domingo, 25 de enero de 2026
Conferencia Mohamed Safa en Ribadesella
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
Mohamed Safa oftalmólogo y ensayista palestinos. autor de "Gaza, un genocidio televisado "
Artículo de Mohammed Safa. | 20/11/2025 |
De niños repetíamos un verso del poeta palestino Ibrahim Tuqan: “Matar a un hombre es un crimen, pero matar a un pueblo es una cuestión a discutir.”
Entonces lo entendíamos como una advertencia poética, una reflexión sobre la injusticia y la indiferencia. Creíamos —o queríamos creer— que aquello pertenecía al terreno de la teoría, que jamás podría hacerse real.
El tiempo, sin embargo, se ha encargado de mostrarnos lo contrario.
El genocidio en Gaza ha desnudado nuestra ingenuidad. Día tras día, la aniquilación de un pueblo se confirma ante nuestros ojos y se transmite por las pantallas con toda su crudeza. Lo que alguna vez pensamos imposible se ha convertido en rutina informativa.
Esta tragedia ha quebrado nuestros esquemas mentales. Una de las mayores preocupaciones y fuentes de angustia para quienes estaban encerrados en el gueto de Varsovia era la certeza de que serían asesinados sin que el mundo lo supiera. Vivían en el silencio y el abandono, temiendo no solo la muerte, sino también el olvido. Su sufrimiento ocurría en la sombra, lejos de la mirada internacional, como si su existencia fuera borrada antes incluso de desaparecer físicamente.
En contraste, el pueblo palestino en Gaza experimenta una realidad distinta pero igualmente trágica: saben que están siendo atacados, y al mismo tiempo saben que el mundo los está viendo. No mueren en silencio, sino bajo la mirada de millones de personas que observan su dolor a través de los medios y las redes. Creímos que el conocimiento de un crimen en curso serviría como un escudo moral, como presión para detenerlo. Esta exposición, lejos de ofrecerles protección, profundiza su desesperanza. Ser testigos de la propia destrucción mientras el mundo permanece inmóvil genera una conclusión devastadora: el genocidio no solo es posible, sino algo más grave: el Genocidio ha comenzado a parecer inevitable.
Tras casi dos años de bombardeos, desplazamientos forzados, mutilaciones y matanzas, las cifras han dejado de escandalizar. La repetición constante del horror ha convertido lo insoportable en rutina informativa. El dolor palestino se consume como una noticia más en el flujo diario de la información, apenas retenido unos segundos antes de ser desplazado por otro titular.
La normalización del crimen es el último triunfo del verdugo. La maldición de la costumbre no es solo psicológica; es política, ética y cultural. Y su mayor amenaza es que, a fuerza de repetir el horror, acabemos creyendo que no hay otra opción que resignarse. Pero la resignación no es neutral: es una forma de complicidad.
Durante décadas, creímos —o preferimos creer— que los genocidios ocurrían en la penumbra, ocultos tras la niebla de la indiferencia y la censura, ejecutados con una rapidez brutal que impedía la reacción. Pensábamos que los verdugos operaban en secreto, conscientes de que sus crímenes debían consumarse antes de que el mundo pudiera enterarse. Pero Gaza ha cambiado todo. Israel ha construido un nuevo patrón de genocidio: llevarlo a cabo a plena luz del día, prolongado en el tiempo, con la complicidad activa o pasiva de Estados, empresas, partidos políticos, medios de comunicación, jueces y cuerpos de seguridad. Los autores de los crímenes y genocidios daban la impresión de ser huérfanos, desprovistos de toda responsabilidad o vínculo moral. Frente a este panorama, nos encontramos ante el primer genocidio colectivo: el primer genocidio de carácter internacional.
La relatora de Naciones Unidas ha informado que más de 63 países —casi un tercio de los miembros de la Asamblea General— han contribuido a este crimen mediante el suministro de armas y financiación. Entre ellos se encuentran empresas europeas, incluidas algunas españolas, que han participado en la venta de materiales destinados a la industria militar israelí.
Mientras tanto, los partidos de extrema derecha han respaldado el genocidio sin reservas, justificando o minimizando las atrocidades cometidas. Otros partidos, por su parte, han mostrado escasa —por no decir nula— empatía hacia el sufrimiento del pueblo palestino. Sin embargo, como ha señalado Gilbert Achcar, los judíos cuentan hoy con la “compasión narcisista” de Occidente.
Estamos asistiendo al retorno de un darwinismo social y racial, donde se legitima la idea de que solo el más fuerte tiene derecho a vivir. Este colapso moral nos enfrenta a un genocidio de escala internacional y nos sumerge en un mundo oscuro, despojado de ética y desconectado del derecho internacional, enterrado —como tantos cuerpos palestinos— bajo los escombros de Gaza.
Me aterroriza escuchar hoy a políticos hablar de una “victoria necesaria” de Israel como si fuera la vía para evitar una derrota europea; me horroriza que alguien, en pleno siglo XXI, pueda considerar que un genocidio es un instrumento para “fortalecer” una civilización. Ese retorno a una visión colonial, que legitima el desarrollo a costa de la expoliación y la matanza, anuncia un retroceso moral de consecuencias terribles.
Nada de lo que sabemos hasta el momento sobre asesinatos y destrucción en la franja de Gaza alcanza a reflejar la magnitud real de la tragedia. No acostumbro a hablar en cifras porque, aunque sean necesarias para documentar, nunca podrán cuantificar el dolor ni el sufrimiento humano con números claros de una población entera. Las estadísticas describen muertes; no pueden describir la pérdida de hogares, de recuerdos, de dignidad ni la marca indeleble en los supervivientes.
En el caso palestino surge otra pregunta existencial: ¿es posible el perdón después de conocer el horror? Esa inquietud, formulada por poetas y periodistas, nos interpela hoy. La respuesta no es simple, pero sí urgente: antes del perdón —si alguna vez llega— debe haber verdad, justicia y reparación.
Volveremos, algún día, de este abismo. Curaremos nuestras heridas y nos volveremos a levantar, porque esa es la resistencia más humana: rehacerse. Somos conscientes de la naturaleza del conflicto al que nos enfrentamos. Esto no es una disputa por fronteras o propiedades: es la lógica de un colonialismo de asentamiento cuya práctica última es la expulsión y la eliminación de los nativos.
Los desplazados de Gaza que regresan en caravanas desde el sur al norte, buscando casas que sólo encuentran en ruinas, no están protagonizando un gesto simbólico; están reclamando su lugar en la historia. Permanecer en la tierra, mantener el lazo con ella, es —en estas circunstancias— el mayor sacrificio y la forma más contundente de resistencia. Nunca fue tan costoso permanecer, y quizá nunca fue tan claro que el mayor sacrificio de un nativo quedarse en casa y seguir reclamando el derecho a existir.
Mohamed Safa, oftalmólogo y escritor palestino, autor del último ensayo «Gaza, un genocidio televisado» .
Esta tarde en la Casa de la Cultura de Rivadesella, Safa, de nuevo, hizo una excelente exposición y donde hubo lleno en la sala, con preguntas y una buena venta de su libro, " Un genocidio televisado"
sábado, 24 de enero de 2026
Manifiesto RESCOP de enero -1 de febrero 2026
Manifiesto RESCOP de enero -1 de febrero 2026
Volvemos a salir a las calles en todo el Estado para denunciar 78 años de colonización, ocupación militar, apartheid y genocidio del régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino. Porque la impunidad continúa. Porque las complicidades continúan. Y porque la solidaridad no se detiene.
El plan impulsado por Trump junto al régimen israelí lejos de ser un plan de paz, es una nueva imposición colonial que busca legitimar el genocidio, la anexión y la limpieza étnica. Pretende rediseñar Palestina sin el pueblo palestino, reduciéndola a enclaves fragmentados, sin soberanía ni futuro. El futuro de Palestina, no se decide en despachos imperiales. El futuro de Palestina solo puede decidirlo el pueblo palestino, dentro de su tierra y en la diáspora.
Pese al llamado “alto el fuego”, Israel ha asesinado a más de 400 personas palestinas, ha seguido bombardeando, ha bloqueado la entrada de ayuda humanitaria y ha convertido el invierno en otra arma de guerra. En la Franja de Gaza, niñas y niños están muriendo de frío, mientras la lluvia y el viento inundan tiendas precarias donde sobreviven personas desplazadas una y otra vez, después de haber perdido sus casas, sus barrios, sus familias.
El genocidio continúa también en Cisjordania, donde la extrema violencia de los colonos armados, protegidos por el ejército israelí, se ha intensificado como nunca. Pueblos enteros están siendo destruidos, las detenciones arbitrarias se multiplican y la limpieza étnica avanza día a día.
Dos años de exterminio retransmitido en directo y del colapso del derecho internacional tienen consecuencias globales. La impunidad se propaga. Vemos cómo el fascista Donald Trump, partícipe directo del genocidio contra el pueblo palestino, actúa con total impunidad también en otros territorios. Por eso lo decimos con claridad: luchar por la libertad de Palestina es luchar por la libertad de todos los pueblos.
Vemos con extrema preocupación lo que ocurre en el Reino Unido, otro actor clave en la historia y el presente del colonialismo en Palestina. Las seis activistas pusieron fin a su huelga de hambre – alguna llegó al día 72 sin comer – ya que se consiguió que el Gobierno del Reino Unido no firmara un contrato millonario con Elbit Systems. Su único “delito” ha sido luchar contra el genocidio y defender los derechos del pueblo palestino. La criminalización de la solidaridad es otra cara del genocidio.
Nuestra presión popular ha dado algunos resultados. Desde barrios, universidades, centros de trabajo y espacios culturales, los pueblos estamos diciendo alto y claro que no vamos a normalizar relaciones con un Estado genocida. Cada boicot, cada acción, cada ruptura eleva el coste político y social de la complicidad con el sionismo.
Pero no es suficiente. El Gobierno español y muchas instituciones siguen colaborando con Israel y sus empresas, manteniendo relaciones económicas, militares, diplomáticas, culturales y académicas. Esa complicidad mata.
Las amenazas de Estados Unidos contra los países que impiden el atraque de buques que alimentan el genocidio en Palestina son chantaje político, destinado a forzar la complicidad internacional con un estado genocida. Impedir el atraque de barcos que transporta material militar no es una opción política: es una obligación legal del derecho internacional humanitario y de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
Además, a horas de la nochebuena, el Gobierno PSOE-Sumar cedió a presiones de la empresa militar Airbus, para activar la cláusula de excepcionalidad del Real Decreto Ley para comprar material de defensa y doble uso a Israel, justificándose en intereses industriales y estratégicos. Mientras se proclama apoyo al pueblo palestino, se sostiene al genocidio.
Esta decisión es ilegal, ilegítima e inmoral. El derecho internacional es claro: frente a un genocidio, los Estados tienen la obligación de no colaborar ni facilitar crímenes internacionales; porque los pueblos han hablado, llevamos dos años en las calles exigiendo el fin del comercio de armas con Israel, y porque demuestra el doble rasero de un Gobierno que, mientras hace gestos diplomáticos, autoriza excepciones al embargo, priorizando beneficios económicos y estratégicos por encima de la vida.
Cumplir el derecho internacional y no ser cómplices de un genocidio no es negociable, aunque implique presiones o amenazas de cualquier potencia. El RDL es insuficiente, un colador lleno de agujeros, y el Gobierno ha puesto en práctica el más peligroso de todos: el de las excepciones.
Por eso seguimos en las calles. Porque cada acto cuenta. Porque cada boicot importa. Porque cada presión funciona.
Exigimos:
1.Fin al genocidio: retirada israelí, entrada de ayuda humanitaria, juicio a los crímenes de guerra y lesa humanidad, liberación de todas las personas presas palestinas y derecho al retorno a las palestinas refugiadas.
2. Embargo integral y retroactivo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad. Que se incluyan todas las enmiendas necesarias a la Proposición de Ley y alLa Real Decreto Ley para que este sea un embargo de armas a Israel.
3. Ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.
4. Sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales en la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.
5. Derogación de la Ley Mordaza y fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina y de quienes defienden los derechos humanos.
¡Embargo de armas integral y ruptura total de relaciones con Israel!
Desde el río hasta el mar, Palestina será libre.
viernes, 23 de enero de 2026
Los planes exigen una “Nueva Rafah” construida a imagen de Israel, sin palestinos . Séamus Malekafzali. theintercept.com,
Los planes exigen una “Nueva Rafah” construida a imagen de Israel, sin palestinos
theintercept.com, 21 de enero de 2026
El Proyecto Amanecer describe una "ciudad inteligente" con redes de inteligencia artificial. Esto solo es posible con la continua desposesión de los palestinos.
En los últimos días, finalmente se anunció la "Junta de la Paz", el tan esperado organismo liderado por Trump que prometía convertir la Franja de Gaza en una especie de virreinato internacional. Entre sus miembros fundadores se encontraban políticos como Tony Blair y Marco Rubio, y financieros como Marc Rowan, director ejecutivo de Apollo Global Management, y Ajay Banga, presidente del Banco Mundial. Numerosos países, como Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Vietnam y Canadá, han aceptado participar en las operaciones de la junta. Los comentarios en la prensa y en el mundo diplomático sobre la Junta de la Paz han adquirido tintes trascendentales, ocultando el hecho de que su creación no ha sido una negociación feliz, sino un repentino descalabro.
Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump a Oriente Medio, anunció la semana pasada que el acuerdo de alto el fuego pasaría a la segunda fase, a pesar de que numerosas disposiciones de la primera fase —incluida la autorización del ingreso total de la ayuda humanitaria y el fin de los ataques israelíes— quedaron sin cumplir. Se ha anunciado la composición de algunos de los miembros de la Junta de Paz que gobernará la Franja desde fuera, así como la junta tecnocrática y "apolítica" que se supone que gobernará la Franja desde dentro. Esto, a pesar de que no se ha producido ningún avance en el aumento del flujo de ayuda humanitaria, la provisión de viviendas temporales a los desplazados ni prácticamente nada de lo que Israel adeudaría a los palestinos. En diciembre se informó de un plazo de dos meses para que Hamás se desarmara; un funcionario político de Hamás declararía posteriormente a Al Jazeera que no se les había comunicado esta información.
Tras una reunión con Netanyahu el mes pasado, Trump aparentemente dio luz verde para comenzar la reconstrucción en Rafah, independientemente del progreso de las negociaciones. Estados Unidos e Israel avanzarán ahora hacia la reconstrucción sin la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel ni la formación de la Fuerza Internacional de Estabilización, siguiendo las directrices anunciadas por Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump, a finales de octubre.
La reconstrucción solo se permitiría en las zonas de Gaza tras la Línea Amarilla, bajo control de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), mientras que se prohibiría la reconstrucción en las zonas que aún están bajo control de Hamás. Durante meses, prácticamente ningún material de reconstrucción ha entrado en la Franja de Gaza, y el territorio gazatí tras la Línea Amarilla continúa siendo demolido con el pretexto de desmantelar la «infraestructura de Hamás». Witkoff, quien anteriormente era promotor inmobiliario en Nueva York, y Kushner, inversor inmobiliario, no estaban a cargo de estos asuntos debido a su supuesta experiencia política.
Desde casi el comienzo de la guerra, el regreso a Gaza se había anunciado a los israelíes como una posible bonanza inmobiliaria. Trump, magnate inmobiliario por derecho propio, evocó imágenes de una posible "Riviera de Gaza", prometiendo que una reurbanización masiva de Gaza la haría "emocionante".
Los detalles del "Proyecto Sunrise", reportados inicialmente por The Wall Street Journal, no han sido revelados públicamente por ningún funcionario estadounidense. Documentos vistos por el Journal articulan un desarraigo completo de Gaza a lo largo de 10 años, reconstruyendo cada ciudad importante de la Franja desde cero. Entre sus atractivos más llamativos se encuentran la creación de una "ciudad inteligente impulsada digitalmente" con redes optimizadas por Inteligencia Artificial (IA), trenes de alta velocidad y, por supuesto, resorts de playa de lujo. También propone realinear la sede del poder administrativo desde la ciudad de Gaza, que las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) intentaron destruir por completo en los últimos días de la guerra, a Rafah, que ha sido casi completamente destruida y actualmente es la sede del poder de la milicia subsidiaria operada por las FDI, conocida como las Fuerzas Populares.
El proyecto visualiza la «Nueva Rafah» como una ciudad no de 171.000 habitantes, como antes de la guerra, sino de más de 500.000, con imágenes generadas por ordenador que muestran idílicas calles residenciales y extensas zonas verdes. Antes de la guerra, Rafah contaba con más de 80 escuelas y una universidad; según la propuesta, con el tiempo habría más de 200 escuelas y universidades. Antes había tres hospitales y 15 clínicas; ahora habría más de 75. Durante la guerra, 81 mezquitas fueron completamente destruidas; 180 nuevas mezquitas (y centros culturales) ocuparían su lugar.
Es importante destacar que las diapositivas obtenidas por el Journal contienen la importante salvedad de que el plan está "sujeto al cumplimiento exhaustivo por parte de Hamás de la desmilitarización y el desmantelamiento de todas las armas y túneles". Según el ministro de Defensa, Israel Katz, la demolición de la "infraestructura terrorista subterránea" requiere también la destrucción de "todos los edificios que se encuentran sobre ella".
Lo que se ha omitido de muchos de estos debates públicos sobre la reconstrucción es la realidad sobre el terreno y cómo se creó: Rafah, a pesar de la suposición que flotaba en el aire de que había sido víctima de la naturaleza básica de la guerra y el fuego cruzado, fue arrasada deliberadamente el año pasado como una forma de castigo colectivo. La ciudad en la frontera con Egipto fue repentinamente ubicada dentro de una zona de amortiguación de las Fuerzas de Defensa de Israel en mayo y luego rápidamente despoblada de los cientos de miles de palestinos desplazados que ya se vieron obligados a mudarse al área por los avances previos de Israel. Ahora, Estados Unidos está anunciando su magnanimidad en la reconstrucción de la ciudad, junto con todas las demás ciudades de Gaza, que su aliado más cercano demolió intencionalmente para preparar el camino para una inversión occidental masiva en el proyecto de desplazar aún más a los palestinos.
Estas serviciales imágenes de hermosas ciudades y paisajes serenos, donde el sol literalmente está saliendo, oscurecen deliberadamente la existencia real de la vida, si es que puede siquiera considerarse como tal, bajo el control de las FDI. A pesar de las promesas de ciudades de cientos de miles, prácticamente ningún palestino vive actualmente en las áreas detrás de la Línea Amarilla, habiendo sido objeto de limpieza étnica de sus poblaciones nativas y convertidas en zonas de muerte en las que los colonos israelíes pueden entrar y ser escoltados cortésmente de regreso, pero los habitantes de Gaza son asesinados por cruzar. Los únicos palestinos a los que se les permite vivir en estas áreas son milicianos y personal afiliado que trabaja directamente bajo la jurisdicción de las FDI, afiliados que Israel sin duda busca reforzar con promesas de recompensas, como viviendas que no destruirá, alimentos que no bloqueará y salarios que no confiscará.
A pesar de los videos en internet que presumen de abundancia y acceso a servicios esenciales, provenientes de Rafah, bajo el control de la milicia Fuerzas Populares, muestran bloques demolidos en gran parte, escuelas siendo administradas a partir de ruinas bombardeadas y una sola villa en pie utilizada como base para la organización. También han surgido videos de combatientes del grupo torturando a personas acusadas de pertenecer a Hamás, y la policía palestina ha reportado casos de violación y agresión contra las familias de quienes han acordado colaborar.
A pesar de los intentos de los medios estadounidenses de presentar al anterior líder de las Fuerzas Populares, Yasser Abu Shabab, como un pionero liberal con un futuro estable, el narcotraficante convicto, vinculado al ISIS, fue asesinado el mes pasado en una disputa entre clanes, presuntamente golpeado hasta la muerte durante una discusión sobre la colaboración del grupo con Israel, según el portal de noticias israelí Ynet. Es difícil determinar las cifras exactas sobre la popularidad del grupo entre los palestinos fuera de su zona de control sin encuestas, pero la noticia de la muerte de Abu Shabab provocó celebraciones en la ciudad gazatí de Khan Younis y en los campos de refugiados del Líbano.
Las promesas hechas en el plan "Proyecto Sunrise" para oportunidades económicas masivas e integración en la economía global también sirven directamente como medios de despojo permanente. El antiguo aeropuerto de Gaza, Yasser Arafat International, fue demolido al principio de la ofensiva de Rafah, y se construirá un aeropuerto vagamente detallado en terrenos que antiguamente eran el sur residencial de la ciudad. El paseo marítimo de Gaza se reconstruirá en una "riviera deslumbrante" con un valor de 55 mil millones de dólares, cortando partes de campos de refugiados como al-Shati y Nuseirat. Grandes franjas del este de Gaza serán demolidas por completo, y pueblos como Khuza'a, campos de refugiados como Bureij y barrios como Shuja'iyya se convertirán en áreas industriales para el desarrollo económico. Beit Hanoun, una ciudad en el norte que una vez albergó a 50.000 personas parece estar en un área ahora demarcada para un centro de datos de IA. Si bien es difícil analizar las áreas exactas dentro de los planes de reurbanización de la ciudad, el núcleo de Jabalia, que fue un foco de resistencia palestina a la invasión de Israel, parece estar destinado a convertirse en un parque rectangular en el centro de la ciudad.
Fuentes informaron al Wall Street Journal que la implementación de "Sunrise" podría comenzar en dos meses. Si este plan realmente se materializará de forma significativa sigue siendo una incógnita, y las dudas sobre su inviabilidad aún no se han abordado.
A pesar de la insistencia pública de Netanyahu —en inglés— en que tiene la intención de seguir el plan de alto el fuego, está ansioso por pasar a la segunda fase y, finalmente, quiere retirarse de Gaza, los funcionarios israelíes de su gobierno han dicho justo lo contrario. Katz declaró a los colonos de Cisjordania a finales de diciembre: «Estamos en lo profundo de Gaza y nunca nos iremos de Gaza». Añadió: «En el norte de Gaza, estableceremos grupos pioneros de Nahal en lugar de los asentamientos que fueron evacuados», refiriéndose a la unidad paramilitar israelí que estableció puestos agrícolas avanzados dentro de la Franja en la década de 1970, que posteriormente se convirtieron en asentamientos. Cuando la noticia apareció en la prensa árabe e inglesa, Katz se retractó oficialmente de sus declaraciones, pero reafirmó su postura al día siguiente. «Habrá una importante zona de seguridad incluso después de que pasemos a la siguiente fase», comentó Katz en una conferencia sobre educación. «En la parte norte [de Gaza] será posible establecer núcleos de Nahal de forma ordenada».
Katz estuvo al frente de los planes israelíes para la reconstrucción de Rafah, y anunció en julio pasado, dos meses después de que la ciudad comenzara a ser arrasada, que 600.000 palestinos serían trasladados a una "ciudad humanitaria" que se construiría sobre las ruinas. Tras recibir la autorización de los servicios de seguridad israelíes, los palestinos no podrán salir de la zona, y su único movimiento autorizado sería "emigrar voluntariamente" de la Franja a otros países.
Al parecer, Netanyahu también está impulsando su propio plan. En su reunión con Trump, el primer ministro israelí supuestamente impulsó una medida que permitiría a Israel tomar el control del 75% de Gaza, frente al 53% que controlaba al inicio del alto el fuego. Si bien no se produjo tal cambio de planes, al menos públicamente, ya se han tomado medidas para que esto sea una realidad.
El ejército israelí ha seguido desplazando los bloques de demarcación de la Línea Amarilla alrededor de Gaza cada vez más hacia el interior , ocupando aproximadamente un 10 % más del territorio de Gaza y expulsando a la población residente allí, al menos en una ocasión con la ayuda de otra milicia aliada de las FDI con base en otra parte de la Franja. En lugar de ampliar el acceso a la ayuda humanitaria conforme a las disposiciones del alto el fuego, Israel ha prohibido a numerosos grupos de ayuda operar en la Franja, ordenándoles que cesen sus operaciones antes del 1 de marzo.
Analistas de Forensic Architecture identificaron 13 nuevos puestos militares construidos por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Gaza desde la entrada en vigor del alto el fuego, y Katz informó a las tropas israelíes el 2 de enero que debían prepararse para la reanudación de los combates en Gaza si Hamás seguía negándose a desarmarse. Ya se rumorea que Israel podría prever la reanudación de la guerra en marzo si Hamás no entrega todos los fusiles que posee.
Se está preparando el escenario para que el Proyecto Amanecer, de anunciarse oficialmente, actúe como incentivo, con el ejército israelí como el palo omnipresente. Los medios israelíes informan que se ha completado el 70 % de la retirada de escombros requerida en Rafah, y que las "enormes obras de tierra" realizadas por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) pretenden crear una comunidad con capacidad para 20 000 palestinos, lo que se denomina "Rafah Verde" o "Nueva Rafah". Mientras que el Wall Street Journal menciona planes para proporcionar refugio temporal a los palestinos mientras se reconstruye el territorio, el Canal 14 de Israel informó que, dado que la Franja no será habitable a corto plazo, el proyecto prevé que tengan que ser trasladados a un tercer país mientras se reconstruye, posiblemente Somalilandia. Somalilandia ha negado oficialmente, aunque con cautela, haber aceptado dicha expulsión a cambio de su reconocimiento histórico por parte de Israel a finales del año pasado.
Los planes estadounidenses para la Junta de la Paz ya se están desmoronando. Lo que originalmente se planeó como un virreinato sobre Gaza se ha expandido rápidamente en la mente de Trump para que algún día abarque planes estadounidenses en Ucrania o quizás incluso en Groenlandia. Según informes, la administración Trump está pidiendo a las naciones que contribuyan con mil millones de dólares para un puesto permanente en la Junta, y Trump ha sugerido invitar a Recep Tayyip Erdoğan y Vladimir Putin a entrar en el ruedo para gobernar Gaza —y cualquier otro lugar que Estados Unidos pueda ver— junto con multimillonarios israelíes y Tony Blair. Funcionarios en Tel Aviv ya se están posicionando en contra del anuncio y la implementación de la junta. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han bloqueado la entrada del comité tecnocrático a la Franja a través del cruce de Rafah, aún cerrado. En un encendido discurso ante la Knéset, Netanyahu bramó que nunca permitirán que la influencia turca se afiance en Gaza, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha abogado por poner fin al actual régimen de coordinación militar de Gaza con Estados Unidos y avanzar hacia la repoblación total de la Franja.
Mientras Trump se preocupa principalmente por el negocio lucrativo que ha construido para sí mismo, Gaza corre el riesgo de caer en un segundo plano una vez más, y Netanyahu se encuentra al precipicio de un acuerdo innegablemente beneficioso para su agenda: una red colaboracionista ampliada, más territorio palestino despoblado y un camino para restablecer asentamientos en Gaza, todo negociado con potencialmente decenas de miles de millones de dólares en inversión extranjera, y todo bajo la bandera de la decencia humanitaria y la paz en la Tierra.
Jerusalén Oriental: Aumenta la expulsión de palestinos Noticias de la ONU,
Noticias ONU/Shirin Yaseen Puesto de control de Qalandia entre Ramalá y Jerusalén.
Jerusalén Oriental: Aumenta la expulsión de palestinos
Noticias de la ONU, 21 de enero de 2026
En muchos casos, las viviendas desalojadas pasan a manos de colonos israelíes o se usan para proyectos turísticos y de asentamiento, erosionando aún más la presencia palestina en zonas clave. En tanto, la expansión de asentamientos agudiza el aislamiento de la ciudad del resto de Cisjordania y profundiza la segregación, alerta ONU Derechos Humanos.
La expulsión de palestinos en Jerusalén Oriental se acelera al mismo tiempo que Israel intensifica la expansión de asentamientos y proyectos de infraestructura que rompen la continuidad territorial palestina en la Cisjordania ocupada, advirtió la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados.
En un nuevo informe, el departamento advierte de un rápido deterioro de la situación demográfica y territorial, especialmente en torno a la Ciudad Vieja y la zona conocida como E1.
El barrio de Silwan, al sur de la Ciudad Vieja de Jerusalén, ha visto cómo las demoliciones y desalojos se han multiplicado en los últimos meses.
El Tribunal Supremo israelí ha rechazado las reclamaciones recientes de residentes palestinos del barrio de Batn al Hawa, fallando en favor de la organización de colonos Ateret Cohanim, y cerrando así prácticamente todas las vías legales para las familias afectadas, lo que ha precipitado el desplazamiento forzado.
“Ya no hay esperanza”
La semana pasada, las autoridades israelíes entregaron órdenes finales de desalojo a 32 viviendas adicionales, en su mayoría pertenecientes a la familia Rajabi. De ejecutarse, unas 250 personas serían expulsadas de manera inminente. En total, unos 700 residentes palestinos de Silwan siguen bajo amenaza de desalojo.
“Ya no hay esperanza. Antes, a veces los tribunales fallaban a nuestro favor. Ahora no hay ninguna posibilidad”, dijo la ONU Derechos Humanos Zuhair Rajabi, líder comunitario y portavoz de más de 80 hogares amenazados. La expulsión de su familia supondría otro episodio de desplazamiento generacional desde 1948.
Consecuencias humanas
Las consecuencias humanas son profundas. Nasser Rajabi, expulsado con su familia en diciembre de 2025, se ha visto obligado a pagar un alquiler elevado en otra zona de Jerusalén Oriental para evitar mudarse a Cisjordania. “Si me voy fuera del Muro, perderé mi identificación de Jerusalén, mi seguro médico y mi acceso a la ciudad”, explicó a la Oficina de la ONU.
En muchos casos, las viviendas desalojadas pasan a manos de colonos israelíes o son utilizadas para proyectos turísticos y de asentamiento, como un parque y un teleférico que conectaría Jerusalén Occidental con la Ciudad Vieja, erosionando aún más la presencia palestina en zonas clave.
Mientras tanto, alrededor de Jerusalén Oriental, la expansión de asentamientos profundiza el aislamiento de la ciudad del resto de Cisjordania.
Israel agudiza la segregación
En diciembre, Israel publicó licitaciones para construir 3401 nuevas unidades de asentamiento en la zona E1, ubicada estratégicamente entre Jerusalén Oriental, Ramala y Belén. Luego, en enero, anunció la construcción de una carretera que desviará el tráfico palestino y reservará una ruta exclusivamente para vehículos israelíes.
ONU Derechos Humanos afirmó que el impacto acumulado de estas medidas sería devastador ya que bloquearía el acceso palestino a la zona E1, rompería la continuidad norte-sur de Cisjordania, profundizaría la segregación y forzaría el desplazamiento de 18 comunidades palestinas.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) determinó en julio de 2024 que estas políticas violan la prohibición de traslado forzoso establecida en la Cuarta Convención de Ginebra y exigió a Israel poner fin a su presencia ilegal en el territorio ocupado.
“Estamos viendo números sin precedentes de desplazamiento forzado y expansión de asentamientos, que socavan el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, subrayó Ajith Sunghay, jefe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados.
jueves, 22 de enero de 2026
Complicidad criminal: Israel en Fitur . Santiago González Vallejo .elsaltodiario.com,
Stand de Israel en FITUR 2024
Complicidad criminal: Israel en Fitur
Santiago González Vallejo
elsaltodiario.com, 21 de enero de 2026
Israel, un Estado que hace gala de su incumplimiento del Derecho internacional y del Derecho humanitario y promueve y expande los asentamientos en Territorios Ocupados, no debería estar en Fitur
En la Base de Datos de las Naciones Unidas referida a empresas que facilitan la colonización israelí (un crimen reconocido por la Corte Internacional de Justicia en su Resolución del 24 de julio de 2024, párrafos 278 y 279) están las empresas de alojamiento hostelero, como Airbnb, Booking, Expedia y Tripdvisor que, a su vez, disponen de otras empresas asociadas y subsidiarias, desde Edreams a Trivago. Estas empresas, en tanto que intermediarias entre la propiedad y el turista, se dedican a facilitar alojamientos en asentamientos (ilegales, según el Derecho internacional) en los Territorios Ocupados palestinos y sirios, en Cisjordania, incluyendo Jerusalén, y en los Altos del Golán. Lo hacen a través de sus páginas digitales, y por ese servicio cobran un porcentaje de los ingresos que se producen por esas transacciones de alquiler de alojamientos y servicios conexos.
Ese lucro criminal apoya la Ocupación, profundiza la colonización y sostiene la impunidad, así como la ausencia de rendición de cuentas y de sanciones a estas empresas. El tráfico económico se lleva a cabo a la vista de todo el mundo, dado que se trata de empresas que en sus múltiples páginas y en diversos idiomas cuentan con un mercado mundial de captación para el que anuncian actividades que son delictivas, sin que esto afecte a sus negocios. Por otro lado, las administraciones que debieran poner freno a ese negocio lo consienten y recaudan vía impuestos parte de sus beneficios. No debe de extrañarnos, por tanto, que todo este tráfico económico haya ido alimentando y dando alas al genocidio que presumiblemente está cometiendo Israel, un punto de vista que compartimos con Francesca Albanese, la relatora de las Naciones Unidas.
A la conquista militar israelí se le añaden las expropiaciones y expulsiones de los nativos palestinos y sirios, así como el robo de sus recursos, desde agua a materiales de construcción (en canteras, suelos y arenales). Todo esto apoyado desde la potencia ocupante por toda una panoplia de leyes de expolio y discriminación. Fortalecer esos asentamientos, proporcionando ingresos, en este caso vía turística, falseando en muchos casos el carácter ilegal del asentamiento y, por ende, de la actividad lucrativa de alquiler de alojamientos y otros servicios conexos, fomenta su expansión y la ampliación del crimen de la colonización.
La falta de rendición de cuentas de esas empresas es consubstancial a la política de permisividad y complicidad de los Estados donde tienen sus sedes estas empresas. La falta de rendición de cuentas se extiende a los auditores y sellos de calidad, medios de comunicación y otras empresas asociadas a las directamente responsables, que deberían cumplir unos mínimos de ética profesional. También son corresponsables de esa permisividad y complicidad los organismos y entidades que deben velar por hacer cumplir las leyes nacionales de blanqueo de capitales y el Derecho internacional y sus normas.
Las propias autoridades rectoras de la UNWTO, una agencia no por casualidad vinculada a las Naciones Unidas, deberían excluir, de oficio, a todas las empresas y entes mencionados
Entre estos últimos que descuidan su Código Ético se encuentra la Organización Mundial para el Turismo, UNWTO por sus siglas en inglés, de la que forman parte las cuatro empresas mencionadas, inscritas en la Base de Datos de las Naciones Unidas de empresas colonizadoras.
Así, por ejemplo, en el artículo 2 de ese Código Ético se afirma que ‘las actividades turísticas respetarán la igualdad de hombres y mujeres. Asimismo, se encaminarán a promover los derechos humanos y, en particular (…) los [de los] pueblos autóctonos’.
A su vez, en el artículo 10, se afirma que ‘los agentes públicos y privados del desarrollo turístico cooperarán en la aplicación de los presentes principios y controlarán su práctica efectiva’. De ahí que no entendamos que FITUR, la Feria Internacional de Turismo de Madrid, que es también miembro de la UNWTO y ha subscrito este Código Ético, acepte como expositores habituales a empresas que vulneran los principios que dice defender o, todavía más grave, permita que esté presente al Estado de Israel. Un Estado colonizador, que hace gala de su incumplimiento del Derecho internacional y del Derecho humanitario y promueve y expande los asentamientos en Territorios Ocupados.
Las propias autoridades rectoras de la UNWTO, una agencia no por casualidad vinculada a las Naciones Unidas, deberían excluir, de oficio, a todas las empresas y entes mencionados. Y lo mismo puede decirse del Pacto Mundial (Global Compact), un instrumento de las Naciones Unidas de responsabilidad social empresarial, que dice liderar la sostenibilidad empresarial. Por coherencia con los Principios y Códigos Éticos que informan su actuación.
Comisionado de la UNRWA: Lo que Israel hace a la UNRWA debe tener respuesta internacional
Comisionado de la UNRWA: Lo que Israel hace a la UNRWA debe tener respuesta internacional
20 de enero de 2026
De Philippe Lazzarini, Comisionado General de la UNRWA, según publicó en su cuenta oficial X (anteriormente conocida como Twitter): Un nuevo nivel de desafío abierto y deliberado al derecho internacional, incluyendo los privilegios e inmunidades de las Naciones Unidas, por parte del Estado de Israel.
Esta mañana temprano, fuerzas israelíes irrumpieron en la sede de la UNRWA, un sitio de las Naciones Unidas, en Jerusalén Este.
Bulldozers entraron en el complejo y comenzaron a demoler edificios en su interior bajo la vigilancia de legisladores y un miembro del gobierno israelí.
Esto constituye un ataque sin precedentes contra una agencia de las Naciones Unidas y sus instalaciones.
Al igual que todos los Estados miembros de la ONU y los países comprometidos con el orden internacional basado en normas, Israel está obligado a proteger y respetar la inviolabilidad de las instalaciones de la ONU.
Esto se produce tras otras medidas adoptadas por las autoridades israelíes para borrar la identidad de refugiado palestino.
El 12 de enero, fuerzas israelíes irrumpieron en un centro de salud de la UNRWA en Jerusalén Este y ordenaron su cierre.
También está previsto cortar el suministro de agua y electricidad a las instalaciones de la UNRWA, incluidos los edificios de salud y educación, en las próximas semanas.
Esto es consecuencia directa de la legislación aprobada por el parlamento israelí en diciembre, que reforzó las leyes anti-UNRWA existentes, adoptadas en 2024.
Estas acciones, junto con los ataques incendiarios previos y una campaña de desinformación a gran escala, contradicen la sentencia de octubre de la Corte Internacional de Justicia, que reafirmó que Israel está obligado, en virtud del derecho internacional, a facilitar las operaciones de la UNRWA, no a obstaculizarlas ni impedirlas. El tribunal también subrayó que Israel no tiene jurisdicción sobre Jerusalén Oriental.
No puede haber excepciones.
Esto debe ser una llamada de atención. Lo que le ocurra hoy a la UNRWA le ocurrirá mañana a cualquier otra organización internacional o misión diplomática, ya sea en el Territorio Palestino Ocupado o en cualquier parte del mundo.
El derecho internacional ha sido objeto de crecientes ataques durante demasiado tiempo y corre el riesgo de perder relevancia si no hay respuesta de los Estados miembros.
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