jueves, 16 de julio de 2026

11.074 ataques por parte del ejército y los colonizadores israelíes en el primer semestre de 2026 CWRC, Comisión de Resistencia al Muro y a los Asentamientos, 6 de julio de 2026

 

11.074 ataques por parte del ejército y los colonizadores israelíes en el primer semestre de 2026

CWRC, Comisión de Resistencia al Muro y a los Asentamientos, 6 de julio de 2026

 

 Ramallah, 6 de julio de 2026: El jefe de la Comisión de Colonización y Resistencia a los Muros (CWRC), Mu'ayyad Shaa'ban, declaró que el número total de ataques llevados a cabo por el Estado ocupante israelí en el primer semestre de 2026 fue de 11.074. Estos ataques involucraron a varias ramas del estado ocupante, incluidas milicias coloniales. El Sr. Sha'ban destacó que esta importante escalada en la naturaleza, el número y la forma de los ataques coincidió con la horrible agresión lanzada por el Estado ocupante israelí contra nuestro pueblo en la Franja de Gaza y en todas las zonas de presencia palestina.

Detalló que los ataques incluyeron una serie de acciones, como confiscación de tierras, expansión colonial, desplazamiento forzado, ejecución sobre el terreno, demoliciones y destrozos en campos, arranque de árboles, confiscación de propiedades, así como cierres y puestos de control que interrumpen las conexiones dentro deografía Palestina. La mayoría de estos ataques se concentraron en la gobernación de Hebrón, que fue testigo de 2.224 ataques, seguida de Ramallah y la gobernación de Al-Bireh, donde se registraron 2.175 ataques. Mientras tanto, se registraron 2.095 ataques en la gobernación de Naplusa y 1.137 ataques en la gobernación de Belén. Sha'ban también afirmó que el Estado ocupante israelí ha cambiado su enfoque hacia las colonias. En lugar de verlos simplemente como herramientas para ganar más tierra palestina, ahora los utiliza como una forma de remodelar el territorio palestino política, legal y administrativamente. Este cambio está haciendo que el proyecto de anexión sea una realidad permanente.

Explicó que durante los primeros seis meses de 2026 hubo un cambio significativo en el funcionamiento del proyecto colonial. El gobierno israelí actuó rápidamente para aprobar nuevas leyes y tomar decisiones que colocaron a las colonias en el centro de sus políticas públicas. Este cambio incluyó la ampliación de los planes para las colonias, el establecimiento de nuevos puestos coloniales, la confiscación de tierras, el rediseño de las fronteras coloniales, el establecimiento de zonas de amortiguamiento alrededor de estas colonias y el aumento de las órdenes de demolición. Al mismo tiempo, hubo un aumento de la violencia organizada por parte de los colonizadores contra el pueblo palestino y sus propiedades.

Sha'ban advirtió que esta fase es peligrosa no sólo por el creciente número de unidades o puestos de avanzada coloniales. El gobierno ocupante israelí está trabajando para remodelar la geografía palestina combinando leyes, planificación, acciones militares y de seguridad en una sola política gubernamental. Esta política tiene como objetivo debilitar la presencia palestina y prohíbe cualquier posibilidad de crecimiento urbano, económico o demográfico para los palestinos. Mientras tanto, el gobierno israelí está creando un entorno legal y financiero de apoyo para expandir y sostener el proyecto colonial.

El Sr. Sha'ban enfatizó que la situación actual representa un cambio de la gestión de la ocupación a la gestión de la anexión. Las medidas asociadas con la ocupación ya no se consideran acciones temporales de una potencia ocupante; en cambio, se han convertido en prácticas soberanas destinadas a someter gradualmente la tierra palestina al sistema legal y administrativo israelí. Este enfoque establece hechos sobre el terreno que serán difíciles de revertir en el futuro. Señaló que esta tendencia va acompañada de esfuerzos intensificados para redistribuir la geografía palestina, aislar los centros de población palestinos entre sí y reforzar el control sobre los recursos naturales, las redes de carreteras y las rutas estratégicas. Esta estrategia se alinea con la visión israelí de afirmar la soberanía sobre gran parte de Cisjordania, socavando en última instancia las bases geográficas y políticas necesarias para el establecimiento de un Estado palestino independiente, contiguo y viable.

Después de 1.000 días de guerra de genocidio, el ejército de ocupación y los colonizadores israelíes han llevado a cabo 56.235 ataques. Estos ataques tienen como objetivo tierras, propiedades y vidas palestinas.

 3488 Ataques de Colonizadores:

El Sr. Sha'ban informó que durante el período que abarca el informe hubo 3.488 ataques llevados a cabo por colonizadores. Estos ataques incluyeron asaltos a aldeas palestinas, ataques a residentes, prender fuego a casas con ocupantes en el interior, disparar contra civiles, establecer puestos coloniales, apoderarse de tierras palestinas y lanzar ataques organizados. Las consecuencias de estas acciones han sido graves y han provocado el martirio de 17 palestinos por parte de los colonizadores. Esto incluye 9 en la gobernación de Ramallah, 3 en Nablus, 2 en Jerusalén y 2 en Hebrón, y 1 en Salfit.



Además, estos ataques han causado daños importantes a 26 comunidades beduinas, provocando el desplazamiento parcial de 8 comunidades y el desplazamiento completo de otras 18 desde principios de año. La mayoría de los ataques de los colonizadores se concentraron en la gobernación de Nablus (900 ataques), la gobernación de Hebrón (840 ataques) y las gobernaciones de Ramallah y Al-Bireh (780 ataques), entre otras.

En la primera mitad de 2026, los colonizadores establecieron 42 puestos de avanzada en tierras privadas palestinas’, la mayoría de los cuales eran puestos de avanzada agrícolas. Entre ellos, cuatro se establecieron en el Área B, según lo definido por los Acuerdos de Oslo. La distribución de los puestos de avanzada incluyó 13 en la gobernación de Hebrón, 9 en la gobernación de Ramallah, 8 en la gobernación de Naplusa, 4 en la gobernación de Belén y otros en diversas zonas. Esta actividad refleja la política actual de los colonizadores de crear hechos sobre el terreno, que cuenta con el pleno apoyo del ejército israelí.

Sha'ban también informó que las autoridades de ocupación israelíes y las milicias colonizadoras’ han arrancado o dañado 45.195 árboles, incluidos 26.395 olivos. En concreto, de ellos, 16.617 estaban en la gobernación de Hebrón, 7.783 en la gobernación de Jenin, 6.834 en la gobernación de Ramallah y 6.015 en la gobernación de Nablus, entre otros. Esto marca un número récord de árboles arrancados de raíz, lo que indica un esfuerzo claro y sistemático para vaciar y destruir tierras palestinas.

Después de 1.000 días de guerra de genocidio, los colonizadores han llevado a cabo 12.506 ataques. Estos ataques han resultado en el martirio de 52 ciudadanos palestinos. Los colonizadores también han incendiado 890 propiedades y campos propiedad de ciudadanos palestinos.

 Aprobar 113 planes maestros para las colonias y legalizar 34 nuevas colonias

Sha'ban explicó que desde principios de 2026 hasta finales de junio, las autoridades de ocupación israelíes revisaron (depositaron y aprobaron) 113 planes maestros para expandir colonias o establecer otras nuevas. De ellos, 71 planes maestros eran para colonias en Cisjordania y 42 para colonias en Jerusalén. Estos planes maestros incluían más de 8.434 unidades residenciales en colonias de Cisjordania y 4.001 en colonias de Jerusalén, cubriendo un área de 14.215 dunams [1451.5 Hectáreas cuadradas] de tierra palestina.

Las autoridades de ocupación israelíes también aprobaron la construcción de 5.859 unidades coloniales en las colonias de Cisjordania y 2.104 unidades dentro de los límites del municipio de Jerusalén controlado por Israel. Sha'ban añadió que estos planes coincidieron con la aprobación por parte del gobierno de ocupación de 34 nuevas colonias durante la primera mitad del año, elevando a 103 el número total de colonias aprobadas por el gobierno actual desde su formación. De ellos, más de 39 se construirán desde cero, lo que indica un claro cambio en la política de expansión colonial de ampliar las colonias existentes a crear otras nuevas.

 Después de 1.000 días de guerra de genocidio, las autoridades de planificación israelíes en el Estado ocupante revisaron 524 planes maestros para expandir las colonias.

 Durante este período, el gobierno israelí confiscó más de 4.379 dunams [437.9 Ha2] de tierra palestina con diversos pretextos. Las autoridades de ocupación israelíes emitieron 40 órdenes de incautación militar, que dieron lugar a la confiscación de 611 dunams. Estas confiscaciones contribuyeron al establecimiento de cuatro zonas de amortiguamiento alrededor de las colonias, 16 caminos de seguridad, 12 sitios militares e instalaciones adicionales. Además, se emitieron cinco órdenes de expropiación, lo que provocó la confiscación de 2.604 dunams, mientras que cuatro declaraciones de tierras estatales dieron lugar a la confiscación de 1.163 dunams. Sha'ban señaló que el Estado ocupante israelí intensificó sus ataques contra árboles palestinos emitiendo 48 órdenes militares con el pretexto de medidas de seguridad. Estos órdenes afectaron a árboles y cultivos en un área de 2.093 dunams. Esta medida significa una transformación en el mapa colonial de Cisjordania, que sirve al proyecto de anexión colonial y la imposición de la soberanía israelí sobre tierras palestinas.

 Después de 1.000 días de guerra de genocidio, las autoridades de ocupación israelíes se apoderaron de 60.000 dunams [6.000 Ha2] de tierra palestina. Confiscaron 20.000 dunams alegando que eran para modificar los límites de las reservas naturales. También declararon 28.000 dunams como tierras estatales en las zonas de Jerusalén, Nablus, Ramallah, Belén, Qalqilia y Salfit. Además, confiscaron 3.400 dunams mediante 171 órdenes por motivos militares y de seguridad.

 740 instalaciones fueron demolidas y 254 más recibieron avisos de demolición

Sha'ban informó que, para limitar la construcción y el crecimiento palestinos en sus aldeas y ciudades, las autoridades de ocupación israelíes demolieron 740 instalaciones en el primer semestre de 2026. Esto ocurrió durante 341 operaciones de demolición, que afectaron a 923 personas, entre ellas 546 niños y 431 mujeres. Además, las autoridades de ocupación israelíes emitieron 254 avisos de demolición de edificios palestinos, alegando que carecían de permisos. La mayoría de estos avisos estaban en la gobernación de Hebrón (102 avisos), la gobernación de Belén (70 avisos) y la gobernación de Jerusalén (34 avisos).

Después de 1.000 días de guerra de genocidio, las autoridades de ocupación israelíes han llevado a cabo 1.492 demoliciones, dirigidas a 4.587 instalaciones de diversos tipos, y han emitido 2.043 órdenes de demolición de edificios palestinos.

 Sha'ban enfatizó que los datos del primer semestre de 2026 indican que el proyecto colonial ha progresado más allá de la expansión urbana y los ataques de campo. Ha entrado en una fase más grave caracterizada por la remodelación de la geografía palestina a través de un sistema integrado de legislación, decisiones gubernamentales, órdenes militares, planificación colonial y violencia organizada perpetrada por la potencia ocupante israelí y sus milicias de colonos. Afirmó que estas políticas representan la implementación práctica de un proyecto de anexión progresiva, que impone la soberanía israelí sobre tierras palestinas en flagrante violación del derecho internacional y de las resoluciones de legitimidad internacional. Pidió a la comunidad internacional que vaya más allá de la mera condena verbal y adopte medidas prácticas que garanticen la rendición de cuentas de la potencia ocupante, pongan fin a sus crímenes y brinden protección internacional al pueblo palestino.  Sr. Sha’ban también advirtió que la impunidad continua es el factor principal que alimenta la escalada de la actividad colonial y las crecientes violaciones contra la tierra y el pueblo palestinos

 

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El genocidio palestino: cuando la razón se duerme . Mohammed Safa, médico oftalmólogo y escritor palestino


 El genocidio palestino: cuando la razón se duerme

Mohammed Safa, médico oftalmólogo y escritor palestino

elcorreogallego.es, 13 de julio de 2026
Prácticas como el uso del hambre como instrumento de guerra, los ataques contra hospitales o la destrucción sistemática del entorno en el que habita una población dejan de presentarse como tragedias humanas para justificarse como supuestas necesidades estratégicas o de seguridad
El célebre grabado de Francisco de Goya, El sueño de la razón produce monstruos, encierra una advertencia que atraviesa los siglos: cuando la razón abdica, emergen la intolerancia, el fanatismo y la violencia. Los monstruos que aparecen en la obra no pertenecen al mundo de los muertos, sino al de los vivos; representan el resultado de las actitudes irracionales que, una y otra vez, han provocado los mayores sufrimientos de la historia humana.
Más de dos siglos después de su creación, la imagen conserva una inquietante actualidad. La relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, retoma una idea similar en su libro Cuando el mundo duerme, donde sostiene que la indiferencia internacional frente al sufrimiento humano crea las condiciones para la repetición de crímenes como el genocidio de Gaza.
La historia de la humanidad parece oscilar entre esas dos advertencias: el sueño de la razón y un mundo que duerme mientras contempla la masacre de un pueblo. Tanto la obra de Goya como el libro de Albanese constituyen una llamada a no abandonar la racionalidad, el derecho, la conciencia moral y al pensamiento crítico. De lo contrario, los monstruos del odio, deshumanización y de la intolerancia terminan imponiéndose sobre la condición humana.
Una mirada a la escena internacional hace especialmente vigente la reflexión del filósofo Walter Benjamin: "Lo catastrófico no consiste en que ocurra un hecho inesperado, sino en que las cosas continúen su curso sin que nadie parezca capaz de corregir el rumbo". La sensación de deterioro permanente parece haberse instalado como una constante de nuestro tiempo, hasta el punto de que lo excepcional corre el riesgo de convertirse en normalidad y la catástrofe en un horizonte cotidiano.
No es casual que las agujas del Doomsday Clock se sitúen hoy a tan solo 89 segundos de la medianoche, el instante simbólico que representa la autodestrucción de la humanidad. Desde la creación de este reloj en 1947 por el Bulletin of the Atomic Scientists, nunca antes la humanidad había estado tan cerca de ese umbral.
Su cálculo se fundamenta en riesgos como la amenaza nuclear, el cambio climático, los conflictos armados y el deterioro del orden internacional.
La realidad parece confirmar esos temores. Guerras abiertas, el genocidio en Gaza, la invasión rusa de Ucrania, la agresión de EEUU y Israel contra Irán, la guerra de Israel contra el Líbano la aceleración del cambio climático configuran un escenario profundamente inquietante. A ello habría que añadir un riesgo quizá menos visible cuando fue concebido el reloj simbólico: la creciente degradación ética y política de parte de las élites gobernantes.
Es cierto que las guerras han acompañado a la humanidad desde sus orígenes. Sin embargo, muchos conflictos contemporáneos parecen haber abandonado incluso la retórica —aunque fuera meramente formal— de la defensa de valores universales como la democracia, la libertad o los derechos humanos. Hoy escuchamos a Donald Trump expresarse con una franqueza poco habitual. Sus declaraciones sobre el petróleo de Venezuela y su interés por los recursos energéticos de Irán reflejan una lógica según la cual el control de las materias primas constituye un objetivo prioritario de la política internacional. La lucha por los recursos naturales vuelve así a ocupar un lugar central, recordándonos las viejas dinámicas del colonialismo y de la hegemonía imperial, donde la fuerza y el interés prevalecen sobre los principios del derecho internacional.
Esta lógica dista mucho de ser nueva, el escritor indio Amitav Ghosh explica en La maldición de la nuez moscada cómo el control de una simple especia desencadenó uno de los primeros genocidios coloniales de la modernidad. Cuando los neerlandeses descubrieron el extraordinario valor económico de la nuez moscada en las islas Banda, en Indonesia, exterminaron o expulsaron a buena parte de su población para monopolizar su comercio.
El genocidio de Gaza no es ajeno a este deterioro y colapso moral. Mientras una parte de la sociedad continúa sosteniendo una posición ética y jurídica de condena al genocidio, tanto al del pasado como al que se desarrolla actualmente en Gaza, emerge otro sector que no solo lo justifica, sino que llega a presentarlo como un resultado natural e incluso aceptable dentro del orden político que pretende construir..
Un vehículo destrozado junto a una montaña de escombros, en la Ciudad de Gaza.
Un vehículo destrozado junto a una montaña de escombros, en la Ciudad de Gaza. / SALAH HASHEM / ZUMA / EUROPA PRESS
En este contexto cobra especial relevancia el concepto de necropolítica, desarrollado por el filósofo camerunés Achille Mbembe. Según esta perspectiva, el poder se arroga la facultad de decidir quién puede vivir y quién debe morir, después de haber deshumanizado previamente a determinados grupos hasta convertirlos en vidas consideradas prescindibles o sacrificables.
Desde esa lógica, prácticas como el bloqueo de la ayuda humanitaria, la utilización del hambre como instrumento de guerra, los ataques contra hospitales, escuelas e infraestructuras civiles, o la destrucción sistemática del entorno en el que habita una población dejan de presentarse como tragedias humanas para justificarse como supuestas necesidades estratégicas o de seguridad.
La escritora chilena de origen palestino Lina Meruane ha definido lo que sucede en Gaza como un Omnicidio: un crimen cuyo objetivo no es únicamente el exterminio de un grupo humano, como ocurre en el genocidio, sino también la destrucción del espacio habitable y de las condiciones materiales que hacen posible la vida. La devastación del territorio, la eliminación de infraestructuras esenciales y la imposibilidad de garantizar la supervivencia de la población favorecen, en última instancia, su desplazamiento forzado y hacen posible el objetivo final de la limpieza étnica.
Por primera vez en la historia, además, asistimos a un genocidio televisado. Se desarrolla en directo ante millones de personas. Las imágenes de hospitales destruidos, escuelas bombardeadas, desplazamientos masivos y una crisis humanitaria de enormes dimensiones llegan diariamente a las pantallas de todo el mundo. Esta exposición permanente no solo documenta el sufrimiento de la población civil, sino que también interpela a la comunidad internacional y pone de manifiesto su responsabilidad frente a unos hechos que se producen a la vista de todos.
El último informe de la relatora especial de las Naciones Unidas sostiene que la dimensión internacional del genocidio en Gaza trasciende con creces a los actores directamente implicados. Según el informe, decenas de Estados habrían contribuido, de manera militar, económica, diplomática o política, al sostenimiento de las operaciones israelíes, lo que abre un debate sobre las responsabilidades compartidas y la complicidad internacional en la comisión de graves violaciones del derecho internacional.
A diferencia de otros genocidios históricos, ejecutados fundamentalmente por un único Estado o un número reducido de actores, el de Gaza se caracterizaría por la implicación activa o el respaldo continuado de un amplio conjunto de Estados que, pese al conocimiento público de los hechos, han mantenido distintas formas de apoyo. En este sentido, puede sostenerse que nos encontramos ante el primer genocidio colectivo: porque su continuidad habría sido posible gracias a una red internacional de apoyos, asistencias y omisiones que desborda la responsabilidad de un único perpetrador y proyecta la cuestión hacia una responsabilidad compartida de alcance global.
La gran enseñanza de Goya sigue plenamente vigente. Cuando la razón se adormece, cuando el derecho pierde fuerza frente a la lógica del poder y cuando la indiferencia sustituye a la conciencia moral, los monstruos reaparecen. La historia demuestra que nunca llegan de improviso: siempre encuentran el camino abierto por el silencio, la deshumanización y la renuncia colectiva a la razón.
*Mohamed Safa es oftalmólogo y escritor palestino. Su último libro es 'Gaza: un Genocidio televisado'.

Ha muerto el periodista Tomás Bárbulo

 Ha muerto el periodista Tomás Bárbulo q dejó escrito el Sáhara Occidental que España quiso borrar

De La historia prohibida del Sáhara Español a su última novela, Aaiún, pasando por sus crónicas sobre Aminetu Haidar, Gdeim Izik y la represión marroquí, el periodista construyó durante décadas un archivo imprescindible contra el abandono y el olvido. noteolvidesdelsaharaoccidental.org/tomas-barbulo-


¡NO ALA EXTRADICIÓN! FERGIE CHAMBERS LIBERTAD



 


miércoles, 15 de julio de 2026

La Liga para la Protección de los Presos Saharauis denuncia que Marruecos mantiene a los detenidos lejos de sus familias, sometidos al aislamiento, la negligencia médica y unas condiciones que agravan su condena


 

La Liga para la Protección de los Presos Saharauis denuncia que Marruecos mantiene a los detenidos lejos de sus familias, sometidos al aislamiento, la negligencia médica y unas condiciones que agravan su condena

Veintisiete nombres. Ocho cárceles. Centenares y, en algunos casos, más de mil kilómetros entre los presos políticos saharauis y sus familias en el Sáhara Occidental.

El mapa difundido por la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes (LPPS) no constituye únicamente un censo de detenidos. Muestra gráficamente una política de dispersión penitenciaria que convierte la distancia, el aislamiento y la dificultad para recibir visitas en una prolongación del castigo.

Los presos aparecen distribuidos entre las cárceles de Kénitra, Tiflet 2, Casablanca, Ait Melloul, Safi, Bouzakarne y Tan-Tan, además de la prisión de El Aaiún, en el Sáhara Occidental ocupado. Entre ellos se encuentran varios de los nombres más conocidos de la represión marroquí, como Naâma Asfari, Mohamed Lamin Haddi, Sidi Ahmed Lemjayed, Brahim Ismaili o Bachir Khadda.

Muchos de los integrantes del grupo de Gdeim Izik permanecen encarcelados lejos de su territorio y de sus entornos familiares. La dispersión obliga a sus allegados a afrontar largos y costosos desplazamientos para ejercer un derecho tan básico como la visita. En la práctica, la distancia se convierte en una barrera económica y física que intensifica el aislamiento de los detenidos.

La LPPS denuncia que esta política no responde a una necesidad penitenciaria, sino a una estrategia dirigida a quebrar la resistencia de los presos, aumentar el sufrimiento de sus familias y mantener las cárceles alejadas de la observación internacional. A ello se añaden las reiteradas denuncias sobre tratos degradantes, falta de atención médica, aislamiento prolongado y restricciones en las comunicaciones.

Los nombres detrás del mapa

En la cárcel de Kénitra permanecen recluidos Naâma Asfari, Hassan Dah, Ahmed Sbai, Abdelahi Lekhfawni, Mohamed El Bachir Bounatguiza y El Houssain Ezzaoui.

En Tiflet 2 se encuentran Mohamed Lamin Haddi, Sidi Abdullah Abhah Dah y Bachir Khadda.

En la prisión de El Aaiún está encarcelado El Uali Aaina, mientras que Mohamed Tahlil permanece en una prisión de Casablanca.

En Ait Melloul están recluidos Brahim Ismaili, Mohamed Bani, Sidi Ahmed Lemjayed, Mohamed Bourial y Hematu Lakewairi.

En la prisión de Safi se encuentran Salek Laasairi, El Houssain Amaadour y Khatri Dadda.

En Bouzakarne permanecen Abdallahi Toubali, Mohamed Khouna Babait, Cheikh Banga, Omar Alaiz Zargou, El Bachir Boualba y Brahim Fourtat.

Finalmente, en la prisión de Tan-Tan se encuentran Abdeljalil Laaroussi y Mohamed Mbarek Lefkir.

Enumerarlos importa. Cada nombre impide que la denuncia quede reducida a una cifra o a una formulación abstracta. Detrás de cada preso hay una familia que espera, viajes que no siempre pueden realizarse, enfermedades que no reciben la atención necesaria y años de vida consumidos lejos del Sáhara Occidental.

El alejamiento como castigo añadido

La dispersión penitenciaria tiene consecuencias que van mucho más allá del traslado físico. Dificulta la comunicación con las familias y los abogados, incrementa el coste económico de las visitas y expone a los presos a un mayor aislamiento. También reduce la posibilidad de que organizaciones independientes puedan seguir regularmente sus condiciones de encarcelamiento.

La política de alejamiento resulta especialmente grave en el caso de los presos de Gdeim Izik, convertidos desde hace años en símbolo de la resistencia saharaui y de la utilización del sistema judicial marroquí contra quienes cuestionan la ocupación.

La LPPS reclama a Naciones Unidas, a los mecanismos internacionales contra la tortura y a las organizaciones de derechos humanos que intervengan de manera urgente. Pide el fin de la dispersión, atención médica adecuada, acceso de observadores independientes y garantías para que los presos puedan mantener una comunicación regular con sus familias.

Pero la organización recuerda también que esas medidas no resuelven el fondo del problema. Su exigencia principal sigue siendo la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos saharauis.

El mapa difundido este 10 de julio cuenta, en realidad, dos historias. La primera es la de un sistema penitenciario utilizado para aislar y castigar a quienes defienden los derechos del pueblo saharaui. La segunda es la de 27 personas cuyos nombres siguen siendo recordados fuera de los muros de las cárceles.

Porque dispersarlos puede dificultar las visitas y separar a las familias. Lo que no consigue es borrar sus nombres ni hacer desaparecer la causa por la que continúan encarcelados.

Fuente e imagen: Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes (LPPS).

martes, 14 de julio de 2026

La Campaña Fin al Comercio de Armas con Israel denuncia

 La Campaña Fin al Comercio de Armas con Israel ha denunciado este martes, 14 de julio, en el Congreso de los Diputados, que 2 años después del registro de la PL de reforma de la Ley sobre el control del comercio de armas, esta sigue sin aprobarse y el plazo de enmiendas continúa abierto.


#SeAgotaElTiempo #


 




Una mayoría de países de la UE apoyan prohibir las importaciones desde territorios palestinos ocupados

 


Una mayoría de países de la UE apoyan prohibir las importaciones desde territorios palestinos ocupados

La jefa de la diplomacia europea ha abierto la puerta a organizar una reunión extraordinaria para tomar la decisión

  

Un asentamiento israelí en la comunidad beduina de Khan al-Ahmar, en Cisjordania. /

Beatriz Ríos

Bruselas

el periódico.com, 13 de julio de 2026

Actualizada 13 JUL 2026 - 19:02

La mayoría de los gobiernos de la Unión Europea ha mostrado este lunes su apoyo a prohibir el comercio con los territorios palestinos ocupados por Israel, ha anunciado la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, que ha abierto la puerta a convocar una reunión extraordinaria si fuera necesario.

La Comisión Europeaa petición del Consejo Europeo donde se sientan los líderes de los Veintisiete países del bloque, presentó la pasada semana una serie de medidas para limitar las importaciones desde asentamientos ilegales. Los ministros exteriores del bloque han debatido este lunes las distintas opciones. "La opción que obtuvo más apoyo fue prohibir el comercio", ha anunciado Kallas.

Es el primer paso adelante de los gobiernos europeos para tomar unas medidas que, ha dicho Kallas, "no son contra Israel", sino contra "los asentamientos ilegales que socavan la solución de dos Estados". Pero lo cierto es que es el gobierno israelí quien no solo facilita sino que alienta la ocupación de los territorios palestinos.

La propia jefa de la diplomacia europea ha recordado que "los veintisiete Estados miembros coinciden en que los asentamientos israelíes son ilegales según el derecho internacional". También en que la solución última al conflicto es la creación de dos Estados independientes. La ocupación por parte de Israel de territorios palestinos hace imposible esta opción.

Kallas ha instado a los embajadores de los Veintisiete países del bloque a trabajar para concretar estas medidas y ha abierto la puerta a reunirse de nuevo a nivel ministerial. "Los ministros acordaron que, si es necesario, también podemos volver a convocar una reunión", ha dicho.

Una cuestión legal

Lo que no ha aclarado Kallas es qué base legal utilizarán para tomar la decisión. Hay dos opciones. Si los Veintisiete consideran que se trata de una decisión de política exterior, requerirá unanimidad para salir adelante. A día de hoy, esto parece imposible. Si consideran que es simplemente una medida comercial, solo haría falta que una mayoría de países que representen el 65% de la población europea la respalde.

El problema es que el Consejo y la Comisión no se ponen de acuerdo. Mientras que desde el Ejecutivo abogan por la unanimidad, los servicios legales del Consejo han confirmado que se trata de una medida comercial y, por lo tanto, solo requiere mayoría. "Siempre se pueden encontrar abogados con opiniones distintas", ha dicho Kallas, de profesión letrada, "es decir, dos abogados, tres opiniones".

Preguntada por si el disenso tiene que ver con su mala relación con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, Kallas ha esquivado la pregunta. Sin embargo, ha matizado que en el colegio de comisarios están representados todos los países del bloque y a menudo las posturas de los comisarios reflejan las de su país de origen, dando a entender que Von der Leyen está adoptando la posición de Alemania.

"Existe una opinión jurídica [del Consejo] que indica que también podemos hacerlo con mayoría cualificada", ha dicho Kallas. "Si hay voluntad política, podemos seguir adelante", ha añadido. Porque de momento en lo que respecta a las relaciones con Israel, los europeos siguen divididos. Mientras España, Luxemburgo, Bélgica, Países Bajos o Irlanda abogan por la mayoría, otros como Lituania creen que las decisiones "sensibles" deben tomarse por unanimidad.

Críticas por la lentitud

España, Bélgica, Luxemburgo o Irlanda han criticado también este lunes la lentitud del proceso. "Me preocupa que estemos en una táctica dilatoria, que estemos debatiendo algo que no necesitaría una decisión; sería simplemente la aplicación del derecho internacional", ha dicho el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, en relación con una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia que considera ilegal el comercio con los asentamientos.

El belga Maxime Prévot ha dicho en relación con la propuesta de la Comisión que "da más la sensación de ser una especie de hueso que roer que una voluntad real de seguir adelante". Para Prévot, "es un paso en la dirección correcta, pero sigue siendo muy insuficiente en comparación con la necesidad de ser un actor creíble en el plano geopolítico en el conflicto israelo-palestino".

El luxemburgués Xavier Bettle ha sido muy crítico con el Ejecutivo por tardar tanto en poner una propuesta sobre la mesa y ha dado a entender que privilegia la unanimidad, precisamente para evitar un voto. El ministro ha apuntado a la necesidad de tomar una decisión antes de las elecciones en Israel el próximo mes de octubre.

Hasta ahora, la UE ha sido incapaz de tomar medidas contra Israel más allá de sancionar a algunos colonos violentos. Las iniciativas anteriores de suspender la financiación a programas de investigación, el acuerdo de asociación con el país o eliminar las ventajas comerciales de las que disfrutan no han logrado el respaldo necesario. Fueron Suecia y Francia quienes propusieron en mayo prohibir el comercio con los territorios ocupados.

900 millones para Gaza

La Comisión Europea ha anunciado este lunes que en el marco de la conferencia de donantes para Palestina ha logrado recaudar 900 millones de euros en contribuciones para la reconstrucción de Gaza. España, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Noruega, Finlandia, Italia, Países Bajos, Francia, Japón, Suiza, Suecia y Bélgica son los países donantes.

El dinero irá destinado a la reconstrucción de servicios básicos en la franja, mientras duran las conversaciones de paz. En particular, el objetivo es recuperar el suministro de agua, contribuir a la gestión de escombros y residuos, además de restablecer sistemas de salud, el suministro de energía y contribuir a retomar la agricultura.

Todo eso, sin embargo, depende del permiso de Israel. Según fuentes comunitarias, durante su polémica visita al país el pasado mes de junio, la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica, llegó a un acuerdo con las autoridades israelíes para poner en marcha al menos los proyectos relativos al suministro de agua y la gestión de residuos. Sin embargo, no tienen fecha de inicio.

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11.074 ataques por parte del ejército y los colonizadores israelíes en el primer semestre de 2026 CWRC, Comisión de Resistencia al Muro y a los Asentamientos, 6 de julio de 2026

  11.074 ataques por parte del ejército y los colonizadores israelíes en el primer semestre de 2026 CWRC , Comisión de Resistencia al Muro...