CAF y sus
accionistas, de los discursos a los hechos.
Hace unos años, en mayo de 2018, y a cambio
de una cifra substancial de dinero, los empresarios de "La Gazzetta dello
Sport", del grupo Rizzoli-Corriere della Sera, propietarios de "El
Mundo", hicieron que el Giro de Italia empezase en Jerusalén. Ya lo
sabemos: marketing al servicio de la narrativa israelí, de «vender» Jerusalén
como parte de Israel, obviando que es una ciudad conquistada, ocupada y
colonizada.
A última hora, tras las críticas
deportivas y políticas que venían recibiendo los dueños de la empresa Giro
d'Italia, quisieron disimular la venta de sus supuestos principios morales y
«deportivos neutrales» con una cartelería digital y anuncios de que la carrera
empezaba en Jerusalén Occidental. Y ahí se plantó la contraparte israelí (y el
dueño del equipo Premier Israel que había soltado el monedero) y amenazó con no
pagar nada y llevarlos a los tribunales (¿en dónde?) si los propietarios del
Giro seguían por ese camino de diferenciar Jerusalén por trozos, cuando la
política israelí del Gran Jerusalén es que solo hay un Jerusalén y está bajo
soberanía israelí.
Todo esto viene a cuento de la política
desinformativa de quienes rigen la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, CAF, y
de su baile de San Vito a la hora de especificar dónde está su proyecto,
moldeado por las autoridades de ocupación israelí, y de qué modo figura en sus
informes, auditados y muy auditados por Ernst Young (EY) y avalados por la
Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), por catedráticos de Derecho
marítimo y por otros Negocios Responsables.
Jerusalén es una ciudad ocupada. Ni
siquiera las Naciones Unidas han propuesto jamás que Jerusalén Occidental
formase parte de un Estado israelí. Israel conquistó Jerusalén Occidental y,
después, Jerusalén Oriental, en 1967, junto a toda Cisjordania y Gaza, sin
mayor sanción, y amplió el término municipal otros 70 km² en la parte de la
Cisjordania ocupada, bosquejando su proyecto de supremacía demográfica
judaizante, expulsando a palestinos e implantando colonias, trastocando el
porcentaje de la población residente hasta alcanzar un 70% de población israelí
y un 30% de apátridas, árabes, nunca denominados en la terminología sionista
como palestinos.
El diseño del Muro que hiere su contorno
dentro de Cisjordania (y que rechazó la Corte Internacional de Justicia), los
planes urbanísticos de las autoridades ocupantes israelíes, las licencias de
construcción y su rechazo a los palestinos, la Ley de Propiedad de Ausentes,
que elimina los derechos de los refugiados palestinos, el cuestionamiento de
las propiedades originales y los registros de las mismas, todo vale para dar un
velo de legalidad a las expropiaciones, etc. Están construyendo el Gran
Jerusalén israelí a costa de los palestinos. Ahora mismo, hay expropiaciones en
Silwan, se ha desplazado a los palestinos de la aldea de Al Ahmar, se planifica
la anexión del polígono E1 que dividiría en dos Cisjordania por una frontera de
asentamientos sionistas, y hay un solar en donde estaban las instalaciones de
la Unrwa en Jerusalén destruidas. Y todo servirá para viviendas destinadas a nuevos
colonos...
En medio de toda esta panoplia de medidas
de colonización y expropiación israelí, que no viene de ahora, es donde se
ofrece la empresa Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles, CAF, a poner a
disposición de las autoridades y empresas de la ocupación su saber hacer y sus
productos, gestionando, construyendo, proporcionando y dando mantenimiento a
sus trenes y sus autobuses Solaris. Consolidando, en una palabra, la política
colonial y de substitución de la población palestina. Por más de 500 millones
de euros.
La dirección de CAF, con su laureado
presidente, Andrés Arizkorreta (recibió en 2024 la Medalla de Oro de
Guipúzcoa), su consejera auditora, Carmen Alló, y sus accionistas y asesores de
cabecera, podrían haber entendido en principio que se trataba de un proyecto
más, de un mercado nuevo en vísperas de la licitación del metro de Tel Aviv
(500 millones de euros más) y de otras oportunidades.
Pero, ya desde antes de la licitación, lo
mismo que después, y ya cuestionada su actividad ante organismos de arbitraje,
ha persistido CAF en su actitud contumaz. Sin que se hubiera colocado un nuevo
raíl, la dirección de CAF, barajando entre su lucro y la ilegal colonización
israelí y la afectación al Derecho internacional, ha persistido, sin querer dialogar,
falseando el lugar de sus actividades («ciudad israelí») y porfiando en su
apoyo a la colonización, licitando (si bien sin éxito) por la Línea Azul, que
iría desde los asentamientos de Gilo a Ramot, y vendiendo autobuses Solaris a
Egged, una empresa de transporte regular entre Israel y las colonias.
Sólo ante la persistencia de
requerimientos externos, la dirección de CAF, con su flamante Consejero
Delegado, Javier Martínez Ojinaga, al frente, ha variado algo su lenguaje.
Persiste, no obstante, contra toda evidencia, en afirmar que redobla la
diligencia debida, los estudios de legalidad, cuando su socio, clientes y
proveedores figuran ya incluidos en la Base de Datos de las Naciones Unidas por
su actividad colonial. Persiste su obediencia a las autoridades de ocupación,
cuya criminalidad ya ha establecido la Corte Internacional de Justicia (así
como la de los agentes económicos que la acompañan) por su política de
colonización.
Y como no podía ser menos, la propia CAF
ha quedado ya incluida en dicha Base de Datos de empresas que se lucran con la
colonización y el genocidio israelí. No han querido romper el contrato con
Israel, a pesar de que se les ha ofrecido la posibilidad de ayudarles ante
cualquier litigio de inversiones que planteasen las autoridades israelíes por
ese motivo, dada la ilegalidad de un contrato que ahonda la colonización ilegal
israelí.
CAF persiste en ser agente de la
colonización. Por ese motivo, ya hay presentada una denuncia ante la Fiscalía
española por su actividad.
Volviendo a la historia de lucros y
propaganda del Giro, CAF nunca ha mostrado claramente, ni en sus obligadas
comunicaciones de Información No Financiera, ni en sus Informaciones Relevantes
para los inversores, que actúa en territorio ocupado y colonizado a costa de
los palestinos. Ahora, para no perder la estima israelí y seguir cobrando sus
favores a Israel, para no romper el contrato por el que forma parte de la
maquinaria colonial, declara por escrito que su actividad integral «se
encuentra parcialmente en territorios objeto de controversia política» y habla
de «árabes», sin nombrar la palabra tabú, «palestinos».
Al ser esta la clave, el que actúe CAF
como agente lucrativo de la ocupación y colonización, son los accionistas
quienes tienen ahora la palabra para votar en contra de la dirección,
convirtiendo en hechos sus discursos de apoyo al Derecho internacional, en
contra de la ocupación, la colonización y el genocidio palestino. Ahí tienen
que retratarse Cartera Social, Kutxabank y su Fundación, el gobierno vasco,
Vestidos Mayoral, Daniel Bravo, etc. El 13 de junio veremos si son discursos o
hechos.
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