Mostrando entradas con la etiqueta Artículo opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículo opinión. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de agosto de 2026

Ceuta, espejo de una humanidad sin rumbo. Xabel Andrade


Ceuta, espejo de una humanidad sin rumbo

Xabel Andrade



Un grupo de migrantes hace cola para recibir ayuda de la oenegé Media Luna Blanca en Ceuta. Violeta Santos Moura | REUTERS

Cuando la inmigración se convierte en arma política y los migrantes dejan de ser personas.

3 de agosto de 2026. Un niño de unos doce años llora ante soldados españoles, está a pocos metros de la frontera y suplica que no lo devuelvan a Marruecos. Un teniente coronel detiene la repatriación cuando algunos vecinos advierten que es menor. El niño queda finalmente bajo custodia de la Guardia Civil.

¿Dónde ponemos la mirada? Porque la mirada depende del origen del enfoque. Desde un despacho parece una avalancha; desde una sede electoral, una oportunidad; desde una cancillería, un instrumento de presión; desde la orilla, una persona que se ahoga en el mar.

La batalla de los relatos

Entre el 30 de julio y los primeros días de agosto, unas 72.000 personas, según la última estimación del Ministerio del Interior, entraron en Ceuta desde Marruecos, en medio de desesperación social, relajación de los controles marroquíes y rumores difundidos por redes sociales que hicieron creer a miles de jóvenes que España había abierto la frontera. Se contabilizaron, al menos, 141 personas fallecidas. «141 personas muertas» es una tragedia humana; «141 nombres».

Una frontera, muchas miradas

Marruecos contempla Ceuta como territorio propio o cuando menos en disputa. España la mira como frontera exterior que debe defender y emergencia humanitaria que debe administrar.La Unión Europea ve una brecha en su perímetro y responde con barreras, retornos masivos, vigilancia severa y acuerdos con terceros países. Su primera pregunta suele ser: ¿Cómo impedir que entren?, en lugar de ¿Por qué arriesgan su vida para salir?

Una geopolítica sin seres humanos

Europa ha externalizado progresivamente sus fronteras. Paga, negocia o presiona a países de tránsito para que contengan a quienes intentan llegar. Las personas migrantes quedan convertidas en materia de negociación: cuerpos utilizados para obtener financiación o ventajas territoriales.

Esta política puede reducir temporalmente las llegadas, pero no elimina las causas: desempleo juvenil, desigualdad, guerras, persecuciones, crisis climática y ausencia de vías legales. La frontera necesita orden, identificación y seguridad; negar esto sería irresponsable. Pero el control debe respetar seguridad y derechos humanos.

¿Quién está mirando desde las víctimas?

Miran desde ellas las familias que buscan a sus desaparecidos; quienes se lanzan al agua para salvar vidas; los sanitarios que reciben cuerpos sin nombre; los vecinos que ofrecen comida. La pregunta fundamental es: ¿Qué habrían necesitado esas personas para no lanzarse al mar?

La verdadera emergencia

Ceuta necesita recursos inmediatos, protección de los menores, identificación digna de los fallecidos, información rigurosa contra los bulos y una distribución solidaria de la acogida. Ceuta NO necesita un vergonzante griterío entre administraciones y xenófobos. La crisis de Ceuta no empezó cuando miles de personas cruzaron la frontera. Empezó cuando aceptamos que unos seres humanos puedan ser utilizados como arma por los Estados, como munición por los partidos, como audiencia por las redes y como amenaza por sociedades asustadas. No son ellos quienes han puesto en crisis nuestra civilización, porque nuestra civilización ya está en crisis.

La mentira útil

La mayor mentira de nuestro tiempo consiste en presentar la inmigración como el gran problema de Europa cuando constituye una de las condiciones de su supervivencia. España envejece rápidamente. El Banco de España, la OCDE y la Comisión Europea coinciden en que la aportación de la inmigración resulta decisiva para sostener el crecimiento económico, el mercado laboral y, a medio plazo, el sistema público de pensiones. Necesitamos inmigrantes. Pero hablamos de ellos como si fueran un problema del que hubiera que defenderse. Ésa es la paradoja.

El negocio del miedo

En numerosos países europeos, la extrema derecha crece señalando al extranjero como responsable de la inseguridad y de la pérdida de identidad nacional. La inmigración se ha convertido en el espejo donde Occidente contempla sus propias incertidumbres y no le gusta lo que ve.

¿Qué proyecto de país queremos construir con ellos?

La integración empieza en la escuela, el trabajo, el barrio, el acceso a una vivienda digna y la igualdad de derechos y deberes. Una vieja pregunta en SalamancaFrancisco de Vitoria ya en el siglo XVI formuló una pregunta revolucionaria: ¿Poseen los extranjeros la misma dignidad que nosotros? Cinco siglos después seguimos discutiendo lo mismo. Quizá dentro de unos años, los historiadores no se pregunten cuántos inmigrantes llegaron a Ceuta, Melilla o Canarias.

Se pregunten cómo un continente envejecido, necesitado de millones de trabajadores y orgulloso de haber proclamado los derechos humanos, consiguió convencer a su ciudadanía de que quienes sostenían una parte creciente de su prosperidad fueron vistos al principio como una amenaza. Porque las civilizaciones no empiezan a morir cuando llegan demasiados extranjeros, empiezan a morir cuando dejan de confiar en sí mismas y necesitan fabricar enemigos para ocultar sus contradicciones. Que ningún futuro historiador tenga que decir: «Europa necesitaba inmigrantes para sostener su bienestar; pero prefirió buscar culpables para sostener sus votos». Y entonces comprenderemos que la gran crisis de Europa nunca fue la inmigración. Fue el miedo.


jueves, 16 de julio de 2026

El genocidio palestino: cuando la razón se duerme . Mohammed Safa, médico oftalmólogo y escritor palestino


 El genocidio palestino: cuando la razón se duerme

Mohammed Safa, médico oftalmólogo y escritor palestino

elcorreogallego.es, 13 de julio de 2026
Prácticas como el uso del hambre como instrumento de guerra, los ataques contra hospitales o la destrucción sistemática del entorno en el que habita una población dejan de presentarse como tragedias humanas para justificarse como supuestas necesidades estratégicas o de seguridad
El célebre grabado de Francisco de Goya, El sueño de la razón produce monstruos, encierra una advertencia que atraviesa los siglos: cuando la razón abdica, emergen la intolerancia, el fanatismo y la violencia. Los monstruos que aparecen en la obra no pertenecen al mundo de los muertos, sino al de los vivos; representan el resultado de las actitudes irracionales que, una y otra vez, han provocado los mayores sufrimientos de la historia humana.
Más de dos siglos después de su creación, la imagen conserva una inquietante actualidad. La relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, retoma una idea similar en su libro Cuando el mundo duerme, donde sostiene que la indiferencia internacional frente al sufrimiento humano crea las condiciones para la repetición de crímenes como el genocidio de Gaza.
La historia de la humanidad parece oscilar entre esas dos advertencias: el sueño de la razón y un mundo que duerme mientras contempla la masacre de un pueblo. Tanto la obra de Goya como el libro de Albanese constituyen una llamada a no abandonar la racionalidad, el derecho, la conciencia moral y al pensamiento crítico. De lo contrario, los monstruos del odio, deshumanización y de la intolerancia terminan imponiéndose sobre la condición humana.
Una mirada a la escena internacional hace especialmente vigente la reflexión del filósofo Walter Benjamin: "Lo catastrófico no consiste en que ocurra un hecho inesperado, sino en que las cosas continúen su curso sin que nadie parezca capaz de corregir el rumbo". La sensación de deterioro permanente parece haberse instalado como una constante de nuestro tiempo, hasta el punto de que lo excepcional corre el riesgo de convertirse en normalidad y la catástrofe en un horizonte cotidiano.
No es casual que las agujas del Doomsday Clock se sitúen hoy a tan solo 89 segundos de la medianoche, el instante simbólico que representa la autodestrucción de la humanidad. Desde la creación de este reloj en 1947 por el Bulletin of the Atomic Scientists, nunca antes la humanidad había estado tan cerca de ese umbral.
Su cálculo se fundamenta en riesgos como la amenaza nuclear, el cambio climático, los conflictos armados y el deterioro del orden internacional.
La realidad parece confirmar esos temores. Guerras abiertas, el genocidio en Gaza, la invasión rusa de Ucrania, la agresión de EEUU y Israel contra Irán, la guerra de Israel contra el Líbano la aceleración del cambio climático configuran un escenario profundamente inquietante. A ello habría que añadir un riesgo quizá menos visible cuando fue concebido el reloj simbólico: la creciente degradación ética y política de parte de las élites gobernantes.
Es cierto que las guerras han acompañado a la humanidad desde sus orígenes. Sin embargo, muchos conflictos contemporáneos parecen haber abandonado incluso la retórica —aunque fuera meramente formal— de la defensa de valores universales como la democracia, la libertad o los derechos humanos. Hoy escuchamos a Donald Trump expresarse con una franqueza poco habitual. Sus declaraciones sobre el petróleo de Venezuela y su interés por los recursos energéticos de Irán reflejan una lógica según la cual el control de las materias primas constituye un objetivo prioritario de la política internacional. La lucha por los recursos naturales vuelve así a ocupar un lugar central, recordándonos las viejas dinámicas del colonialismo y de la hegemonía imperial, donde la fuerza y el interés prevalecen sobre los principios del derecho internacional.
Esta lógica dista mucho de ser nueva, el escritor indio Amitav Ghosh explica en La maldición de la nuez moscada cómo el control de una simple especia desencadenó uno de los primeros genocidios coloniales de la modernidad. Cuando los neerlandeses descubrieron el extraordinario valor económico de la nuez moscada en las islas Banda, en Indonesia, exterminaron o expulsaron a buena parte de su población para monopolizar su comercio.
El genocidio de Gaza no es ajeno a este deterioro y colapso moral. Mientras una parte de la sociedad continúa sosteniendo una posición ética y jurídica de condena al genocidio, tanto al del pasado como al que se desarrolla actualmente en Gaza, emerge otro sector que no solo lo justifica, sino que llega a presentarlo como un resultado natural e incluso aceptable dentro del orden político que pretende construir..
Un vehículo destrozado junto a una montaña de escombros, en la Ciudad de Gaza.
Un vehículo destrozado junto a una montaña de escombros, en la Ciudad de Gaza. / SALAH HASHEM / ZUMA / EUROPA PRESS
En este contexto cobra especial relevancia el concepto de necropolítica, desarrollado por el filósofo camerunés Achille Mbembe. Según esta perspectiva, el poder se arroga la facultad de decidir quién puede vivir y quién debe morir, después de haber deshumanizado previamente a determinados grupos hasta convertirlos en vidas consideradas prescindibles o sacrificables.
Desde esa lógica, prácticas como el bloqueo de la ayuda humanitaria, la utilización del hambre como instrumento de guerra, los ataques contra hospitales, escuelas e infraestructuras civiles, o la destrucción sistemática del entorno en el que habita una población dejan de presentarse como tragedias humanas para justificarse como supuestas necesidades estratégicas o de seguridad.
La escritora chilena de origen palestino Lina Meruane ha definido lo que sucede en Gaza como un Omnicidio: un crimen cuyo objetivo no es únicamente el exterminio de un grupo humano, como ocurre en el genocidio, sino también la destrucción del espacio habitable y de las condiciones materiales que hacen posible la vida. La devastación del territorio, la eliminación de infraestructuras esenciales y la imposibilidad de garantizar la supervivencia de la población favorecen, en última instancia, su desplazamiento forzado y hacen posible el objetivo final de la limpieza étnica.
Por primera vez en la historia, además, asistimos a un genocidio televisado. Se desarrolla en directo ante millones de personas. Las imágenes de hospitales destruidos, escuelas bombardeadas, desplazamientos masivos y una crisis humanitaria de enormes dimensiones llegan diariamente a las pantallas de todo el mundo. Esta exposición permanente no solo documenta el sufrimiento de la población civil, sino que también interpela a la comunidad internacional y pone de manifiesto su responsabilidad frente a unos hechos que se producen a la vista de todos.
El último informe de la relatora especial de las Naciones Unidas sostiene que la dimensión internacional del genocidio en Gaza trasciende con creces a los actores directamente implicados. Según el informe, decenas de Estados habrían contribuido, de manera militar, económica, diplomática o política, al sostenimiento de las operaciones israelíes, lo que abre un debate sobre las responsabilidades compartidas y la complicidad internacional en la comisión de graves violaciones del derecho internacional.
A diferencia de otros genocidios históricos, ejecutados fundamentalmente por un único Estado o un número reducido de actores, el de Gaza se caracterizaría por la implicación activa o el respaldo continuado de un amplio conjunto de Estados que, pese al conocimiento público de los hechos, han mantenido distintas formas de apoyo. En este sentido, puede sostenerse que nos encontramos ante el primer genocidio colectivo: porque su continuidad habría sido posible gracias a una red internacional de apoyos, asistencias y omisiones que desborda la responsabilidad de un único perpetrador y proyecta la cuestión hacia una responsabilidad compartida de alcance global.
La gran enseñanza de Goya sigue plenamente vigente. Cuando la razón se adormece, cuando el derecho pierde fuerza frente a la lógica del poder y cuando la indiferencia sustituye a la conciencia moral, los monstruos reaparecen. La historia demuestra que nunca llegan de improviso: siempre encuentran el camino abierto por el silencio, la deshumanización y la renuncia colectiva a la razón.
*Mohamed Safa es oftalmólogo y escritor palestino. Su último libro es 'Gaza: un Genocidio televisado'.

lunes, 17 de octubre de 2022

Ucrania y Palestina, el doble rasero europeo .TERESA ARANGUREN Periodista


 Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, pronuncia un discurso durante la conferencia de Embajadores de la UE.- EUROPA PRESS

"Rusia será aniquilada si decide usar armamento nuclear en esta guerra", lo dijo Josep Borrell hace unos días; la frase está pidiendo una coletilla que hasta al más tonto se le ocurre: "Y nosotros también". Nosotros también seremos aniquilados si la advertencia--amenaza de Borrell llega a cumplirse. Cuando el jefe de la diplomacia europea, cuya tarea se supone que debe ser facilitar el diálogo y las soluciones negociadas, utiliza este lenguaje de matón de barrio, en este caso el barrio es Europa y quizás el mundo, hay razones para pensar que lo peor se está fraguando paso a paso sin que nadie, nadie de quienes tienen poder para hacerlo, lo evite ni quiera evitarlo. Así que ahí vamos, alegres y confiados, hacia la catástrofe de una tercera gran guerra europea que como las anteriores se llamará mundial.Leer más...

viernes, 12 de agosto de 2022

TIEMPOS DE GUERRA: DIARIO DE UNA ABUELA ASTURIANA. Manuel G. Fonseca

 

TIEMPOS DE GUERRA: DIARIO DE UNA ABUELA ASTURIANA

 Hace unos dias un amigo me enseñó el suplemento del año 2003 de uno de los diarios de mas tirada con este titular: “Tiempos de guerra. Diario de una abuela en Bagdad. Y de subtítulo “Teresa ha encontrado sentido a su vida en las bombardeadas calles de la capital iraquí. A sus 68  años esta profesora jubilada saca fuerzas de noche para detallar en su diario el horror de la guerra. En Asturias   la esperan siete hijos, ocho nietos y una biznieta”

La periodista continua con una frase expresiva de  MariaTeresa: No tengo miedo a la guerra porque tengo mi vida vivida. Ahora casi dos semanas  desde el inicio de los bombardeos con los que Estados Unidos y Gran Bretaña pretenden someter a la antigua Mesopotamia, el temor había desaparecido por completo de la mirada de esta brigadista española que formaba parte de un grupo de ocho compañeros que se sumaron a la resistencia iraquí para demostrar así la solidaridad de los españoles con una población castigada desde  hace años por Washington”.

Hasta aquí copio literalmente la introducción que hace el periódico El Mundo de el diario escrito por Teresa, donde describía el horror de la invasión y de los bombardeos continuados a los barrios y centro de la ciudad para producir terror al conjunto de la población. Copio a título de muestra el diario del 25 de marzo del 2003

“Amanece nublado y fresco. Sonido de aviones sobre el cielo de Bagdad, y la gente mirando hacia arriba. Salimos hacia Babilonia, como a unos 30 Kilómetros (...)Topamos con un gran atasco. Al bajarnos del autobús, vemos el entierro de las víctimas que un misil dejó en el barrio de Adimiya. Dos casas destrozadas. Seis personas muertas, una de ellas un niño. Zapatos entre los ladrillos, una máquina de coser hecha trizas, ropa, sangre, desolación. Fue a la una de la tarde. Hombres, mujeres y niños,todos llorando, caras serias. Nunca escondidos, todos en la calle, gritando indignados. Aparte de los seis muertos, 27 heridos y casas de alrededor afectadas y con todos los cristales rotos.

Visitamos el hospital Al Nouman, cercano a la zona siniestrada Una preciosa niña, de unos siete años, con grandes ojos negros, llena de gasas y con gotero, nos sonríe. Se llama Miel. Supongo que el resto de su vida se preguntará por qué. Todo el petroleo del mundo no es suficiente para pagar la vida de un ser humano”.

Teresa tiene ahora ochenta y ocho años, vive en Barcena de Quirós, con un cáncer terminal y ha solicitado la eutanasia. Una vez más hace de lo que resta de su vida una llamada publica, televisada,  por los derechos humanos, en este caso a una muerte digna, en su casa y rodeada de los suyos,

 

En Asturias formaba parte de un Comité de solidaridad con el mundo árabe. Fuimos en varias ocasiones a Irak  primero portando ayuda sanitaria contra el embargo que afectaba a la población mas debil, particularmente a los niños; luego fuimos como escudos humanos contra los bombardeos. Antes de la guerra  logramos salvar a mas de cien niños de una enfermedad cardiaca (tetralogía de falot), y de oftalmología, que fueron operados en hospitales de Madrid y de Asturias, porque  no podían ser atendidos en Irak por falta de productos sanitarios elementales (anestesia, gasas...) por el embargo internacional al que fue sometido el pueblo irakí.

A Teresa le tocó participar en el grupo justo cuando comenzaba la guerra. Los diarios que escribió, que son recogidos en el suplemento citado, son estremecedores, y reflejan lo terrible de esa guerra injusta, ilegal, que destrozo a la sociedad iraqui, y asentó como procedimiento la invasión y destrucción en escalada de los paises de la zona, Afganistan, Siria, Líbano, Libia, haciendo muy difícil recomponer unas relaciones internacionales basadas en los principios del derecho internacional y en las resoluciones de las Naciones Unidas.

Estos dias las informaciones sobre la invasión rusa de Ucrania me recordaban la invasión de Irak, en este caso por el trio de las Azores (recuérdese que asi se llamaba a la reunión de Bush, Blair y Aznar) que contraviniendo la opinión de la inmensa mayoría de los ciudadanos (recuérdense las enormes manifestaciones contra la guerra en los paises que gobernaban los del trio); falsificando las causas (recuérdese lo de “las armas de destrucción masiva,  que Irak no tenía) y con un rechazo por las Naciones Unidas mayor que el de la actual invasión de Ucrania.

Seguro que Teresa, y mucha gente mas que rechazan la invasión de Ucrania, son contrarios a que se vuelva a la guerra fria, templada, con riesgo de guerra total.entre dos bloques igualmente dirigidos por intereses de los grandes potentados del gas, petroleo, e producción de armas cada vez más inicuas.

Teresa, tu vida ha sido un estímulo para todos los activos por la paz y la justicia

 

 

 

 

«No dejéis de hablar de Gaza»: Bilbao recibe una nueva flotilla solidaria este sábado .Radio Popular - Herri Irratia | Bilbao

  «No dejéis de hablar de Gaza»: Bilbao recibe una nueva flotilla solidaria este sábado  Escucha todos los podcast de ‘EgunOn Magazine’ El m...