SE HA SOBREPASADO EL MILLÓN DE FIRMAS SOLICITANDO LA SUSPENSIÓN DEL ACUERDO UE-ISRAEL. Pero no nos detengamos ahí
jueves, 16 de abril de 2026
SE HA SOBREPASADO EL MILLÓN DE FIRMAS SOLICITANDO LA SUSPENSIÓN DEL ACUERDO UE-ISRAEL. Pero no nos detengamos ahí
SE HA SOBREPASADO EL MILLÓN DE FIRMAS SOLICITANDO LA SUSPENSIÓN DEL ACUERDO UE-ISRAEL. Pero no nos detengamos ahí
miércoles, 15 de abril de 2026
La búsqueda de soluciones frente a la empresa colonizadora CAF . Santiago González Vallejo, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe . Naiz.eus,
La búsqueda de soluciones frente a la empresa colonizadora CAF
El consejo de administración de CAF y sus accionistas de cabecera (Fundación BBK, Kutxabank, Cartera Social, Indumenta Pueri /Mayoral vestidos infantiles, Fundación Daniel Bravo Andreu e Instituto Vasco de Finanzas) persisten en seguir siendo una empresa colonizadora al servicio de la potencia ocupante israelí.
Los trabajadores de CAF, antiguos accionistas, como Norges Bank, la Autoridad Palestina, organizaciones palestinas –que intervinieron en su Junta de Accionistas por delegación–, movimientos sociales como BDZ, Amnistía Internacional y hasta la Administración española –que no la vasca– han insistido hasta la saciedad que CAF no debiera haber concursado, junto con la empresa israelí Shapir, en un proyecto de ampliación y gestión de una línea, y la construcción de otra de tren ligero, que abarcan territorio ocupado palestino. Esas líneas de tranvía (y otra en la que concursó, la Azul, pero sin lograr la adjudicación), planificadas por la potencia ocupante, Israel, sirven para ampliar la colonización israelí en territorio ocupado, consolidar las expropiaciones a los palestinos, la pérdida de sus hogares y propiedades, y los traslados de población de la potencia ocupante a territorio ocupado.
Antes del proyecto, la dirección de CAF sabía que sus acciones eran contrarias a la IV Convención de Ginebra y a resoluciones de las Naciones Unidas, incluyendo las emitidas por el Consejo de Seguridad, más los dictámenes de la Corte Internacional de Justicia. Se amparaban en la falta de sanciones a las empresas colonizadoras y argumentaban que todas las normas enunciadas afectaban a los Estados y no a los agentes que hacen posible la colonización y el apartheid israelí.
Vestían su hipocresía, cinismo y falsedad, mintiendo primero sobre dónde se realizaba su proyecto, «en la ciudad israelí de Jerusalén», consentido por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, obviando que, además de por Jerusalén Este, las líneas transcurrirían por los cerca de 70 km² de Cisjordania anexionados por Israel al Gran Jerusalén.
Esas falsedades han ido arropadas por informes ad hoc de «expertos», auditores y empresas especializadas en lavar atropellos empresariales. Ni siquiera ha sabido CAF explicar la elección de su socio, Shapir, que cuenta con canteras y participa en la construcción de asentamientos (ilegales) e infraestructuras militares en territorio ocupado. Empresa que ya entró en la Base de Datos de las Naciones Unidas como colonizadora, ¡antes de tender el primer raíl o proceder a la exportación de tranvías!
CAF ya forma parte de la Base de Datos de las Naciones Unidas por su actividad colonial. Algo que sus «expertos» y sus lobbies creían que no iba a pasar, con su reconstrucción de una «diligencia debida reforzada». En sus informes ya han pasado de decir «ciudad israelí» a declarar que su actividad (líneas, depósitos, gestión) transcurre «parcialmente en territorios objeto de controversia política», utilizando la terminología de la potencia ocupante. Se trata de una empresa que se autocalifica de «neutral y técnica», cuando sabe que Israel no reconoce la ocupación (todo es Israel, no existe, ni se reconoce Palestina) y que margina a cualquier operador privado que exprese la existencia de ocupación.
El consejo de administración de CAF, Arizkorreta, Marínez Ojinaga, Carmen Alló, etc., rechaza las implicaciones jurídicas y éticas vinculadas al proyecto de colonización que realiza y se lucra a las órdenes de las autoridades israelíes que son las que planifican, ordenan, apresan y matan a quién se oponga. Desde los juicios de Núremberg se rechaza la excusa de obediencia debida (a los contratos firmados). Desde los movimientos sociales hemos manifestado en público que, si CAF abandonase el proyecto e Israel, potencia ocupante y autoridad de la colonización, la demandara ante un tribunal de inversiones, estaríamos dispuestos a apoyarles, dado que la ampliación de la colonización choca con la legalidad internacional.
Mientras tanto, continúan la ampliación de las colonias israelíes y la expulsión de palestinos. El penúltimo ejemplo es la destrucción de los cuarteles de la Unrwa en Zalman Sharagi Street 21, Sheikh Jarrah, Jerusalén Este ampliado, para construir 1.440 viviendas, eliminando servicios y a funcionarios a la población palestina, ante la mirada «equilibrada» de los rectores de CAF en su «protección de los derechos humanos y la necesidad de ofrecer a la población [¿israelí?] una infraestructura para todas las comunidades [¿que Israel permita?] sin discriminación».
En la Guía de las Naciones Unidas de Diligencia Debida en Contextos Afectados por Conflictos se explicitan aspectos de sentido común: el ‘conflicto siempre generará consecuencias negativas para los derechos humanos; las actividades comerciales en un área afectada por un conflicto nunca serán "neutrales" y sin impacto. Incluso si una empresa no toma partido en el conflicto y se esfuerza por ser imparcial, sus actividades necesariamente influirán en la dinámica del conflicto [aumentando y profundizando la ocupación y la colonización]; una simple adquisición de tierras puede alimentar el conflicto cuando se basa en el despojo previo o el desalojo forzoso de las comunidades; las empresas deben respetar las normas del derecho internacional humanitario además de los derechos humanos acordados internacionalmente; las empresas deben identificar y evaluar no solo las consecuencias negativas reales o potenciales sobre los derechos humanos, sino también las consecuencias negativas reales o potenciales sobre los conflictos que la empresa puede causar o contribuir a través de sus propias… Y ofreciendo siempre como posibilidad el abandonar las actividades.
La permisividad social y política ante los atropellos israelíes, ya calificados de genocidio, ha ido cambiando por la acumulación de crímenes derivados de la propia soberbia sionista.
En España y otros países ya hay procedimientos judiciales contra empresas colonizadoras o que facilitan el genocidio, contra la entidad rectora del fútbol internacional, la FIFA, por ejemplo, por consentir (y apoyar) a equipos de colonos que legitiman la ocupación israelí. Por el contrario, hay gobiernos locales como el Ayuntamiento de Barcelona que disponen de mecanismos para excluir a empresas colonizadoras como CAF, algo pendiente en el resto de las administraciones, incluyendo a los gobiernos autonómicos y al gobierno español. Los movimientos sociales y algunos gobiernos coherentes, como sucedió durante los años de la Sudáfrica del apartheid, en muchas partes del mundo, vamos a seguir construyendo mecanismos, campañas y normas para señalar y sancionar a las empresas que incurren en actividades criminales.
martes, 14 de abril de 2026
El Gobierno no sabe, no contesta sobre sanciones a empresas españolas que facilitan la colonización israelí
Protesta de las personas solidarias con Palestina a las puertas del evento Rail Live, Zaragoza 2024. | Foto: Foro Palestina Libre
Condenan a prisión al ex director general de cementera francesa Lafarge por financiar a yihadistas en Siria París (Francia) (AFP) –
Condenan a prisión al ex director general de cementera francesa Lafarge por financiar a yihadistas en Siria
En una dura sentencia, la justicia impuso seis años de prisión, con encarcelación inmediata, para el exdirector ejecutivo Bruno Lafont y multas de casi 5,7 millones de euros (6,65 millones de dólares) para la empresa y cuatro exdirectivos.
En 2022, la empresa francesa ya fue condenada en Estados Unidos a pagar una multa de 778 millones de dólares, tras declararse culpable de conspirar para proporcionar apoyo material a organizaciones consideradas "terroristas" por Washington.
En su sentencia, el tribunal de París consideró que Lafarge pagó cerca de 5,6 millones de dólares en 2013 y 2014, a través de su filial Lafarge Cement Syria (LCS), a grupos e intermediarios yihadistas para mantener en actividad su planta de Jalabiya, en el norte de Siria.
Para preservar sus intereses económicos en una Siria que abandonaban el resto de multinacionales, la empresa realizó pagos a tres organizaciones yihadistas, entre ellas el Estado Islámico (EI), lo que les permitió "preparar atentados terroristas", en particular los de enero de 2015 en Francia, agrega.
"Esta forma de financiación de las organizaciones terroristas, y principalmente del Estado Islámico, ha sido fundamental para que la organización terrorista se hiciera con el control de los recursos naturales de Siria", subrayó la presidenta del tribunal, Isabelle Prévost-Desprez.
La empresa, absorbida más tarde por la suiza Holcin, estableció una "asociación comercial con el EI", afirmó la magistrada, que hace hincapié en la elevada cantidad abonada.
Durante el juicio celebrado entre noviembre y diciembre, la defensa trató de desmentir que su fábrica en Jalabiya permaneció activa por razones puramente financieras, en detrimento de la seguridad de su millar de empleados.
Fotografías de yihadistas conseguidas por la red de espías de
Lafarge. ©TV Press Productions
Juzgados en
Francia
Poco después, saltó el escándalo. Tras seis años de investigación, "la policía judicial estima
que la cementera pagó entre dos y siete millones de euros a los terroristas". Los periodistas
confirmaron las transacciones.
Varios directivos y socios de Lafarge están siendo juzgados en los tribunales franceses por
financiación del terrorismo. "El Ministerio de Asuntos Exteriores sabía de la economía de
extorsión y sabía que el Dáesh se valía de dicha economía", declara Herrault. El grupo
Lafarge lo admite, pero la Justicia, sorprendentemente, no desea escuchar al Estado ni a la
Inteligencia, denuncia esta investigación que ha desvelado secretos que algunos hubiesen
querido ocultar.
Una coalición de organizaciones de la sociedad civil presenta una denuncia contra el Consejo de Administración de CAF por su implicación en el Tren Ligero de Jerusalén
Una coalición de organizaciones de la sociedad
civil presenta una denuncia contra el Consejo de Administración de CAF por su
implicación en el Tren Ligero de Jerusalén
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La denuncia, registrada el 18 de febrero ante
la Fiscalía, se dirige contra el Consejo de Administración de CAF
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Las entidades impulsoras sostienen que la
implicación de la empresa es estructural en una infraestructura que conecta
asentamientos en Jerusalén Este ocupado con Jerusalén Oeste
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Las organizaciones denunciantes instan a la
Fiscalía a investigar la posible responsabilidad penal de la dirección de CAF
Madrid, 14 de abril de
2026. Una coalición de organizaciones de la sociedad
civil ha presentado una denuncia ante la Fiscalía contra el Consejo de
Administración de Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), así como
contra los directivos de seis filiales, por la implicación de la empresa en la
construcción, operación y mantenimiento del Tren Ligero de Jerusalén (JLR por
sus siglas en inglés).
La denuncia, registrada
el 18 de febrero de 2026, está impulsada por NOVACT, la Comunitat Palestina
de Catalunya, el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, ODESCA, Paz con
Dignidad y SUDS, representadas por el Centro Guernica 37.
Una implicación
estructural en el proyecto
Según el escrito
presentado ante la Fiscalía, la empresa vasca participa desde 2019 en el
desarrollo del proyecto con un papel que va mucho más allá de una colaboración
puntual: se encarga de ampliar la Línea Roja del JLR, construir la Línea Verde,
suministrar y renovar trenes y desplegar sistemas de señalización, energía y
comunicaciones.
Además, opera y mantiene
ambas líneas a través de una empresa conjunta en la que posee el 50% de participación,
con contratos de entre 15 y 25 años.
CAF,
en consorcio con la empresa israelí Shapir, ha desempeñado un papel central en
el desarrollo y la operación del Tren Ligero de Jerusalén, proporcionando
servicios clave sin los cuales el proyecto no habría alcanzado su estado actual.
La participación de CAF es estructural e indispensable para el funcionamiento y
la expansión del sistema de tranvía, no solo por su alcance técnico. La
denuncia sostiene que la infraestructura conecta los asentamientos israelíes en
Jerusalén Este ocupada entre sí y con Jerusalén Oeste, reforzando su
integración y crecimiento, al tiempo que profundiza la fragmentación de los
barrios palestinos.
Asimismo, la denuncia
argumenta que las actividades de CAF en relación con el Tren Ligero de
Jerusalén contribuyen presuntamente a la consolidación de la anexión ilegal por
parte de Israel de Jerusalén Este ocupada; al mantenimiento y expansión de los
asentamientos ilegales de Israel en el territorio palestino ocupado; y al
mantenimiento de prácticas discriminatorias e inhumanas por parte de Israel
contra la población palestina.
La base jurídica y la responsabilidad en
España
Desde el punto de vista
jurídico, la denuncia sostiene que la actuación de CAF podría encajar en
distintos preceptos del Código Penal español relativos a crímenes contra
personas protegidas en conflictos armados. Entre ellos, se incluyen conductas
relacionadas con la participación en el traslado de población civil de una
potencia ocupante al territorio ocupado, en el mantenimiento de prácticas
discriminatorias y en la vulneración de la Cuarta Convención de Ginebra.
Las organizaciones
denunciantes subrayan además que España tiene jurisdicción en este caso, ya que
CAF es una empresa con sede en el Estado español, sus órganos de decisión están
sujetos a la legislación española y los directivos denunciados poseen
nacionalidad española. A su juicio, esto sitúa también en el centro la
responsabilidad de las autoridades españolas a la hora de actuar ante posibles
vulneraciones del derecho internacional humanitario y de investigar los delitos
a los que se contribuye mediante las empresas españolas.
A la espera de la
Fiscalía
La denuncia llega tras
años de advertencias sobre los riesgos legales y reputacionales del proyecto.
Pese a ello, la empresa ha mantenido su implicación, incluida la inauguración
de la ampliación de la Línea Roja el 9 de marzo de 2025. Asimismo, en
septiembre de 2025 CAF fue incluida en la base de datos de Naciones Unidas de
empresas vinculadas a actividades en los asentamientos ilegales de Israel.
La Fiscalía nos ha
confirmado la recepción de la denuncia y la apertura de una investigación sobre
la misma. Las organizaciones denunciantes pedimos que la Fiscalía acuerde, a la
vista de las pruebas que aportamos y de los resultados de su investigación,
llevar el caso a la Audiencia Nacional y denunciar los hechos ante este órgano
judicial.
Más información:
Ver documento Denuncia presentada contra el Consejo de Administración de CAF
por su papel en el Tren Ligero de Jerusalén
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