martes, 12 de mayo de 2026

MOHAMED SAFA PRESENTA EN ZARAGOZA SU LIBRO "Gaza,un genocidio televisado"

 




En Zaragoza el martes 12 de mayo 19:30h en el Centro Social Librería La Pantera Rossa ,Calle San Vicente de Paúl,28 tendrá lugar la presentación del libro “Gaza, un genocidio televisado”, con la participación de su autor, el activista palestino Mohamed Safa, y Casa Palestina de Aragón, en una sesión que abordará la realidad palestina desde el testimonio directo y el análisis político.

“La lógica de Israel, como colonialismo de asentamiento, es la eliminación de los nativos” Entrevista a Mohamed Safa




 ENTRVISTA  // SAFA, AUTOR DE 'GAZA, UN GENOCIDIO TELEVISADO'.

Empiezo por el título del libro pero también por un asunto que abordas al final del mismo. Hablas de la expresión 'ganar el relato'. Tras ver ese 'genocidio televisado', ¿quién está ganando el relato: Israel o la movilización popular global de apoyo a la causa palestina?

 

Estoy observando, a raíz de la respuesta social al genocidio, una creciente pérdida de credibilidad en el discurso israelí. Desde sus inicios, ese discurso se ha apoyado en fake news. El Estado de Israel se creó a partir de una falsedad: dar “una tierra sin pueblo a un pueblo sin tierra”. Y la resistencia palestina de tantos años pone en evidencia la falsedad de este planteamiento.

En segundo lugar, la sociedad ha percibido claramente que el relato israelí del derecho a la defensa...bueno, no existe el derecho a la defensa para una potencia ocupante. Esto de entrada. Ese argumento esgrimido por Israel no se ajusta al derecho internacional. Y máxime si utilizas ese derecho para ejercer un genocidio. Lo que las leyes internacionales sí reconocen es el derecho a la resistencia de los pueblos ocupados y oprimidos. Por ejemplo, se ha argumentado que la resistencia francesa frente a la ocupación nazi ejercía un derecho legítimo de defensa, mientras que no se reconocía un supuesto 'derecho a la defensa' de los nazis como poder ocupante. La población ha ido tomando consciencia de la falsedad de este discurso y por esto han aceptado el discurso palestino. Porque ese relato palestino sostiene que es un pueblo nativo de esa tierra, que defiende su existencia y que tiene el derecho legítimo a la libertad.

Y en tercer lugar, el pueblo palestino no acepta ser dominado por ninguna potencia extranjera. Su lucha contra el estado de Israel como estado de carácter colonial no es una lucha 'antijudía', como a veces se intenta presentar, sino una resistencia frente a la ocupación de su territorio.

Lo pregunto porque, si bien frases como “Israel es la única democracia de Oriente Medio” han podido quedar anticuadas o han sido desnudadas, también queda la sensación de que hay como dos batallas paralelas por ese relato. La que están dando los movimientos de calle, millones de personas en todo el planeta, pero luego están los gobiernos, sobre todo occidentales, que mantienen su apoyo al relato sionista. ¿Israel sí ha ganado esa batalla por el relato en el ámbito institucional y gubernamental?

 

Sí está muy afianzado en el discurso diplomático, en la élite política de los países que apoya Israel. Pero...dos cosas: primero, un estado democrático no puede tener dos sistemas distintos para poblaciones que viven bajo su control. Y en Israel coexisten dos regímenes jurídicos y políticos diferenciados: uno de carácter civil, reservado a la población judía, y otro militar, impuesto a la población palestina en los territorios ocupados. Mientras unos disfrutan de plenos derechos, otros permanecen bajo un régimen de excepción. Eso es un sistema de apartheid y no puede ocurrir en un estado democrático. La democracia es un concepto indivisible, no existe democracia a medias o democracia a la carta. En el caso de Israel, una definición más precisa sería la de una democracia étnica, es decir, una democracia para un solo grupo étnico. Y esa caracterización se vería reflejada en la legislación adoptada por Israel en 2018, en particular en la Ley del Estado-nación.

Pero incluso en el supuesto de que fuera 'democrático', a mí eso no me dice nada; eso no aliviaría nuestra situación. La democracia no es una licencia para que tú ocupes y lleves a cabo un genocidio contra una población. Insistir en el carácter democrático de Israel funciona, en la práctica, como una justificación de sus abusos y como una suerte de licencia para mantener la ocupación y ejercer violencia sistemática contra la población. La historia ofrece ejemplos claros. El colonialismo fue practicado por estados que se consideraban democráticos, y no por ser democráticos sus acciones fueron menos dañinas para las poblaciones colonizadas. En este sentido, puede entenderse en parte la tibieza de la posición europea: aunque Europa ha realizado una revisión crítica del nazismo y del Holocausto, no ha llevado a cabo una reflexión profunda sobre su 'pecado original', el colonialismo. No ha asumido plenamente el daño causado a tantos pueblos colonizados, y esa falta de autocrítica sigue influyendo en su manera de abordar conflictos contemporáneos.

Explicas en el prólogo que necesitabas un poco de distancia para escribir este libro, porque defiendes que los hechos históricos son comprendidos cuando ha pasado un tiempo. En ese ínterin que se genera mientras tanto es donde, creo, tiene sentido el periodismo. Y ahí te quería preguntar por los medios de comunicación como generadores de ese relato. ¿Qué papel crees que han jugado a la hora de contar este genocidio?

 

Este es un genocidio colectivo. En mi opinión, es el primer genocidio colectivo y diría también que es un genocidio occidental, cuenta con un alto grado de tolerancia internacional. El último informe de la relatora de las Naciones Unidas apunta a un respaldo de más de 63 Estados, ya sea mediante apoyo político, financiero o militar a Israel. Y en ese apoyo incluyo a empresas y medios de información, que no han asumido el lenguaje que tienen que emplear, y que pasa por decir que la acción israelí está enmarcada, dentro del derecho internacional, como un genocidio y una limpieza étnica. Es verdad que no ha sido así en todos los medios de información, puedo hacer una excepción con medios españoles; pero en otros medios, donde no se refleja la opinión palestina, los periodistas no han jugado un papel honesto en este terreno. Yo creo que ellos tienen que ser leales a su profesión y contar la verdad. Informar con rigor, independencia y honestidad es clave para que la opinión pública comprenda lo que ocurre sobre el terreno. Y necesitamos ojos. Por eso Israel prohíbe la presencia de periodistas extranjeros, y los periodistas árabes y palestinos que están en Gaza han sido uno de los objetivos de Israel desde el principio.

En estos dos años largos se ha hablado mucho de lo ocurrido el 7 de octubre y de Hamás como actor principal. No solo desde la derecha y desde el establishment, también desde algunas izquierdas se condenó el ataque, tanto desde un plano ético como desde un plano estratégico. En el libro defiendes que cuando se pregunta tanto por Hamás y por el 7 de octubre son preguntas equivocadas. ¿Por qué?

 

Están equivocadas por la siguiente razón: Hamás forma parte de un movimiento de liberación nacional y no puede analizarse al margen del contexto en el que surge. No puede criticarse a una organización que defiende a un pueblo que está sitiado. Están cambiadas las tornas. ¿Cuál es la historia? Tenemos que empezar a entender el contexto. Hamás está dentro de un pueblo, representa a un pueblo ocupado, colonizado y sitiado en la Franja de Gaza desde hace más de 17 años. Hamás representa el sentir de una población y aspira a la libertad. Y la historia no empezó el 7 de octubre. Yo...fíjate, la primera cosa que intenté averiguar es la edad de los que componían la operación del 7O. No superaban los 20 y los 30 años, que es la edad media de la población palestina. ¿Qué significa tener 25 años en la Franja de Gaza? De sus 25 años han estado sitiados 17 años. Y cuando digo sitiado es que no tienes ninguna posibilidad de salir, de moverte, de comprar. Con escasos recursos en los hospitales, en la escuela. En ese tiempo fueron atacados cinco veces. Seguramente ha muerto un hijo, un padre, una madre, un vecino, un familiar. Le han destruido su casa. Y lo más importante, estos jóvenes son los nietos o los bisnietos de los que fueron expulsados de la Palestina en la que ahora viven los colonos, en la zona fronteriza con la Franja de Gaza. Esta es la historia de este pueblo. Entonces, la pregunta que surge es hasta qué punto puede analizarse la respuesta de Hamás sin tener en cuenta estas condiciones. Mejor dicho, ¿se puede condenar a una organización por defender a un pueblo sitiado y ocupado?.

Esto que cuentas, y que recoges en el libro, recuerda también a lo que ya hace más de  60 años escribió Franz Fanon sobre la colonización de Argelia. Cambias 'franceses' por 'israelíes' y 'argelinos' por 'palestinos' y mantiene la vigencia. No hemos avanzado mucho, ¿no?

 

Es que la historia de los colonialismos presenta patrones comunes. Todos se basan en la opresión. Pero aquí hay una diferencia. Israel es un colonialismo de asentamiento y su lógica es la eliminación de los nativos. La diferencia entre un colonialismo clásico y un colonialismo de asentamiento radica en su relación con la población local. El colonialismo clásico dice a la población “quédate aquí, trabaja para mí”. Va a ser explotada por él, como mano de obra o como mercado. En cambio, el colonialismo de asentamiento persigue el control total del territorio sin la población originaria, y su lógica es la expulsión. Y observa que después del 7 de octubre, una de las primeras medidas del gobierno israelí fue intentar, por medio de la violencia, que la población palestina saliera de Gaza. Eso refleja la doctrina de este conflicto.

Hablas mucho de ese reemplazo poblacional. Sin embargo, se ha apuntado desde hace décadas al interés de Israel en tener millones de palestinos trabajando en condiciones, digamos, baratas para sostener y fomentar esa economía israelí. ¿Qué pesa más en el proyecto israelí, esa necesidad de un ejército de reserva laboral o su expulsión? En el libro defiendes que Israel con este genocidio está cumpliendo su objetivo de un traslado ''voluntario'.

 

Israel va a intentar ese traslado toda la vida, ha intentado impulsar desplazamientos de población de forma continuada. Hoy el foco está en Gaza, pero ayer estuvo en Jerusalén y antes de ayer en Hebrón. Esto es un proyecto a largo plazo que responde a prioridades cambiantes. Muchos analistas lo interpretan como un proyecto de colonialismo de asentamiento no concluido. Y la interpretación sionista de ese proyecto sostiene que el objetivo último no es la integración de la población palestina, sino el control del territorio, lo que explicaría muchas de las tensiones y políticas observadas a lo largo del conflicto. Hemos visto cómo la expansión territorial israelí se ha producido de manera gradual, a través de dinámicas que afectan al control de la tierra, la vivienda y los recursos. Es decir, desde 1947 Israel ha ido ganando terreno poco a poco: un metro, un árbol, un terreno, una casa... La geografía israelí se ha triplicado desde de su nacimiento. Su objetivo sería una Palestina sin población palestina; ese es su proyecto. En ese marco, ningún palestino estaría completamente a salvo: quien hoy no se percibe como víctima directa debe ser consciente que es una víctima diferida o pospuesta. ¿Qué necesidad tiene Israel de los palestinos? Los utiliza como mano de obra en condiciones precarias, pero nunca fue un elemento central de su proyecto colonizador. Los puede sustituir mañana.

Tienen el ejemplo en Abu Dabi con paquistaníes o bangladesíes.

 

Pues mira, ellos lo van a utilizar el día de mañana. La diferencia entre ambos casos radica en la naturaleza del Estado. Mientras que los países del Golfo se caracterizan por una escasez de mano de obra local combinada con un fuerte crecimiento y riqueza económica, el objetivo de Israel no sería tanto la coexistencia con la población nativa como su sustitución progresiva por colonos. Ya  lo hicieron en los años 90, tras la caída de la Unión Soviética, cuando un millón de personas emigraron desde la URSS a Israel. Llegaron a representar el 18% de la población del país. Es como si toda Grecia coge hoy sus maletas y se marcha a Francia. Israel es el único estado con una tasa de natalidad muy baja pero con un crecimiento demográfico y geográfico; y es a costa de vaciar el territorio de palestinos. La mejor expresión de este proceso la dio el político y académico palestino, Fayez al-Sayegh, que  lo comparó con el latido cardíaco, que bombea sangre hacia afuera y hacia dentro. Bombea colonos para adentro y expulsa palestinos para afuera. Es una ecuación. Este es un proyecto a largo plazo y a los palestinos corresponde seguir defendiendo mantenernos ahí.

Antes te preguntaba por Hamás, de quien se habla mucho, y se ha hablado muy poco de la Autoridad Nacional Palestina en estos dos años y medio. ¿Cuál ha sido, en tu opinión, el papel que ha jugado en este tiempo de genocidio?

 

Bueno, en general la ANP está muy desprestigiada de cara a la opinión pública palestina. Porque ha adoptado una estrategia que defiende que sólo a través del diálogo y la cooperación con Israel es posible llegar a nuestra meta, alcanzar los objetivos nacionales. Y aunque en un primer momento podía ser una idea aceptable y contó con cierto respaldo, a juzgar por los hechos, los resultados de los Acuerdos de Oslo han sido nefastos. Desde 1993 hemos perdido más terreno y hay mayor colonización en el territorio palestino. Cuando empezó el proceso de paz había 250.000 colonos, ahora se habla de 750.000. Además, la ANP no tiene ninguna autoridad sobre la población palestina y ahora mismo el gobierno israelí ni siquiera quiere dialogar con ella porque no la considera un interlocutor válido. Yo creo que también ha tenido que ver con las dos tendencias que surgieron dentro del seno palestino, entre unos que creen firmemente que la única opción es la diplomacia y otros que creen que la única opción es la lucha armada. Una lucha armada sin opción política es nefasta y una opción diplomática sin estar respaldada con elementos de resistencia también es una política equivocada.

Última pregunta. Tocas varios temas en el libro respecto a elementos claves que explican la ocupación israelí. Quería detenerme en uno: el capital como uno de los motores principales de esa ocupación. Mencionas en esa línea el informe Albanese. El problema es que la guerra, el genocidio, es rentable para Israel y para otros gobiernos y empresas.

 

Es que Israel está convirtiendo Palestina en el laboratorio de su industria militar. En 1967 Israel no ocupó territorio palestino desde una óptica económica, sino desde una óptica ideológica y de colonialismo. Ahora sí que hay también un interés económico, porque es rentable tener ese territorio palestino como mercado y como mano de obra y, también, como laboratorio armamentístico. Entonces sí que hay un capital que juega un papel a favor de mantener la ocupación israelí. En 2024 se registró un aumento del 54% en las exportaciones de armamento israelí, una cifra récord en medio de un genocidio. De hecho es el estado con mayor exportación, en proporción con su tamaño, de venta de armas.

Los territorios palestinos han funcionado, de facto, como un espacio donde se prueban y perfeccionan tecnologías y tácticas militares en condiciones reales, lo que suscita un intenso debate ético y político a nivel global. En este contexto, se observa una creciente valorización del poder militar en la era contemporánea, donde el uso de la fuerza no siempre genera rechazo en los círculos de poder, sino que en ocasiones despierta admiración o respeto. Los acontecimientos recientes en Gaza han puesto de manifiesto cómo la capacidad destructiva para arrasar los hospitales y liquidar familias enteras y hambrientas parece seducir a muchos países y es para ellos un indicador de eficacia estratégica más que motivo de condena. En la escena internacional, la guerra ha dejado de percibirse, en muchos casos, como un fracaso de la política para convertirse -especialmente en el caso de Israel- en una herramienta central de gestión de sus relaciones con el entorno regional. 

Resulta llamativo que, pese a haber alcanzado altos niveles de desarrollo económico y tecnológico, el Estado israelí no haya logrado consolidar una vía estable de convivencia pacífica con sus vecinos. 



domingo, 10 de mayo de 2026

La Coalición de la Flotilla de la Libertad celebra la puesta en libertad de Thiago Ávila y Saif Abukeshek

 


La Coalición de la Flotilla de la Libertad celebra la puesta en libertad de Thiago Ávila y Saif Abukeshek

La Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC) celebra la puesta en libertad de Thiago Ávila y Saif Abukeshek, que fueron secuestrados ilegalmente por las fuerzas israelíes a bordo de embarcaciones civiles de la flotilla en aguas internacionales y retenidos en condiciones punitivas durante más de una semana.

Su liberación supone una victoria frente a los intentos de Israel de criminalizar el movimiento de la flotilla y tachar de «terrorismo» la solidaridad internacional con Palestina. Si Israel tuviera alguna prueba que respaldara sus escandalosas acusaciones de que la flotilla estaba afiliada a Hamás o participaba en actividades ilegales, Thiago y Saif no serían liberados sin cargos. Su liberación pone aún más al descubierto lo que son estas acusaciones: propaganda con motivaciones políticas destinada a justificar la violencia contra los participantes civiles de la flotilla y a reprimir la creciente resistencia mundial al genocidio y a la violencia colonialista de los colonos israelíes.

Durante meses, Israel y sus aliados han intentado presentar a la flotilla como una amenaza para la seguridad con el fin de preparar a la opinión pública para el posible uso de la fuerza letal contra civiles desarmados en el mar. Los acontecimientos de hoy son una prueba más de que Israel carece por completo de justificación jurídica o fáctica para atacar a la flotilla o emplear la violencia contra quienes participan en ella.

Sin embargo, su liberación pone de relieve una dolorosa realidad: Thiago y Saif contaban con gobiernos, canales diplomáticos y visibilidad internacional que abogaban por ellos. Millones de palestinos que viven bajo la brutal ocupación israelí no cuentan con esa protección política. Más de 10000 palestinos siguen encarcelados en mazmorras y campos de tortura israelíes, sometidos al hambre, los abusos, el aislamiento, la negligencia médica, las agresiones sexuales y otros tratos crueles y degradantes, sin intervención internacional ni rendición de cuentas. De éstos alrededor de 300 son menores.

El movimiento de las flotillas seguirá adelante. Las amenazas, los ataques y las acciones ilegales de Israel contra la población civil no detendrán los esfuerzos internacionales por cuestionar el bloqueo ilegal de Gaza y hacer frente a la impunidad que ha permitido el genocidio, el apartheid y décadas de despojo del pueblo palestino. La Flotilla de la Libertad seguimos comprometida a actuar en solidaridad con el pueblo palestino y a apoyar la lucha más amplia por la libertad, la justicia y la rendición de cuentas liderada por la propia población palestina.

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«Esta edición está tocada por la tragedia, llevamos a las espaldas un genocidio y varias guerras. El campo cultural no puede permanecer ajeno», afirma el comisario de la exposición de nuestro país


MOHAMED SAFA PRESENTA EN ZARAGOZA SU LIBRO "Gaza,un genocidio televisado"

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