Las acciones humanas útiles
A raíz de la Flotilla Global Sumud surge, una vez más, la discusión sobre su utilidad.
Hay quienes cuestionan la iniciativa argumentando que sus participantes sabían de
antemano que difícilmente podrían alcanzar Gaza. Este tipo de críticas suele provenir de
quienes analizan los actos humanos desde una lógica binaria: victoria o derrota, éxito o
fracaso.
A veces resulta difícil explicar para este sector de pensamiento ,que mide todo en
términos de rentabilidad ,por qué algunas personas entran en combate sabiendo que no
pueden ganar, qué utilidad pueden tener las palabras escritas por un prisionero
condenado a cadena perpetua, o qué impulsa a hombres y mujeres a cruzar mares y
fronteras dejando atrás a sus familias y trabajos, aun siendo conscientes del riesgo de
persecución, cárcel, violencia o incluso muerte, como ha sucedido en quienes intentaron
llegar a Gaza.
Sin embargo, en todos esos casos parece existir un mismo impulso: la necesidad de
preservar la dignidad humana y de afirmar una verdad frente a quien intenta imponer el
silencio.
La historia ofrece numerosos ejemplos de este tipo de decisiones. Algunos cuestionan la
acción palestina del 7 de octubre por la imposibilidad de derrotar militarmente a Israel,
pero olvidan precedentes como el levantamiento del gueto de Varsovia. Allí, un pequeño
grupo de combatientes judíos, pobremente armado, decidió enfrentarse al ejército
alemán más poderoso de su tiempo sabiendo que la victoria era imposible. Eligieron
luchar porque, como escribió uno de sus líderes, querían "morir con dignidad". No
combatían únicamente para derrotar al enemigo, sino para demostrar que todavía podían
decidir cómo resistir y cómo serían recordados.
Algo similar ocurre con los presos políticos o de guerra que escriben desde el
cautiverio. Hay quienes se preguntan qué sentido tienen las palabras de alguien
encerrado entre muros. Sin embargo, muchos de esos prisioneros consideran que su
lucha no ha terminado; simplemente se ha trasladado a otro espacio de lucha: el
lenguaje: allí donde el poder intenta censurar, borrar o deshumanizar
Escribir se convierte entonces en un acto de resistencia. Aunque el cuerpo permanezca
cautivo, las palabras no tienen por qué quedar encerradas. La escritura abre un nuevo
espacio de lucha frente a quien pretende imponer el silencio. Cada carta, cada poema,
cada testimonio desafía el intento de reducir a una persona a la condición de prisionero.
Del mismo modo, los hombres y mujeres que cruzan mares para llevar ayuda
humanitaria a un pueblo sometido a una tragedia prolongada realizan mucho más que un
desplazamiento físico. Ese viaje expresa la voluntad de superar las barreras levantadas
por la guerra y la injusticia. Muchos sabían que probablemente no alcanzarían su
destino. Aun así continuaron porque sentían una responsabilidad moral hacia una
población que sufre.
Resistir, escribir y cruzar fronteras en condiciones adversas son formas de afirmar que
existen valores —la dignidad, la solidaridad y la memoria— que merecen ser
defendidos incluso cuando la victoria parece imposible.
Konstantino Kavafis expresó esta idea en su poema Ítaca. El poeta convierte el viaje en
una metáfora del aprendizaje y del crecimiento moral. Lo importante no es únicamente
llegar al destino, sino todo aquello que se construye durante el trayecto. De igual modo,
el valor de ciertas acciones no reside exclusivamente en su resultado inmediato, sino en
el ejemplo que dejan para otros.
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La solidaridad auténtica no reconoce fronteras, credos ni identidades excluyentes. Se
manifiesta en la capacidad de reconocer una injusticia y actuar frente a ella, incluso
cuando las posibilidades de éxito parecen escasas.
Como escribió Ghassan Kanafani: «Lo importante no es que hayas muerto sin lograr tus
nobles ideales, sino que hayas muerto sin haber tenido algún noble ideal». Entre esos
ideales destaca el valor de la solidaridad, entendido como el compromiso de acompañar
a quienes sufren la injusticia y de no permanecer indiferentes ante el dolor ajeno.
El camino sigue siendo largo y difícil. Y aunque en esta ocasión los miembros de la
Flotilla Global Sumud no hayan podido llegar a las costas de Gaza, pueden estar
seguros de que sí han llegado a los corazones de los habitantes de la Franja de Gaza y de
millones de personas en todo el mundo que siguen creyendo que la solidaridad es una
forma de resistencia, de dignidad y de esperanza.
MOHAMED SAFA
OFTALMOLOGO Y ESCRITOR PALESTINO

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