miércoles, 23 de septiembre de 2026

Palestina, una historia sin mucha importancia.Álvaro Zamarreño infolibre.es


 Palestina, una historia sin mucha importancia


  • De la construcción europea de 'Tierra Santa' al marco anticolonial: la cuestión de su excepcionalidad histórica y política
Álvaro Zamarreño
Cuando en el siglo XIX los turistas románticos europeos empezaron a aventurarse en Palestina, casi todos los lugares santos estaban ya controlados por las ramas tradicionales del cristianismo. Los viajeros ingleses, en su mayoría anglicanos, carecían de espacios históricos que pudieran considerar como propios en ‘Tierra Santa’. Acompañados de la Biblia como si fuera una guía, y de los picos y palas de los primeros arqueólogos modernos, empezaron a dibujar un nuevo mapa de los escenarios religiosos, ‘reubicando’, con criterios supuestamente científicos, espacios que los cristianos locales llevaban siglos venerando.
Fueron europeos quienes forjaron el mito de la Palestina moderna, rasgado del contexto de la gente que vivía en él. Aunque con una identidad propia, esa sociedad —formada por cristianos, musulmanes y judíos— distaba mucho de percibirse como ‘especial’. A medio camino entre Damasco y El Cairo, estuvieron acostumbrados a ocupar ese papel, basculando entre Siria y Egipto durante siglos.
Jerusalén era importante para ortodoxos, coptos, armenios y católicos. Pero era más importante como referente simbólico que como espacio, pues Roma o Constantinopla (hoy Estambul) eran los escenarios de verdadero poder político para sus iglesias. Esa misma importancia simbólica de la ‘Ciudad Santa’ se extendía a las tradiciones judaicas, y al islam.
La ciudad real, la de piedra, era una capital de tercer nivel dentro del imperio Otomano, y dependía de la mucho más importante Damasco. Las grandes familias terratenientes estaban vinculadas a Nablus y su industria del aceite de oliva. Cuando la economía palestina dio el salto hacia la exportación de cítricos, la ciudad de Jafa —cuya identidad ha sido casi borrada por la colonización— se convirtió en la urbe más pujante de la zona, aquella en la que se editaban periódicos, se abrían cines, y en cuyos cafés se forjaba la identidad política de la Palestina moderna.
Conscientes de una amenaza todavía incierta, algunas figuras intelectuales empezaron a advertir del peligro. El discurso de la excepcionalidad histórica era asfixiante para la gente del lugar, que se vio en la imposible tesitura de justificar su derecho a aquella tierra, en competencia con otros. Para los habitantes de Jerusalén y sus alrededores, empezó a no ser suficiente con esgrimir su relación natural con la ciudad, frente a quienes, basándose en el pasado mitológico, se decían con un mayor derecho a controlarla.
Podemos pensar que el origen del problema está en el sionismo. Pero este no dejaba de ser otra más de las utopías políticas surgidas en el XIX. Su camino hubiera sido igual de poco fecundo que el del resto de utopías de la época, de no ser por la dimensión colonial. Si la élite británica no hubiera apreciado el valor instrumental del sionismo para sus intereses, nunca se hubieran dado las condiciones para el triunfo de la distopía sionista.
La mutación de Tierra Santa como lugar espiritual —un espacio simbólico y no geográfico— en un proyecto político, ha acabado levantando un discurso que hace de Palestina un lugar tan excepcional, que hace que nadie se atreva a tratarlo con la misma naturalidad que a cualquier otro espacio del planeta. La importancia milenaria de Palestina, las supuestas raíces bíblicas de realidades contemporáneas, la triple santidad de Jerusalén, se han convertido en atrezzos que durante un siglo han escondido lo que no es más que un 'culturicidio', un 'politicidio', y finalmente un genocidio de la sociedad palestina. El peso de lo sagrado y el rompecabezas de la historia, como justificación.
Palestina forma parte de esa inmensidad ocupada en la época contemporánea en Asia, África y Oceanía. Víctimas del saqueo europeo, sus sociedades desarrollaron unas herramientas culturales, políticas y jurídicas de resistencia, que identificamos con el concepto de ‘anticolonialismo’.
Ningún ocupante regaló el fin de su ocupación, y todos utilizaron diferentes argucias para prolongar el control sobre personas, tierras y riquezas. Francia y Portugal decían que Argelia o Mozambique eran demasiado complejas para ser independientes. El problema, en ambos casos, era el de la presencia de un gran número de colonos. Y donde hay colonos, siempre está el problema de su futuro tras la descolonización. Pero nadie justificaría hoy perpetuar la colonización argelina o mozambiqueña por ese motivo.
Ahora volvamos a Palestina, y despojemos nuestra mirada de la cortina de humo de lo sagrado, de la trascendencia de la historia secular, o del redoble de tambores de la complejidad política de Oriente Próximo. ¿Y si Palestina no fuera más que esa región secundaria que fue durante siglos? ¿Y si no fuera más que un país normal, poblado por gente con una relación normal con su tierra?.
Cuando le vemos el truco a un mago, el resto de su espectáculo deja de tener misterio. El mago de este espectáculo es la propia sociedad de colonos, apoyada por la potencia imperial de nuestro tiempo. Y el truco de magia consiste en convencernos de la excepcionalidad de Palestina, articulada en torno a lo sagrado. Separarla del contexto colonial, separando en consecuencia la lucha de liberación de los palestinos del resto de luchas emancipatorias, rasgando el vínculo del pueblo de Palestina con el discurso anticolonial. Se trata de hacernos sentir perdidos y desorientados, como si ante el drama palestino no tuviéramos un libro de instrucciones con el que conducirnos para poner fin a un siglo de acoso a esa sociedad. Distraernos de que el camino a seguir en Palestina debe ser exactamente el mismo que en el resto de Asia, África y Oceanía: el fin del colonialismo.
Nada especial.
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Álvaro Zamarreño es periodista y ha informado sobre Palestina durante dos décadas.

La Copa de los Mil Mártires: El fútbol regresa a Palestina tras tres años de genocidio .Abubaker Abed dropsidenews.com,


 Un futbolista de Ittihad Deir al-Balah salta una escalera de agilidad en una sesión de entrenamiento antes de la Copa de los Mil Mártires. Agosto de 2026. Cortesía de Ittihad Deir al-Balah.

La Copa de los Mil Mártires: El fútbol regresa a Palestina tras tres años de genocidio

La reanudación de las ligas de la Asociación Palestina de Fútbol está siendo recibida por jugadores y entrenadores con una mezcla de desesperación y resiliencia.

La semana pasada en un campo de tierra en el denso barrio costero de Deir al-Balah, jugadores de Ittihad Deir al-Balah —uno de los tres clubes de fútbol en pie de Gaza— recogieron sus balones rotos, conos de entrenamiento rayados y equipos oxidados. Rodeados de escombros y con drones israelíes zumbando sobre ellos, se preparaban para entrenar para un torneo de fútbol, el primero en Palestina desde 2023.
El mes pasado, la Asociación Palestina de Fútbol (PFA) anunció el regreso del fútbol a los clubes de Palestina y Líbano tras una pausa de tres años marcada por el genocidio israelí en Gaza, el terrorismo en Cisjordania ocupada y una brutal guerra contra el Líbano. La reanudación de las ligas de la asociación de fútbol en Gaza, Cisjordania, Jerusalén y los campos de refugiados palestinos en Líbano abrirá el 4 de septiembre con la Copa de los Mil Mártires, un torneo de dos meses nombrado en honor a los más de 1.000 atletas palestinos asesinados por Israel desde el 7 de octubre de 2023.
Más de 240 clubes participan en el torneo: 50 clubes en Gaza, 165 en Cisjordania y Jerusalén, y 28 clubes en Líbano. Los partidos inaugurales comenzarán simultáneamente a las 18:00 hora de Jerusalén el viernes. Los partidos en Gaza se jugarán en cuatro canchas de fútbol de cinco jugadores de césped artificial muy deterioradas, incluyendo el patio de juegos de Ittihad Deir al-Balah. En Cisjordania, Jerusalén y Líbano, los partidos se jugarán en campos estándar de once jugadores.
Jugadores y entrenadores dijeron a Drop Site News que tienen sentimientos encontrados sobre la reanudación del fútbol palestino, con la violencia de Israel haciendo la vida prácticamente imposible, mientras al mismo tiempo quieren rendir homenaje a los mártires y mantenerse firmes.
Sin embargo, no está claro si los jugadores de Gaza podrán siquiera asistir al torneo, dijo el entrenador asistente de Ittihad Deir al-Balah, Motaz Rabia, a Drop Site News. Afirmó que los continuos ataques aéreos israelíes diarios y los ataques implacables han obligado a cancelar las sesiones de entrenamiento del equipo y han restringido el movimiento de los jugadores.
La semana pasada, cazas israelíes bombardearon el barrio adyacente al edificio del club en Deir al-Balah, así como la mezquita Abu-Salim en el centro. El sábado, un ataque aéreo israelí contra una motocicleta en el campo de refugiados de Jabaliya, en el norte de Gaza, mató a la estrella del club Khadamat Jabaliya, Abdel-Fattah Abu-Aish, menos de una semana antes del torneo.
Todos los clubes de Gaza han sufrido pérdidas tremendas. Solo Ittihad Deir al-Balah perdió al menos diez jugadores, miembros del personal y entrenadores en ataques israelíes, incluyendo al entrenador aprobado por la Confederación Asiática de Fútbol, Hani Al-Mosadar, y al centrocampista estrella Nasrallah Al-Mqataa. Otros jugadores se han visto obligados a dejar el fútbol para intentar proporcionar lo esencial para sus familias.
Al menos 1.013 atletas han muerto a manos de Israel en Gaza y Cisjordania desde octubre de 2023, según la PFA, incluyendo cerca de 570 futbolistas, más de 100 de ellos niños. El ejército israelí también ha destruido o dañado cerca de 270 instalaciones deportivas en Gaza, incluyendo nueve de los diez estadios y 51 de los 54 estadios de clubes.
El portavoz de la PFA en Gaza, Mustafa Siyam, declaró a Drop Site que espera que el torneo restaure "alguna apariencia de normalidad" para los futbolistas de Gaza y marque el "comienzo de un nuevo capítulo" para el fútbol en este devastado enclave.
En Gaza, un derbi históricamente intenso entre Khadamat Rafah y Shabab Rafah dará inicio al Torneo de los Mil Mártires: dos rivales de una ciudad que antes fue vibrante, ahora arrasada y ocupada por las fuerzas israelíes. Mientras tanto, Jabal Al-Mokaber jugará contra Shabab Al-Khalil en el partido inaugural en Cisjordania. Al-Ansar se enfrentará a Al-Nahda en Líbano.
"A pesar de que Israel ha atacado deliberadamente a los atletas y la prohibición de la entrada de equipos de fútbol, estamos muy interesados en reactivar las actividades futbolísticas para nuestros jugadores", dijo Siyam. "Este torneo lleva muchos mensajes, especialmente porque lleva los nombres de nuestros queridísimos jugadores que murieron durante el genocidio. También mantiene la esperanza de un futuro mejor para el fútbol en Gaza."
"Israel bloquea balones de fútbol"
El club de fútbol Ittihad Deir al-Balah apenas ha podido celebrar sesiones de entrenamiento una o dos veces por semana antes del torneo, y apenas dispone de equipamiento para funcionar con los ataques aéreos israelíes diarios y un asedio paralizante en curso, según Rabia.
"No podemos permitirnos un baile de entrenamiento. Israel bloquea balones de fútbol. Un balón liso cuesta ahora alrededor de 400 dólares. Nuestros jugadores no pueden permitirse la comida para reconstruir su forma física y su forma física. Estamos muy reacios a participar, pero jugamos para honrar a nuestros jugadores y miembros mártires", dijo Rabia a Drop Site. "Ahora tenemos jugadores desplazados en la parte más meridional de Gaza. Ni siquiera podemos cubrir sus gastos de transporte y traerlos a jugar. Por eso, hemos llamado a los jóvenes."
El entrenador asistente de Ittihad Deir al-Balah, Motaz Rabia (derecha), junto al entrenador del club en una sesión de entrenamiento antes de la Copa de los Mil Mártires. Agosto de 2026. Cortesía de Ittihad Deir al-Balah.
Rabia dijo que el fútbol significa mucho para todos en el club y que su implicación continua es emblemática de su firmeza.
"El deporte une a la gente. En Gaza, el fútbol ha muerto. Tenemos tanto talento y potencial para el mundo, pero nos han ignorado por completo. Espero que la FIFA nos escuche y nos trate como seres humanos. Merecemos ser vistos y arriesgarnos", lamentó.
"Todo lo que queremos ver en Gaza ahora es un alto el fuego real porque no existe", añadió. "Deseo despertarme un día sin más bombardeos ni bajas. Y esperamos ver justicia en este mundo donde los derechos humanos básicos y las normas se apliquen a todos, incluidos los palestinos."
Bajo su presidencia Gianni Infantino, la FIFA participó de forma controvertida en la llamada Junta de Paz del presidente Donald Trump, encargada de supervisar Gaza, y se comprometió a reconstruir la infraestructura futbolística de Gaza mediante un plan de 75 millones de dólares anunciado en la reunión inaugural de febrero. Hasta ahora no ha habido ningún avance en el plan.
Siyam, portavoz de la PFA, declaró a Drop Site que la asociación no fue informada de los detalles del supuesto plan de la FIFA, pero dijo que cualquier apoyo era "bienvenido" y instó a la FIFA a acelerarlo.
Mientras tanto, Israel ha violado rutinariamente el "alto el fuego" que entró en vigor en octubre de 2025, matando a más de 1.300 palestinos y hiriendo a más de 4.400, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, mientras restringe severamente la entrada de productos esenciales, ayuda humanitaria, suministros médicos y materiales y equipos de reconstrucción. El ejército israelí también ha seguido invadiendo territorio palestino, empujando la "línea amarilla" que delimita su línea de control más hacia el oeste, donde ahora ocupa casi el 70% de la Franja de Gaza.
"Puede que me maten en los próximos 15 minutos"
Mohammed Al-Taramasi, de 26 años, que juega como lateral derecho para el Club Shabab Jabaliya y el equipo olímpico de Palestina, vive en una tienda en ruinas en el campo de refugiados de Jabaliya, cerca de la "línea amarilla", donde se ve obligado a sobrevivir a los bombardeos diarios de artillería, disparos y ataques de tanques y cuadricópteros de tropas israelíes cercanas.
Al-Taramasi fue desplazado de su hogar hace casi tres años cuando aviones de guerra israelíes bombardearon en alfombra su barrio del campo el 28 de octubre de 2023, matando a su padre y a decenas de familiares lejanos. De alguna manera sobrevivió al ataque y enterró a su padre, a quien describió como "su columna vertebral".
"Solía despertarme para mi entrenamiento. Ahora, los disparos aterrorizan a mi familia y a mí por la mañana", dijo Al-Taramasi a Drop Site. "Ahora estoy hablando contigo por teléfono y puede que me maten en los próximos 15 minutos. Mi padre fue asesinado. Estoy desplazado. Me perdí ofertas de Egipto y Libia en 2024 porque no podía salir de Gaza. Mi vida se parece al infierno en la tierra", dijo, ahogándose de dolor y tristeza.
"Hay dos caras en el torneo: positiva y negativa", continuó. " Positivo porque es un homenaje a nuestros compañeros en el escenario del fútbol. Negativo porque no nos pagan lo suficiente y puede que haya que cancelar la copa. Es una situación de nervios para todos nosotros. Pero deseo levantar el trofeo por el bien de los futbolistas caídos, de mis compañeros y vecinos."
Al-Taramasi dijo que espera que los organismos internacionales de fútbol y los medios de comunicación se centren más en la difícil situación de los futbolistas de Gaza y que muchos de ellos tienen el potencial de iniciar carreras brillantes si tan solo se les prestara la misma atención que los jugadores extranjeros.
Los jugadores del club de fútbol Ittihad Deir al-Balah entrenan en un campo de tierra antes de la Copa de los Mil Mártires. Agosto de 2026. Cortesía de Ittihad Deir al-Balah.
Fuera de Palestina, los futbolistas palestinos que viven en el exilio también enfrentan enormes desafíos. El mediocampista palestino y extremo Mohammed Hamada, de 25 años, juega para el Club Al-Okhwa en el campo de refugiados de Saida, en Líbano. Los abuelos de Hamada fueron obligados a abandonar su hogar en Acre, en la costa norte de la histórica Palestina, durante la Nakba en 1948. Los refugiados palestinos en Líbano no pueden regresar ni visitar ninguna parte de Palestina, ya que los documentos de viaje aprobados por Líbano no son reconocidos por las autoridades israelíes y no pueden solicitar un visado para entrar en los Territorios Ocupados.
Al igual que los atletas palestinos en Gaza y Cisjordania a quienes Israel les niega permisos para viajar, Mohammed ha tenido oportunidades de jugar en el extranjero, pero su precario estatus en Líbano, sin pasaporte y solo con un documento de viaje, le impidió perseguir sus sueños. Antes del torneo del viernes, dice que esta copa significa más que nada para él y que está deseando jugar en honor a su pueblo en Gaza.
"No puedo entrar en Palestina. Me ha roto el corazón lo que ha estado ocurriendo en los últimos tres años. Jugar en este torneo es tan abrumador emocionalmente que no puedo ponerlo en palabras", dijo con voz temblorosa. "Estoy decidido a ganar el trofeo para rendir el mejor tributo a los mil mártires. Este torneo nos dará la oportunidad de transmitir nuestro mensaje como jugadores de fútbol, y el fútbol es una gran vía para alzar la voz."
"Espero que el mundo mire más hacia Gaza y Palestina", añadió. "Ya es suficiente de lo que ya ha ocurrido. Quiero que todo el apoyo internacional, especialmente de la FIFA y las asociaciones de fútbol, vaya a los jugadores en Gaza y Palestina. Todos fallamos a Gaza, hagamos lo que hagamos."

BENVIDA Á FLOTILLA DA LIBERDADE: VIGO CON GAZA, VIGO CON PALESTINA .Plataforma Cívica Vigo Pro Palestina. Faro de Vigo,


 Ambulancia en Gaza, destrozada polos ataques de Israel. / Abed Rahim Khatib


BENVIDA Á FLOTILLA DA LIBERDADE: VIGO CON GAZA, VIGO CON PALESTINA

Plataforma Cívica Vigo Pro Palestina
Faro de Vigo, 22 de septiembre de 2026

Desde a Plataforma Cívica de Vigo pro Palestina queremos dar a benvida á nosa cidade ás mulleres e homes da Freedom Flotilla – Rumbo a Gaza, que chegan nunha nova travesía internacional de solidariedade co pobo palestino antes de continuar cara a Gaza.

Recibímola con gratitude e respecto: pola súa decisión de converter un barco nunha voz de denuncia, por asumiren persoalmente os riscos de tratar de chegar a unha Gaza sometida ao bloqueo, e por lembrarnos que, cando os gobernos non cumpren coas súas responsabilidades, a sociedade civil non pode limitarse a mirar en silencio.

A Flotilla non navega só para transportar axuda. Navega para denunciar un bloqueo que ten que rematar, para reivindicar a liberdade do pobo palestino e para interpelar aos gobernos que, tendo instrumentos políticos, diplomáticos, económicos e xurídicos para actuar, non o fixeron coa determinación necesaria. Por iso a súa travesía polos portos europeos importa moito máis alá do seu destino final.

Palestina continúa

A atención internacional despráza­se dun conflito a outro, os titulares cambian, e palabras como «tregua» ou «plan de paz» poden dar a impresión de que o peor xa pasou. Pero Palestina continúa: seguen as mortes, os ataques e o sufrimento da poboación civil; segue unha situación humanitaria extrema; seguen as restricións á entrada de bens imprescindibles; e segue a ocupación e a violencia en Cisxordania.

Hai apenas uns días, a Oficina do Alto Comisionado das Nacións Unidas para os Dereitos Humanos advertía de que, case un ano despois do anuncio dun cesamento do fogo, ninguén está seguro en Gaza, e reclamaba o fin das mortes e responsabilidades polas violacións cometidas. A Oficina das Nacións Unidas para a Coordinacion de Asuntos Humanitarios (OCHA), pola súa banda, cualifica a situación no conxunto dos territorios palestinos ocupados como «profundamente alarmante»: a maior parte dos 2,1 millóns de habitantes de Gaza segue desprazada e persisten os ataques, as vítimas civís e as trabas á acción humanitaria.

Por iso cómpre seguir falando de Palestina. E por iso cómpre que barcos coma os desta Flotilla sigan navegando.

O Dereito Internacional non pode ser opcional

A cuestión palestina volveuse tamén unha proba decisiva para a credibilidade do sistema internacional construído despois da Segunda Guerra Mundial. O Dereito Internacional non pode aplicarse dun xeito segundo quen sexa o Estado que o vulnera, quen sexan as vítimas ou que intereses xeopolíticos haxa en xogo. Os Convenios de Xenebra, o Dereito Internacional Humanitario, as resolucións das Nacións Unidas e as decisións dos tribunais internacionais non son declaracións morais facultativas: son normas e obrigas que os Estados deben respectar e facer respectar. E cando se vulneran, ten que haber responsabilidades.

A experiencia recente das flotillas amosa a importancia disto. Tras a interceptación dunha flotilla con destino a Gaza en augas internacionais o pasado abril, expertos das Nacións Unidas cualificaron a actuación como unha vulneración do Dereito Internacional, reclamaron a liberación das persoas detidas e lembraron a obriga de permitir e facilitar a asistencia á poboación de Gaza.

Por iso, ante esta nova travesía, reclamamos que os Estados garantan a liberdade de navegación e a seguridade das persoas que integran a Flotilla, e que calquera ataque, interceptación ilegal ou detención teña unha resposta política e xurídica efectiva. Non podemos aceptar que a impunidade se converta na norma.

Palestina e o mundo que estamos construíndo

A chegada da Flotilla prodúcese, ademais, nun momento internacional especialmente preocupante. Como xa advertimos noutras mobilizacións, Palestina non é unha traxedia illada: alí vemos levadas ao extremo dinámicas que hoxe ameazan a comunidade internacional enteira —o desprezo polo Dereito Internacional, a forza como instrumento político, a deshumanización do adversario, a impunidade das grandes potencias, o rearme, o belicismo e a substitución progresiva das normas pola lei do máis forte.

O mundo atravesa unha escalada militar perigosa. A guerra volve presentarse coma unha ferramenta normal das relacións internacionais, multiplícanse as ameazas, medran os orzamentos militares e retroceden os mecanismos de cooperación, negociación e seguridade colectiva.

Defender Palestina, neste contexto, é tamén defender unha idea concreta do mundo: un mundo onde ningún Estado se poida situar por riba da lei, onde os pobos teñan dereito á súa soberanía e á súa existencia, onde os conflitos se resolvan pola política e non pola destrución, onde os dereitos humanos non dependan da nacionalidade das vítimas, e onde a comunidade internacional sexa quen de esixir responsabilidades tamén aos poderosos.

Benvidas e benvidos a Vigo

Por todo isto, desde Vigo queremos dicirlle á xente da Freedom Flotilla: grazas por vir, por navegar, por asumir riscos que non deberiades ter que asumir, por manter Palestina diante dos ollos dun mundo que se acostuma demasiado facilmente á barbarie.

A vosa travesía lembra que a sociedade civil non é unha espectadora das relacións internacionais. Cando as institucións fracasan, cando os gobernos calan e cando se vulnera o Dereito, a cidadanía ten tamén a responsabilidade de organizarse, mobilizarse e esixir que se cumpran as normas.

Desde a Plataforma Cívica de Vigo pro Palestina recibímoslos coma compañeiras e compañeiros dunha mesma causa: a de Palestina, a da paz, a do Dereito Internacional e, no fondo, a da dignidade humana.

Benvida a Vigo, Flotilla da Liberdade. Que o vento de popa da decencia, da Humanidade e da liberdade vos acompañe ata Gaza.

¡Viva Palestina libre!

 

 


PLATAFORMA ESTÁ FORMADA POR:

Comisión Cidadá pro Palestina, CC.OO., UGT, Esquerda Unida, Podemos, Movemento Sumar Galicia, Recortes Cero, Alianza Verde, Amnistía Internacional, Asociación Cidadá Fernando Hoyos, Amigas da Terra, Parroquia Cristo da Vitoria, Asociación Galega en Defensa da Sanidade Pública, Foro Cívico, Colectivo Cultural Pertenza, Diem25, Un Mundo sen Guerras e sen Violencia, MODEPEN, Foro Socioeducativo Os Ninguéns, Verdes-Equo, Ollo do Furacán, Parar la Guerra, Rexurdir Galicia, Distopías 18, Ecoloxistas Galiza Atlántica e Verde, Sindicato de Inquilinas.


lunes, 21 de septiembre de 2026

EL PAPEL DE UNITED AIRLINES EN LOS ENVÍOS DE CARGA MILITAR A ISRAEL Investigación realizada por: Palestinian Youth Movement (PYM), People's Embargo for Palestine, Movement Research Unit y Democratic Socialists of America


 Resumen ejecutivo

EL PAPEL DE UNITED AIRLINES EN LOS ENVÍOS DE CARGA MILITAR A ISRAEL
Investigación realizada por: 
Palestinian Youth Movement (PYM),  People's Embargo for Palestine, Movement Research Unit y Democratic Socialists of America
9 de septiembre de 2026

Este informe destaca el papel de United Airlines (en adelante, «United») en el traslado de envíos de carga militar a Israel. Entre el 24 de julio de 2025 y el 27 de febrero de 2026, United Airlines participó en el transporte de al menos 2.761 envíos que transportaban explícitamente carga militar a Israel y/o tenían como destino Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel. Según los datos analizados, United transportó 2.070 envíos a Elbit Systems o a una de sus filiales, 414 a la base aérea de Hatzor, 78 a Lockheed Martin Israel, 64 al Ministerio de Defensa del Gobierno de Israel y 135 a la base aérea de Nevatim, donde tiene su base toda la flota de F-35 de Israel.

Un análisis de las descripciones de la carga de una muestra de 546 envíos reveló que United transportó componentes de vehículos blindados, incluidos sistemas de manejo de munición, y componentes de aviones de combate F-35, entre ellos piezas utilizadas para lanzar municiones y alimentar sistemas de vigilancia. Las capacidades que permiten muchos de los artículos mencionados en este informe han facilitado los crímenes de guerra israelíes en Gaza, el Líbano e Irán.

Todos los envíos descritos en este informe, salvo 45, partieron de Estados Unidos desde el Aeropuerto Internacional Newark Liberty con destino al Aeropuerto Internacional Ben Gurión. United también transportó carga a través de una red de aeropuertos dentro de Estados Unidos, entre los que se incluyen: el Aeropuerto Internacional de Dallas Fort Worth, el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago, el Aeropuerto Internacional Dulles de Washington, el Aeropuerto Internacional de Houston, el Aeropuerto Internacional de Atlanta y el Aeropuerto Internacional de San Francisco. Todos estos envíos se transportaron en vuelos de pasajeros. 
Esto pone aún más de relieve el uso de la infraestructura pública para mantener la cadena de suministro de carga militar a Israel y, en consecuencia, el genocidio y la guerra de Israel en toda la región.

Cabe destacar que United suspendió sus vuelos comerciales desde EE. UU. a Israel tras el inicio de la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026. La aerolínea reanudó los vuelos directos desde Newark al Aeropuerto Internacional Ben Gurión el 8 de septiembre de 2026, lo cual puede confirmarse en la página web de reservas de vuelos de United.1 Aunque United no operó sus propios vuelos a Israel durante este periodo, un análisis de las cartas de porte aéreo de United correspondientes a envíos con destino a Elbit Systems a partir de marzo de 2026 reveló que la carga partió de EE. UU. desde el Aeropuerto Internacional John F.
Kennedy en vuelos de Arkia Israeli Airlines. Esto sugiere que United siguió desempeñando un papel en el transporte de estos envíos a Israel mientras sus propios vuelos estaban suspendidos.

La frecuencia de los envíos descritos en este informe a bases militares, entidades y fabricantes de armas israelíes, junto con el uso documentado de muchas de estas piezas en crímenes de guerra israelíes, podría implicar a United y a todos los aeropuertos mencionados en este informe en un genocidio. El papel de los aeropuertos estadounidenses —concretamente el Aeropuerto Internacional Newark Liberty— como nodos logísticos recurrentes en esta cadena de suministro debe ser cuestionado.2 El 9 de septiembre, United tiene previsto transportar cinco envíos a Elbit Systems y sus filiales incluida Israel Military Industries desde Newark en el vuelo de pasajeros UA90. A la luz de las pruebas presentadas en este informe y de la evidente reanudación de estos envíos, los gobiernos municipales y estatales deben investigar e intervenir para impedir el uso de infraestructuras civiles para el transporte de carga militar a Israel. Además, los trabajadores, los pasajeros y la sociedad civil deben exigir que United ponga fin de inmediato a su participación en el traslado de estos envíos de carga militar, de conformidad con el derecho internacional humanitario.

1 «United Airlines reanudará el servicio directo entre Nueva York y Tel Aviv el 8 de septiembre», The Times of Israel (7 de agosto de 2026).
2 Otras compañías aéreas transportaron carga militar a Israel desde el Aeropuerto Internacional Newark Liberty. De una muestra de 2 555 envíos de carga militar
analizados con destino a Israel y procedentes del Aeropuerto Internacional Newark Liberty entre junio de 2025 y febrero de 2026, 2 479 (97 %) fueron
transportados en vuelos de United y 76 (3 %) en vuelos de El Al.

United Airlines opera en el Estado español y forma parte de la Start Alliance de diferentes compañías aéreas. 

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El juez añade delitos de tortura a los cargos contra los mandos israelíes que pararon la Flotilla. Redacción el Salto

 El juez añade delitos de tortura a los cargos contra los mandos israelíes que pararon la Flotilla

La investigación, iniciada en julio después de una denuncia de PCE e IU amplía el foco a los malos tratos recibidos por los activistas propalestina.


Redacción El Salto
Francisco de Jorge, el juez al frente de las investigaciones sobre la detención ilegal de militantes propalestinos y proderechos humanos por parte de las Fuerzas Armadas de Israel (FDI), ha añadido nuevos cargos a la investigación que dirige desde la Audiencia Nacional. Según se ha sabido hoy, lunes 21 de septiembre, la investigación se ocupará también de los posibles delitos de torturas, daños y lesiones, eso sí, de los cometidos en embarcaciones con bandera española.Leer más...

sábado, 19 de septiembre de 2026

Por qué América Latina es clave para la impunidad diplomática de Israel .Xavier Abu Eid, +972mag,


 

El presidente argentino Javier Milei ríe junto al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante una sesión especial de la Knéset en honor de Milei, en Jerusalén, el 11 de junio de 2025. (Yonatan Sindel/Flash90)

Xavier Abu Eid, +972mag,

Traducción Fausto Giudice, Tlaxcala,15 de septiembre de 2026

Mientras se distancia de sus aliados tradicionales, Israel profundiza sus vínculos con una nueva ola de dirigentes populistas de derecha dispuestos a protegerlo de la rendición de cuentas.

El 10 de agosto, apenas tres días después de asumir el cargo, el nuevo gobierno colombiano del presidente Abelardo de la Espriella reconoció formalmente la soberanía israelí sobre los Altos del Golán ocupados. El anuncio resultó aún más llamativo porque se produjo el mismo día en que Colombia afrontaba uno de los mayores terremotos de su historia reciente, que causó más de 300 muertos y graves daños en todo el país.

Incluso antes de asumir, la futura administración de la Espriella había acordado con Israel restablecer plenamente las relaciones diplomáticas, trasladar la embajada colombiana a Jerusalén, reanudar las exportaciones de carbón y retirarse tanto de la causa presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que acusa a Israel de genocidio, como del Grupo de La Haya. De la Espriella también anunció que Colombia abandonaría sus planes de abrir una embajada en Palestina y prometió «no dejar nunca de defendera Israel porque esel pueblo de Dios».

Estas medidas han señalado un notable vuelco diplomático. Hasta hace poco, Colombia era uno de los ejemplos más claros de una tendencia muy diferente en América Latina.

Durante el genocidio israelí en Gaza, varios gobiernos de izquierda y socialdemócratas criticaron duramente las políticas israelíes, retiraron a sus embajadores de Tel Aviv, se sumaron a la causa sudafricana ante la CIJ y presionaron a la Corte Penal Internacional (CPI) para que acelerara las investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Palestina. Algunos también participaron en reuniones del Grupo de La Haya, que pidió medidas coordinadas de rendición de cuentas ante las violaciones sistemáticas del derecho internacional por Israel.

Pero elecciones recientes han llevado al poder a dirigentes de derecha, extrema derecha y populistas en un número creciente de países, entre ellos Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Honduras. Una tradición diplomática latinoamericana durante mucho tiempo basada, al menos formalmente, en el derecho internacional está virando hacia una política más transaccional: mayor alineamiento con Israel y respaldo de sus narrativas políticas a cambio de una cooperación militar y de seguridad más profunda, así como de la posibilidad de unas relaciones más estrechas con Washington.

Dirigentes como Javier Milei en Argentina, de la Espriella en Colombia y Santiago Peña en Paraguay han abrazado abiertamente una estrecha alineación política con el presidente usamericano Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Paraguay, Honduras y Guatemala trasladaron sus embajadas a Jerusalén, mientras Argentina y Colombia anunciaron planes para hacer lo mismo, desafiando el consenso internacional reflejado en la Resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Gideon Sa’ar participa en una sesión del grupo de amistad interparlamentario Ecuador-Israel en Quito.
El ministro israelí de Exteriores Gideon Sa’ar asiste a una sesión del «Grupo de Amistad Interparlamentario Ecuador-Israel» en Quito, Ecuador, el 5 de agosto de 2026. (Fernando Sandoval/CC BY-SA 4.0)

En Naciones Unidas, Argentina, Honduras, Guatemala y Ecuador se han alineado cada vez más con Israel, USA y un pequeño grupo de apoyos diplomáticos tradicionales de Israel, como Tuvalu y las Islas Marshall.

Para Israel, el momento de este giro es crucial. Si los responsables israelíes han tratado durante mucho tiempo la cuestión palestina ante todo como una batalla por la percepción internacional, esa batalla se ha vuelto mucho más difícil de ganar a medida que disminuye el apoyo público a Israel en gran parte de Europa y USA.

Sin embargo, mientras la destrucción de Gaza y la acelerada anexión de la Cisjordania ocupada han generado una condena internacional creciente y tensado las relaciones con aliados tradicionales, aún quedan algunas fuerzas políticas comprometidas con proteger a Israel de la rendición de cuentas: movimientos de extrema derecha, incluidos sionistas cristianos y figuras populistas.

Junto con el arraigado apoyo político a Israel en Washington y gobiernos europeos afines, ayudan a impedir que esa condena se convierta en un aislamiento diplomático total. América Latina es hoy uno de los lugares más claros para observar cómo se desarrolla ese esfuerzo.

Socios «orgullosamente sionistas»

El interés de Israel en buscar alianzas con la extrema derecha latinoamericana se basa en un objetivo estratégico central: la impunidad.

Con escasa consideración por el derecho internacional y los derechos humanos, Israel se ha opuesto durante mucho tiempo a limitar su territorio a las fronteras de 1967 y ha impugnado medidas europeas que niegan un trato preferente a los productos fabricados en asentamientos israelíes. También ha favorecido acuerdos bilaterales centrados en la cooperación económica y política, dejando sin abordar el estatuto jurídico del territorio palestino ocupado.

Expansión de la colonia de Efrat vista desde Khirbet an-Nalha, cerca de Artas, en la Cisjordania ocupada.
Vista de la expansión de la colonia israelí de Efrat desde Khirbet an-Nalha, cerca de la aldea palestina de Artas, Cisjordania ocupada, el 22 de abril de 2019. (Anne Paq/Activestills)

Las relaciones de Israel con los países latinoamericanos han reflejado a menudo este enfoque. Su acuerdo de libre comercio de 2007 con MERCOSUR, el bloque comercial sudamericano creado en 1991, no contenía ninguna referencia explícita a las fronteras de 1967. La ola de reconocimientos latinoamericanos del Estado palestino entre 2010 y 2012 cambió esa realidad, cuando varios países dejaron claro que sus relaciones con Israel se limitaban a esas fronteras.

Ese principio cobró nueva importancia durante el genocidio de Gaza y en medio del impulso acelerado de Israel hacia la anexión de la Cisjordania ocupada. El Grupo de La Haya fue creado a comienzos de 2025 para convertir las declaraciones de apoyo al derecho internacional en medidas aplicables, principalmente en relación con Palestina. Colombia emergió como uno de sus principales participantes latinoamericanos, mientras que debates en otros lugares de la región, incluido Chile, avanzaron hacia propuestas para prohibir la importación de productos originarios de asentamientos israelíes.

Junto con debates paralelos en Europa, Estados Unidos y Canadá, estos acontecimientos sugerían que la estrategia diplomática tradicional de Israel estaba bajo presión. Sus tácticas habituales —cooperación de seguridad, culpa histórica por la persecución antisemita y apelaciones a «derechos bíblicos»— demostraban ser menos eficaces frente a las crecientes pruebas de graves crímenes de guerra en Gaza.

Al mismo tiempo, el gobierno de Netanyahu defendía abiertamente posiciones que la diplomacia israelí había intentado ocultar durante mucho tiempo, entre ellas la limpieza étnica de Gaza y la negación permanente de un Estado palestino.

Pero si tales argumentos siguen siendo ampliamente inaceptables en Europa, hoy encuentran una audiencia más receptiva entre una nueva generación de dirigentes latinoamericanos de derecha y populistas, aparentemente dispuestos a profundizar las relaciones con Israel independientemente de su historial de derechos humanos o de sus violaciones sistemáticas del derecho internacional.

Este giro es especialmente visible en Chile, hogar de una de las mayores diásporas palestinas del mundo, cuyo nuevo gobierno nombró este año a Gabriel Zaliasnik embajador en Israel. Abogado destacado, expresidente de la comunidad judía de Chile y abierto defensor de los intereses israelíes, Zaliasnik se ha definido públicamente como un «orgulloso sionista» y ha hablado de fortalecer los vínculos entre «el pueblo chileno y el pueblo judío», reforzando la idea de Israel como Estado perteneciente únicamente al pueblo judío y no por iguala todos sus ciudadanos.

Gabriel Zaliasnik y Hernán Larraín juntos durante una reunión de la comisión de reforma procesal penal en Santiago.
Gabriel Zaliasnik (izquierda) con el ministro de Justicia y Derechos Humanos Hernán Larraín, en la primera reunión de la Comisión para la Reforma del Código Procesal Penal, en Santiago de Chile, el 18 de junio de 2018. (CC BY-NC 2.0)

Los diplomáticos extranjeros en Tel Aviv representan a sus Estados ante un país compuesto por ciudadanos judíos y palestinos; no son emisarios interreligiosos ante «el pueblo judío». Mantener relaciones diplomáticas con Israel tampoco exige respaldar el sionismo ni leyes y prácticas que discriminan a los palestinos. Al contrario, esos países siguen obligados por convenios internacionales que prohíben la discriminación racial.

El nombramiento de Zaliasnik fue firmemente respaldado por el presidente chileno José Antonio Kast, cuyo ascenso político ha marcado una ruptura con buena parte de la reciente tradición diplomática chilena. Kast ha defendido al fallecido dictador Augusto Pinochet, y su padre fue miembro del Partido Nazi alemán. Su círculo de política exterior incluye además figuras con antiguos vínculos institucionales con organizaciones proisraelíes, como su asesor Eitan Bloch, exasesor político del embajador israelí en Chile y miembrodel AmericanJewish Committee.

Tratar a Israel como una excepción corre el riesgo de socavar los mismos principios de ciudadanía, igualdad y no discriminación que esos gobiernos dicen defender en otros ámbitos. Y normalizar crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y la anexión también debilita un sistema internacional en el que los Estados latinoamericanos se han apoyado históricamente para defender su propia soberanía e integridad territorial.

De los Acuerdos de Abraham a los «Acuerdos de Isaac»

En abril de 2026, Netanyahu y el presidente argentino Javier Milei lanzaron los «Acuerdos de Isaac», un nuevo marco de cooperación entre Argentina, Israel y lo que su declaración conjunta denominó «naciones afines» del hemisferio occidental. La iniciativa invoca explícitamente a los descendientes de Isaac y una «tradición judeocristiana» compartida.

Los acuerdos podrían proporcionar a Israel algo de lo que hasta ahora carecía en América Latina: un marco político para profundizar la cooperación más allá de las relaciones bilaterales existentes. La iniciativa toma como modelo los Acuerdos de Abraham entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Baréin. Esos acuerdos demostraron que Israel podía ampliar sus vínculos regionales y su integración económica sin resolver la cuestión palestina.

Los Acuerdos de Isaac y de Abraham comparten así una característica estructural importante: ofrecen a Israel una forma de normalización diplomática en gran medida desvinculada del cumplimiento del derecho internacional. Pese a no haber logrado exigir responsabilidades a Israel, los Estados miembros de la UE, Gran Bretaña, Noruega, Suiza, Australia y Canadá siguen insistiendo en que el derecho internacional debe ser el marco para abordar la ocupación israelí. Más recientemente, Gran Bretaña, Canadá, Francia y otros países anunciaron sanciones contra los asentamientos israelíes, medidas que España, Irlanda, Bélgica y los Países Bajos ya habían adoptado.

Javier Milei recibe la Medalla Presidencial de manos de Isaac Herzog en Jerusalén.
El presidente argentino Javier Milei recibe la Medalla Presidencial del presidente israelí Isaac Herzog en la Residencia Presidencial de Jerusalén, el 20 de abril de 2026. (Oren Ben Hakoon/Flash90)

Al presentar a Israel como parte de una civilización «judeocristiana» compartida, los Acuerdos de Isaac van además más lejos que los de Abraham al abrazar explícitamente una ideología religiosa. Ese encuadre puede resonar entre dirigentes como Milei y Kast y entre sectores sionistas cristianos, pero dista mucho de ser consensual en América Latina. También choca con la creciente alarma de comunidades cristianas por el trato de Israel a los cristianos palestinos.

La ideología, sin embargo, solo explica una parte del giro. Algunos dirigentes populistas latinoamericanos también parecen calcular que unas relaciones más estrechas con Israel pueden abrirles una vía hacia una mayor influencia en Washington.

Pero no está claro que ese cálculo sirva realmente a los intereses de sus países. El exembajador chileno Jorge Heine resumió el peligro en una entrevista con Responsible Statecraft: «En el momento en que te alineas con una de las grandes potencias en competencia te conviertes en subordinado. Y entonces te tratan como tal».

La experiencia reciente ofrece pocas pruebas de que el alineamiento político garantice un trato favorable de Washington. Argentina, Panamá y Chile han sufrido presiones usamericanas por sus relaciones económicas con China, pese a sus esfuerzos por congraciarse con la administración Trump. Chile, por ejemplo, recibió en julio un arancel usamericano adicional del 12,5 % sobre muchas desus exportaciones.

Reconocer Jerusalén como capital de Israel —como han hecho Honduras, Guatemala y Paraguay al situar allí sus embajadas— supone igualmente una ruptura significativa con la tradición diplomática latinoamericana de posguerra. La región ha defendido en general el principio de que un territorio no puede adquirirse legalmente por la fuerza. Incluso disputas territoriales muy amargas, desde la crisis del canal Beagle entre Argentina y Chile hasta el conflicto entre Perú y Ecuador, acabaron resolviéndose mediante mediación, mecanismos de tratados y apelaciones al derecho internacional, y no mediante anexiones unilaterales.

Para algunos gobiernos populistas, sin embargo, la adhesión a esos principios parece cada vez más secundaria frente a otras preocupaciones inmediatas: acceder, a través de Israel, a tecnologías de ciberseguridad y militares para alimentar sus propias políticas represivas internas.

Visitantes y participantes en la Defense Tech Expo de Tel Aviv.
Asistentes a la Defense Tech Expo de Tel Aviv, 17 de febrero de 2026. (Oren Ziv)

En los últimos años, sin embargo, países árabes, entre ellos Qatar y Arabia Saudí, también han ampliado su comercio e inversión en América Latina, especialmente en logística, transporte e infraestructuras. El comercio bilateral entre América Latina y el Consejo de Cooperación del Golfo superó los 32.000 millones de dólares en 2022, de los que más de 21.000 millones correspondían a exportaciones latinoamericanas hacia el Golfo. En comparación, el comercio total entre Israel y América Latina rondó los 6.000 millones de dólaresese año.

Los vínculos de América Latina con otras potencias de Oriente Medio también se han expandido rápidamente. El comercio de Turquía con América Latina y el Caribe alcanzó por sí solo 16.400 millones de dólares en 2025, acompañado de una notable expansión diplomática: Ankara aumentó sus misiones en la región de seis en 2022 a 20 en la actualidad, al tiempo que crecían los enlaces aéreos directos y la representación comercial.

Por tanto, no existe un argumento económico evidente para subordinar la política de un país hacia Oriente Medio a las preferencias israelíes. Los Estados árabes tienen un peso económico considerable, mientras que las grandes comunidades árabes y palestinas de América Latina poseen importancia política, comercial y cultural propia.

¿Una estrategia a largo plazo?

Mientras Israel profundiza su presencia en América Latina, la Autoridad Palestina parece carecer de una estrategia regional comparable. Las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades palestinas pueden movilizarse contra los esfuerzos por normalizar los crímenes de guerra israelíes, pero no pueden sustituir una estrategia diplomática palestina más amplia hacia América Latina.

Una estrategia así exigiría una coordinación mucho más estrecha con los Estados árabes y musulmanes, en particular con aquellos que ya están ampliando su comercio e inversión en la región. Como mínimo, la dirección palestina podría nombrar un enviado especial para América Latina y trabajar con gobiernos árabes para crear un grupo de trabajo diplomático permanente centrado en la región.

También exigiría confrontar a los gobiernos que están ayudando a normalizar la anexión israelí de territorio árabe ocupado, incluidos Jerusalén Este y los Altos del Golán sirios. Los gobiernos árabes y musulmanes tienen derecho a preguntar por qué Estados como Paraguay, Colombia, Guatemala y Honduras deberían mantener representaciones diplomáticas en capitales árabes y musulmanas sin consecuencias políticas después de reconocer o legitimar reivindicaciones israelíes unilaterales sobre territorio ocupado.

La resistencia interna a unas relaciones más estrechas con Israel también está creciendo en partes de América Latina, especialmente allí donde se considera que los gobiernos normalizan crímenes de guerra. La actual ola de liderazgo derechista y populista no definiráa AméricaLatina indefinidamente.

Tampoco está claro que el intento de normalizar la negación de los derechos palestinos sobreviva a futuros ciclos electorales. El próximo calendario político puede resultar decisivo: Israel tiene previsto celebrar elecciones el 27 de octubre, seguidas poco después por las elecciones de mitad de mandato usamericanas de noviembre. Ambas podrían reconfigurar las coaliciones políticas que sostienen la actual estrategia diplomática de Israel.

Los gobiernos latinoamericanos podrían entonces tener que decidir si las recompensas a corto plazo del alineamiento compensan un interés nacional de largo plazo en preservar las reglas internacionales de las que dependen en última instancia su propia soberanía y seguridad.

Xavier Abu Eid es politólogo y comentarista, nacido en 1985 en Santiago de Chile en una familia palestina originaria de Beit Jala, y residente desde mediados de la década de 2000 en Cisjordania, donde se desempeñó como asesor y vocero de la OLP dentro de la Unidad de Apoyo a las Negociaciones. Jugó fútbol en el Club Palestino y militó en la Unión General de Estudiantes Palestinos. Es autor de Rooted in Palestine: Palestinian Christians and the Struggle for National Liberation, 1917–2004 [Arraigados en Palestina: los cristianos palestinos y la lucha por la liberación nacional, 1917-2004] (Dar al-Kalima University Press, 2022). En marzo de 2026 obtuvo un doctorado en el Trinity College Dublin con una tesis titulada “Christianity in Modern Palestine and the Palestinization of the Church: In the Light of Elia Khoury” [El cristianismo en la Palestina moderna y la «palestinización» de la Iglesia: a la luz de Elia Khoury] LinkedIn

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