martes, 15 de septiembre de 2026

La Comisión Europea dice que el comercio con los asentamientos es legal y no lo sanciona


Iman Hamayel, mujer palestina a la que han quitado sus tierras, señala el asentamiento de Psagot, donde sus tierras fueron convertidas en viñedos. Crédito: Ahmad Al-Bazz. Foto proveniente de El Salto
La Comisión Europea dice que el comercio con los asentamientos es legal y no lo sanciona a pesar de ser bienes receptados
Respuesta a la pregunta E- 001997/2026, Si los asentamientos son ilegales, su comercio debiera ser ilegal. No es una cuestión simplemente de tener aranceles diferenciados del eurodiputado del grupo Socialistas & Democratas (S&D), Nacho Sánchez Amor, la Comisión Europea, a través de su Comisario Šefčovič dice lo siguiente:
"Las resoluciones de las Naciones Unidas relativas al estatuto del Territorio Palestino Ocupado (TPO) y la opinión consultiva[1] de la Corte Internacional de Justicia exigen que la presencia ilegal de Israel en el TPO no se reconozca como legal, que no se preste ayuda o asistencia para mantener esta situación y la abstención de celebrar acuerdos económicos o comerciales con Israel en relación con el TPO que puedan afianzar su presencia ilegal en el territorio. Por lo tanto, el comercio con los asentamientos no es, como tal, ilegal con arreglo al Derecho internacional.
Los bienes importados de los asentamientos ilegales están sujetos al tipo arancelario de nación más favorecida de la UE, que se aplica por defecto a todas las importaciones en la UE de bienes que no pueden optar a un trato preferencial.
Como se explica en la respuesta a la pregunta parlamentaria escrita E-001713/2024[2], la Unión mantiene desde hace tiempo una posición de no reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los territorios ocupados por Israel desde 1967 y considera ilegales los asentamientos israelíes en el TPO. Las posiciones y políticas de la UE en materia de no reconocimiento y no asistencia se ajustan plenamente a las obligaciones derivadas del Derecho internacional.
El 17 de septiembre de 2025, la Comisión propuso una suspensión parcial del Acuerdo de Asociación UE-Israel[3] en lo que respecta a determinadas cuestiones comerciales, tras una revisión del cumplimiento por parte de Israel del artículo 2 del Acuerdo, en la que se encontraron indicios de que las medidas adoptadas por el Gobierno israelí representarían una violación de elementos esenciales relacionados con el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos.
El 13 de julio de 2026, los Estados miembros debatieron opciones para nuevas medidas relacionadas con el comercio en lo que respecta a los productos originarios de los asentamientos, según presentó la Comisión, de conformidad con las conclusiones del Consejo Europeo de junio de 2026.
Respuesta a las preguntas E-001663 sobre control aduanero a los productos de los asentamientos en Territorios Ocupados
Cecilia Strada (S&D), Ana Miranda Paz (Verts/ALE), Mélissa Camara (Verts/ALE), Mounir Satouri (Verts/ALE), Sandro Ruotolo (S&D), Per Clausen (The Left), Matjaž Nemec (S&D), Villy Søvndal (Verts/ALE), Rasmus Nordqvist (Verts/ALE), Kira Marie Peter-Hansen (Verts/ALE), Catarina Vieira (Verts/ALE), Evin Incir (S&D), Maria Ohisalo (Verts/ALE), Brando Benifei (S&D), João Oliveira (The Left), Thomas Bajada (S&D), Thijs Reuten (S&D), Ville Niinistö (Verts/ALE), Fidias Panayiotou (NI), Benedetta Scuderi (Verts/ALE), Daniel Attard (S&D), Abir Al-Sahlani (Renew), Hilde Vautmans (Renew), Saskia Bricmont (Verts/ALE), Elio Di Rupo (S&D), Damien Carême (The Left), Mohammed Chahim (S&D), Marco Tarquinio (S&D), Vicent Marzà Ibáñez (Verts/ALE), Georgia Tramacere (S&D), Rudi Kennes (The Left), Hana Jalloul Muro (S&D), Mimmo Lucano (The Left), Giorgio Gori (S&D), Leoluca Orlando (Verts/ALE), Nikos Pappas (The Left), Cristina Guarda (Verts/ALE), Kateřina Konečná (NI), Robert Biedroń (S&D), Annalisa Corrado (S&D), Yvan Verougstraete (Renew), Ondřej Dostál (NI), Pernando Barrena Arza (The Left), Bruno Gonçalves (S&D), Kathleen Funchion (The Left), Lynn Boylan (The Left), Diana Riba i Giner (Verts/ALE), Alessandro Zan (S&D), Maria Zacharia (NI), Leire Pajín (S&D), Lucia Yar (Renew), Chloé Ridel (S&D), Arash Saeidi (The Left), César Luena (S&D), Rosa Serrano Sierra (S&D), Vladimir Prebilič (Verts/ALE), Kim Van Sparrentak (Verts/ALE), Rima Hassan (The Left), Tineke Strik (Verts/ALE), Barry Andrews (Renew), Majdouline Sbai (Verts/ALE), Marta Temido (S&D), Isabel Serra Sánchez (The Left), Marc Botenga (The Left), Estrella Galán (The Left), Christophe Clergeau (S&D), Branislav Ondruš (NI), Nacho Sánchez Amor (S&D), Manon Aubry (The Left), Hanna Gedin (The Left), Jan-Peter Warnke (NI), Irene Montero (The Left)

De conformidad con el Reglamento (UE) n.º 1169/2011[1], la información alimentaria facilitada debe proporcionar una base para que los consumidores finales tomen decisiones con conocimiento de causa y hagan un uso seguro de los alimentos, también con respecto a consideraciones sociales y éticas.
De conformidad con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el asunto C-363/18, la Comisión debe garantizar el derecho de los consumidores de la Unión a ser informados adecuadamente cuando se importen productos de asentamientos israelíes ubicados en los territorios palestinos ocupados. Además, si se etiquetara incorrectamente un producto procedente de un asentamiento israelí ubicado en los territorios palestinos ocupados, se le concedería ilegalmente el trato arancelario preferencial establecido en el Acuerdo de Asociación UE-Israel.
A la luz de todo lo anterior,
  • 1.
    ¿Cuáles son las prácticas aduaneras cuando las mercancías procedentes de asentamientos se presentan para su despacho a libre práctica sin un etiquetado adecuado, o cuando existe la sospecha de que el etiquetado es engañoso?
  • 2.
    ¿Disponen las autoridades aduaneras de los Estados miembros de la Unión de herramientas para comunicar, en sus notificaciones diarias a la Comisión sobre los productos despachados a libre práctica, que algunos de ellos proceden de asentamientos israelíes ubicados en los territorios palestinos ocupados?
  • 3.
    ¿Provocarían la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel prácticas deliberadas de etiquetado incorrecto y el consiguiente acceso fraudulento al trato arancelario preferencial?
  • RESPUESTA. La Comisión dice que hay control, pero hay estudios, como el de Global Echo, que dicen lo contrario.
    Respuesta del Sr. Šefčovič en nombre de la Comisión Europea.16.7.2026
    1. Para determinar si las mercancías tienen derecho a un trato preferencial en virtud del Acuerdo de Asociación UE-Israel, las autoridades aduaneras aplican las normas contenidas en el Protocolo sobre el origen que figuran en dicho Acuerdo y en el «Acuerdo técnico» adoptado en 2005. El funcionamiento de este régimen se ha explicado en respuestas anteriores de la Comisión[1] y se basa en la información contenida en las pruebas de origen preferencial y no en la que figura en las etiquetas de los productos.
    El Reglamento (CE) n.o 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor establece determinadas normas sobre la indicación del origen de los productos alimenticios y hace obligatoria tal indicación para determinados productos y determinados casos en los que la no indicación del origen sería engañosa. Cuando se facilite la indicación, esta deberá ser exacta. Por regla general, las indicaciones de origen en las etiquetas incumben a los «explotadores de empresas alimentarias», que están sujetos al control de las autoridades alimentarias.
    Cuando se trate de sectores o productos sobre los que se hayan establecido normas de comercialización en virtud del Reglamento (CE) n.o 1308/2013 por el que se establece la organización común de mercados, los productos que no cumplan esas normas no podrán comercializarse en la UE y deberán ser conformes antes de su comercialización. Cuando los controles de conformidad detecten posibles prácticas fraudulentas o engañosas en relación con las normas de comercialización, las autoridades competentes adoptarán medidas adecuadas con arreglo al Reglamento sobre controles oficiales[2] e intercambiarán notificaciones de fraude de conformidad con el Reglamento de Ejecución (UE) 2019/1715[3].
    2. No, el sistema de vigilancia aduanera[4] no puede utilizarse a tal efecto.
    3. Por las razones explicadas en la respuesta a la pregunta 1, el mero hecho de que los alimentos originarios de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados estén etiquetados erróneamente como originarios de Israel, cuando se presentan a los consumidores de la UE, no implica necesariamente que los alimentos en cuestión hayan recibido un trato preferencial en el momento de su importación.

    [1] Véase, por ejemplo, la respuesta a la pregunta escrita E-000112/2026.
    [2] Reglamento (UE) 2017/625 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de marzo de 2017, relativo a los controles y otras actividades oficiales realizados para garantizar la aplicación de la legislación sobre alimentos y piensos, y de las normas sobre salud y bienestar de los animales, sanidad vegetal y productos fitosanitarios, y por el que se modifican los Reglamentos (CE) n.o 999/2001, (CE) n.o 396/2005, (CE) n.o 1069/2009, (CE) n.o 1107/2009, (UE) n.o 1151/2012, (UE) n.o 652/2014, (UE) 2016/429 y (UE) 2016/2031 del Parlamento Europeo y del Consejo, los Reglamentos (CE) n.o 1/2005 y (CE) n.o 1099/2009 del Consejo, y las Directivas 98/58/CE, 1999/74/CE, 2007/43/CE, 2008/119/CE y 2008/120/CE del Consejo, y por el que se derogan los Reglamentos (CE) n.o 854/2004 y (CE) n.o 882/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, las Directivas 89/608/CEE, 89/662/CEE, 90/425/CEE, 91/496/CEE, 96/23/CE, 96/93/CE y 97/78/CE del Consejo y la Decisión 92/438/CEE del Consejo (Reglamento sobre controles oficiales) (DO L 95 de 7.4.2017, p. 1), http://data.europa.eu/eli/reg/2017/625/oj .[3] Reglamento de Ejecución (UE) 2019/1715 de la Comisión, de 30 de septiembre de 2019, por el que se establecen las normas para el funcionamiento del sistema de gestión de la información sobre los controles oficiales y sus componentes (DO L 261 de 14.10.2019, p. 37), http://data.europa.eu/eli/reg_impl/2019/1715/oj .

Pregunta parlamentaria registro 0121183 ¿Qué acciones tomará el Gobierno para evitar las importaciones provenientes de Asentamientos ilegales en territorios Palestinos ocupados?

 




Pregunta parlamentaria registro 0121183
¿Qué acciones tomará el Gobierno para evitar las importaciones provenientes de
Asentamientos ilegales en territorios Palestinos ocupados?

Al amparo de lo establecido en el artículo 185 y siguientes del Reglamento del Congreso,
los miembros de la cámara que suscriben formulan las siguientes preguntas al Gobierno
para su respuesta por escrito.

Una exhaustiva investigación realizada por el centro de litigación Global Global Echo, ha sacado
a la luz un complejo sistema mediante el cual productos alimentarios procedentes de
asentamientos israelíes ilegales entran en los mercados europeos. El estudio analizó
30.000 documentos de exportación correspondientes a más de 6.800 envíos alimentarios
realizados entre 2017 y 2026, contrastados con datos gubernamentales israelíes y
europeos sobre agricultura y comercio.

El informe 'Importing Occupation' detalla cómo productos de asentamientos israelíes son
introducidos en países europeos etiquetados como 'Producto de Israel', beneficiándose del
régimen fiscal preferencial que Europa concede a los productos israelíes, "lo que socava
la legislación de la Unión Europea y de Reino Unido".

En 2025' cerca del 80% de las exportaciones israelíes de frutas y hortalizas, medidas por
volumen, tuvieron como destino Europa y el 65,4% de ellas se exportaron a la Unión
Europea. El 12% de los envíos procedentes de asentamientos israelíes analizados por
Global Echo y destinados a la UE llegaron a través de España hasta septiembre de 2025.

Ciento sesenta de esos envíos llegaron a España y ciento veinte de ellos contenían
productos procedentes de asentamientos israelíes -en concreto, dátiles- por un valor
mínimo de 4.792.011 euros, lo que supone que el 75% de los envíos desde Israel a España
fueron de asentamientos.

Los envíos destinados a España incluyen como empresas exportadoras israelíes a
Hadiklaim, Tomer Packing, y Tamar Tov.Tanto Tomer Packing como Tamar Tov están
vinculadas a Hadiklaim, el mayor exportador israelí de dátiles.

Los asentamientos israelíes en los territorios ocupados palestinos y en los Altos del Golán
sirios son ilegales en base al derecho internacional, que designa categoría de crimen de
guerra a "la transferencia de población del Estado ocupante al territorio ocupado".

El Gobierno de España, en respuesta escrita con fecha 09 de abril de2026 a una Pregunta
Escrita de este Grupo Parlamentario, afirmaba que "Además, a la luz de los
acontecimientos en Cisjordania, el Gobierno de España exigió -junto a otros Estados
Miembros- que la Comisión revise el cumplimiento por parte de la Unión de la Opinión
Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de julio 2024, en lo que concierne la
diferenciación de productos provenientes de los asentamientos para evitar contribuir a
perpetuar la ocupación ilegal israelí.

Finalmente, estas posiciones de España se vieron recogidas en las últimas conclusiones
del Consejo Europeo del pasado 19 de marzo, llamando al Gobierno de Israel a cumplir
con sus obligaciones de derecho internacional y condenando la creciente y continuada
violencia de los colonos extremistas."

¿Cómo valora el Gobierno las investigaciones destapadas por el centro de litigación
'Global Echo'?
¿Qué acciones tomará el Gobierno para evitar las importaciones provenientes de
Asentamientos ilegales en territorios Palestinos ocupados?
¿Continuará el Gobierno exigiendo en el seno de la Unión Europea la revisión del
cumplimiento de la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de julio
2024 en lo relativo a productos provenientes de los asentamientos?
¿Qué acciones adicionales llevará a cabo el Gobierno para evitar contribuir a
perpetuar la ocupación ilegal israelí en Palestina?

Palacio del Congreso,
26 de junio de2026
Enrique Santiago Romero
Portavoz IU / GP Plurinacional SUMAR
Juan Antonio Valero Morales
Diputado IU / GP Plurinacional SUMAR

BOICOT BDS



 

El proyecto de eliminación. B'tselem


 El proyecto de eliminación

B'tselem, septiembre de 2026

Desde que el actual gobierno israelí asumió el cargo a finales de 2022, y aún más desde octubre de 2023, Israel ha intensificado drásticamente su ataque a todos los aspectos de la vida palestina en Cisjordania. En cualquier momento, los palestinos pueden verse expuestos a la violencia por parte de soldados o milicias armadas de colonos, arrestados y encarcelados, sometidos a abusos y humillaciones, e incluso a veces asesinados.
El Elimination Project se basa en más de 2.000 testimonios que B'Tselem recopiló de palestinos desde octubre de 2023 y en más de tres décadas documentando los abusos de derechos humanos cometidos por el régimen del apartheid israelí en Cisjordania. El informe analiza la realidad actual no como una colección de incidentes aislados o daños específicos, sino como parte de un mecanismo integral de eliminación que trabaja para desmantelar las condiciones para la existencia palestina continuada en Cisjordania, profundizando al tiempo el control y la supremacía judía de manera irreversible. Un examen de la realidad actual en Cisjordania revela que el proyecto de eliminación se está implementando ahora de forma más abierta, directa y violenta que antes, y depende cada vez más de la cooperación entre las autoridades estatales oficiales y las milicias de colonos que operan en Cisjordania con el respaldo y respaldo estatal.
Resumen Ejecutivo en castellano:

lunes, 14 de septiembre de 2026

La prohibición británica del comercio de asentamientos es superficial. Para que funcione, debe sancionar a Israel. Jonathan Cook .iddleeasteye.net


 La prohibición británica del comercio de asentamientos es superficial. Para que funcione, debe sancionar a Israel.

middleeasteye.net, 11 de septiembre de 2026, 

Ed Miliband, ministro de Asuntos Exteriores británico, anunció esta semana
planes para prohibir el comercio y los servicios con los asentamientos judíos ilegales de Israel , en una medida que el gobierno ha presentado como un "reinicio integral" de las relaciones con Israel. 
Al Reino Unido se unieron otros 11 estados occidentales que anunciaron o propusieron sanciones similares: Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España y Suecia. 
Presumiblemente, esperan que parezca que están ganando fuerza gracias a su número, aumentando así la presión sobre Israel para que ponga fin a la ocupación y allane el camino para la creación de un Estado palestino
En realidad, cada uno espera que a la administración Trump y a Israel les resulte más difícil señalarlos como objetivo en la inevitable reacción contra estas medidas demasiado modestas. En rápida represalia, Israel tomó la medida sin precedentes de cerrar el consulado británico en Jerusalén Este, es decir, en territorio que ocupa en violación del derecho internacional
Pero la idea de que estas sanciones supongan un «reinicio» en las relaciones entre el Reino Unido e Israel parece más bien una ilusión. Poco antes del anuncio de Miliband, Bloomberg informó de que diplomáticos británicos habían estado asegurando en privado a Washington que la prohibición comercial de los asentamientos era «en gran medida simbólica». 
Según Alex Wickham , editor político para el Reino Unido de la agencia de noticias, las medidas del gobierno "no tendrían ningún impacto material en la relación general del Reino Unido con Israel en materia de comercio o seguridad". 
El comercio del Reino Unido con los asentamientos judíos de Israel representa una ínfima parte de su comercio total con Israel, que asciende a 6.000 millones de libras esterlinas (8.000 millones de dólares). Tras dos décadas de amenazas, en gran medida ineficaces, por parte de Europa para que se etiquetaran los productos de los asentamientos, Israel ideó hace tiempo maneras de ocultar la procedencia de dicho comercio. Simplemente reetiqueta los artículos procedentes de los asentamientos como «hechos en Israel». 
Por eso, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha sostenido durante mucho tiempo que prohibir el comercio con los asentamientos sería imposible de implementar. El "impacto material", según informan diplomáticos británicos a Washington, será prácticamente inexistente. 
Razonamiento deshonesto
Del mismo modo, los funcionarios del primer ministro británico, Andy Burnham, han restado importancia al asunto para los diputados laboristas. 
La noche anterior al discurso de Miliband, Newsnight informó que se les había comunicado a los diputados de base que el gobierno evitaría cuidadosamente cualquier eco de la antigua demanda palestina de boicot, desinversión y sanciones ( BDS ) contra Israel y los asentamientos.
Hace una década, Burnham describió el movimiento BDS —respaldado por destacados miembros de la sociedad civil palestina— como «malintencionado». Durante su discurso, Miliband también hizo hincapié en su oposición «total» al BDS. 
Pero hay algo fundamentalmente, y de forma evidente, deshonesto en este enfoque.
Su "acción decisiva" sobre el comercio de asentamientos es, en realidad, una tapadera para la continua "inacción decisiva" del gobierno ante los crímenes genocidas de Israel y la complicidad británica en ellos. 
Se le está diciendo al público británico que el Reino Unido debe tomar " medidas decisivas " en forma de sanciones contra los asentamientos en Cisjordania, mientras que Israel debe permanecer intacto. El gobierno justifica sus medidas, sumamente limitadas, argumentando que los asentamientos representan la principal amenaza para una solución de dos Estados. 
Pero ninguno de los dos argumentos tiene el más mínimo sentido. 
Al gobierno británico le preocupa especialmente la reciente decisión de Israel de impulsar un gran proyecto de asentamiento, en la zona E1 , en territorio palestino cercano a Jerusalén. Se considera que esto supone el golpe de gracia para la creación de un Estado palestino. 
Sin embargo, lo cierto es que Israel lleva décadas expandiendo sus asentamientos ilegales en Cisjordania, utilizando milicias armadas para expulsar a los palestinos de sus tierras. Esto no es nada nuevo. 
Si el Reino Unido realmente quisiera castigar a Israel por violar la ley, habría "restablecido" las relaciones en relación con el asunto aún más grave de que Israel haya arrasado Gaza y masacrado y mutilado a decenas de miles de niños en los últimos tres años. 
Resulta absurdo que el gobierno de Burnham se lamente públicamente por el daño que Israel está causando a las posibilidades de una solución de dos Estados al construir 1200 viviendas en el corazón de un futuro Estado palestino. Al fin y al cabo, Gran Bretaña acaba de pasar tres años ayudando a Israel a eliminar la mitad de ese posible Estado: la mitad que comprende Gaza.
La destrucción total del pequeño enclave por parte de Israel debería ser el argumento central para justificar un cambio de política, si Burnham realmente pretendiera castigar a Israel y acabar con la complicidad británica. En cambio, el genocidio israelí ha quedado relegado a un segundo plano, mientras que la atención se centra en la violencia histórica de los colonos.
Esto no es una “acción decisiva”. Esto es más bien una cortina de humo.
No hay un Israel "respetuoso de la ley".
Lo que resulta aún más preocupante es que el Reino Unido podría estar ayudando a Israel al reforzar una distinción ridícula entre los asentamientos "ilegales", por un lado, y un Israel supuestamente "respetuoso de la ley", por el otro. 
El efecto será sugerir, erróneamente, que los asentamientos son de alguna manera independientes de Israel. Pero es Israel quien establece los asentamientos en tierras palestinas robadas. Es Israel quien les proporciona infraestructura, desde carreteras y electricidad hasta escuelas y transporte público. 
Israel está incentivando a los judíos a mudarse a los asentamientos ilegales mediante subsidios para vivienda y otras ayudas. Israel está enviando soldados para proteger los asentamientos y reprimir cualquier oposición palestina. 
Y es Israel quien arma a las milicias de colonos para aterrorizar a los palestinos y expulsarlos de las tierras que Israel desea para una mayor colonización.
Es el Estado israelí, escudándose en su autoproclamada condición de "judío", el responsable de este proceso de limpieza étnica que se ha prolongado durante décadas y que está diseñado para erradicar cualquier posibilidad de que surja un Estado palestino. 
A pesar de las referencias de Miliband a la "conducta del gobierno israelí" —en alusión al gobierno de extrema derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu—, existe en Israel apoyo multipartidista a la expansión de los asentamientos y al bloqueo de la creación de un Estado palestino.
Yair Lapid, líder de la oposición israelí, considerado de centroizquierda en Israel, criticó duramente las sanciones del Reino Unido contra los asentamientos, calificándolas de "un impulso para Hamás y las organizaciones terroristas". 
Si Gran Bretaña quiere detener los asentamientos criminales, debe usar su poder no solo contra estos síntomas visibles de la ocupación, sino contra la causa fundamental: el Estado israelí. 
Un aliado del apartheid
Sin duda, el discurso de Miliband ante la Cámara de los Comunes tuvo aspectos positivos, sobre todo la decisión del gobierno de aceptar finalmente el fallo de 2024 de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que dictaminó que la ocupación israelí del Estado de Palestina es ilegal en sí misma, no solo los asentamientos.
El uso que hace del término "limpieza étnica" en referencia a Cisjordania —aunque, al parecer, no a Gaza— sienta un precedente que ya está animando a algunos periodistas destacados a pronunciarse en contra de la ocupación, aunque con mucho retraso. 
La inclusión por parte del gobierno de la financiación de la expansión de los asentamientos en el marco de sus medidas de servicios financieros le proporciona una herramienta potencial para sancionar a las empresas extranjeras y a los bancos israelíes que operan en el Reino Unido, en caso de que desee utilizarla.
Miliband describió con franqueza a los colonos que actualmente perpetran pogromos en comunidades palestinas de la Cisjordania ocupada como «terroristas». Este lenguaje suena audaz solo porque todos los gobiernos británicos anteriores han evitado nombrar una realidad arraigada. 
Pero Miliband restó importancia al hecho de que todos los gobiernos israelíes han respaldado a estos terroristas colonos. Para Miliband, fue una ficción conveniente sugerir, en cambio, que la violencia se debía en gran medida a que el gobierno de extrema derecha de Netanyahu hacía la vista gorda ante esta criminalidad. 
Otros aspectos del discurso de Miliband fueron aún más preocupantes. Declaró que su apoyo al Estado de Israel era "inquebrantable". 
Pero la CIJ, el tribunal supremo del mundo, también concluyó en 2024 que Israel había impuesto un sistema de apartheid al pueblo palestino durante más de medio siglo. ¿Cómo puede Gran Bretaña pretender adoptar una postura moral superior y llevar a cabo un «reinicio» en las relaciones, cuando expresa un «apoyo inquebrantable» a un Estado israelí que practica el apartheid? 
Miliband también declaró: “Nuestra controversia no es con el pueblo de Israel, con el que el Reino Unido mantiene lazos inquebrantables. Nuestra controversia es con la conducta de su gobierno”.
Pero, si seguimos teniendo "vínculos inquebrantables" con el pueblo de Israel, ¿cómo podemos presionar a esa sociedad, impregnada de la ideología supremacista judía del sionismo, para que deje de elegir gobiernos que, año tras año, década tras década, buscan la limpieza étnica de los palestinos de su patria histórica?
Encuesta tras encuesta demuestra que la población judía de Israel se opone abrumadoramente a la creación de un Estado palestino —el objetivo explícito de la nueva política de sanciones británica— y está a favor de la expulsión de los palestinos de todo su territorio. En medio del genocidio de Gaza, casi la mitad de los israelíes expresó su apoyo al exterminio de toda la población del enclave, incluidos los niños.
La culpabilidad no recae en unos pocos elementos deshonestos de los asentamientos, sino en la totalidad de una sociedad que ha optado por el apartheid, la limpieza étnica y, finalmente, el genocidio.
¿Cómo se habría puesto fin al apartheid en Sudáfrica si Gran Bretaña y otros estados occidentales hubieran preferido mantener "vínculos inquebrantables" con la población blanca, en lugar de imponer boicots y sanciones a toda la sociedad? 
El objetivo de Miliband es tratar a Israel como una entidad distinta de sus milicias de colonos y de los miembros más fanáticos del gobierno actual, figuras como el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich.
Pero se trata de una distinción sin importancia. Considera erróneamente que la violencia cruda, abierta y relativamente pequeña de los terroristas colonos es categóricamente más importante que la violencia controlada, encubierta, gradual y de mucha mayor envergadura ejercida contra los palestinos por todos los gobiernos a lo largo de la historia de Israel. 
La culpabilidad no recae en unos pocos elementos deshonestos de los asentamientos, sino en la totalidad de una sociedad que ha elegido el apartheid, la limpieza étnica y, finalmente, el genocidio como "soluciones" para silenciar la reivindicación del pueblo palestino nativo de soberanía sobre parte de su patria histórica. 
El elefante en la habitación
El elefante en la habitación, el que se supone que debemos ignorar, son los tres años de complicidad del Reino Unido en la destrucción de Gaza. 
El Partido Laborista ha quebrado su credibilidad en el asunto moral más importante de política exterior de nuestro tiempo al permitir que Gran Bretaña colabore activamente con las atrocidades israelíes. El nuevo primer ministro conoce este problema a la perfección. 
Poco antes de suceder a Keir Starmer, Burnham emitió una disculpa pública a través de las redes sociales en un intento por distanciarse de su predecesor. 


 Prohibir el comercio con los asentamientos israelíes ilegales es un comienzo, pero el Partido Laborista no debe detenerse ahí.
En un monólogo de tres minutos ante la cámara, ofreció un vago arrepentimiento por el “error” del Partido Laborista respecto a Gaza, sin especificar cómo. Señaló débilmente que “aparentemente se han cometido crímenes de guerra” y lamentó el sufrimiento “humanitario” de los palestinos en el enclave. 
Burnham también comprometió al Reino Unido a defender la visión de una solución de dos Estados , con un Estado palestino junto a un autoproclamado Estado judío. Pero Starmer le robó el protagonismo a Burnham al reconocer la condición de Estado palestino hace casi un año, aunque, como era de esperar, la declaración tuvo un efecto mínimo. 
Ese reconocimiento, también aclamado como trascendental, ha resultado ser completamente intrascendente. Tanto es así que, como señaló John Whitbeck, asesor legal de larga trayectoria de los negociadores palestinos, en un correo electrónico, Miliband hizo referencia repetidamente a la violencia de los colonos en los "territorios ocupados" en lugar de, como debería dictar la política oficial del Reino Unido, al "estado ocupado de Palestina".
Ante la inminente conferencia del Partido Laborista, Burnham necesitaba un as bajo la manga para demostrar su seriedad. Lo encontró en las sanciones comerciales a los asentamientos en la Cisjordania ocupada. Estas sanciones parecen castigar a Israel, pero tienen un impacto práctico mínimo.
Burnham estima que la fuerte reacción de Israel, la administración Trump y los numerosos defensores israelíes en el país recuperarán a los votantes de izquierda que Starmer alejó del Partido Laborista y los llevó a apoyar al Partido Verde de Zack Polanski. Estos votantes son esenciales para que Burnham y el Partido Laborista tengan alguna posibilidad de ganar las próximas elecciones generales. 
Pero, al mismo tiempo, la falta de contundencia de las sanciones impuestas por su gobierno busca evitar una represalia significativa por parte de Washington. Esto podría explicar la respuesta inesperadamente tibia del secretario de Estado, Marco Rubio, inmediatamente después del discurso de Miliband. 
Papel activo en el genocidio
Burnham sabe que necesita dar la impresión de estar haciendo algo. Y hay indicios de que el revuelo causado por las sanciones impuestas a su acuerdo extrajudicial podría llevar al público británico a creer que se han tomado medidas significativas. 
Una encuesta de opinión publicada esta semana muestra que casi la mitad de los británicos está a favor de prohibir el comercio de productos procedentes de los asentamientos, mientras que solo el 18 por ciento se opone. Sin embargo, lamentablemente, el discurso de Miliband dio la impresión de que prefería cambiar la retórica —y la imagen pública— en lugar del fondo de la política exterior británica hacia Israel. 
Miliband destacó el “trauma y sufrimiento más inimaginables” que padecen los palestinos en Gaza, como si hubieran sufrido un acto divino en lugar de una campaña de genocidio por parte de Israel. Reconoció sentir una “profunda vergüenza” por la inacción de la comunidad internacional, que ignoró el papel activo que Gran Bretaña desempeñó —y sigue desempeñando— en el genocidio de Gaza. 
Es posible que el Reino Unido prohíba próximamente a las tiendas británicas vender vino “israelí” procedente de viñedos cultivados en tierras palestinas robadas. Sin embargo, Gran Bretaña sigue proporcionando el comercio y los servicios que Israel necesita para seguir desmantelando el pequeño enclave de Gaza , donde unos dos millones de palestinos supervivientes viven confinados en menos de un tercio de sus ruinas. 
El Reino Unido sigue vendiendo armas a Israel, incluyendo componentes para sus aviones de combate F-35 y drones de ataque. Gran Bretaña continúa transfiriendo armamento estadounidense y alemán a través de una base de la Real Fuerza Aérea en Chipre, y realizando vuelos de vigilancia sobre Gaza y proporcionando información de inteligencia a Israel. 
El Reino Unido sigue guardando silencio mientras Washington libra una guerra contra la Corte Penal Internacional por intentar que Israel rinda cuentas por los crímenes de una ocupación que el gobierno de Burnham dice querer terminar. 
Gran Bretaña guarda un silencio similar sobre los continuos abusos que Estados Unidos comete contra la experta de las Naciones Unidas en los territorios ocupados, Francesca Albanese. 
En el ámbito nacional, el gobierno continúa ilegalizando a Palestine Action como organización terrorista , y arresta y encarcela a quienes protestan con demasiada vehemencia contra la complicidad británica en el genocidio. 
Por el contrario, ese mismo gobierno se niega a investigar las acciones de ciudadanos británicos —al menos 2000— que presuntamente participaron o colaboraron en el genocidio de Gaza. Estos ciudadanos siguen entrando y saliendo del Reino Unido con total libertad. 
Los grupos de presión israelíes en Gran Bretaña, vergonzosamente dispuestos a excusar los crímenes de Israel e incitar contra los palestinos, siguen atrayendo a políticos británicos, incluidos ministros del gobierno laborista, como miembros. 
Si Burnham hablara en serio sobre cambiar las relaciones de Gran Bretaña con Israel, todo esto tendría que abordarse, no ocultarse. Su supuesta "acción decisiva" sobre el comercio de asentamientos es, en realidad, una tapadera para la continua "inacción decisiva" del gobierno ante los crímenes genocidas de Israel y la complicidad británica en ellos. 
Subtexto aterrador
Pero no debe pasar desapercibido un último y escalofriante trasfondo del discurso de Miliband. 
En su desesperado intento por mantener viva la solución de dos Estados propuesta por Occidente, el gobierno de Burnham no solo ignora la realidad: el hecho de que no existe en Israel ningún socio, sea elegible o no, para implementar dicha visión. 
Burnham y Miliband insisten también en que, en el caso totalmente improbable de que se pueda crear un Estado palestino a partir de Israel, se debería exigir al pueblo palestino que haga las paces con un Estado racista, fuertemente militarizado e impenitente que recientemente ha cometido genocidio en Gaza.
Ninguno de los 11 estados que se unieron al Reino Unido esta semana para sancionar los asentamientos parece poder imaginar que los palestinos lleguen a vivir en algo más que un pequeño pseudoestado desmilitarizado y económicamente dependiente, sin posibilidad real de elegir a sus líderes ni control sobre sus fronteras y su economía. 
Del mismo modo, no hay indicios de que un Estado israelí vecino, con un territorio reducido, deba ser reformado ideológicamente, ni obligado a participar en ningún tipo de proceso de verdad y reconciliación, ni a afrontar sanciones hasta que reconozca su error.
Israel no es un monstruo de Frankenstein. Está haciendo exactamente lo que se creó para hacer: servir como implante colonial occidental, un estado fortaleza militarizado.
La ideología supremacista judía del sionismo, la lógica deshumanizadora de la mentalidad colonialista israelí y el fundamentalismo religioso de amplios sectores de la población israelí —todos ellos elementos cruciales para la racionalización del genocidio de Gaza— permanecerían sin ser cuestionados. 
Desde esta perspectiva, al parecer, los arraigados impulsos hacia el apartheid y el genocidio simplemente se desvanecerían, incluso mientras Occidente continúa complaciendo todos los caprichos de Israel. 
Esto no es una receta para la paz, ni siquiera una de esas imperfectas. Es exigir que el cordero palestino siga conviviendo con el lobo israelí. 
La verdad que el gobierno de Burnham se niega a aceptar, al igual que todos los gobiernos anteriores, es que la paz no llegará mágicamente con la creación de un Estado palestino. Un Estado palestino —o, más probablemente, un único Estado que abarque a palestinos y judíos israelíes— solo podrá surgir cuando Israel haya sido desmantelado como un Estado colonial de asentamiento fuertemente armado, como sucedió con la Sudáfrica del apartheid. 
La sociedad israelí deberá ser reeducada mediante un doloroso proceso de verdad y reconciliación , como ocurrió en la Sudáfrica del apartheid. Los israelíes tendrán que enfrentarse a la realidad de un siglo de atrocidades cometidas contra el pueblo palestino.
Gran Bretaña no contempla hacer nada de esto, porque desentrañar los crímenes de Israel y del movimiento sionista conduciría directamente a la puerta del número 10 de Downing Street y de otras potencias occidentales. 
Israel no es un monstruo de Frankenstein. Está haciendo exactamente lo que se le encomendó: servir como implante colonial occidental, un estado fortaleza militarizado, que proyecta su poder en el rico Oriente Medio. 
Israel no quiere ser menos, y, dejando a un lado la retórica, la clase dirigente británica no está dispuesta a hacer nada práctico para ponerle freno.
Jonathan Cook es autor de tres libros sobre el conflicto israelí-palestino y ganador del Premio Especial Martha Gellhorn de Periodismo. Su sitio web y blog se pueden encontrar en www.jonathan-cook.net.

La Comisión Europea dice que el comercio con los asentamientos es legal y no lo sanciona

Iman Hamayel, mujer palestina a la que han quitado sus tierras, señala el asentamiento de Psagot, donde sus tierras fueron convertidas en vi...