Informe MSF: Israel utiliza el agua como arma de castigo colectivo contra la población de Gaza
Médicos sin Fronteras ha presentado un informe en el que detalla la forma en la que Israel está usando el agua como arma de guerra contra la población palestina de Gaza. De esta forma el agua, así como el hambre, se unen a otras formas de castigo colectivo a toda la población, como el bloqueo impuesto desde 2007 convertido en genocidio. La privación deliberada de agua a la población palestina es parte integrante del genocidio de Israel.
En este informe MSF denuncia la destrucción sistemática de infraestructuras hídricas y las restricciones al suministro por parte de las fuerzas israelíes, agravando una crisis humanitaria extrema, exige que se restablezca de inmediato el acceso al agua y reclama presión internacional para garantizar la entrada de ayuda esencial.
Israel ha destruido o dañado casi el 90% de las infraestructuras de agua y saneamiento de Gaza, incluidas plantas desalinizadoras, pozos, tuberías y sistemas de alcantarillado según las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial. Los equipos de MSF han documentado cómo el Ejército israelí ha disparado contra camiones cisterna claramente identificados y ha destruido pozos que constituían un salvavidas para decenas de miles de personas. A menudo se han producido incidentes violentos durante la distribución de agua a la población, que han causado heridas a palestinos y trabajadores humanitarios, además de daños al equipamiento.
Las autoridades israelíes han obstaculizado la entrada de materiales esenciales de agua y saneamiento en Gaza. Desde octubre de 2023, han cortado o restringido estrictamente el suministro de electricidad, combustible y materiales como generadores, sus repuestos y aceite de motor, fundamentales para el funcionamiento de los sistemas de tratamiento y distribución de agua. Una de cada tres de solicitudes de Médicos sin Fronteras para introducir suministros críticos de agua y saneamiento ha sido rechazadas o han quedado sin respuesta. Estos suministros incluyen unidades de desalinización de agua, bombas, cloro y otros productos químicos para tratar el agua, depósitos de agua, repelentes de insectos y letrinas. Muchos de los artículos que fueron aprobados por las autoridades israelíes fueron posteriormente rechazados en la frontera.
Las consecuencias de esta privación de acceso al agua son de gran alcance para la salud, la higiene y la dignidad de las personas, especialmente para las mujeres y las personas con discapacidad. El acceso a la higiene básica, incluyendo agua limpia, jabón, pañales y productos de higiene menstrual, se ha vuelto extremadamente difícil. La gente se ve obligada a cavar hoyos en la arena a modo de retretes, que se inundan y contaminan el entorno y las aguas subterráneas con heces.
La falta de acceso al agua y a la higiene, unida a una vida en condiciones precarias e indignas, como tiendas de campaña superpobladas y refugios improvisados, también provoca un aumento de las enfermedades, entre ellas infecciones respiratorias, enfermedades de la piel y diarreicas. Las enfermedades cutáneasrepresentaron casi el 18% de nuestras consultas de atención sanitaria general en 2025, mientras que entre mayo y agosto de 2025, los equipos de MSF constataron que casi una cuarta parte de las personas había padecido una enfermedad gastrointestinal en el mes anterior.
Fuente: Médicos sin Fronteras
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