacada y, a pocos, de verdad eso les preocupa. Cuba es ahora sometida a la más perversa versión del embargo, y el mundo solo contempla. ¿Será que el Estado es una prisión conceptual y práctica?
Recuerdo la primavera de 2011, en El Cairo, Egipto. Millones de personas en las calles exigen democracia, marchan con banderas egipcias y hablan de la “Revolución del 25 de enero”, aunque ese momento no fue exactamente una revolución: un cambio de régimen, sino simplemente una revuelta popular.
Ese mismo día, en esa misma ciudad y con esa misma efervescencia revolucionaria y democrática, se produjo una serie de actos militares en Siria, un país vecino, también envuelto en las revueltas árabes, con gente en las calles y bajo una dictadura que llevaba décadas en el poder.
Sin embargo, a eso de las ocho de la noche nos acercamos a la embajada de Siria en Egipto y esperamos que hubiera, bueno, no millones ni cientos de miles, sino, por lo menos, algunos miles de egipcios solidarizándose con la lucha siria. Realmente no había más de 200 personas. La pregunta es: ¿A los egipcios les importaba lo que ocurría en Siria? La respuesta es simple: no.
Es más, ni siquiera tenían claro el panorama de lo que ocurría en Siria. Por eso, entre muchas otras cosas, hablar de una nación árabe es una utopía. Porque, finalmente, cada país quedó atrapado en un Estado. Egipto es Egipto; Libia es Libia. Líbano es lo mismo; Jordania es otro tanto, y nadie es capaz de ver más allá de sus fronteras. El problema es que eso se repite y seguimos viéndolo.
Cuando el ataque contra Libia (no ocupación, porque esa nunca la hubo), la invasión de Afganistán o el secuestro de Maduro en Venezuela. La pregunta es: ¿quedamos realmente atrapados políticamente en el marco de los Estados? ¿La gente es capaz de pensar más allá de sus fronteras? Es posible que estemos ante el fin del internacionalismo.
Esta noción aparece con frecuencia y no existe una definición consensuada. ¿Qué es ser internacionalista? El símbolo de lucha más importante del internacionalismo ha sido: las Brigadas Internacionales que pelearon en la Guerra Civil Española. Miles y miles llegaron a pelear al lado de la República, defendiéndola, y murieron, entre ellos muchos latinoamericanos.
En ello había una mentalidad de pertenencia a algo que trascendía el Estado: la idea internacionalista. Después, en el marco de las ideas marxistas-leninistas, se funda la Internacional Comunista y, hoy en día, existe algo parecido en la socialdemocracia: la Internacional Progresista.
El problema no es de nombres ni de estructuras; el problema es de pensamiento. Hoy en día es casi imposible hablar del conflicto árabe-israelí porque los árabes no están peleados con Israel; solamente los palestinos, y ni siquiera todos. Con lo cual, hablar hoy de un conflicto árabe-israelí es desconocer las grandes alianzas que existen entre regímenes, o la gran indiferencia de los pueblos árabes, incluso en relación con Palestina.
¿Por qué? Porque están atrapados en sus propias agendas, que son las del Estado. Incluso hay un simplismo en reducir la solución a uno o dos Estados, sin preguntarnos qué tipo de Estados son. Mientras la izquierda piensa en el Estado como su gran mito, se adapta a la bandera del nacionalismo, aunque todo nacionalismo es de derechas.
¿Qué hay detrás de la inacción ante Cuba?
¿Cuál es el problema central? Que la derecha, la burguesía y las élites sí son internacionalistas porque el dinero —y eso lo dijo, claro, Marx— no tiene fronteras. El capital no tiene patria y ese capital le da lo mismo moverse en Rumanía, en Uzbekistán, en Haití, en Colombia o en Estados Unidos.
Los reales internacionalistas del mundo hoy no son quienes, con nostalgia, desde un Estado en un rincón del mundo, piensan en la Guerra Civil Española. Los verdaderos internacionalistas son aquellos que tienen un jet privado; pero, más que para ir de una parte a otra del mundo, tienen una agenda internacional.
Y el neoliberalismo es eso. No hay agenda más internacionalista hoy que el mercado neoliberal. El problema es que nosotros, los que nos decimos de izquierda, estamos atrapados. En Colombia ni siquiera entendemos bien lo que pasa en Venezuela. Pero peor aún: no solo no lo entendemos, sino que damos por sentado que sí lo entendemos. Y, como damos por sentado que sí lo entendemos, pontificamos sobre lo que pasa allí, pero sin mover un dedo.
No conocemos la crisis de Haití, que queda aquí cerca. Decimos cosas tan estúpidas como que hubo una invasión de tropas gringas en Libia cuando no la hubo, o repetimos versiones sin el menor rigor académico.
Hay consignas, y las de la izquierda están avanzadas en lógicas de derecha, como la patria, el Estado y la nación, mientras que la derecha se quedó con el internacionalismo. Algo parecido al debate de la ciencia, donde la derecha se quedó con la ciencia y nosotros nos quedamos con mentalidades ancestrales y milenarias que no responden a las preguntas de hoy.
En ese orden de ideas, hay que preguntarse: ¿alguien se la va a jugar por Venezuela? No. Por eso circula en las redes sociales una canción en la que una niña se burla de los rusos y los chinos que, supuestamente, en su cabeza le han prometido la solidaridad absoluta cuando toquen el primer pelo de Maduro, pero eso no sucedió.
De la misma manera que hoy sería impensable que algunos ejércitos fueran, aunque sea de manera anecdótica, a ayudar a Argentina si decidiese invadir las Islas Malvinas, mientras la OTAN sí es internacionalista, el Fondo Monetario Internacional sí lo es, la Organización Mundial del Comercio lo es.
Ahora, Cuba, ¿qué pasa en Cuba? Pues es que no importa: las medidas contra Cuba no son por la democracia; como la ocupación de Irak no fue por armas de destrucción masiva, y como claramente el ataque a Venezuela fue por petróleo.
El imperio y Trump han dejado claro que pueden imponer no solo los aranceles que quieran al mundo, sino también que nadie le venda petróleo a Cuba. Hoy, aunque nos duela reconocerlo, Cuba está sola. Y el internacionalismo es más una nostalgia que una realidad.
Tal vez el problema no sea Cuba ni Venezuela ni Palestina. Tal vez el problema es que hemos aceptado que la solidaridad termina donde empieza la frontera. Nos declaramos progresistas en casa, pero prudentes en el mundo. Si el internacionalismo quedó reducido a una consigna nostálgica, no estamos ante una derrota diplomática, sino ante una derrota moral. Y entonces, para salvarnos, llamamos «realismo político» a lo que es claudicación.
(Nota para los que puedan leer con mala leche y a la defensiva: esta columna no niega para nada el gran esfuerzo solidario con Cuba por parte de varios grupos y personas; se cuestiona es la cantidad y la intensidad del compromiso hacia Cuba).

lunes, 23 de febrero de 2026

Más de 400 españoles han servido para el ejército israelí durante el genocidio de Gaza Pablo Elorduy Elsaltodiario.com


 Gabriel M., en una marcha de adiestramiento en el Ejército israelí. CRÓNICA/El Mundo

Más de 400 españoles han servido para el ejército israelí durante el genocidio de Gaza
Pablo Elorduy
Elsaltodiario.com, 13 de febrero de 2026
Los documentos oficiales del ejército israelí señalan que hay hasta 50.000 soldados con doble o más nacionalidades operando en las Fuerzas Armadas de Israel.

El abogado israelí Elad Man, de la ONG Hatzlacha ha facilitado la respuesta oficial del ejército israelí, conocido como Tzahal, a su petición de transparencia sobre los soldados extranjeros reclutados para la operación genocida que Israel ha llevado a cabo desde el 7 de octubre de 2023 en la Franja de Gaza. Entre los documentos, publicados por el portal Declassified UK, se encuentra un listado con los números de soldados de una serie de países. España ocupa el lugar número 21. Más de 400 personas con pasaporte español habían participado en este exterminio según los documentos emitidos por las Fuerzas Armadas de Israel (FDI).

Concretamente, hay 372 personas con la doble nacionalidad hispano israelí, más 79 que tienen más de dos nacionalidades, incluyendo la española, en su pasaporte. Según detalla el documento, podría darse alguna duplicidad en el registro, es decir, que alguna de las 79 personas con múltiples nacionalidades estuviese contabilizada entre las 372 de doble nacionalidad. Los datos corresponden a una fecha posterior al 31 de marzo de 2025, por tanto caen de lleno en el periodo temporal en el que ha tenido lugar el genocidio.

En el caso de comisión de delitos, el Estado español tiene jurisdicción para investigar y, si es pertinente, encausar a ciudadanos españoles. La Ley de Enjuiciamiento Criminal contempla que España tiene la competencia para perseguir delitos cometidos por ciudadanos con nacionalidad española en suelo extranjero como los contemplados en el artículo 607 del Código Penal respecto a crímenes de lesa humanidad. 

Hasta la fecha no se ha procesado a ningún soldado con doble nacionalidad que haya regresado de Gaza. La Fundación Hind Rajab (HRF) planteó en 2025 una denuncia contra el soldado israelí Mori Keisar cuando se encontraba en Barcelona. Los abogados Raúl Maíllo y Antonio Segura plantearon asimismo una denuncia en la Audiencia Nacional contra Shaul Shcherbatov, sargento de las FDI. Esas denuncias no prosperaron.

En estos casos se trataba de ciudadanos israelíes, pero la jurisdicción es aun más clara cuando se trata de personas con doble nacionalidad. El requisito, sin embargo, es que las más de 400 personas que aparecen en el documento de las FDI sean identificadas, bien por víctimas, bien por testigos, o bien por el Gobierno español a través de sus bases de datos.

50.000 soldados con una o más nacionalidad

El documento del FDI, proporcionado en base a la Ley de Información del estado sionista, detalla que es posible que haya soldados que aparezcan contabilizados como con doble y múltiple nacionalidad, aunque no especifica en qué casos ocurre esto. La solicitud fue registrada en marzo de 2025 y la respuesta ha sido entregada en febrero de 2026. La respuesta, no obstante, no incluye información sobre el carácter estable o temporal de la residencia de esos soldados con más de una nacionalidad.

Estados Unidos es el país que aporta más soldados voluntarios: con más de 12.000 personas con doble nacionalidad estadounidense israelí, y otros 1.200 multinacionales. Francia, Rusia, Alemania y Ucrania son los siguientes países en la lista para un total de 50.000 soldados “extranjeros” implicados en la devastación de la Franja de Gaza.

En el caso de los países latinoaméricanos, destaca Argentina, desde donde han partido más de 600 personas con doble nacionalidad. También hay 500 brasileños y 181 mexicanos con doble nacionalidad. 

En agosto de 2024, otro documento de la Knesset, el parlamento israelí, detalló que había 6.731 “soldados solitarios” en esta operación. Se trata de la denominación usada para personas sin familia ni soporte en Israel. Aquel informe no detalló cuántos españoles se encuentran entre ellos, aunque contabilizaba que hay 432 de “otros países”, que se sumaban a los 531 soldados solitarios estadounidenses, los 508 rusos, etcétera.

En el caso de Reino Unido, como detalla Declassified UK, sí se produjo una denuncia contra diez británicos que sirvieron en las FDI: "Aunque sus nombres no se hicieron públicos, el expediente de 240 páginas acusó a los sospechosos británicos de “asesinato selectivo de civiles y trabajadores humanitarios, incluso mediante disparos de francotiradores, y ataques indiscriminados contra zonas civiles”.

Alto el fuego y Junta de la Paz

Desde octubre de 2025 está vigente un alto el fuego en Gaza que sigue siendo protagonizado por los reiterados incumplimientos por parte de Israel de los términos acordados con Hamás, el gobierno de la Franja. Desde el 11 de octubre del pasado año hasta el 11 de febrero de 2026 se han contabilizado 591 asesinados en Gaza, lo que eleva la cifra total hasta 72.049 víctimas mortales del genocidio.

El 11 de febrero, el presunto criminal de guerra según la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, formalizó su adscripción a la llamada “Junta de Paz” formada por Donald Trump. El presidente estadounidense quiere utilizar dicha junta, a la que se accede por invitación, para diseñar el futuro de Gaza.

Para llegar a Estados Unidos, que no reconoce la jurisdicción de la CPI, Netanyahu atravesó el espacio aéreo de tres países firmantes de la convención contra el genocidio y parte de esa corte, Grecia, Italia y Francia. Los Gobiernos de esos Estados no hicieron valer la orden de arresto de la Corte Penal Internacional que pesa sobre él como responsable del genocidio de Gaza desde noviembre de 2024.

DURMIENDO CON EL ENEMIGO: CHILE PODRÍA CONDENAR A 111 SOLDADOS CHILENOS-ISRAELÍES SI COMETIERON CRÍMENES DE GUERRA 

https://www.diariousach.cl/chile, 18 de febrero de 2026

De ser responsables de crímenes de lesa humanidad, los acusados arriesgan penas que pueden alcanzar entre 20 y 40 años de prisión.

Un total de 111 chilenos con doble nacionalidad israelí integran la lista oficial de soldados que han participado en operaciones militares en Gaza y Cisjordania, lo que abre la posibilidad de que sean juzgados en Chile si existen indicios de crímenes de lesa humanidad, informó el Centro de Información sobre Palestina.

En declaraciones a EFE su directora, Stefanie Elias Musalem explicó que la cifra fue facilitada por el propio Ejército israelí en respuesta a una petición formal realizada por la ONG israelí Hatzlacha, en la que pedía aclarar cuantos soldados cuentan con doble nacionalidad, ya fueran reservistas o en servicio activo.

La noticia se conoce un día después de que un abogado chileno presentara ante la justicia de Chile una denuncia contra un soldado israelí que se encuentra de visita en territorio chileno para que, por circunstancias extraordinarias, sea juzgado en el país por crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad.

El hecho de que también tengan nacionalidad chilena abre un nuevo precedente jurídico pues, de acreditarse la participación de estos militares con doble nacionalidad en crímenes de lesa humanidad, genocidio o crímenes de guerra, podrían ser juzgados en base a la legislación su país, Chile.

La Ley 20.357 del Código Penal de Chile especifica que "se entenderá, especialmente, que resulta necesaria dicha designación, tratándose de investigaciones por delitos de lesa humanidad y genocidio", por lo que cumpliría las condiciones para una investigación dentro del territorio andino.

Las penas contempladas pueden alcanzar entre 20 y 40 años de prisión si se acreditaran estos hechos.

De acuerdo con estimaciones de medios israelíes, el Ejército de Israel cuenta actualmente con alrededor de 170.000 miembros en servicio activo, cifra que supera los 400.000 efectivos cuando se suman los reservistas.

De ellos, más de 50.000 tienen doble nacionalidad, y cerca de 2.500 son latinoamericanos: 1.686 brasileños, 609 argentinos, 181 mexicanos, 161 peruanos y los 111 chilenos, entre otros.


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PREGUNTA PARLAMENTARIA  sobre empresas incluidas en la Base de Datos de las NNUU que se lucran con la ocupación y colonización de Palestina ...