domingo, 15 de mayo de 2022

"Palestina, discurso y práctica cómplices o acciones coherentes". Santiago González Vallejo Comité de Solidaridad con la Causa Árabe

 

Palestina, discurso y práctica cómplices o acciones coherentes 

Santiago González Vallejo 

Comité de Solidaridad con la Causa Árabe 

La Unión Europea mantiene que apoya la paz en Palestina, la constitución de un estado Palestino en las fronteras de 1967, antes de su conquista por Israel, y rechaza por consiguiente el desplazamiento de la población israelí a territorio palestino ocupado y los asentamientos. También rechaza que las empresas se aprovechen de la ocupación y reclama que sean respetuosas con los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre empresas multinacionales. 

Una vez dicho esto, ante las continuas destrucciones de propiedades palestinas, desalojos y expropiaciones que ejecutan las autoridades israelíes, la Unión Europea, desde hace décadas en un ejercicio de una permanente marmota, emite un comunicado de unas líneas, ”condena tales planes e insta a Israel a cesar las demoliciones y los desalojos de conformidad con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos”. Añaden, en sus respuestas que esos incidentes propios de la ocupación forman parte del diálogo con Israel y, … nada más.  

Perdón, la UE sigue con un Acuerdo Preferencial de libre comercio con Israel, a pesar de que estaría obligada a suspenderlo si se cometen graves infracciones a los derechos humanos y al derecho internacional; incrementa los programas de colaboración; y se hace trampas a sí misma, estableciendo que todos esos acuerdos están limitados a ‘territorio israelí’, pero deja hacer y libera recursos a entidades israelíes que sí participan en la colonización en los territorios palestinos y sirios ocupados y no comprueba de facto si el comercio o las inversiones se realizan con los territorios invadidos, conquistados y con las empresas que se lucran con la ocupación. 

Por último, remite a los Estados miembros que vigilen el comportamiento de sus empresas en el ámbito de la responsabilidad social corporativa, pero sin imponer sanciones, ni siquiera el impedirlas que liciten en los concursos públicos, aunque haya una ley de contratos públicos que lo posibilitaría. 

La invasión de Rusia a Ucrania ha puesto más en evidencia el doble rasero de la Unión Europea.  

Frente a Rusia se han desplegado sanciones rápidamente, por parte de la UE y de los Estados miembros. 

Y, ¿a Israel?. Las razones serían las mismas, invasión y ocupación. Incluso, con más agravantes, desplazamiento de población israelí a territorio ocupado o la imposibilidad de que los refugiados palestinos pueden volver a sus hogares, porque Israel, en contra de Resoluciones de las Naciones Unidas, lo impide o las leyes de apartheid que Israel tiene. 

Las Naciones Unidas han identificado, de momento, a 112 empresas, de varias nacionalidades, que se lucran con la ocupación. 31 organizaciones de derechos humanos y solidarias han solicitado que se incluya a la empresa española CAF por construir y gestionar líneas de tranvía y vender autobuses entre Jerusalén y las colonias ilegales próximas, facilitando la movilidad de la población israelí a territorio ocupado, mientras se está judaizando la ciudad, expulsando a palestinos en diversos barrios y aldeas anexionadas. 

Gracias a que Palestina consiguió el estatuto de Estado observador de las Naciones Unidas y frente a obstáculos puestos por diversos Estados, como Alemania, consiguió plantear una demanda de crímenes de guerra y lesa humanidad a Israel en la Corte Penal Internacional. Eso sí, Estados Unidos prohibió la entrada de la fiscal de la Corte en territorio estadounidense y ha puesto otras zancadillas. Pero, para actuar en otros organismos internacionales y mejorar su capacidad de negociación ante la potencia ocupante israelí, es necesario su reconocimiento como Estado.  

Por poner un ejemplo, en la Organización Mundial de Turismo, con sede en Madrid, se ha suspendido a Rusia como socio. Mientras, Israel y diversas empresas que explotan y se benefician con la ocupación como Airbnb, Expedia, TripAdvisor, The Israel Association of Travel Agencies & Consultants, ORTRA, Israel Hotel Association por operar en los asentamientos ilegales israelíes, no han tenido ninguna sanción o reproche. 

Es preciso, pues, que se reconozca a Palestina, como Estado. Esa categoría facilitará la posición y equilibrio para alcanzar una paz justa en la Palestina histórica, con un Israel que abandone la ocupación y sus leyes de apartheid. El Congreso de los diputados aprobó el reconocimiento del Estado Palestino. Lo hizo en 2014 y contaba para ello que se hiciera conjuntamente por el resto de países europeos (ya lo han reconocido varios, el último Suecia) y que Israel participase en una dinámica de paz. Esto último, como se comprueba por la política de ocupación de los diferentes gobiernos israelíes, no está en sus planteamientos. Israel está dibujando unas reservas, bantustanes, donde se encierra a la población palestina y sigue con sus leyes de apartheid. Es hora, pues, de que España, sin más dilación, reconozca el Estado de Palestina. 

Y, contemporáneamente, se está reclamando por parte de diversas asociaciones, la regulación de la prohibición del comercio entre la UE y esas empresas que participan en la ocupación. Dado que la Comisión Europea es remisa en la coherencia y práctica el doble estándar, estas asociaciones estamos promoviendo una Iniciativa Ciudadana Europea, stopsettlements.org, para lograr ese propósito. Sería recoger en los países europeos un millón de firmas entre sus ciudadanos para prohibir esa esquilmación de recursos y el lucro de esas empresas coloniales.  

Al ser, una petición que se plantea para cualquier territorio ocupado, valdría también para impedir que empresas marroquíes o españolas o de otra nacionalidad roben los recursos saharauis. 

Estas dos iniciativas complementarias, el reconocimiento del estado Palestino y la prohibición del robo de empresas coloniales, son un apoyo práctico y coherente, para pasar de los discursos a los hechos. 



sábado, 14 de mayo de 2022

"Mirándonos en el espejo". ISABEL PÉREZ. ARAINFO, 22 ABRIL, 2022

 


ISABEL PÉREZ

Licenciada en Periodismo. Especializada en Seguridad en Mediterráneo y Oriente Medio.

No, este no es un artículo para aprovechar el flujo informativo de Ucrania y desviarlo hacia Palestina. Es un artículo sobre la mediocridad del eurocentrismo y nuestra hipocresía.

La ocupación rusa de Ucrania, el estallido de la guerra de Putin contra Europa, la oleada de personas refugiadas, que nos recuerdan a nosotros y nosotras que no están acostumbrados al terror de los bombardeos, de los disparos, de la muerte en la puerta de su casa. Personas que se cobijan junto a los raíles del metro o en refugios antiaéreos. Sirenas que suenan al anochecer. Toques de queda y desabastecimiento en supermercados. Saqueo del ruso malo, el ruso ocupador, el ruso comunista.

Son tantos los clichés entre la información que se nos da que no es cuestión de ocuparse de todos ellos en un solo texto. Estamos viviendo el relato de una guerra que nos está reintroduciendo palabras como “resistencia”, “legítima defensa”, “sanciones económicas y culturales”. Todo esto no puede sonarnos más a Palestina y así lo ha manifestado mucha gente.

Efectivamente, por mucho menos que ha hecho Israel al pueblo palestino, Putin está siendo castigado o, mejor dicho, toda la nación rusa está siendo castigada. Si es admisible imponer sanciones al gobierno de un país que comete crímenes de guerra y, además, está agrediendo la soberanía de otro, parece que en el caso de la agresión contra el pueblo palestino que empezó tajantemente en 1948 no lo es.

No nos olvidemos del envío de armamento “ofensivo” al pueblo ucraniano. Palestina tampoco cuenta con el apoyo europeo en su legítimo derecho a defenderse. Nadie en Palestina que haya apuñalado a un soldado israelí en territorio palestino ocupado por propia iniciativa, sin ser miembro de una milicia (los llamados “lobos solitarios”) lograría aparecer ante un público europeo como un héroe que defiende a su país, sino como un terrorista. Esto ocurre, principalmente, porque la narrativa está tomada siempre desde una perspectiva orientalista.

La violencia no es el camino, nunca se debe acudir a la violencia, ni legitimarla, reproducimos una y otra vez al pueblo palestino. Les decimos que no, que tampoco recurran a la violencia cuando han visto cómo tiraban abajo su hogar o mataban a su madre, a su padre, a su bebé que se quedaba atrapado entre los escombros después de un bombardeo. Estas fueron las razones que me dieron unos jóvenes de apenas 18 años, que entrenaban en un campo militar en Gaza. Fue un horror escucharlo. No logramos comprender su situación de desesperación ante tanta injusticia porque se sienten abandonados y olvidados por una comunidad internacional que coloca al mismo nivel en sus comunicados ataques palestinos e israelíes.

La Nakba palestina, la expulsión del pueblo palestino de sus hogares en 1948 con el establecimiento del Estado de Israel ha hecho que hoy existan más de 5 millones de personas refugiadas de Palestina, número que va en aumento. La ONU tuvo que crear una Agencia para ellas, la UNRWA, la cual pasa por su peor momento al arrastrar un déficit financiero de 100 millones de dólares, en gran parte debido a la campaña israelí de descrédito contra la Agencia y la decisión de Trump de cortarle las donaciones.

Nuestra hipocresía ha alcanzado su máximo esplendor con Ucrania. De repente, administraciones públicas que “no tenían” vivienda social ahora poseen pisos preparados para acoger a personas ucranianas. Es una alegría que estas personas, que llegarán destrozadas y llenas de incertidumbre, vayan a tener una vivienda digna, pero esta solidaridad repentina parece más bien oportunismo mediático, como tantos otros ejemplos. Espero que no terminen enfrentándose a un desahucio como les ha ocurrido a familias de refugiados sirios con sus hijos en Zaragoza.

Con Ucrania estamos aplicando otro filtro porque son “como nosotros”. Estamos boicoteando culturalmente a Rusia, expulsándola de Eurovisión, de campeonatos deportivos, imponiéndole sanciones económicas y financieras, prohibiéndole acceder al espacio aéreo europeo. Pero es que es precisamente este tipo de medidas son las que lleva pidiendo la sociedad civil palestina desde 2005 para obligar a Israel a respetar los derechos humanos, la ley humanitaria internacional y todas las resoluciones y acuerdos internacionales.

El llamamiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), está continuamente vigilando para que las empresas israelíes asentadas en colonias ilegales sobre territorio palestino ocupado no se salgan con la suya y burlen la legislación internacional. O para que empresas españolas, como CAF, no participen en la ocupación de Palestina con la expansión de la red de tren que conecta las colonias ilegales en territorio palestino ocupado.

Este es un artículo sobre la mediocridad del eurocentrismo y nuestra hipocresía. No es un artículo para aprovechar el flujo informativo de Ucrania y desviarlo hacia Palestina. Lo que ocurre en Palestina, además, no es ocupación como lo que está sucediendo en Ucrania, sino un proyecto colonialista que se basa en una violencia sistemática, diaria, un sistema de apartheid y una limpieza étnica.

El título “Mirándonos al espejo” se lo tomo prestado a Edo Konrad, jefe editor de la revista palestinoisraelí ‘+972’ (él es judío israelí), que ha escrito lo siguiente después de las marchas multitudinarias israelíes contra Putin:

"La invasión de Rusia debería haber sido un espejo importante para la sociedad israelí, si la gran mayoría de los judíos israelíes fueran lo suficientemente valientes como para mirarlo. Aunque muchos israelíes todavía se ven a sí mismos como una nación vulnerable rodeada de enemigos, en realidad son ciudadanos de una potencia regional con armas nucleares apoyada por los estados occidentales. Los países occidentales también deberían mirarse en el mismo espejo: mientras inician sanciones rápidas para tratar de hacer retroceder la invasión y ocupación de Rusia, al mismo tiempo rechazan la idea misma de sanciones contra la ocupación israelí no solo porque la consideran exagerada, sino porque la consideran antisemita”.

jueves, 12 de mayo de 2022

Ucrania, Palestina y la necesidad de un derecho internacional no selectivo TERESA ARANGUREN Periodista y escritora

 12/05/2022

Línea de costa en Gaza destruida por los ataques aéreos israelíes.- Mohammed Talatene / dpa

En memoria de la periodista palestina Shireen Abu Akleh, asesinada por soldados israelíes en Yenín este miércoles 11 de mayo.

Y ahora todos hablamos del derecho internacional, en los discursos de los políticos y en las tertulias más o menos profesionalizadas, entre amigos y con el taxista que nos lleva a través de la ciudad, en la barra del bar, en la comida familiar  o en el chat de Whatsapp, ahora todos hablamos de derecho internacional; se diría que lo hemos descubierto justo ahora cuando la invasión de Ucrania por el ejército ruso copa la atención de todos los medios de comunicación y un movimiento de solidaridad sin precedentes se vuelca con el país invadido. Sería reconfortante pensar que a partir de ahora ese conjunto de normas, tratados, convenciones y resoluciones de la ONU que constituyen el corpus de lo que llamamos derecho internacional va a ser la instancia que dirima los conflictos entre naciones y que, a partir de ahora, la ley del más fuerte dejará de ser la ley que rige en las relaciones internacionales. Pero no parece que vaya a ser así. En realidad, las constantes referencias a la legalidad internacional que el caso de la invasión de Ucrania suscita suenan sobreactuadas cuando las comparamos con el silencio cómplice que ha amparado y sigue amparando las flagrantes violaciones del derecho internacional de EEUU y alguno de sus aliados en otros lugares del mundo: Arabia Saudí en Yemen, Israel en Palestina por ejemplo. Resulta un tanto obsceno que el país que con mayor arrogancia ignora, desprecia o directamente viola el derecho internacional se erija ahora en su paladín. ¿Acaso debemos olvidar la impunidad con la que el ejército estadounidense invadió, saqueó y destruyó Irak y los crímenes de guerra cometidos por sus militares que nunca serán juzgados porque EEUU no admite que el Tribunal Penal Internacional ni ninguna instancia exterior juzgue a sus nacionales?

Llegados a este punto me parece oír la vocecita indignada que pregunta: ¿Por qué hablar de lo que ocurrió hace veinte años cuando lo que importa es lo que está pasando ahora? Así que recordemos algo de lo que está pasando ahora: hablemos de la ayuda armamentística y diplomática de EEUU a Arabia Saudí sin la cual no serían posibles los bombardeos de este país sobre Yemen y de la hambruna y la catástrofe humana que se cierne sobre la población de uno de los países más pobres del mundo como consecuencia de esta guerra alentada por el rico vecino saudí y su "amigo americano".

Hablemos de Israel y del apoyo incondicional que Estados Unidos presta a un estado que desde hace décadas ocupa militarmente el territorio de otro pueblo, ha invadido en más de una ocasión al vecino Líbano y viola sistemáticamente las resoluciones de la ONU, desde la 194 aprobada por la Asamblea General en 1949 a la 2334 aprobada por el Consejo de Seguridad en diciembre de 2016. La 194 estableció el derecho al retorno de la población palestina que fue expulsada de su tierra en la operación de limpieza étnica llevada a cabo por milicias sionistas y ejército israelí en los meses previos y posteriores a la proclamación del Estado de Israel, el 15 de mayo de 1948; la 2334 que salió adelante en los últimos días del mandato de Barack Obama con la abstención, en vez del habitual voto en contra, de EEUU reafirma que todas las colonias establecidas por Israel en los territorios palestinos ocupados, incluido Jerusalén oriental, son ilegales. La respuesta del gobierno israelí a esta última resolución fue decretar la ampliación de sus colonias en territorio palestino con 3000 nuevas viviendas. Y no pasó nada.

Quizás conviene aclarar que, según la Convención de Ginebra, las acciones de una potencia ocupante cuyo objetivo sea trasformar la demografía del territorio ocupado en detrimento de la población de ese territorio "pueden ser consideradas crímenes de guerra". Los asentamientos judíos en Cisjordania no son simples proyectos urbanísticos como la propaganda israelí intenta hacer creer sino el principal instrumento del proceso de colonización que desde hace décadas Israel lleva a cabo en Palestina o, dicho de otro modo, del robo continuado de tierra palestina. Cada nuevo asentamiento trae consigo más terrenos expropiados, más alambradas y soldados para vigilar su perímetro, más agua para un consumo que incluye las piscinas de sus coquetos chalets mientras al campesino palestino se le prohíbe excavar un solo pozo para regar sus tierras; el 80% de los recursos hídricos de Cisjordania se dedica al abastecimiento de las colonias judías, unos quinientos mil colonos instalados en un territorio donde viven cerca de tres millones de palestinos bajo la ocupación militar israelí. Y hay carreteras "solo para colonos", las mejores  por cierto, por donde no pueden circular vehículos palestinos y partidas de colonos armados que disparan con total impunidad a las familias campesinas cuando van a recoger la aceituna o queman sus olivos o atacan a sus hijos cuando van a la escuela… Cada nuevo asentamiento es un paso más en el proceso de desposesión y acoso a la población palestina. Un nuevo y reiterado desafío al derecho internacional. En los territorios palestinos ocupados, Israel ha impuesto un régimen de apartheid que ha sido documentado y denunciado por organizaciones como HRW y Amnistía Internacional y que el recientemente fallecido obispo sudafricano, Desmond Tutu, figura destacada de la lucha antiapartheid, calificó de "más atroz que lo que vivimos en Sudáfrica". El apartheid, conviene recordarlo, es, según definición del Tribunal Penal Internacional, "un crimen similar al de lesa humanidad".

Y no pasa nada.

Un principio básico de toda legalidad es el de su aplicación por igual para todos, cuando no es así la ley tiende a convertirse en instrumento del poder o en "ley del embudo".  Pero el derecho internacional, a diferencia de las leyes nacionales que obligan a todos los sujetos de un determinado territorio, se basa en el consenso entre países y se ha ido construyendo, de hecho aún está en construcción, a través de pactos y acuerdos entre estados, ricos y pobres, débiles y poderosos, de larga tradición o recién creados, y su aplicación en la mayoría de los casos es reflejo de la extrema desigualdad entre las naciones del mundo. Aun así, el derecho internacional sigue siendo la referencia moral y legal con la que una nación como Palestina, que no tiene ejército ni aliados poderosos que le suministren armas, puede contar para reclamar sus derechos vulnerados. Es la última instancia ante la que los pueblos humillados y maltratados del mundo pueden reclamar justicia. O debería serlo. Defender el derecho internacional implica reclamar que se aplique en todos los casos. También los que incomodan a una gran potencia.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Shireen: Voz de las víctimas sin voz silenciada


 Shireen: Voz de las víctimas sin voz silenciada

Hoy la lloramos, mañana despreciamos a sus asesinos
Marwan Bishara, Analista político sénior de Al Jazeera.
AlJazeera, Publicado el 11 de mayo de 2022

No estoy listo para hablar sobre Shireen en tiempo pasado. Hoy no. Quizás nunca.

Shireen ha cubierto la crueldad de la ocupación israelí durante décadas, solo para ser víctima de su absoluta locura sangrienta; locura que pasó toda su vida exponiendo.

La Sra. Abu Akleh es un nombre familiar en el mundo árabe. Lejos pero omnipresente en innumerables hogares desde Rabat hasta Riyadh.

Periodista experimentada, ha sido esa voz valiente de Palestina que resuena en todo el mundo. Donde van y vienen los reporteros temporales, ella ha estado allí día tras día, año tras año, cara a cara con los ocupantes de su tierra natal, dando voz a los palestinos sin voz.

Shireen ha tenido esa voz firme, una voz relajante y creíble. Siempre tranquilo, sereno y sereno, incluso cuando se enfrenta a las circunstancias más horribles y las escenas más sangrientas.
Lo cual es más frecuente de lo imaginable, por desgracia.

Hay algo modesto pero mágico en la forma en que ha paseado por las calles de Palestina y recorrido los callejones de sus campos de refugiados, hablando al mundo con tanta elocuencia; tanta claridad y confianza.

Siempre fáctico y objetivo. Y eso sí, siempre medido. Nunca perder los nervios.
Asombroso.

Periodista de guerra, sin embargo, tiene un aura caritativa a su alrededor. Increíblemente humano en medio de un entorno inhumano. Es una reportera apasionada, donde su pasión refleja una mezcla envidiable de amor y dolor por su sufrida patria.

Es apropiado que Shireen naciera en el corazón de Palestina, en Jerusalén, justo después de la guerra y ocupación de Israel de 1967. Proveniente de una familia cristiana de Belén, estudió periodismo, pero primero trabajó en UNRWA y luego en MIFTAH, promoviendo el diálogo y la democracia, antes de dedicarse al periodismo a tiempo completo.

En 1997, Shireen se convirtió en una reportera dedicada, una jazeeriana, que durante un cuarto de siglo arrojó luz sobre una era oscura, siempre generosa con su tiempo, sin reprimirse nunca.
Un elemento fijo de la escena de los medios árabes, entre los gigantes de la profesión, le dio a Al Jazeera su color distintivo y ayudó a brindar cobertura desde el corazón mismo del mundo árabe.
Ha sido reportera de guerra, sí, pero durante décadas, Shireen también ha sido periodista de investigación, cubriendo escenas del crimen, recolectando evidencia, recopilando pistas y exponiendo a los criminales.

Es surrealista ver viejos noticiarios que muestran a una joven Shireen hablando con tranquila confianza y reflexionando sobre cómo ha llegado a la mayoría de edad bajo la ocupación, o debería decir, además de una ocupación, una ocupación inhumana que ya dura más de medio siglo. y eso no tiene fin a la vista.

No saturemos la memoria de Shireen con clichés y conspiraciones sobre su muerte.
Shireen no hace clichés.

Ella es la víctima de la ocupación israelí, independientemente de quién o qué soldado apretó el gatillo. Como si matarla por la mañana no fuera suficiente, la seguridad israelí tuvo que allanar su casa por la tarde. ¿Por qué? Porque eso es lo que son. En cuanto al resto de nosotros, sus fanáticos, amigos y familiares, honrémosla de la manera en que ella nos ha honrado durante mucho tiempo, solemnemente y con amor.

Shireen, en árabe, significa “belleza fresca”. Entonces, ella ha sido.

Hoy lloramos a Shireen, mañana despreciamos a sus asesinos.

Al Jazeera Media Network dice que Israel asesinó a sangre fría a su periodista Shireen Abu Akleh


 Al Jazeera Media Network dice que Israel asesinó a sangre fría a su periodista Shireen Abu Akleh


WAFA,11 de mayo de 2022
DOHA. La cadena de medios Al Jazeera condenó hoy lo que dijo fue el asesinato a sangre fría por parte de Israel de su periodista en Palestina, Shireen Abu Akleh y que tuvo como objetivo a su productor Ali al-Samudi, quien recibió un disparo en la espalda, que se encuentra en condición estable.

"En un asesinato flagrante, que viola las leyes y normas internacionales, las fuerzas de ocupación israelíes han asesinado a sangre fría a la corresponsal de Al Jazeera en Palestina, Shireen Abu Akleh, atacándola con fuego real a primera hora de la mañana del miércoles 11 de mayo de 2022, mientras realizaba su labor periodística, llevando claramente un chaleco antibalas con la etiqueta de prensa que la identifica como periodista, cubriendo el asalto de las fuerzas de ocupación israelíes al campo de refugiados de Yenín, en Cisjordania", ha declarado en un comunicado.

"Al Jazeera Media Network condena este atroz crimen, que sólo pretende impedir que los medios de comunicación cumplan con su deber. Al Jazeera responsabiliza al gobierno israelí y a las fuerzas de ocupación del asesinato de Shireen. También hace un llamamiento a la comunidad internacional para que condene y haga rendir cuentas a las fuerzas de ocupación israelíes por haber atacado y asesinado intencionadamente a Shireen".

Y añade: "Las autoridades israelíes son también responsables del ataque al productor de Al Jazeera, Ali al-Samudi, que también recibió un disparo en la espalda mientras cubría el mismo evento, y que actualmente está recibiendo tratamiento."

Al tiempo que daba el pésame a la familia de Abu Akleh en Palestina, y al resto de su familia en otras partes del mundo (*), Al-Jazeera se comprometió a "perseguir legalmente a los autores, por mucho que intenten encubrir su crimen, y llevarlos ante la justicia".

(*) Cuenta también con la nacionalidad estadounidense



Firma la Iniciativa Ciudadana Europea de prohibir el comercio entre la UE y asentamientos de los Territorios Ocupados
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martes, 10 de mayo de 2022

Calle Estado de Palestina, Bogotá Por Rauf Al Malki, embajador de Palestina en Colombia

Calle Estado de Palestina, Bogotá

Por Rauf Al Malki, embajador de Palestina en Colombia 

Hoy, 9 de mayo, luego de 4 años de intentos, la Primera Comisión del Concejo Municipal de la capital, Bogotá, aprobó, luego de votar a favor por mayoría absoluta, el proyecto de nombrar una calle importante del norte de la ciudad como Calle Estado de Palestina.
Este es un gesto de solidaridad de la mayoría de los partidos en el Consejo en reconocimiento al papel de la comunidad palestina residente en Bogotá y la lucha del pueblo por su derecho a la libertad y la independencia.

Susana Muhamad, miembro del consejo. 
Su abuelo vino de Abu Shkhaydam, distrito de Ramallah, en 1921. Se casó y tuvo hijos, pero nunca regresó. Su nieta visitó Palestina para buscar sus orígenes y se puso el vestido hoy para contar con orgullo sobre el país de su abuelo y sus parientes que no sabia que existían excepto un pasaporte británico de su abuelo en el que está escrito su lugar de nacimiento.
Gracias a todos los que contribuyeron a este éxito a pesar de los intentos del lobby sionista por impedirlo.
Gracias a Susana Muhamad, Maria Clara Name, Samir Abisambra, Anna Teresa Bernal y demás miembros del consejo que insistieron en ser parte del proyecto debido a su entusiasmo y apoyo al mismo.
Palestina tiene todo el amor y la solidaridad del pueblo de Colombia, y para Colombia, que ha abrazado a miles de mi pueblo también, todo el amor y la gratitud.


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“¡TEVA, NO LO QUIERO! “: VICTORIA EN EL TRIBUNAL DE APELACIÓN DE LYON CAPJPO-EuroPalestine, Lyon, 5 de mayo de 2022


 

“¡TEVA, NO LO QUIERO! “: VICTORIA EN EL TRIBUNAL DE APELACIÓN DE LYON

CAPJPO-EuroPalestine, Lyon, 5 de mayo de 2022

Olivia Zemor, demandada durante años por el fabricante de medicamentos genéricos Teva y su paquete de farmacias israelíes en Francia, fue absuelta el jueves por el Tribunal de Apelación de Lyon.

Fue en su calidad de directora de la publicación del sitio web www.europalestine.com por el que Olivia Zemor había sido acusada de difamación y discriminación racista, a raíz de una denuncia del laboratorio israelí Teva, pronto acompañada por el mal llamado "Bureau National de Vigilance Contre l'Antisémitisme" (BNVCA) del famoso Sammy Ghozlan, y las dos entidades del abogado de extrema derecha y habitual defensor de los matones de la Liga de Defensa Judía (LDJ), Gilles-William Goldnadel, a saber, las asociaciones France-Israel y Avocats Sans Frontières.

La vista de apelación tuvo lugar el pasado mes de enero, tras una primera absolución en 2021. El caso se refería a una publicación de una acción informativa pública frente a una gran farmacia de Lyon, organizada en noviembre de 2016 por activistas del Collectif Palestine 69 (Colectivo Palestina 69).

La victoria obtenida el jueves es un estímulo más para la continuación de la campaña BDS (Boicot - Desinversión - Sanciones) contra el régimen de apartheid israelí. El tribunal dictaminó que decir que 'Teva financia al ejército israelí' no constituye una "difamación", como pretendía la empresa farmacéutica, y que no se pedía la discriminación "por pertenecer a la nación israelí".

La sentencia de Lyon llega después de la histórica sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de junio de 2020, que sancionó al Estado francés, e incluso le impuso una multa de 100.000 euros, por condenar injustamente a los activistas de Mulhouse.

También llega unos días después de las decisiones del Conseil d'Etat, el más alto tribunal administrativo de Francia, que suspendió los decretos del gobierno de Macron/Darmanin ("Darmacron") que disolvían dos asociaciones que defendían los derechos del pueblo palestino, el Collectif Palestine Vaincra (Toulouse) y el Comité Action Palestine (Burdeos).

Ampliación de la información desde lecourrierdelatlas.com
Téva reprochó a Olivia Zemor haber publicado en noviembre de 2016 bajo el título "Teva, on n'en veut pas", las acciones del colectivo 69 Palestina. En 2015 y 2016, los activistas de este colectivo lionés habían protagonizado acciones en la ciudad pidiendo el boicot a la empresa israelí.

Después de años de lucha para que se reconozca la legitimidad del boicot, la decisión del Tribunal de Apelación es una gran satisfacción", dijo Maître Cochain, uno de los abogados de Olivia Zémor. Sigue la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos", recordó el abogado.

El 11 de junio de 2020, el TEDH condenó a Francia en el caso de los llamamientos al boicot de productos israelíes. Los activistas han sido condenados por incitar a la discriminación económica de personas por su pertenencia a una nación. En esta sentencia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró que el llamamiento al boicot de los productos israelíes no rebasaba el ámbito de la libertad de expresión.

Olivia Zémor ha sido procesada en los tribunales en varias ocasiones por sus compromisos pro-palestinos. Siempre ha sido absuelta.

La mujer, que no tiene pelos en la lengua, también ha presentado demandas. En 2012, presentó una denuncia contra la Liga de Defensa Judía (LDJ). En julio de ese mismo año, Olivia Zemor fue rociada con pintura por miembros de esta milicia de extrema derecha. El tribunal los condenó a penas de prisión suspendidas.

Hace unos años, también demandó a Éric Zemmour "por sus comentarios islamófobos". El polemista de extrema derecha fue condenado.

Más información: 

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