martes, 23 de junio de 2026

CAF persiste en el crimen, la lucha continúa Santiago González Vallejo, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe


 CAF persiste en el crimen, la lucha continúa

Santiago González Vallejo, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe

naiz.eus, 23 de junio de 2026

En este mes de junio se han sucedido dos hechos relevantes relacionados con la empresa CAF: la comparecencia de personas afectas a BDZ (Boikota, Desinbertsioa, Zigorrak) en las Juntas Generales de Gipuzkoa, el día 11 de junio, y la Junta de accionistas, el día 13. 
CAF está señalada por las Naciones Unidas como agente necesario en la colonización de Territorio Palestino −calificado como crimen por el Derecho internacional−, al servicio de las autoridades israelíes de ocupación, colonización y presunto genocidio. El motivo es que CAF, en contra de la opinión de sus trabajadores, y junto a su socio colonial Shapir, se lucra construyendo, proveyendo de vehículos y gestionando líneas de tranvía en la ciudad ocupada de Jerusalén y en los asentamientos ilegales próximos. 
La comparecencia en las Juntas Generales la solicitaron EH Bildu y Elkarrekin. En ella, se expusieron los elementos centrales del comportamiento de CAF, que obedece y cobra de las autoridades de ocupación, las cuales fijan el trazado de las líneas, las expropiaciones o las expulsiones de palestinos en la Jerusalén ocupada y en los setenta kilómetros cuadrados contiguos de Cisjordania incorporados por Israel desde su conquista en 1967. La dirección de CAF no puede alegar ignorancia, porque antes de la licitación israelí para la infraestructura tranviaria y urbanización, en zonas sobre las que Israel no tiene soberanía, tanto trabajadores como movimientos de solidaridad con Palestina, y hasta la propia Autoridad Palestina les reprocharon su contumacia, alentada por catedráticos de Derecho (marítimo, curiosamente) y otros secuaces a la orden del mejor postor. 
El representante del PP se ausentó al término de la primera alocución del representante de BDZ. La representante socialista repitió que desde el gobierno de España no se habían concedido créditos de exportación a CAF para este proyecto, por lo que el tándem CAF-Shapir se había financiado a través del Banco Hapoalim. Y, dado que la intervención de BDZ se había referido a la denuncia contra el Consejo de Administración de CAF ante la Fiscalía, así como a los casos judiciales de Sidenor y de eDreams, abogó por que los contrarios al proyecto de Jerusalén, si veían ilicitud en las actuaciones de CAF, continuasen por la vía judicial. Pero, ante la petición de la representante de Elkarrekin de propuestas específicas contra las empresas que apoyan la colonización de Palestina, de medidas que pudieran reclamarse a entidades locales, al gobierno vasco o español, con el fin de modificar la conducta de CAF, no quiso pronunciarse (lo cual es una manera de pronunciarse) sobre su apoyo a medidas concretas 
Existe, pongamos por caso, la posibilidad de incorporar en los concursos cláusulas que excluyan a empresas que no cumplan ciertos requisitos (ya durante la covid-19 se excluyó a aquellas empresas que tuvieran actividades en guaridas fiscales), por ejemplo, a las empresas incluidas en la Base de Datos, tal como ya ha hecho el Ayuntamiento de Barcelona; y, además, los accionistas, sean Cartera Social, Kutxabank o el propio gobierno vasco, a través de Finkatuz, etc., podrían votar en contra de la Información No Financiera que presenta el Consejo de Administración de CAF en la Junta de Accionistas. Días antes, también Amnistía Internacional había propuesto en una declaración ese voto en contra. 
El motivo es que en esa Información No Financiera se recoge que CAF ejerce una diligencia reforzada, que estudia las (buenas) prácticas de las empresas con las que se relaciona y que el proyecto de (l Gran) Jerusalén se lleva parcialmente a cabo en «territorios en disputa», y que esa infraestructura beneficia a todos sus usuarios, entre los que se cuenta población «árabe». 
El portavoz del PNV, Iriondo, leyó su discurso. Es decir, que cualesquiera que fuesen los argumentos que se hubieran invocado previamente, intervenía con un discurso ya preparado de antemano. La línea del mismo consistía en culpabilizar de todo a Netanyahu y considerar que sería un abuso responsabilizar a CAF como causante de cualquier daño, tratándose de una empresa tractora, apegada al territorio y que ejemplifica el pundonor de la industria vasca. El problema de la debilidad de su discurso es que, desde la ocupación militar israelí, son empresas como Shapir las que construyen asentamientos o bases militares; son bancos como Hapoalim los que dan servicio a los colonos, o es un cliente de CAF, en su división de autobuses, Solaris, llamado Egged, el que gestiona líneas regulares entre Israel y las colonias. CAF facilita la expansión de asentamientos queridos por la colonial Israel. 
Las empresas son agentes de la colonización. Del crimen de la colonización en territorios robados a los palestinos. Lo peor, en un lapsus freudiano, fue su afirmación de que, cuando CAF apostó por lucrarse con el proyecto del Gran Jerusalén era otro momento y no había tanta sensibilidad ni tantas protestas. El proyecto ya era ilegal en 2019, cuando CAF licitó junto a Shapir, y lo es en el año 2026, con el genocidio palestino transmitido en directo. O se respeta el Derecho internacional o no se respeta. Lo remató luego, cuando, como si fuera voz de la empresa, y no de la ciudadanía, justificó a la dirección de la empresa por temor a la ejecución de avales si no se respeta un contrato (ilegal y nulo de pleno derecho), y no quiso saber si conservarían los palestinos funcionarios de la UNRWA de Jerusalén su trabajo en unas instalaciones destruidas por Israel en Jerusalén para edificar viviendas para colonos y si volverían a ser clientes apátridas del tranvía de CAF. 
Estuve presente en la Junta de Accionistas, a la que acudí con el atuendo de chándal de preso, con el que los israelíes vistieron a los participantes secuestrados en las flotillas. Contrastaba con los trajes azul marino y los elegantes vestidos del resto de los accionistas. El año pasado estuvo el jerosolimitano Mounir echándoles en cara su proyecto colonial. Este año, frente a la sede de CAF custodiada por la Ertzaintza, hubo una manifestación popular a favor de la vida digna y la libertad del pueblo palestino, lo contrario de lo que se auguraba que iba a ser defendido por el Consejo de Administración de CAF. 
Las cifras del balance y los elementos destacables del ejercicio 2025 que ofreció el Consejero Delegado, Martínez Ojinaga, fueron brillantes. Récord de facturación, pedidos −hasta cuatro años de fabricación plena−, margen de beneficios, tanto en trenes como en señalización o autobuses. Desgranó varios proyectos relevantes, Bélgica, Nápoles, Helsinki... pero no mencionó −en sus cuarenta minutos− que se había incluido a CAF, como el resto de las empresas mencionadas, Shapir, Hapoalim, Egged, en la Base de Datos de las Naciones Unidas por su apoyo a la colonización israelí, ni el daño reputacional consiguiente o la inexistencia de una diligencia debida acorde con la realidad. No contó tampoco que su Consejo de Administración tiene una denuncia ante la Fiscalía por su apoyo al crimen de la colonización israelí. 
El presidente de CAF, Andrés Arizkorreta, tampoco explicó a los accionistas, a pesar de manifestar que el Consejo de Administración aboga por actuaciones técnicas y neutrales en sus proyectos, su preferencia por utilizar la terminología israelí y no la del Derecho internacional, empleando términos como «territorios en disputa» y «árabes», en lugar de palestinos. 
Insistió, contra toda evidencia, en que CAF dispone de diligencia debida reforzada y que catedráticos, auditores, reguladores y Negocios Responsables −que cobran por sus informes− les cuentan como el espejito mágico de la madrastra, que son los más bellos del Goierri y parte del extranjero. 
Nadie, excepto el accionista que representa al Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, votó en contra del punto de Información No Financiera. Es decir, que los discursos a favor de la paz, de apoyo al pueblo palestino siguen nadando en la inanidad de los hechos. 
Hagamos, por último, referencia al portavoz de EH Bildu en las Juntas Generales. Recalcó la incapacidad ejecutiva de las Juntas Generales, frente a la capacidad normativa de la Diputación de Gipuzkoa, del Gobierno Vasco o el Gobierno de España. Y la voluntad de su grupo, allí donde gobierne, incluyendo los actuales ayuntamientos, junto a aliados que defiendan los mismos valores, de apoyar con hechos al pueblo palestino frente a las empresas colonizadoras. 

Israel afirma ante la UE que Cisjordania forma parte de su territorio. La UE sólo balbucea


 IMÁGENES: MAGDA GIBELLI. REUNIÓN ENTRE EL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ISRAEL, GIDEÓN SAAR, Y LA COMISARIA DE LA UNIÓN EUROPEA PARA EL MEDITARRÁNEO, DUBRAVKA ŠUEICA, EN JERUSALÉN, LUNES 22 DE JUNIO DE 2026. DECLARACIONES Y TRADUCCIONES: .

Israel afirma ante la UE que Cisjordania forma parte de su territorio. La UE sólo balbucea

Jerusalén, 22 jun (EFE).- El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, reivindicó este lunes, en un encuentro en Jerusalén con la comisaria europea del Mediterráneo, Dubravka Šuica, lo que describió como "el derecho fundamental" israelí a vivir en el territorio ocupado de Cisjordania, a la que aludió usando terminología bíblica. "Comisaria, todos los gobiernos israelíes han defendido nuestro derecho fundamental a vivir en Judea y Samaria, la cuna histórica del pueblo judío. Ningún otro pueblo en el mundo tiene un derecho tan sólido y documentado como el pueblo judío a la tierra de Israel", dijo Saar en una declaración que leyó ante Šuica y otros representantes.
1- Creemos en la importancia de un diálogo integral, honesto y abierto con la Unión Europea. Pero el diálogo no puede consistir únicamente en que una de las partes dicte sus posiciones políticas a la otra. Y desde luego no cuando se trata de cuestiones que están en el corazón mismo de nuestra existencia.
2- Comisaria, todos los gobiernos israelíes han defendido nuestro derecho básico a vivir en Judea y Samaria (en referencia a Cisjordania ocupada), la cuna histórica del pueblo judío. Ningún otro pueblo en el mundo tiene un derecho tan sólido y documentado sobre su tierra como el que tiene el pueblo judío sobre la tierra de Israel. Judea y Samaria constituyen además la profundidad estratégica mínima necesaria para nuestra seguridad. Ningún gobierno israelí del pasado ha aceptado un enfoque que niegue nuestro derecho básico a vivir en nuestra patria y considere esto ilegal. Ningún gobierno futuro lo hará, y este gobierno no es una excepción.
DUBRAVKA ŠUEICA, COMISARIA DE LA UNIÓN EUROPEA PARA EL MEDITERRÁNEO:
1- Las alianzas requieren un diálogo abierto y honesto. La Unión Europea apoya plenamente el derecho de Israel a la seguridad. Permítanme ser clara: Hamás no debe desempeñar ningún papel en la futura gobernanza de Gaza y debe desarmarse. Al mismo tiempo, la situación sobre el terreno en Gaza sigue siendo muy problemática. La ayuda humanitaria debe llegar a quienes la necesitan a una escala mayor, y deben existir las condiciones y el acceso necesarios para una pronta recuperación económica.
2- También nos preocupa profundamente el deterioro de la situación en relación con los asentamientos ilegales. Para la Unión Europea, la única vía sostenible hacia adelante sigue siendo una solución negociada de dos Estados, con israelíes y palestinos viviendo lado a lado en paz y seguridad.
Muchas gracias.

Comercio de la Unión con los asentamientos israelíes, ilegal con arreglo al Derecho internacional


 Comercio de la Unión con los asentamientos israelíes, ilegal con arreglo al Derecho internacional

13.5.2026
Pregunta con solicitud de respuesta escrita E-001997/2026 a la Comisión
Artículo 144 del Reglamento interno
Nacho Sánchez Amor (S&D)
Informes recientes posteriores al Consejo de Asuntos Exteriores de esta semana indican que los Estados miembros han debatido posibles medidas relativas a las relaciones comerciales de la Unión con Israel a la luz de la situación en los territorios palestinos ocupados. Entre las opciones supuestamente planteadas figuraba una propuesta de varios Estados miembros de introducir aranceles o medidas comerciales restrictivas sobre los productos procedentes de asentamientos israelíes ilegales. Según los informes, el Consejo no alcanzó una decisión política en esta fase, sino que encargó a la Comisión que preparara posibles opciones y escenarios para futuros debates.
Al mismo tiempo, el comercio de productos procedentes de asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados contraviene el Derecho internacional y la jurisprudencia de la Unión. En su opinión consultiva de 2024 —vinculante para la Unión y los Estados miembros—, la Corte Internacional de Justicia declaró que los Estados y las organizaciones internacionales deben abstenerse de emprender acciones que impliquen el reconocimiento de la situación ilegal derivada de la ocupación o la asistencia a la misma, incluidas las relaciones económicas y comerciales. En este contexto, el mero debate de los aranceles sobre los productos de los asentamientos corre el riesgo de aceptar implícitamente la continuación de un comercio que en sí mismo es ilegal.
  • 1.
    ¿Cómo puede justificar la Comisión la introducción de aranceles sobre productos cuyo comercio es ilegal con arreglo al Derecho internacional? ¿No es esta una forma de normalizar el comercio ilegal?
  • 2.
    ¿Tiene previsto la Comisión respetar plenamente las obligaciones derivadas del Derecho internacional en sus relaciones comerciales con Israel?
Presentación: 13.5.2026
Última actualización: 8 de junio de 2026

lunes, 22 de junio de 2026

Los palestinos resisten la injusticia medioambiental .Por Mazin Qumsiyeh .thisweekinpalestine.com

 



El río Jordán antes de que se redujera a un pequeño arroyo. (En 1957, solía transportar 1.350 millones de metros cúbicos al año, y ahora fluye solo a 20 mcm/año.)
Eco-Sumud
Los palestinos resisten la injusticia medioambiental
Por Mazin Qumsiyeh
Todos los países del mundo fueron colonizados y/o tenían una historia de colonizar otros países. Los estudios poscoloniales están llenos de ejemplos de los tipos de luchas en las que participan los pueblos nativos. Aquí quiero abordar un tema menos discutido en esta vasta literatura, uno que desafía la colonización a través de actividades que sostienen a los humanos y la naturaleza, o lo que podemos llamar "eco-sumud" (firmeza ecológica). 
Palestina se encuentra en la parte occidental de la Media Luna Fértil, donde los humanos desarrollaron la agricultura por primera vez y que, por tanto, es la cuna no solo de las tres religiones monoteístas, sino también de la civilización humana. La Era Agrícola Natufiana (15.000 a 11.500 AP) recibe su nombre de Wadi Natuf (actualmente en Cisjordania); y nuestros antepasados, los cananeos, eran descendientes de los natufianos.1 Durante estos primeros siglos, aquí tuvieron relativamente pocos conflictos, mientras que en los últimos mil años se podría señalar la llegada de los cruzados y los sionistas como hechos históricos que resultaron en matanzas masivas y el desplazamiento de la población local. Ahora, en el siglo XXI, la situación de Palestina sigue siendo una de las pocas luchas anticoloniales desestabilizadas del mundo. Por cierto, las luchas anticoloniales se estabilizan (aunque nunca se "resuelven completamente") por uno de tres posibles escenarios: Primero, el modelo argelino (dos millones de argelinos muertos antes de que los colonizadores se marcharan); segundo, el modelo ejemplificado por Australia y Estados Unidos (el genocidio de los nativos); y tercero, el modelo visto en el resto del mundo, que muestra la convivencia de descendientes de colonizadores y colonizados en un solo país. Como esta última opción es la más común, deberíamos preguntarnos por qué es así. ¿Podemos verlo en términos de resiliencia local? 
Los palestinos no pueden ni van a renunciar a su país por un estado israelí racista y de apartheid. Este hecho se ha hecho más visible para el resto del mundo desde el 7 de octubre de 2023. Sin justicia para el pueblo palestino, no habrá paz aquí, ni en Asia Occidental y el Norte de África (el mundo árabe e islámico) ni, por extensión, en el resto del mundo. Esto se debe a que Palestina fue y es un área crítica para las tres religiones monoteístas y despierta la pasión de millones de personas que buscan justicia en todo el mundo. Actualmente, 8,5 millones (más de la mitad de un total de 15 millones) palestinos son refugiados o desplazados, a los que se les ha negado su derecho a regresar a sus hogares y tierras, un derecho consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El sionismo, desde sus inicios, ha estado decidido a transformar el país multiétnico, multicultural y multirreligioso de Palestina en el "Estado Judío de Israel".  
Es importante señalar que todas las acciones sionistas en Palestina que afectan a los pueblos indígenas y a la naturaleza local son contrarias al derecho internacional y a innumerables convenios firmados. Entre ellas se encuentran, entre otras: la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Cuarta Convención de Ginebra y los convenios relacionados con el medio ambiente (como el Convenio sobre la Diversidad Biológica).
Antes del proyecto sionista, a finales del siglo XIX, Palestina contaba con unas 1.300 aldeas y ciudades, cada una con una población pequeña y manejable. La población total entonces era de 850.000 con diversas creencias religiosas (3 por ciento judíos, 13 por ciento cristianos, 80 por ciento musulmanes, 4 por ciento de otras religiones).2 No fue hasta 1948–1950, cuando Israel fue fundado por régimen militar, cuando se produjo una gran ola de limpieza étnica y los sionistas tomaron el control de gran parte de las tierras de los palestinos locales. Casi 500 pueblos y ciudades fueron destruidos y sus tierras recultivadas, en su mayoría con pinos europeos, que dañaron el medio ambiente local.  
Los hijos de Yasser Hamoudeh riegan su mini-huerto fuera de su tienda en Gaza (cultivando judías, cebollas y hinojo).

El sistema de ocupación y colonización genera problemas significativos para la población local y el medio ambiente local. Podríamos escribir volúmenes sobre el impacto de la colonización en el medio ambiente (ecocolonización), pero enumeremos solo algunos ejemplos: el drenaje de los humedales de Hula en el norte de Israel (una zona clave de biodiversidad, especialmente para las aves migratorias); la desviación por parte de Israel de las cabeceras del Valle del Jordán, que ha afectado significativamente al sistema de valles y provocado el secado del Mar Muerto; el canal planificado Mar Rojo–Mar Muerto, un proyecto conjunto entre Israel, Jordania y la Autoridad Palestina; la práctica de Israel de situar algunas de las industrias más contaminantes en las zonas palestinas; los asentamientos y los muros, construidos con poca evaluación de impacto ambiental, que cicatricen el paisaje bíblico y natural; estas colonias israelíes se construyeron sobre tierras palestinas robadas y se concentraron en las tierras altas (colinas y montañas), provocando escorrentía de aguas residuales, contaminación por colonos industriales en zonas declaradas "zonas industriales" y erosión del suelo en las colinas circundantes, que afecta directamente a las comunidades palestinas situadas en las zonas bajas adyacentes a estas colonias. Además, los colonos atacan y destruyen regularmente y cada vez más propiedades palestinas, lo que incluye, pero no se limita a, la quema de árboles y el vertido directo de aguas residuales en tierras agrícolas; existe una distribución desigual del agua entre los nativos y los colonizadores israelíes. La devastación del paisaje propiedad palestina a través del conflicto es más visible en la reciente guerra de Gaza, donde Israel ha destruido la mayor parte de la cobertura arbórea, la mayoría de los invernaderos y la mayoría de los hábitats de especies raras y en peligro de extinción.3 Podría llevar décadas restaurar algunos de los hábitats, incluidos suelos, agua y ecopaisajes.
Una granja revitalizada en Gaza (con paneles solares recuperados de los escombros y invernaderos reconstituidos).

Existen muchos otros problemas en los que la ocupación puede afectar al desarrollo sostenible y a la protección del medio ambiente porque resulta rentable para los ocupantes. Alon Tal, fundador de la Unión Israelí para la Defensa del Medio Ambiente, reconoció: "Es una paradoja sionista. Vinimos aquí a redimir una tierra y acabamos contaminándola." 4  
Además de la colonización, otros problemas afectan a la conservación ambiental en Palestina. El rápido crecimiento natural y antinatural (a través de la migración) de la población ejerce presión sobre nuestro espacio limitado y los recursos hídricos sobrecargados. La agricultura industrial consumista importada de Occidente agrava estos desarrollos (uso de pesticidas, monocultivo, etc.). La aplicación de la ley relacionada con la conservación de la naturaleza sigue siendo marginal, y la sociedad palestina sigue estando en gran medida desconectada de la naturaleza, centrándose únicamente en la supervivencia. Finalmente, podemos afirmar que los esfuerzos de investigación y desarrollo han sido muy escasos debido a la complicada y estresante situación política y las condiciones sociales en Palestina.  
He escrito un libro titulado Resistencia popular en Palestina: Una historia de esperanza y empoderamiento, en el que cito cientos de ejemplos de acciones positivas asombrosas que contrarrestan las fuerzas destructivas de las guerras y la represión en Palestina, que también afectan negativamente al medio ambiente. Sin embargo, desde la publicación de ese libro (2012), en muchos lugares hemos hecho un trabajo increíble para contrarrestar la destrucción ambiental. En los últimos diez años se han emitido varios informes sobre el estado del medio ambiente, con cobertura que incluye los daños en la Franja de Gaza. Estos incluyen informes del Centro de Investigación de la Tierra, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Arquitectura Forense, la Autoridad de Calidad Ambiental, el Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente, el Centro Legal para los Derechos de las Minorías Árabes en Israel–Adalah, el Centro de Investigación Aplicada–Jerusalén ARIJ, y muchos otros. Se han publicado artículos sobre investigaciones que utilizaron teledetección (porque el acceso físico no era posible) y otras herramientas para evaluar los daños medioambientales y agrícolas causados por la guerra ecocida y genocida en los últimos tres años.  
Estos estudios sentaron las bases para los esfuerzos de restauración, mitigación y adaptación. Por ejemplo, el Grupo Árabe para la Protección de la Naturaleza tiene un programa para reactivar las tierras agrícolas de Gaza,5 mientras que la Alianza de Reconstrucción espera reciclar escombros para nuevas viviendas en Gaza.6 El Instituto Palestino para la Biodiversidad y la Sostenibilidad construirá una institución paralela en Gaza que se centre en comunidades humanas y naturales sostenibles. El Banco de Semillas Al-Qarara Baladi en Khan Younis, dañado durante la guerra, fue reconstruido por familias locales decididas a preservar las variedades autóctonas palestinas. Thamra sigue centrándose en la soberanía alimentaria en Gaza.7 La Plataforma de Agricultura Urbana y Periurbana de Gaza (GUPAP) se estableció años antes de la devastación actual, pero está cobrando mayor importancia durante la crisis actual. GUPAP conecta a agricultores, cooperativas de mujeres, universidades, ONG y grupos comunitarios centrados en la agricultura urbana, la agroecología y los sistemas alimentarios locales. Ayudó a apoyar la agricultura en tejados, la producción de alimentos domésticos, las agroempresas lideradas por mujeres y los sistemas locales de intercambio de semillas. Otra iniciativa es un curso de siete semanas titulado "Bioremediación de la contaminación de guerra: estrategias comunitarias para sanar tierras y transformar los legados tóxicos de la ocupación y la guerra", al que a principios de este año asistieron palestinos de todos los ámbitos de la vida. Un informe de la FAO destaca muchas otras iniciativas.8 A nivel individual, conocemos a muchas personas en nuestro país, incluida Gaza, que están plantando, rehabilitando paisajes y fortaleciendo la resiliencia humana y natural. Iniciativas individuales, como la iniciada por Yasser Hamoudeh, que cultiva verduras alrededor de su tienda en Gaza y enseña a otros a hacer lo mismo,9 reflejan el espíritu de resiliencia y resistencia (sumud) que explica por qué Palestina y los palestinos permanecen en su tierra y resisten —y vencerán a los colonizadores más brutales empeñados en borrar nuestro paisaje y nuestro pueblo. 

1 Jonathan N. Tubb, Pueblos del pasado: cananeos, British Museum Press, 1998.
3 He Yin, et al., "Evaluación de daños inducidos por la guerra en tierras agrícolas en la Franja de Gaza desde octubre de 2023 utilizando imágenes de PlanetScope y SkySat," Science of Remote Sensing 11, junio de 2025.
4 citados en "Efectos ambientales de la ocupación", Boletín Sabeel y Kumi Now, junio de 2024.
5 Revivir las tierras agrícolas de Gaza, Grupo árabe para la protección de la naturaleza, sin fecha.
7 Cultivando la resiliencia en Gaza, Thamra ("fruto" en árabe).
8 Plataforma de Conocimiento sobre la Agricultura Familiar, "Resiliencia, Reciprocidad y Recuperación en Gaza: Extrayendo lecciones de las agroempresas lideradas por mujeres en medio de conflictos y crisis," Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2024.
9 Véase también Ahmed Salama, "Un pequeño oasis de verde en Gaza," Electronic Intifada, 1 de abril de 2024; y Youssef Hassouna, "Agricultor de Gaza cultiva verduras en la ciudad de tiendas para 'sobrevivir otro día'", Al-Monitor, 7 de agosto de 2025.
10 PIBS.

domingo, 21 de junio de 2026

RESUMEN EJECUTIVO. VULNERACIONES DE DERECHOS HUMANOS EN EL SÁHARA OCCIDENTAL OCUPADO DOCUMENTADAS DURANTE 2025


 «Voces desde la resistencia» 2025


VULNERACIONES DE DERECHOS HUMANOS EN EL SÁHARA OCCIDENTAL OCUPADO DOCUMENTADAS DURANTE 2025

informe anual sobre las violaciones de derechos humanos en el Sáhara Occidental realizado a partir de los casos documentados por el Grupo de Trabajo sobre Derechos Humanos en el Sáhara Occidental.
Este grupo incluye tanto defensores locales saharauis como activistas internacionales, colaborando con organizaciones como ACAPS Cataunya y el Instituto NOVACT de Noviolencia.


El sistema internacional atraviesa actual mente un período de creciente inestabilidad geopolítica, caracterizado por tensiones cada vez mayores, la fragmentación del consenso multilateral y crecientes desafíos a la aplicación coherente del derecho internacional. Los recientes acontecimientos en varias regiones, incluyendo Oriente Medio y el Norte de África, han intensificado la preocupación por la protección de la población civil, el cumplimiento del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, así como por la capacidad de las instituciones internacionales para responder eficazmente a conflictos prolongados y situaciones de ocupación.

En este contexto más amplio, la situación en el Sáhara Occidental ocupado sigue suscitando serias preocupaciones en relación con la aplicación del derecho a la autodeterminación. Además, la menor atención a los procesos de descolonización pendientes debido al clima geopolítico actual junto a la creciente importancia de los recursos naturales, los corredores comerciales y los proyectos de infraestructura estratégica en el territorio ha condicionado aún más la relación tanto internacional como regional con el Sáhara Occidental ocupado.

En este sentido, las expresiones de apoyo de ciertos Estados e instituciones a las propuestas presentadas por el Reino de Marruecos, incluido el Plan de Autonomía Marroquí, han sido interpretadas por representantes saharauis y otras partes interesadas como una contribución a la consolidación del status quo en el territorio. La aprobación del Consejo de Seguridad en octubre de 2025 de una resolución que hace referencia a este marco fue percibida por diversos actores como un cambio en el enfoque internacional de la situación, suscitando preocupación respecto a la protección efectiva del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la rendición de cuentas, por las continuas violaciones de los derechos humanos.

Al mismo tiempo, la reducción de la asistencia humanitaria a los campamentos de refugiados saharauis ha tenido con secuencias significativas para el acceso a alimentos, energía y servicios esenciales para las más de 173.000 personas que residen en ellos. Paralelamente, la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental ha seguido deteriorándose, produciéndose un claro y grave aumento de las vulneraciones de los derechos humanos documentadas en los Territorios Ocupados. Así, si el pasado año se contabilizaban alrededor de un centenar de vulneraciones, en 2025 son cerca de 170 los casos de persecución, asedio, criminalización, vulneraciones de los derechos de los presos, violencia sexual y de género, expropiación forzada de tierras y asfixia económica, pero también, de discriminación racial y étnica contra el pueblo saharaui.

Una de las dinámicas más destacables de este 2025 es la acentuación de la política de restricción del acceso a los Territorios Ocupados, orientada a impedir la documentación de vulneraciones y a reducir la visibilidad internacional de la situación. Solo durante este año, entre 20 y 25 periodistas, observadores internacionales, activistas y defensores de derechos humanos han sido expulsados, devueltos en frontera o se ha impedido su acceso al territorio, incluso impidiéndoles bajar del avión.

En base a las vulneraciones documenta das, el informe presenta las siguientes tendencias en el ámbito de los derechos económicos, sociales y culturales:
  » Represalias continuadas durante décadas y hasta la actualidad. Es necesario poner énfasis en el carácter estructural y acumulativo en el tiempo de las represalias, para comprender por qué las fuerzas marroquíes persiguen reiteradamente a las mismas personas, percibidas como una amenaza para el mantenimiento de la ocupación y sus entornos.

  » Intensificación del castigo económico como herramienta de control. Desde principios de los 2000, numerosos defensores y defensoras saharauis han sido objeto de represalias en el ámbito laboral, sobre todo despidos y expulsiones de sus trabajos respectivos, congelación de salario, cambios de lugar de trabajo e incluso dispersión a ciudades lejanas al Sáhara Occidental, así como retirada de ayudas públicas. Todos ellos sufrieron estas consecuencias tras ser perseguidos legalmente o participar de protestas y manifestaciones en el territorio. La vulnerabilidad económica emerge como un instrumento central para limitar la capacidad organizativa, la autonomía y la permanencia de activistas en el territorio ocupado.

Estas represalias fueron recogidas en un pronunciamiento conjunto de ocho relatoras de Naciones Unidas, publicado en marzo de 2025, donde: expresan de nuevo su preocupación por las denuncias de ataques sistemáticos contra 79 defensores y defensoras de los derechos humanos, periodistas y activistas saharauis, a través de una serie de comunicaciones conjuntas que abordan casos individuales y colectivos.

» Uno de los casos más evidentes de esta situación sigue siendo el caso de Mhamed Hali, a quien se le continúa prohibiendo ejercer como abogado, a pesar de haberse graduado con mención. En el pronunciamiento de relatores y relatoras de Naciones Unidas mencionado, estas expresan su profunda preocupación por la situación de Hali y consideran que “los motivos de su exclusión, no se refieren a violaciones específicas y documentadas de un código de ética profesional, sino que sugieren un uso abusivo del poder discrecional”, en contradicción con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

» Aceleración del proceso de apropiación de tierras y de expulsión del pueblo saharaui de éstas. La administración marroquí ha intensificado este año la confiscación de miles de hectáreas de tierras comunales y de propiedad colectiva, registrándolas como tierras desiertas e inscribiéndolas a nombre del Estado en las zonas al sur de El Aaiún, así como en las zonas cercanas a Bojador y Dajla. Esta dinámica puede estar viéndose agravada por el proyecto Offre Marroc, que implica la cesión masiva de tierras por parte del gobierno marroquí a empresas que desarrollan proyectos de hidrógeno verde. En uno de los casos, se ha denunciado públicamente que la empresa Phos Boucraa, filial de la minera OCP, pretende colonizar las tierras de una familia saharaui, situadas cerca de la factoría que posee en El Aaiún. También continúa la destrucción de viviendas, casetas y jaimas del pueblo saharaui, así como el ataque a sus medios de vida tradicionales (pastoreo y pesca).

» Se ha producido un claro aumento de represalias en el lugar de trabajo por parte de la propia empresa o de la administración marroquí, contra personas -especialmente, jóvenes- por su compromiso con la defensa de los derechos humanos o, simplemente, por no esconder su pertenencia étnica. Esta situación se agrava por la retirada de beneficios sociales y la denegación sistemática de becas universitarias y para el transporte. Una dinámica que ha afectado a más de 15 jóvenes de familias saharauis desde el año 2018. A finales de octubre de 2025, un grupo de jóvenes desempleados protagonizó una sentada de protesta y una huelga de hambre de varios días en el nuevo Port Atlantique de Dajla, para denunciar la política sistemática de marginación y discriminación racial por parte de las autoridades.

Con respecto al ámbito de los derechos civiles y políticos, se detectan las tendencias siguientes:

» Ataques y persecución contra periodistas, documentalistas y blogueros. En los Territorios Ocupados, se han sistematizado el bloqueo informativo y la represión, que incluye ataques digitales y físicos contra todo tipo de medios, como el hackeo de la web de Sahara Press Service, el ciberataque que inutilizó Équipe Média, el secuestro del bloguero saharaui Breika Bahi o las agresiones constantes a la periodista de la RASD TV Salha Boutenguiza.

» Continúa la persecución al periodista de Dajla Hassan Zerouali. Durante 2025, Zerouali fue objeto de 5 episodios graves de hostigamiento, detención arbitraria, violencia policial, vigilancia, allanamiento de su vivienda, negación del derecho a la atención sanitaria y represalias, en relación directa con su labor informativa y de denuncia en los territorios ocupados del Sáhara Occidental. Los hechos más graves se produjeron el 19 de enero de 2025, tres recibir Zerouali en su domicilio a un periodista de Público y a dos activistas de CEAR Sahara, cuando la vivienda fue allanada por 74 agentes de la policía marroquí. Durante la operación, tanto el propio Hassan Zerouali como su padre fueron agredidos.

» La represión del derecho a la protesta se despliega impidiendo la posibilidad de reunión, asociación y manifestación. Más allá de las manifestaciones, también se obstaculizan otras formas de reunión, conmemoración o encuentro colectivo entre saharauis, así como expresiones políticas en distintos ámbitos de la vida pública y comunitaria. En 2025, estas actuaciones se han intensificado especialmente en fechas como el 48º aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática, el Día Internacional de los Derechos Humanos o el 50 aniversario de los Acuerdos Tripartitos de Madrid. Especialmente problemático es el hostigamiento y represión a la familia de Said Dambar, en cada conmemoración del aniversario de su muerte a manos de la policía marroquí hace quince años. En el caso de las mujeres, las agresiones incorporan formas de humillación diferenciada, como el despojo forzado de la melfa, prenda tradicional saharaui.

» También se registraron este tipo de prácticas en contextos funerarios y de duelo. Es el caso del asedio al velatorio y entierro en mayo de la madre de Bashir Bouamoud, miembro del Comité Administrativo de CODESA. Una situación similar se produjo el 14 de agosto, tras la muerte de Brahim Sabbar, defensor de derechos humanos que pasó más de diez años en cárceles marroquíes y posteriormente sufrió arrestos domiciliarios permanentes. El mismo día de su fallecimiento, las fuerzas marroquíes rodearon tanto el domicilio familiar como el cementerio, impidiendo que familiares y allegados rindieran home naje al difunto.

» Recrudecimiento de la represión contra jóvenes saharauis. La movilización de la juventud saharaui, harta de la falta de perspectivas de futuro, ha comportado una mayor represión en forma de maltrato, tortura y desaparición forzada contra este colectivo. Dos casos especialmente graves son la desaparición forzada breve y agresión física del bloguero Breika Bahi, estrechamente vinculada a su activismo en Tik Tok, desde donde denunció la apropiación de unas tierras de su familia a las afueras de El Aaiún. Y el caso del estudiante de 16 años, Kamal Laroussi, hijo del preso de Gdeim Izik Sidi Abdeljalil Laroussi, que fue retenido durante cuatro horas por la policía marroquí sin ser acusado de ningún cargo. Durante la detención, fue sometido a maltrato y amenazado con un arma de fuego.

» La persecución al movimiento estudiantil. Además de verse obligados a desplazarse hasta ciudades marro quíes para ir a la Universidad, los y las estudiantes saharauis sufren discriminación, ataques directos, procedimientos disciplinarios y amenazas de expulsión, retirada de becas, así como criminalización generalizada, detenciones arbitrarias colectivas y procesamientos penales sin garantías. En abril de 2025, el Comité de Estudiantes Saharauis de Ibn Zohr de la Universidad de Agadir denunció la existencia de este patrón a raíz de la apertura de expedientes disciplinarios contra tres estudiantes por exhibir la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática durante la conmemoración de su 49º aniversario. Esta misma universidad ha vivido, durante el año, diversas campañas de detenciones arbitrarias contra su estudiantado saharaui.

» Vulneraciones en el contexto de la prisión. Este tipo de vulneraciones representan aproximadamente una cuarta parte del total de los casos documentados. Se han identificado alrededor de una veintena de casos de personas presas saharauis en condiciones de hacinamiento, aislamiento, tratos degradantes, discriminación racial y vulneración sistemática de derechos fundamentales. Persisten las restricciones arbitrarias a las visitas familiares y a la comunicación con el exterior, así como las represalias contra quienes denuncian abusos, incluyendo al menos cinco traslados forzosos a centros penitenciarios alejados de sus lugares de origen. Los presos del grupo de Gdeim Izik continúan encarcelados pese a los pronunciamientos internacionales que cuestionan la legalidad de sus condenas y reclaman su liberación.


Informe completo, aquí

viernes, 19 de junio de 2026

No fueron condenados por terrorismo, pero estos activistas palestinos fueron sentenciados como terroristas de todos modos .Natasha Lennard .theintercept.com,


 Un manifestante levanta la mano mostrando el mensaje "Apoyo la Acción por Palestina" mientras es arrestado durante una manifestación en el Tribunal de la Corte de la Corona de Woolwich el 12 de junio de 2026 en Londres. Foto: Martin Pope/Getty Images


No fueron condenados por terrorismo, pero estos activistas palestinos fueron sentenciados como terroristas de todos modos


Este caso marca la primera vez que las condenas por "daños criminales" en el Reino Unido se clasifican como terrorismo.
Cuatro activistas de solidaridad con Palestina con base en el Reino Unido fueron condenados el viernes como terroristas por dañar drones militares y otros equipos en una fábrica de Elbit Systems en Reino Unido en 2024. Elbit, el mayor fabricante de armas de Israel, ha proporcionado la gran mayoría de los drones utilizados en el bombardeo genocida del ejército israelí sobre Gaza, entre otros horrores.
Las sentencias por terrorismo, dictadas por el juez Jeremy Johnson, sentaron un precedente alarmante. Es la primera vez en Reino Unido que alguien enfrenta agravantes por terrorismo en la sentencia sin haber sido condenado por delitos terroristas. También es la primera vez que las condenas por "daños criminales" se clasifican como terrorismo. No es, por supuesto, la primera vez que la llamada excepción de Palestina implica establecer precedentes legales viles.
Como punto de comparación: los activistas condenados, afiliados a la red Palestine Action, pasarán significativamente más tiempo en prisión que la mayoría de las personas arrestadas y condenadas por participar en brutales disturbios supremacistas blancos en todo el Reino Unido en 2024, 2025 y de nuevo en las últimas semanas en Belfast, Irlanda del Norte — disturbios en los que se han incendiado refugios para migrantes y personas negras y latinas han sido golpeadas en las calles.
Los cuatro manifestantes de Elbit, parte de los llamados Filton 25 arrestados en relación con el incidente de la fábrica Elbit, ya llevan más de dos años detenidos. Ahora se enfrentan a cinco años más de prisión por daños criminales con una "conexión terrorista". Un acusado fue condenado a tres años más por golpear a un agente de policía durante el incidente. En cambio, un hombre de 30 años que pateó y golpeó a un hombre negro en la cara durante un motín racial antiinmigrante en Manchester en 2024 fue condenado a tres años de prisión; Aunque el juez presidente lo calificó de "racista violento", no fue etiquetado como terrorista, ni tampoco ninguno de sus compañeros "pogromistas".
"Este es el primer caso, y por tanto el caso de prueba, para intentar condenar a activistas como terroristas mediante un proceso judicial manipulado."
Los activistas de Acción Palestina ya habían sido exonerados previamente de cargos más graves de robo agravado y disturbios violentos. Sin embargo, ahora etiquetados como terroristas, estarán sujetos a al menos 15 años de requisitos de notificación de terroristas, incluyendo la información a la policía sobre detalles personales y financieros y planes de viaje.
Los acusados no fueron condenados por delitos terroristas — el jurado los declaró culpables de daños criminales. Se ocultó explícitamente a los jurados que, al declarar culpables a los manifestantes de actos criminales concretos, también les expusieron a agravantes terroristas severos por parte del juez en la sentencia. El juez Johnson también había establecido estrictas restricciones al juicio: no se permitía a los acusados decir al jurado que sus acciones estaban motivadas por el deseo de salvar vidas palestinas y prevenir mayores crímenes de masacre masiva; no podían mencionar el genocidio en Gaza ni el papel de Elbit en él.
"Los daños criminales nunca antes se habían tratado como terrorismo dentro del sistema judicial británico, y es completamente desproporcionado hacerlo porque el delito ocurrió en una protesta", dijo Kerry Moscogiuri, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Reino Unido, en un comunicado.
"Una condena por terrorismo conlleva restricciones que permanecen con la persona el resto de su vida. Todos deberíamos preocuparnos por lo que esto significa para otras personas que toman medidas directas en protesta ante un genocidio o cualquier otro asunto", dijo Moscogiuri. Calificó la sentencia como un "nuevo mínimo en la represión continua contra las protestas en todo el Reino Unido."
"Este es el primer caso, y por tanto el caso de prueba, para intentar condenar a activistas como terroristas, utilizando un proceso judicial manipulado", dijo Huda Ammori, cofundadora de Palestine Action, a Novara Media.
Palestine Action, una red laxa de defensores y activistas de acción directa de solidaridad con Palestina, ha enfrentado represiones autoritarias extraordinarias en el Reino Unido, incluyendo una prohibición gubernamental bajo la Ley de Terrorismo que convierte cualquier apoyo al grupo en un delito penal.
Por simplemente sostener carteles en manifestaciones y sentadas con lemas como "Apoyo a Palestine Action", casi 3.000 personas han sido arrestadas. Un Tribunal Superior británico declaró ilegal la prohibición del grupo por parte del gobierno en febrero, pero la prohibición sigue vigente mientras el gobierno recurre la decisión. Más de 100 personas, muchas de ellas jubilados mayores, fueron detenidas el viernes fuera de la audiencia de sentencia mientras sostenían carteles en apoyo a Palestine Action.
"Condenar a activistas por un cargo y luego condenarlos como terroristas es más indignante que la prohibición de Palestine Action. Todos deben movilizarse en su contra", dijo Ammori.
Como siempre, la etiqueta de "terrorismo" aquí nos dice más sobre las prioridades ideológicas de las autoridades que la aplican que sobre la naturaleza o el estatus moral de cualquier acto considerado "terrorismo".
El trato a los racistas violentos antiinmigrantes en el Reino Unido ofrece un punto de comparación revelador. Al fin y al cabo, el mismo juez Johnson que sentenció a los acusados de Palestine Action como terroristas y les negó la posibilidad de un juicio justo el año pasado solicitó la liberación anticipada del principal provocador de extrema derecha del Reino Unido, Tommy Robinson. Robinson había sido condenado por desacato al tribunal tras violar continuamente las órdenes judiciales sobre difundir falsas acusaciones contra un refugiado sirio. Un Tribunal Superior rechazó su apelación para la liberación anticipada, que Johnson concedió sin embargo. Robinson ha continuado avivando de forma agresiva y continua más violencia racista y antiinmigrante, como los recientes pogromos en Belfast.
"Si son condenados con una 'conexión terrorista', los Filton 4 no tendrán la misma oportunidad que Robinson, un criminal reincidente, para una liberación anticipada", señaló el grupo de defensa de jurados de conciencia Defend Our Juries.
Para explicar su sentencia por "conexión con el terrorismo" contra los activistas pro-Palestina, el juez dijo: "Estoy seguro de que el delito de daño criminal de cada acusado implicaba daños graves a la propiedad, estaba diseñado para intimidar al gobierno británico y a una parte del público y tenía el propósito de promover una causa política o ideológica."
Hay cierta ironía aquí, en que las acciones tomadas para desactivar el equipo Elbit no fueron específicamente actos de persuasión política. No eran peticiones, ni manifestaciones, ni campañas de presión económica. El objetivo mismo de la acción directa es que pretende interferir con un lugar dado de producción y circulación de materiales; un dron cuadricóptero roto no puede lanzar fuego sobre los cuerpos de civiles palestinos, ni despellejar la carne de niños pequeños palestinos (como se ha demostrado que hace el fuego de cuadricópteros).
Es una triste ironía que los activistas se sientan llamados a actuar directamente precisamente cuando los esfuerzos para presionar a nuestros gobiernos para que pongan fin al apoyo al genocidio fracasan y son tratados como posibles actos criminales.
Si "terrorismo", según Johnson, se refiere a actos criminales con el objetivo de una persuasión ideológica y política, podríamos considerar esto: tras la escalada de los disturbios blancos en Reino Unido contra los inmigrantes, el gobierno ha intentado endurecer aún más su régimen fronterizo y cerrar muchos alojamientos de asilo que se habían convertido en puntos focalizados de protestas racistas. Sin embargo, a la luz del gobierno británico, esto no constituye ceder al terror supremacista blanco. La etiqueta "terrorismo" se reserva para otros objetivos.

jueves, 18 de junio de 2026

A propósito de los cinco de Ulm .Santiago González Vallejo


 A propósito de los cinco de Ulm


Estimada Embajadora de Alemania, Maria Margarete Gosse

Le escribo en relación a un caso judicial, los 5 de Ulm, donde hay una española afectada, Leandra Rollo.
Según la información limitada que me ha llegado, la acusación de la fiscalía alemana, con el apoyo gubernamental alemán, es desproporcionada a los hechos publicados.
La acusación que se hace a esas personas, los 5 de Ulm, sería la autoría de unos posibles daños a unos bienes físicos, nunca a personas, y nunca esos daños pudieron llegar a afectar a personas, y sobre la que se añade, gratuitamente, una acusación de organización criminal, un remedo de la etiqueta de terroristas.
Entre los daños a unos bienes, nunca afectación a personas, y cargos de organización criminal, hay una distancia descomunal. Esas discutibles acciones son fruto, no lo olvidemos, de una protesta contra el comercio de armas a Israel, que tiene cargos de comisión de genocidio y que no respeta medidas cautelares dictadas por la Corte Internacional de Justicia, tampoco el derecho internacional, ni las resoluciones del Consejo de Seguridad, ni de la Asamblea general de las Naciones Unidas.
Creemos que los cargos que se les imputa sólo pueden ser fruto de una distorsión exagerada sobre qué debe ser una posible recriminación social a una conducta.
Una conducta, no lo obviemos, debida a la desobediencia del gobierno alemán ante las diferentes Resoluciones de la Corte Internacional de Justicia que impele a todos los Estados a tomar decisiones que no faciliten la ocupación, la colonización y el presunto genocidio.
Vamos por 73.000 muertos palestinos, ocupación del 70% de Gaza, y expropiaciones y expulsiones por doquier en Cisjordania. Los asentamientos y empresas colonas como Hildeberg Material o los colonos no reciben ninguna sanción alemana.
Le ruego que transmita al gobierno alemán mis preocupaciones por su complicidad con la ocupación, colonización y presunto genocidio que se comete con armas, dinero y empresas alemanas, contra el pueblo palestino y la situación procesal de los 5 de Ulm
Santiago González Vallejo 


CAF persiste en el crimen, la lucha continúa Santiago González Vallejo, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe

  CAF persiste en el crimen, la lucha continúa Santiago González Vallejo, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe naiz.eus , 23 de junio de...