sábado, 18 de marzo de 2023

Envía un mensaje al Ministerio de Asuntos Exteriores y pídele que respete el derecho internacional e imponga sanciones a Israel por su ataque a la población palestina

 

ACCIÓN URGENTE: PIDE AL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES QUE EXIJA RESPONSABILIDADES A ISRAEL POR SU ATAQUE A LA POBLACIÓN PALESTINA

Desde principios de 2023, el ejército israelí ha llevado a cabo tres incursiones mortales en las ciudades cisjordanas de Yenín, Jericó y Nablús. Estas precedieron al pogromo de Huwara y sus aldeas vecinas. En el momento de redactar este informe, 84 palestinos han muerto a manos de las fuerzas de ocupación israelíes o de colonos ilegales; una media de una persona muerta cada día en 2023, 15 de las cuales eran niños. Esto va unido a un aumento de las expulsiones, las demoliciones de viviendas y la expansión de los asentamientos.

La opresión sistemática de los palestinos por parte de Israel debe tener un precio político y económico. La reacción de la comunidad internacional ante la invasión rusa de Ucrania nos demuestra que las acciones punitivas son posibles cuando existe voluntad política para emprenderlas. Sin embargo, esa voluntad ha estado ausente cuando se trata de los derechos de la población palestina

Las acciones tangibles, incluidas las sanciones legales, son la única forma de obligar a Israel a cumplir el derecho internacional, a poner fin a las violaciones de los derechos humanos y a garantizar la protección de la población palestina

Envía un mensaje al Ministerio de Asuntos Exteriores y pídele que respete el derecho internacional e imponga sanciones a Israel por su ataque a la población palestina

Para enviar el escrito: http://eccp.eaction.online/emergency_action_ES
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viernes, 17 de marzo de 2023

Con motivo del Día Nacional de la Cultura Palestina, las estadísticas muestran la presencia de 584 centros culturales en Palestina en 2022.


 Con motivo del Día Nacional de la Cultura Palestina, las estadísticas muestran la presencia de 584 centros culturales en Palestina en 2022.


WAFA, 13 de marzo de 2023
Imagen de Mashhour Wehwah

RAMALLAH. Con motivo del Día Nacional de la Cultura Palestina, que coincide el 13 de marzo de cada año, la Oficina Central Palestina de Estadística (PCBS) y el Ministerio de Cultura (MC) dijeron hoy en un comunicado de prensa conjunto que el número de centros culturales que operan en Palestina aumentó de 577 en 2021 a 584 en 2022.

Dijeron que había una clara brecha en el número de centros culturales entre Cisjordania y la Franja de Gaza, con 508 centros en Cisjordania en 2022 en comparación con sólo 76 en la asediada Franja de Gaza.

El PCBS y el MC dijeron que el número de actividades culturales aumentó en 2022 un 4% en comparación con el año anterior y que los cursos de formación siguieron ocupando el primer lugar entre las actividades culturales celebradas en los centros culturales, con cerca del 66% de las actividades.

En 2022, alrededor de 588.000 personas participaron en actividades culturales en centros culturales con un 56% de participación en actividades presenciales, la mayoría de ellas en Cisjordania.

En 2022 había 32 museos en funcionamiento en Palestina: 27 museos en Cisjordania y cinco en la Franja de Gaza.

El número de visitantes a los museos que proporcionaron datos alcanzó unos 265.000 visitantes en 2022: el 77% eran palestinos y el 23% de otras nacionalidades. En 2021, 2020 y 2019, el número de visitantes a los museos fue de unos 114.000, 26.000 y 388.000, respectivamente. Los resultados mostraron que el mayor número de visitantes se produjo en marzo, con unos 31.000 visitantes, mientras que el número más bajo fue en febrero, con 14.000 visitantes.

En Palestina había 17 teatros operativos: 14 en Cisjordania y tres en la Franja de Gaza que no practicaron actividades hasta 2022.

En 2022 se representaron un total de 346 obras de teatro en Cisjordania, mientras que en los teatros de la Franja de Gaza no se representó ninguna obra durante el mismo año; de las cuales 201 obras eran para niños, 84 obras eran para adultos y 61 obras eran tanto para niños como para adultos. Hubo unos 43.000 asistentes al teatro; donde el número más alto fue en agosto con unos 8.000 asistentes, y el número más bajo fue en abril con unos 1.000 asistentes. En 2021, el número de obras representadas en Palestina fue de 370 obras y el número de asistentes al teatro fue de unos 33.000.

Durante 2022, el Ministerio de Cultura puso en marcha el programa "Wiki Palestina" y el "Código de la Memoria" para preservar y documentar la narración palestina a través de contenidos digitales, y el "Código de la Memoria" se trata de películas grabadas en la memoria de personalidades y acontecimientos palestinos. Veinticinco editores recibieron formación en este campo.

En 2022 se concedieron ocho premios de literatura, artes y humanidades a palestinos creativos.

Asimismo, el MC apoyó 70 proyectos culturales, organizó 150 actos culturales, incluidos seminarios sobre patrimonio, y puso en marcha el Festival Nacional de Teatro, con la participación de 10 representaciones, así como la convocatoria de cinco premios al mejor director, al mejor actor, a la mejor representación teatral y al mejor dramaturgo.

El MC también lanzó el Premio Ghassan Kanfani, en el que se concedieron cuatro premios a novelistas y escritores de países árabes, además de organizar el Foro Palestino para la Narración Palestina con la participación de 13 novelistas de países árabes, el Festival de Teatro Ghassan Kanafani, tres conferencias científicas, literarias y críticas, y una galería de arte en la que participaron 15 artistas de Palestina y la Diáspora. Se organizó un foro en nombre de Majid Abu Sharar, para la historia árabe con la participación de 35 novelistas y escritores de Palestina y de los países árabes.

Además, el MC organizó tres foros literarios y 20 actividades en los campos de la diáspora y en el territorio palestino ocupado en 1948 para reforzar la narrativa nacional en Palestina.

Además, el Ministerio de Cultura organizó la Feria Internacional del Libro de Palestina 2022, en la que participaron 450 editoriales árabes y locales y 150 escritores árabes. Además, el MC publicó 100 libros sobre al-Nakba, y alrededor de 250.000 libros, publicados por el Ministerio de Cultura, se distribuyeron a bibliotecas escolares, centros culturales e instituciones. El MC también prestó apoyo a unas 100 bibliotecas escolares y públicas/municipales a través de publicaciones del Ministerio, y apoyó 150 eventos y actividades en el marco del Día Nacional de la Cultura.

Además, el MC organizó el Festival Folclórico Dabkeh con motivo del 74 aniversario de la Nakba, con la participación de 30 bandas de dabkeh, con el fin de que esta actividad cultural se incluya entre los elementos representativos del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO, y organizó 30 cursos de formación en el ámbito de las industrias tradicionales y celebró cuatro exposiciones para promover las industrias tradicionales.

jueves, 16 de marzo de 2023

LOS CHICOS DE HARES: 10 AÑOS EN LA CÁRCEL POR UN CRIMEN QUE NUNCA OCURRIÓ


 Tamer, Mohammed K., Mohammed S., Ali y Ammar, tomadas en 2014 en la prisión, un año después de haber sido encarcelados. Ya han pasado 10 años.


LOS CHICOS DE HARES: 10 AÑOS EN LA CÁRCEL POR UN CRIMEN QUE NUNCA OCURRIÓ 

EL RÉGIMEN COLONIAL ISRAELÍ ENCARCELA SISTEMÁTICAMENTE A NIÑOS Y NIÑAS,
SOLO PORQUE PUEDE 

 Libertad para los Chicos de Hares (Free the Hares Boys) 

 

Lo llamamos “un crimen que nunca ocurrió”, porque ¿cómo si no llamaríamos a algo que finge un hecho, inventa a sus víctimas, falsifica a los culpables, y luego se disfraza de justicia a pesar de que es un fraude evidente? 

Y sin embargo, aunque no hubo delito del que sean culpables, cinco jóvenes seres humanos están cumpliendo una pena de 15 años de prisión por “cometerlo”. Hoy, 15 de marzo, se cumple una década del robo de sus vidas, un robo cometido por el régimen colonial israelí en Palestina. 

Durante los tres años posteriores a su violento secuestro a mediados de marzo de 2013, llevamos a cabo una campaña internacional por la liberación de los Chicos de Hares; éramos varias personas procedentes de Europa y las Américas. Nos reunimos en Palestina justo después de que los chicos –entonces de 15 y 16 años–  fueran secuestrados de sus casas en el poblado de Hares (Cisjordania) en mitad de la noche por hombres armados y con uniforme militar. Tomando té y café con sus familias, debatimos qué se podía hacer para ayudar a liberarlos, sabiendo perfectamente que nos enfrentamos a una máquina colonial desalmada que mata por diversión, encarcela a su antojo y se ríe de la justicia, sólo porque puede. 

La campaña internacional Libertad para los Chicos de Hares, llevada a cabo con cero recursos financieros, recibió un gran apoyo en todo el mundo: la gente protestó en Londres y organizó concentraciones de solidaridad desde Costa Rica a Bulgaria, desde México a Escocia, escribió a sus legisladores en Gran Bretaña y a distintas embajadas en Tel Aviv, asistió a las “audiencias” de los chicos en los “tribunales”, compartió su historia en árabe, inglés, español, búlgaro, finlandés, sueco, danés, portugués, italiano, alemán, francés, hebreo y japonés. Una vez más, damos las gracias de todo corazón a todas las personas que se involucraron. 

Pero el caso de los Chicos de Hares nunca fue sólo sobre los cinco adolescentes del poblado de Hares: fue –y sigue siendo– una trágica ilustración real y ‘de manual’ de un aspecto crucial del colonialismo de Israel en Palestina: el encarcelamiento de sus habitantes nativos y los intentos de aplastar el alma misma de un pueblo. Por eso consideramos importante, al conmemorar este sombrío décimo aniversario, compartir una vez más la historia de los Chicos de Hares. Esperamos que ella honre la inquebrantable humanidad del pueblo palestino frente a la opresión, y sirva de recordatorio de por qué tú y yo decimos “¡Palestina Libre!”, y lo creemos firmemente. 

En nuestros comunicados públicos de hace una década, describimos la historia de los chicos con minucioso detalle, desde el momento de su secuestro por soldados israelíes hasta el día en que se anunció su sentencia en el “tribunal” militar de la ocupación. He aquí una versión abreviada de la misma (versión completa aquí). 

 “Abraza y besa a tu madre para despedirte”: ¡Arresten a los niños! 

Alrededor de las 18:30 horas del jueves 14 de marzo de 2013, un coche chocó contra la parte trasera de un camión sobre la ruta 5, en el distrito de Salfit, Palestina ocupada. La conductora y sus tres hijas resultaron heridas, una de ellas de gravedad. La conductora, Adva Biton, regresaba a su casa en la colonia  israelí ilegal de Yakir cuando se produjo el accidente. Posteriormente afirmó que el mismo había sido culpa de jóvenes palestinos que lanzaron piedras contra su coche. El conductor del camión, tras declarar inmediatamente después del accidente que se había detenido por un pinchazo, cambió de opinión más tarde y dijo que había visto piedras junto a la carretera (Nota: toda Palestina está llena de piedras, siempre). 

No hubo testigos del accidente de coche. Nadie había visto a ningún niño o joven tirando piedras ese día. 

Sin embargo, en las primeras horas del día siguiente, soldados israelíes enmascarados, algunos con perros de ataque, irrumpieron en el poblado de Hares, situado no lejos de la ruta 5. Más de 50 soldados rompieron las puertas de las casas de los habitantes exigiendo saber el paradero de sus hijos adolescentes. Esa noche secuestraron (“arrestaron”) a diez jóvenes de entre 15 y 17 años: les vendaron los ojos, los esposaron y los trasladaron a un lugar desconocido. No se informó a las familias de las supuestas fechorías de sus hijos. 

Dos noches después, se produjo una segunda oleada de detenciones violentas. “Abraza y besa a tu madre para despedirte”, le dijo un agente del Shabak (servicio secreto israelí) a un adolescente. “Puede que no la vuelvas a ver.” Una semana después, jeeps del ejército entraron de nuevo en el pueblo y detuvieron a varios chicos que acababan de volver de la escuela. En total, 19 adolescentes de los poblados vecinos de Hares y Kifl Hares fueron detenidos en relación con el accidente de coche de colonos. Ninguno de ellos tenía antecedentes de haber lanzado piedras. 

Bajo custodia israelí, los menores fueron sometidos a una serie de abusos y malos tratos que equivalen a tortura, incluyendo fuertes palizas, amenazas e intimidación, interrogatorios violentos y condiciones inhumanas (lo que se suponía una “celda” –en al menos un caso en el que se mantuvo recluido a un menor de Hares– era un agujero sin ventanas de 1 m de ancho y 2 m de largo, sin colchón ni manta para dormir, inodoro sucio y seis luces brillantes que nunca se apagaban, lo que hizo que el muchacho perdiera la noción del tiempo). 

Tras violentos interrogatorios, la mayoría de los menores fueron puestos en libertad, salvo cinco que permanecieron en Megiddo, una prisión israelí para adultos. Estos pasaron a ser conocidos como los Chicos de Hares. Ellos son: Ali Shamlawi, Mohammed Suleiman, Mohammed Kleib, Tamer Souf y Ammar Souf, todos ellos residentes del poblado de Hares, en Palestina ocupada. Tras su detención, permanecieron recluidos en régimen de aislamiento durante dos semanas, y se les negaron las visitas de sus abogados. Al final, tras sufrir aún más malos tratos, firmaron “confesiones” de haber lanzado piedras aquel día de marzo en la ruta 5. Más tarde, todos dijeron repetidamente a sus abogados y familiares que habían firmado esos documentos escritos en hebreo –idioma que no hablaban ni leían ni escribían– para poner fin a la tortura infligida por agentes israelíes adultos a sus jóvenes cuerpos y mentes. 

Esas “confesiones” fueron la única “prueba” contra los cinco adolescentes. Entre los “testigos” del fiscal militar – la población palestina, incluyendo los menores de edad, está sometida a los tribunales militares israelíes, no a los civiles– había agentes de policía y de los servicios secretos, ninguno de los cuales estaba siquiera cerca del lugar ese día, y 61 colonos/as israelíes ilegales, quienes afirmaron – después de que el accidente fuera promocionado en los medios israelíes como un “acto terrorista” – que sus coches también habían sido dañados por piedras en esa carretera. A los abogados defensores nunca se les ha mostrado prueba alguna que estos “testigos” hayan sido interrogados alguna vez, si sus afirmaciones fueron verificadas con imágenes de cámaras CCTV y datos de ingresos hospitalarios, o incluso si los supuestos daños en sus vehículos fueron fotografiados o documentados de alguna otra forma. 

En tales circunstancias, los cinco Chicos de Hares fueron acusados de 20 cargos de intento de asesinato cada uno (que más tarde se cambió a homicidio involuntario, cuando dos años después del accidente de coche una de las hijas de la mujer colona murió por complicaciones de neumonía) y se enfrentaban a penas de entre 25 años y cadena perpetua. Tras pasar dos años y medio encarcelados y asistir a más de 100 “audiencias” en el tribunal militar –en las que a veces ni siquiera se permitía hablar a sus abogados–, los cinco jóvenes fueron obligados a firmar un acuerdo: 15 años de prisión más una “multa” de 30.000 NIS (7.500 dólares estadounidenses de la época) para cada uno, que se pagarían a la familia colona como “indemnización”. Si se negaban, se les dio a entender que sus condenas aumentarían a 25 años. 

 

Themis sangra en el suelo 

El veredicto fue una tragedia para los cinco chicos y sus familias. Pero también fue una advertencia; antes de que se anunciara, escribimos: “Si los chicos son condenados, este caso sentaría un precedente legal que permitiría al ejército israelí condenar a cualquier niño o joven palestino por intento de asesinato en casos de lanzamiento de piedras". 

Aquí es importante señalar que, según la opinión sionista, tirar piedras es “bueno” cuando lo hacen los colonos israelíes ilegales, pero de alguna manera se convierte en “terrorismo” cuando lo hacen los palestinos nativos –o se les acusa de quizás, tal vez, pensar en hacerlo–. Y ahora el gobierno israelí planea convertir en “ley” el asesinato aprobado por el Estado: la pena capital por “terrorismo”, entendido como cualquier acción palestina que Israel diga que lo es. De hecho, los militares israelíes ya ejecutan diariamente a personas palestinas a su antojo, y lo hacen con total impunidad. 

El sistema penal militar israelí condena a las y los palestinos en un asombroso porcentaje del 99,74%. Es decir, “si eres palestino, eres culpable”. Cada año, los “tribunales” militares israelíes procesan a unos 700 niños palestinos (de entre 12 y 17 años, aunque se sabe que incluso han encerrado a más chicos). Los malos tratos y/o la tortura de los niños durante su detención, traslado e interrogatorio están bien probados y documentados. Todo este sistema –con sus detenciones arbitrarias, su encarcelamiento sin pruebas ni cargos siquiera, su total desprecio por los derechos humanos fundamentales o los estándares del debido proceso– es sencillamente una burla de la justicia. En palabras de un destacado abogado británico de derechos humanos, el caso de los Chicos de Hares “se habría ganado en menos de 5 minutos si se hubiera juzgado en un verdadero tribunal de justicia”, y no en los centros de horror que simulan ser tribunales dirigidos por militares israelíes. 

En este contexto, ¿qué puede hacer la pobre Themis? 

El mundialmente famoso caricaturista político brasileño Carlos Latuff, que contribuyó con tres dibujos pidiendo la libertad de los Chicos de Hares, en uno de ellos dibujó a la diosa griega de la justicia sangrando en el suelo después de que un juez militar israelí le disparara con su rifle. La asesinan –balanza de la justicia en una mano, espada en la otra– y a nadie le importa. 

 

La opresión en todo el mundo: los detalles pueden variar, pero el concepto es el mismo 

Los Chicos de Hares son un caso entre muchos otros de niños palestinos sometidos a un sistema militar colonial cuyo objetivo último es destruir el tejido social de un pueblo, junto con las relaciones familiares y las redes comunitarias que lo sustentan. El costo de esta persecución y encarcelamiento constantes e interminables puede medirse en sus repercusiones sociales: la interrupción de las actividades vitales ordinarias de la juventud –escuela, universidad, empleo, matrimonio, amistades– provoca graves daños psicológicos a las víctimas y sus familias. Los niños vuelven de la cárcel desmotivados para estudiar, pierden el respeto a sus padres y madres por no poder defenderlos, se ven obligados a vivir con miedo a que se repita la experiencia de la cárcel. 

Es la sensación de no poder llevar una vida normal (algo expresado reiteradamente por personas palestinas de todas las edades y condiciones como su principal aspiración y anhelo) ni proyectarse a sí mismo y a sus seres queridos hacia el futuro. Es la devastadora sensación de que la vida es sencillamente insoportable e imposible, lo cual es uno de los objetivos del Estado colonial sionista que, desde sus inicios, ha intentado borrar por completo al pueblo nativo de Palestina. Con este fin, se utilizan todas las herramientas disponibles, especialmente las que sirven para varios objetivos a la vez. El encarcelamiento es una de esas herramientas: pretende dañar tanto la mente como el cuerpo, el alma y el espíritu, al individuo y a la comunidad. Suprime vidas enteras –algunas temporalmente, otras para siempre–; también ayuda a mantener la sensación de inseguridad tanto entre los encarcelados como entre los que encarcelan, con el fin de continuar la opresión. 

Los regímenes coloniales y de ocupación practican en todas partes el encarcelamiento político como forma de garantizar la obediencia, aplastar la resistencia, aterrorizar y controlar a la población. Su objetivo es hacer que la gente viva con miedo constante, para que no se rebele contra la opresión. Así ocurrió en la Sudáfrica del apartheid, en las dictaduras latinoamericanas, en Argelia, en Congo y en otros países africanos y asiáticos bajo el colonialismo europeo, ya fuera francés, belga, holandés o británico. 

El palestino, como todos los pueblos oprimidos, sabe bien que los colonizados nunca encuentran justicia en los tribunales del poder colonial. Pero también saben que la lucha de los pueblos oprimidos de todo el mundo es, al final, la misma lucha por la libertad. Tal vez por eso, en los muros de Belfast (en el norte de Irlanda) hay pintados murales que expresan la solidaridad entre los presos políticos irlandeses y los palestinos; en los murales se dan la mano a través de los barrotes de la cárcel; en la vida real se comprenden y apoyan mutuamente sus luchas. Tal vez por eso, en febrero de 2012, cuando el panadero palestino Khader Adnan cumplió 53 días de huelga de hambre contra su detención ilegal, el ex preso político irlandés y huelguista de hambre Tommy McKearney envió un mensaje de solidaridad en video a Khader y a su familia. Tal vez por eso un hombre negro detenido en una protesta contra el racismo en Nueva York fue fotografiado con una camiseta que decía PALESTINA. Tal vez por eso Nelson Mandela –quien también estuvo encarcelado por el régimen del apartheid durante casi tres décadas, y hasta 2008 permaneció en la “lista de terroristas” de Estados Unidos– dijo célebremente: “Todos sabemos (...) que nuestra libertad está incompleta sin la libertad del pueblo palestino.” 

 

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En cuanto a los cinco jóvenes del pueblo de Hares en Palestina ocupada, que continúan encarcelados en las mazmorras sionistas por un crimen que nunca ocurrió –Alí, Tamer, Ammar, Mohammed K. y Mohammed S. –, serán liberados dentro de cinco años, tras haber cumplido 30 años. ¿Qué mundo encontrarán? ¿Qué justicia? ¿Qué libertad? ¿Qué Palestina? ¿Y qué humanidad? 

*** 

 

En 2017, para señalar el primer aniversario de la condena de los Chicos de Hares Boys, publicamos un libro electrónico gratuito titulado Los Chicos de Hares: de Palestina a la prisión israelí, que contiene el resumen de su caso, un extenso análisis sobre el sistema penal militar y el sistema penitenciario israelíes, una visión general de la campaña de tres años por la liberación de los chicos, e ideas para conectar las luchas contra el imperialismo y el encarcelamiento político en todo el mundo. Está dirigido a las personas de conciencia de todo el mundo estudiantes, activistas, trabajadoras/es de derechos humanos, jóvenes y mayores de edad, madres y padres actuales y futuros, amantes de los gatos y otros y pretende servir como herramienta para dotar a la gente de conocimientos sobre cómo las entidades políticas utilizan el encarcelamiento para suprimir y destruir la resistencia a su sistema de opresión. Por favor, léelo y compártelo. 



 

martes, 14 de marzo de 2023

¿La autoridad palestina representa a los palestinos? Por Mohamed Safa


 ¿La autoridad palestina representa a los palestinos?


Fuentes: Rebelión

A raíz de ver de nuevo la película «Abril» de Nanni Moretti, encontré el triste paralelismo del protagonista de la película con el sentir general de los palestinos al escuchar las declaraciones o las acciones de los representantes de la autoridad palestina.

En una escena de la película del director italiano el protagonista está viendo un debate electoral en la televisión. En dicho debate aparece entre otros, D. Alema, antiguo dirigente del Partido Comunista; en sus respuestas balbuceaba un discurso muy débil y su interlocutor al otro lado de la pantalla, desesperado, le grita como si el político pudiera oírlo: “D Alema, di algo de izquierdas “.

A mí, como a millones de palestinos, nos invade la misma sensación cuando escuchamos a los líderes de la Autoridad Nacional Palestina. Nos apodera una cólera y sentimiento de indignación y gritamos: por favor, digan algo que nos haga sentir que sois palestinos.

No estamos cuestionando el lugar geográfico de nacimiento en el territorio palestino sino si son la dirección que precisamos los palestinos.

Hace mucho tiempo la palestinidad dejo de ser una cuestión geográfica. Es una cuestión moral y de justicia, militan en ella todos los que están o deben estar a favor del derecho internacional y la libertad de los pueblos oprimidos.

Lo que más precisa un pueblo bajo la ocupación es un movimiento de liberación nacional y un liderazgo que asume la lucha contra la ocupación con un discurso que hable y refleje el dolor y el ansia por la libertad de su pueblo.

¿Los palestinos estamos en esta situación?

La dirección actual, producto del nefasto acuerdo de Oslo, aceptó que las fuerzas de seguridad palestinas fueran, de facto, una subcontrata del ejército israelí de ocupación. El enorme daño de este hecho sobre la moral palestina es inimaginable, al destruir los valores que cohesionaban una sociedad de resistencia ante la ocupación.

Es imposible pensar que una autoridad así pueda desempeñar el papel de liberar a la población de la ocupación que padece mientras colabora con esa ocupación.

Una autoridad que coordina la seguridad con las fuerzas de ocupantes para la ocupación no está capacitada para poner fin a la ocupación.

Para mayor irritación de la sociedad palestina y de sus fuerzas políticas, el presidente Abas afirma que la coordinación con Israel en materia de seguridad es una “misión sagrada”. Esta afirmación le otorga mayor credibilidad como un buen colaborador a ojos de Israel y al mismo tiempo avergüenza a todo un pueblo.

La colaboración de las fuerzas de seguridad de la autoridad nacional con las fuerzas de la ocupación no dio como resultado mayor seguridad para los palestinos, sino más bien al revés. Están a merced de las fuerzas de ocupación que practican la detención, el secuestro y el asesinato de los palestinos a diario. Los últimos días dan una muestra de ello: los colonos, con el visto bueno del Ejército, ejecutaron su habitual hazaña en el pueblo de Huwara. “Una turba armada con pistolas, rifles, cuchillos, cócteles explosivos, asaltó las localidades de Huwara, Burin, incendiaron viviendas, coches, tiendas, dispararon contra la gente que huía despavorida por las calles como lo describió Teresa Aranguren.

El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smortrich, que es un colono más, declaró que “había que borrar Huwara”. La novedad es que estos ataques ya no los disimula el gobierno israelí, sino los considera necesarios, como lo declaró en el parlamento israelí el propio ministro citado: “Lo que debemos hacer es completar lo que no hemos terminado en 1948, la Nakba palestina. La expulsión del resto de palestinos de Palestina.

En el terreno político, el proceso de negociación permitió a Israel mayor confiscación y control del territorio palestino y un crecimiento exponencial de las colonias ilegales en Cisjordania.

El proceso de paz ha causado efectos dañinos que superan los causados por el conflicto mismo. A estas alturas este mal llamado proceso de paz es la oportunidad israelí para alcanzar el control completo de la tierra palestina.

El fin del colonialismo o de los sistemas de apartheid no suelen acabar, como nos enseña la historia, como consecuencia de un despertar moral. En ningún caso los colonialistas, y menos los colonialistas de asentamiento, despertaron un día y se dieron cuenta del enorme daño que hacían al pueblo oprimido.

La solución está en la lucha de los pueblos liderada por su movimiento de liberación nacional.

Dudo que esta dirección esté a la altura de las esperanzas y los derechos del pueblo palestino.

Mohamed Safa, Oftalmólogo y Escritor Palestino


Hiwara ha sido campo de entrenamiento para los planes criminales de Smotrich y Ben Juffair Por: Madeeha Al-A'raj Palestinian Media Center,


 Hiwara ha sido campo de entrenamiento para los planes criminales de Smotrich y Ben Juffair


Por: Madeeha Al-A'raj
Palestinian Media Center, 6 de marzo de 2023

La Oficina Nacional para la Defensa de la Tierra y la Resistencia a los Asentamientos (NBPRS) declaró en su último informe semanal que, en un ataque mortal, colonos israelíes irrumpieron la semana pasada en la ciudad palestina de Hiwara, cerca de Nablus, en el norte de la Palestina ocupada, respaldados por soldados israelíes, diciendo que la ciudad debe ser aniquilada y/o que su gente debe ser asesinada. Colonos gángsters de los asentamientos y puestos de avanzada de la zona sur de Nablus atacaron el pueblo en una noche sangrienta descrita como la Noche de Cristal Alemana a la manera israelí.

Lo que ocurrió en este pueblo el pasado domingo fue incitado por los dirigentes de la ocupación, ministros del gobierno y dirigentes del Consejo de Asentamientos, y jefe adjunto de lo que se conoce como el consejo regional de los "asentamientos de Shomron", David Ben-Zion, que llamó, horas antes del crimen de quemar casas y tiendas, en un tuit en su cuenta de Twitter, a "borrar Hiwara de la existencia hoy, antes que mañana".

Las fuerzas de ocupación cerraron las barreras que rodean la ciudad de Nablus e impidieron el paso a los ciudadanos en ambas direcciones, los detuvieron y les dispararon granadas aturdidoras y gases lacrimógenos, lo que provocó la muerte del joven Sameh Hamdallah Aqtash, de 37 años, del cercano pueblo de Za'tara, como consecuencia de los disparos con balas reales, e hirió a más de 390 personas y se quemaron más de 30 casas y más de 100 vehículos.

En el contexto de los sucesivos planes de asentamiento, el Municipio de Ocupación de Jerusalén anunció que ha decidido, a través del Comité Local de Planificación y Construcción, recomendar el depósito de un plan para construir 212 unidades en el asentamiento de French Hill. El plan incluye la demolición de dos edificios de 5 plantas para construir 53 unidades en su lugar, y la construcción de 2 edificios nuevos: un edificio norte de 9 plantas y un edificio sur de 30 plantas con un total de 212 unidades. El plan prevé un aparcamiento subterráneo y la posibilidad de una fachada comercial en la planta baja.

Al mismo tiempo, las órdenes militares continúan robando tierras y propiedades palestinas, ya que el ejército de ocupación emitió una nueva orden militar para apoderarse de más de 193 dunums [1 dunum = 1.000 metros cuadrados] y expropiarlos totalmente en la zona arqueológica, al norte de la ciudad de Al-Auja en Jericó. Además, distribuyeron una orden militar que estipula la apropiación y el derecho a disponer del yacimiento arqueológico durante un periodo de 5 años, y la incautación de un terreno de 193,292 dunums de las tierras de Al-Auja.

Por su parte, el ministro del Ejército de Ocupación, "Yoav Gallant", también aprobó una orden militar para confiscar cientos de dunums agrícolas palestinos entre Qalqilya y Nablus, como preparación para el establecimiento de una carretera de circunvalación de los asentamientos. La decisión se produjo un día después de la promesa israelí en la cumbre de Aqaba de no confiscar más tierras palestinas durante los próximos 4 meses. 'Galant' dijo que aprobó un proyecto para construir una carretera alternativa de asentamiento nº 55, que pasa por la aldea hotelera entre Qalqilya y Nablus, y que será utilizada también por los colonos. La carretera se construirá a expensas de las tierras de los pueblos de Al-Funduq, Jinsafut, Imatin y Baqa Al-Hatab.

En la gobernación de Salfit, colonos de "Eli-Zahaf" establecieron un cementerio en las tierras de los ciudadanos de la ciudad de Kafr al-Dik, al oeste de Salfit. Se apoderaron de tierras, las vallaron y crearon un cementerio para enterrar a sus muertos a expensas de las propiedades de los ciudadanos, en la zona norte de la ciudad, conocida como la zona de Balat Rakba "Khilat al-Qamh". Y en la gobernación de Tulkarem, las excavadoras de la ocupación empezaron a arrasar tierras en el pueblo de Shufa, en la zona montañosa de "Al-Marabi", al sur del pueblo, y en los pueblos vecinos, especialmente en los pueblos de Al-Ras, Kafr Sur, Safarin y Shufa, e incluso en las fronteras de Al-Taybeh, en las tierras de 1948.

Por otra parte, el Ministerio de Justicia israelí informó a la Comisión Parlamentaria de Asuntos Exteriores y Seguridad de la Knesset de que no existe ningún estatuto jurídico para el catastro palestino en la zona C, que constituye el 60% de la superficie de Cisjordania. El Comité presidido por el miembro de la Knesset Yuli Edelstein celebró una sesión urgente sobre la cuestión del "Registro tabú palestino" a petición de Zvika Vogel, miembro de la Knesset del partido de extrema derecha "Poder Judío", y del miembro de la Knesset del partido de derecha "Likud", Ariel Kellner, y miembro extremista de la Knesset, Ariel Kellner, afirmó que los palestinos intentan controlar las tierras registrándolas en el Tabu palestino y que esto lo está haciendo la Autoridad Palestina mediante lo que denominó una violación de los acuerdos y el apoyo financiero de decenas de millones de euros proporcionado por los países de la Unión Europea y organizaciones internacionales.

El abogado David Shany, jefe de la Autoridad de Registro de Tierras y Asentamientos del Ministerio de Justicia israelí, le respondió confirmando que se han llevado a cabo procedimientos de registro de tierras y asentamientos en Jerusalén Este. Esto no ha sucedido durante décadas, como él afirma, y añadió que la Autoridad de Registro de Tierras israelí comenzó a hacerlo en 2018, y que en los primeros años puso en marcha los procedimientos adecuados para empezar a hacerlo. Es un proceso complejo y organizado que se lleva a cabo paso a paso con muchos obstáculos y oposición.

En cuanto a Adam Avidan, jefe del Campo de Infraestructura en la llamada Administración Civil, quien explicó que las autoridades de ocupación no reconocen la encuesta y el registro llevado a cabo por la Autoridad Palestina, añadiendo que no hay estatus legal para eso, y a través de las tres direcciones oficiales en los años 2018, 2020 y 2022, pedimos a los palestinos que se detuvieran y se lo dejamos oficialmente claro, y cada vez que notamos actividad en el campo para implementar asentamientos de tierra, a nivel técnico o material, lo impedimos, explicando que la decisión sobre llevar a cabo asentamientos de tierra está en manos del nivel político.

Lista de agresiones israelíes de la última semana documentadas por la Oficina Nacional:

Jerusalén:
Cierre de una carretera cerca de la Puerta de los Leones en la Ciudad Vieja para volver a activar la barrera electrónica que impide la entrada de vehículos en la Ciudad Vieja.
Conversión de la "tierra de Hamra", en la localidad de Silwan, en un aparcamiento privado para vehículos de colonos.
Demoler una casa en la localidad de Al-Issawiya con el pretexto de carecer de permiso, y otra en la localidad de Jabal Al-Mukaber, y entregado
una notificación para evacuar una casa en el barrio de "Wad Qaddum", en la ciudad de Silwan.

Ramala:
Atacar con piedras los vehículos de los ciudadanos cerca de las entradas a las aldeas de Jaba' y Mikhmas, al noreste de Jerusalén ocupada, y dañar las ventanas de varios de ellos.
Vandalismo en una nave agrícola, destrucción de su contenido, robo de parte del mismo y destrucción de árboles en Silwad.
Herir a 3 ciudadanos, y destruir su vehículo, en las afueras del pueblo de Jibia, al norte de Ramala.
Tala de más de 80 olivos en la aldea de Sinjil, en Ras al-Aqaba.

Nablus:

Ataque a la localidad de Burin, al sur de Nablús, y lanzamiento de piedras y cócteles molotov contra las casas de los ciudadanos.
Incendiaron 2 vehículos e impidieron que los equipos de Defensa Civil extinguieran el fuego.
Asaltaron la ciudad de Qusra y atacaron las casas de los ciudadanos con balas reales; hirieron a un ciudadano en el abdomen.
Demolición de tiendas y barracones en la ciudad de Aqraba, en la zona de Afjem, al este de la ciudad.
Tala de 50 olivos en las tierras de Deir Sharaf, y demolición de una casa en el pueblo de Frush Beit Dajan, con el pretexto de estar construida en zonas "C".

Salfeet:
Agredieron a un ciudadano y a sus hijos, que sufrieron contusiones mientras trabajaban en sus tierras, les obligaron a abandonarlas por la fuerza y dañaron su vehículo.
Apoderarse de una excavadora en la localidad de Qarawat Bani Hassan mientras trabajaba cerca de la entrada principal de la localidad con el pretexto de que se trataba de una zona "C".
Entrega de un aviso para demoler la casa de un ciudadano en el pueblo de Marda con el pretexto de construir sin permiso.

Valle del Jordán:
Asedio a pastores en los pastos de la zona de Al-Ma'rajat, al oeste de Jericó, y obligación de que abandonen el lugar.
Incautación de un vehículo y dos tractores agrícolas en Khirbet Humsa al-Tahta, en el norte del valle del Jordán.
Atacar casas de ciudadanos en Khirbet Yarza, destrozando su contenido, destruyendo depósitos de agua y células solares, y fijar un cartel en el cruce de Ain al-Hilweh en el que se pide "venganza" contra los palestinos.
Levantando una tienda y vallando un terreno al norte de la ciudad de Jericó, en la cuenca 44, para apoderarse de él.
Excavar antigüedades en Khirbet Samra, en el norte del valle del Jordán, para robarlas, como ya ocurrió en el valle del Jordán central.
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lunes, 13 de marzo de 2023

Reducir el conflicto: Desacreditando la nueva estrategia de Israel por Walid Habbas,


 Reducir el conflicto: Desacreditando la nueva estrategia de Israel

por Walid Habbas, el 6 de marzo 2023

RESUMEN EJECUTIVO
Desde 2021, los dirigentes israelíes han propuesto una nueva serie de políticas económicas bajo el enfoque de "reducir el conflicto". Esta estrategia pretende ofrecer a los palestinos más oportunidades económicas y las llamadas libertades como forma de mantener la ocupación israelí. En este informe político, el analista político de Al-Shabaka Walid Habbas desacredita el marco y explica por qué los palestinos no serán pacificados con incentivos económicos.

Desde 2021, un número creciente de líderes israelíes han propuesto nuevas políticas para gestionar su ocupación de Cisjordania, incluido Jerusalén Este, y Gaza. Estas políticas están arraigadas en el nuevo concepto de "reducir el conflicto" - un enfoque introducido en 2018 por el historiador israelí Micah Goodman que recomienda la gestión del "conflicto por debajo del umbral de la guerra, al tiempo que mejora el tejido de la vida de la población palestina."

El enfoque, que es una versión revisada del modelo de "paz económica" de Benjamin Netanyahu, tiene como objetivo atrincherar la ocupación militar del régimen israelí para evitar el establecimiento de un Estado palestino o una realidad de un solo Estado. A diferencia de la estrategia de "paz económica", el enfoque de "reducir el conflicto" está diseñado para reducir las "oleadas de terror y enfrentamientos violentos" palestinos mediante la supuesta ampliación de las libertades de los palestinos dentro del sistema de apartheid de Israel.

Este informe político desacredita el enfoque israelí de "reducir el conflicto" y los cambios políticos que conlleva. Examina las nuevas decisiones económicas del gobierno con respecto a Cisjordania y Gaza, esbozando sus posibles implicaciones graves e irreversibles para los palestinos. El informe sostiene que cualquier enmienda que no llegue al desmantelamiento total de los sistemas israelíes de apartheid, ocupación y colonización no mejorará la vida de los palestinos ni su aceptación del statu quo.1

Desembalando el concepto de "reducción del conflicto"
Goodman introdujo por primera vez el concepto de "reducir el conflicto" como una solución a la creciente división entre la llamada izquierda israelí, que ha pedido el fin de la ocupación israelí para evitar una realidad de apartheid de un solo Estado, y la derecha israelí, que se opone a cualquier retirada israelí de las tierras que ocupó en 1967. El enfoque debe entenderse como una nueva iteración de la anterior estrategia de "gestión del conflicto" mediante la "paz económica". Las políticas aplicadas mediante la estrategia de "paz económica" afianzaron la dependencia económica palestina del régimen israelí al tiempo que aplicaban tácticas militares opresivas contra los palestinos.

Por el contrario, el enfoque de "reducir el conflicto" parte de la base de que las herramientas de opresión israelíes generan fricciones cotidianas "innecesarias" que aumentan la probabilidad de agravios palestinos y, por tanto, de enfrentamientos violentos. Como parte de esta estrategia, el régimen israelí no necesita desmantelar su ocupación, sino simplemente gestionarla de forma diferente, aparentemente menos opresiva. De este modo, el enfoque de "reducir el conflicto" ha abandonado por completo cualquier debate serio sobre la solución de dos Estados.

En otras palabras, las políticas de "paz económica" se introdujeron para fomentar la dependencia económica palestina de Israel bajo la apariencia de dos Estados con el fin de crear un segmento de la sociedad palestina cómplice de la continuación del statu quo. Y lo que es más importante, estas políticas crearon una élite económica palestina complaciente que trabajó en tándem con las autoridades de ocupación israelíes para reprimir violentamente a una calle palestina desafiante. En relación con esto, el enfoque de la "paz económica" no incluía disposiciones para mitigar el sufrimiento palestino bajo la ocupación militar israelí.

Mientras que el modelo de "reducción del conflicto" continúa con políticas económicas similares, propone formas a través de las cuales el "deseo público palestino de plenos derechos cívicos" pueda ser reconocido sin la necesidad de que Israel ponga fin a su ocupación, y sin el reconocimiento de las fronteras soberanas palestinas. En consecuencia, ofrecer a los palestinos facilidades económicas, así como más movilidad dentro de Cisjordania y acceso al mundo exterior, forman parte de una estrategia israelí más amplia para limitar las quejas sobre la ocupación con el fin de mantenerla. Esto se basa en el supuesto racista de que los palestinos aceptarán la ocupación colonial israelí si sus mecanismos de opresión se suavizan y se hacen menos visibles.

Fundamentalmente, el enfoque de "reducir el conflicto" supone falsamente que la resistencia palestina es apolítica y no está relacionada con la lucha por la liberación del apartheid y la ocupación israelíes. Por el contrario, el marco se basa en la creencia de que la mayoría de los enfrentamientos violentos entre palestinos e israelíes tienen su origen en las condiciones cada vez más amargas en las que viven los palestinos. De este modo, el enfoque asume que no es la ocupación israelí per se la que perpetúa el conflicto, sino el modo en que se gestiona mediante la opresión abierta de los palestinos. Reconfigurar la ocupación para hacer la vida "más fácil" a los palestinos puede así "reducir el conflicto", y un conflicto reducido significa la continuación de la propia ocupación.

A pesar de los erróneos intentos de Goodman de tender un puente sobre el espectro político israelí a través de este enfoque, la "izquierda" israelí está desapareciendo rápidamente y el liderazgo israelí está ahora dividido entre una derecha pragmática y una extrema derecha, ambas rechazan las negociaciones políticas y la creación de un Estado palestino. Así pues, cualquier nueva medida israelí para "reducir el conflicto" -mediante la suavización de las tácticas militares opresivas o el aumento de las oportunidades económicas para los palestinos- debe entenderse como un medio de ampliar indefinidamente el statu quo de la ocupación del régimen israelí de Cisjordania y Gaza.

Creando la ilusión de la libertad
En 2019, un grupo de estudiantes y jóvenes políticos israelíes crearon la "Iniciativa para reducir el conflicto", basada en las ocho recomendaciones de Goodman para "mejorar" la vida de los palestinos de una manera que también beneficie a Israel. Desde entonces, la iniciativa ha formado parte de casi todas las sesiones de la Knesset en las que se debate sobre la economía palestina, la zona C de Cisjordania y Gaza. El planteamiento de "reducir el conflicto" también aparece explícitamente en el programa electoral del partido Nueva Esperanza, y fue defendido tanto por el derechista Neftali Bennett como por el llamado centrista Yair Lapid.

Las cuatro primeras recomendaciones de Goodman pretenden aumentar la sensación de libertad entre los palestinos bajo ocupación. En primer lugar, Goodman aboga por planes militares israelíes para conectar todos los cantones palestinos de las zonas A y B con nuevas carreteras. La propuesta se basa en el hecho de que la movilidad limitada dentro de Cisjordania es una de las condiciones que hacen la vida de los palestinos especialmente difícil, ya que se enfrentan continuamente a los puestos de control israelíes, los asentamientos, las patrullas militares y los bloqueos de carreteras. Unas carreteras exclusivas para palestinos más eficientes y conectadas entre sí ayudarían a ocultar las infraestructuras de ocupación, dando teóricamente a los palestinos la sensación de que la ocupación ha desaparecido de algún modo.

Goodman también sugiere transferir partes del Área C al Área A para que los palestinos puedan ampliar sus viviendas en función de sus necesidades. Sin embargo, esto no implica una retirada gradual israelí de la zona C, sino que Israel está dispuesto a transferir partes limitadas de la zona C a los palestinos porque son adyacentes a pueblos palestinos y no son adecuadas para la expansión de los asentamientos. Además, los palestinos se apresuran a señalar que estos gestos suelen estar vinculados a la expansión de los asentamientos israelíes. En 2021, y por primera vez en 20 años, el régimen israelí aprobó la construcción de más de 1.000 viviendas para palestinos en el Área C sólo unos días después de aprobar la construcción de 2.200 unidades de asentamientos israelíes, también en el Área C. De este modo, cualquier transferencia de partes del Área C al Área A para el desarrollo de viviendas palestinas que vaya acompañada de la expansión de los asentamientos israelíes aumentaría la resistencia palestina.2

La estrategia de "reducir el conflicto" también requiere facilitar la conectividad palestina con el mundo exterior. Para ello, Goodman propone permitir el acceso de los palestinos a los aeropuertos israelíes. En 2022, el régimen israelí dio un paso en este sentido, permitiendo a los palestinos de Cisjordania utilizar el aeropuerto Ramon, situado en el sur de Naqab, para viajar. Aunque aparentemente beneficioso en la superficie, este paso sólo exacerba el control israelí sobre los palestinos. De hecho, para acceder al aeropuerto Ramon, los palestinos tienen que depender de la infraestructura de transporte israelí, lo que obliga al régimen israelí a aumentar sus mecanismos de vigilancia.

Por último, Goodman recomienda paradójicamente que Israel apoye los esfuerzos diplomáticos palestinos para obtener el reconocimiento internacional como Estado, pero que no reconozca las fronteras de un Estado palestino. Aunque el reconocimiento de la condición de Estado "aumentaría la sensación de libertad e independencia de los palestinos", explica Goodman, si no se reconocen las fronteras palestinas, las incursiones de las fuerzas de ocupación israelíes en Cisjordania seguirán sin considerarse violaciones del territorio soberano, un componente importante de su propuesta original en hebreo que se omitió en la traducción al inglés. En cualquier caso, es poco probable que se apoye la creación de un Estado palestino bajo ningún régimen israelí, especialmente bajo el nuevo gobierno de coalición de extrema derecha de Israel.

Los componentes económicos de la "reducción del conflicto"
El régimen israelí lleva mucho tiempo empleando la economía para controlar y pacificar a los palestinos. Así lo establece el Protocolo Económico de París (PEP) de 1994, un acuerdo entre Israel y la Autoridad Palestina (AP) destinado a dar la ilusión de autonomía económica palestina al tiempo que, paradójicamente, hace a los palestinos económicamente dependientes del régimen israelí. En el transcurso de los últimos cinco años, los dirigentes israelíes no han hecho más que desarrollar el modelo de "paz económica" de Netanyahu, que entra de lleno en el marco del PEP.

Fundamentalmente, cualquier nueva política económica israelí que ofrezca a los comerciantes y trabajadores palestinos oportunidades de movilidad y colaboración con Israel para supuestamente elevar su nivel de vida -y, por tanto, "minimizar" el conflicto- es fundamentalmente errónea e ilógica. Deben entenderse como una forma de atrincherar la fragmentación geográfica y económica palestina, así como la dependencia económica de Israel, en un estado de perpetuo subdesarrollo.

La visión de Goodman sobre las relaciones económicas
El planteamiento de Goodman de "reducir el conflicto" está diseñado para permitir una revisión del PEP, incluso mediante la colaboración económica conjunta entre los palestinos y el régimen israelí.  Como parte de este enfoque, el ex primer ministro israelí Yair Lapid y el primer ministro palestino Mohammad Shtayyeh asistieron en septiembre de 2022 a una reunión patrocinada por el Ministerio de Asuntos Exteriores noruego, cuyo objetivo era promover la construcción del Estado palestino. Posteriormente, el Comité Especial de Enlace propuso reestructurar las relaciones financieras entre palestinos e israelíes, así como la reactivación del Comité Económico Conjunto, congelado tras la Segunda Intifada. Hasta la fecha, ninguna de estas propuestas ha avanzado, y ambas serán probablemente abandonadas por completo bajo el sexto gobierno de Netanyahu.

Goodman también propone otras facilidades económicas -basadas en los cambios políticos recomendados por el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional- destinadas a lograr la aquiescencia política palestina. Por ejemplo, es partidario de dedicar gradualmente tierras adicionales en el Área C a la cooperación económica palestino-israelí, incluyendo inversiones extranjeras y parques industriales adicionales que permanecerían bajo control israelí. Éstos se unirían a los proyectos existentes, como el Parque Industrial Multidisciplinar de Belén (BMIP) y la Compañía del Parque Agroindustrial de Jericó (JAIP Co.), ninguno de los cuales ha logrado sus objetivos de apoyar el crecimiento económico palestino. Sin duda, la propuesta de Goodman depende de la inversión extranjera, un recordatorio importante de que "reducir el conflicto" también sirve a los intereses de las partes interesadas más allá de la Palestina colonizada.

Además, Goodman pide la creación de rutas logísticas "seguras" dentro de Cisjordania para facilitar el proceso de transferencia de mercancías palestinas a los mercados israelíes, incentivando así a más comerciantes palestinos a esforzarse por llegar a un acuerdo con el régimen israelí. También aboga por aumentar y diversificar la mano de obra palestina en los territorios de 1948. Aunque pueda parecer que benefician a los palestinos, estas dos políticas sólo fomentan su sometimiento económico:

La creación de rutas logísticas "seguras"
Desde 2018, la Administración Civil israelí, USAID y el Cuarteto, junto con varios productores palestinos a gran escala, han trabajado en un nuevo modelo para exportar productos palestinos a los mercados israelíes permitiendo a los camiones israelíes entrar en el Área A y cargar mercancías directamente desde las puertas de las fábricas palestinas. El nuevo modelo, conocido como acuerdo "puerta a puerta", reduce significativamente el tiempo empleado en el traslado de los productos y agiliza el proceso de introducción de la mercancía palestina en los mercados israelíes.

El acuerdo se promueve como económicamente beneficioso para los productores palestinos a gran escala, que podrían aumentar la producción e incrementar sus beneficios tras cumplir las condiciones israelíes. Sin embargo, incluye varios requisitos para los palestinos que giran en torno a la seguridad: 1) las fábricas palestinas deben erigir barreras de cemento y vallas de alambre, apoyadas por un sistema de alarma conectado directamente a una oficina militar israelí en la puerta comercial más cercana; 2) los empleados palestinos, entrenados por los militares israelíes, deben cargar la carga palestina e informar diariamente a sus supervisores militares israelíes; y 3) cada camión de carga debe instalar un sistema de seguimiento GPS que permita a los agentes militares israelíes vigilar los envíos en la carretera a través de Cisjordania.

En septiembre de 2022, 21 empresas palestinas de al-Jalil (Hebrón), Ramala y Nablús han entrado en el acuerdo puerta a puerta.3 El total de envíos que utilizaron este método ascendió a 61.880 entre marzo de 2018 y septiembre de 2022, lo que redujo los costes logísticos en aproximadamente 8,6 millones de dólares. Al igual que con el modelo de "paz económica", este acuerdo garantiza que una parte de los productores palestinos a gran escala estén separados del resto de los exportadores palestinos, que sufren por ello. De hecho, las autoridades de ocupación israelíes exigen que los palestinos que se acojan al acuerdo puerta a puerta superen el volumen de su comercio con Israel en 10 millones de NIS anuales, un resultado al que muy pocos palestinos pueden aspirar.

Además de agravar la brecha salarial palestina en una geografía fragmentada, la política de puerta a puerta permite una mayor invasión israelí de las tierras palestinas y la vigilancia de su vida cotidiana. El acuerdo implica que el régimen israelí se infiltra en los centros de producción palestinos de la zona A, donde se encuentran las fábricas, siempre que lo considera necesario. Israel también vigila estos lugares de producción, así como las rutas logísticas "seguras" reservadas para los fletes puerta a puerta, ampliando así significativamente su infraestructura de vigilancia opresiva sobre los palestinos.

Asimismo, las fuerzas de ocupación israelíes han intensificado el control de los antecedentes de seguridad como parte de su régimen de permisos, garantizando que un número cada vez mayor de palestinos sean pacificados políticamente con el fin de preservar sus permisos de trabajo y sus medios de subsistencia económica. En conjunto, estas políticas indican que Israel está garantizando insidiosamente la anexión de facto de importantes centros de producción económica palestinos, así como silenciando la disidencia palestina ofreciéndoles incentivos económicos.

Profundización de la dependencia económica a través del trabajo
A finales de 2016, el régimen israelí emitió una resolución en la que pedía importantes "innovaciones" en relación tanto con el volumen de trabajadores palestinos permitidos en los territorios de 1948, como con los procedimientos de expedición de permisos de trabajo. Desde entonces, el gobierno ha legislado varias resoluciones para implementar estas "innovaciones." Como resultado, el número de trabajadores palestinos en los territorios de 1948 ha aumentado de unos 110.000 en 2016 a 204.000 en 2022. Este cambio coincide con la quinta medida de Goodman para "reducir el conflicto": aumentar el número de trabajadores palestinos en el mercado laboral israelí (con un tope de 400.000).

 

Figura 1: Número de trabajadores palestinos que emigraron a centros de trabajo israelíes entre 1967 y 2022. Fuente: Oficina Central Palestina de Estadística (PCBS).4

Asimismo, en marzo de 2022, Israel emitió la Decisión 1328 para permitir a los trabajadores palestinos de Gaza entrar en los territorios de 1948 por primera vez desde 2006. A finales de 2022, el número de trabajadores permitidos procedentes de Gaza se limitó a 20.000. Entendido en el contexto de "reducir el conflicto", el enfoque del régimen israelí hacia Gaza en particular ha pasado de "calma por calma" a "economía por calma", como declaró explícitamente Yair Lapid, entonces ministro de Asuntos Exteriores, en septiembre de 2021. Es importante señalar que, aparte de ofrecer a los palestinos de Gaza oportunidades económicas en los territorios de 1948, la propia Gaza queda totalmente excluida de la propuesta de Goodman.

Aunque las autoridades israelíes argumentan que el aumento del flujo de ingresos hacia Cisjordania y Gaza contribuirá al crecimiento económico palestino -en 2021, se estimó que los ingresos combinados de los trabajadores palestinos en los territorios de 1948 alcanzaron los 5.500 millones de dólares (alrededor del 35% del PIB palestino)-, hay que distinguir entre dicho crecimiento y el desarrollo económico, especialmente bajo una ocupación militar y un asedio restrictivos. En cambio, el aumento de la migración laboral palestina al mercado israelí afianza fundamentalmente la dependencia palestina de Israel y, por tanto, la ocupación israelí.

Para empeorar las cosas, el régimen israelí ya no sólo está interesado en la mano de obra palestina mal pagada. En los últimos años, ha diversificado la mano de obra palestina en los territorios de 1948 para incluirla en los campos de la alta tecnología, la medicina y la ingeniería. También ha invertido unos 300 millones de NIS para formar a los trabajadores palestinos en nuevas habilidades profesionales. De este modo, la expansión y diversificación de la mano de obra palestina no hace más que aumentar el número de palestinos que dependen económicamente del régimen israelí y del mantenimiento del statu quo político.

Por qué fracasará la "reducción del conflicto"
El concepto de "reducir el conflicto" presupone que una serie de cambios en la política israelí hacia Cisjordania y Gaza -sobre todo económicos- eliminarán las condiciones que provocan los "enfrentamientos" entre los palestinos y las fuerzas de ocupación israelíes. Al aliviar supuestamente la gravedad del sufrimiento diario de los palestinos, la ocupación militar israelí se hace así más manejable y sostenible. En otras palabras, la cuestión de la autodeterminación palestina mediante la creación de un Estado queda obsoleta, liberando a los dirigentes israelíes de todo el espectro político de la perenne cuestión de qué hacer con la población palestina.

En última instancia, el marco de "reducción del conflicto" revela que el régimen israelí continuará operando en su propio beneficio a expensas de los palestinos, incluyendo el mantenimiento de las mismas estructuras de apartheid colonial de colonos que son fundamentales para su sufrimiento actual. De hecho, como argumenta el propio Goodman, "reducir el conflicto" no requiere un acuerdo formal, la retirada de los colonos israelíes o de los asentamientos de Cisjordania, o la división de Jerusalén.

De este modo, los ocho pasos de Goodman se basan en una falacia: Los palestinos serán menos propensos a resistirse si se les hace creer que pueden disfrutar de la vida bajo la ocupación colonial permanente de los colonos mediante menos restricciones a la movilidad y más oportunidades de colaboración económica con el régimen israelí. Se trata de una suposición distorsionada y racista basada en la antigua idea errónea sionista de que los palestinos son una turba apolítica y violenta -en lugar de un pueblo que exige la autodeterminación- que puede pacificarse si se les conceden los llamados privilegios.

Algunos aspectos del enfoque de "reducir el conflicto" favorecido por la derecha pragmática israelí han quedado invalidados con la victoria del gobierno de coalición de extrema derecha de Netanyahu en diciembre de 2022. Por un lado, el aumento de la represión violenta israelí de la resistencia palestina, especialmente en el norte de Cisjordania, socavó el plan de eliminar los mecanismos que generan los enfrentamientos. Por otro lado, no es probable que la coalición extremista de Netanyahu, que impulsa una mayor desposesión y desplazamiento palestinos, siga las propuestas de Bennett y Lapid para supuestamente "reducir el conflicto". No obstante, es probable que las medidas económicas puestas en marcha desde 2021 sigan configurando las relaciones económicas palestino-israelíes en los próximos años.

Y aunque el nuevo gobierno de coalición israelí todavía tiene que exponer sus políticas económicas hacia Cisjordania y Gaza, su descarado compromiso con la profundización de la ocupación sin duda empeorará el sufrimiento palestino. Los palestinos nunca aceptarán esta realidad, ni siquiera con mayores facilidades económicas. Es decir, aunque los responsables políticos israelíes impulsen medidas destinadas a "mejorar" la vida de los palestinos mediante una mayor participación en el mercado laboral israelí, la movilidad dentro de Cisjordania o el acceso al mundo exterior, la realidad del colonialismo de los colonos, el apartheid y la ocupación israelíes persistirá, al igual que la resistencia palestina a ella.

  1. Todas las traducciones de fuentes árabes y hebreas de este informe político han sido realizadas por el autor.
  2. Es muy poco probable que las propuestas para ampliar las viviendas palestinas continúen bajo el nuevo régimen israelí.
  3. Es importante señalar que algunos capitalistas palestinos optaron por entrar en el acuerdo puerta a puerta.
  4. El sitio web de la PCBS sólo ofrece datos desde 1994. Para acceder a los datos entre 1967 y 1993, el autor consultó los informes anuales de la PCBS, así como el libro de Leila Farsakh, Palestinian Labour Migration to Israel: Labour, Land and Occupation (Oxford: Routledge, 2005).

Walid Habbas
Walid Habbas es investigador en el Foro Palestino de Estudios Israelíes (MADAR) y doctorando en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Actualmente trabaja sobre las relaciones económicas entre Cisjordania e Israel, haciendo hincapié en los múltiples modos de interacción entre los agentes palestinos de clase y las estructuras coloniales: regímenes fronterizos y de permisos. Investiga actividades como el contrabando, la migración laboral, las redes de intermediación laboral, las rutas logísticas y las intervenciones económicas coloniales.

jueves, 9 de marzo de 2023

Una abstención cómplice que significa un cambio de rumbo de España frente a la ocupación israelí Santiago González Vallejo. CSCA


 Una abstención cómplice que significa un cambio de rumbo de España frente a la ocupación israelí


Santiago González Vallejo. CSCA. 9 de febrero de 2023. Durante los meses de noviembre y diciembre del pasado año se estuvo discutiendo en el seno de las Naciones Unidas una Resolución por la que se pediría a la Corte Internacional de Justicia un dictamen, como se hizo con respecto al Muro del apartheid que penetra en la Cisjordania ocupada, sobre si la ocupación prolongada que ejerce Israel sobre los Territorios Ocupados en 1967, se podría calificar de 'colonial' y, por lo tanto, que Israel está cometiendo un crimen de lesa humanidad.
Esta Resolución, finalmente aprobada el 30 de diciembre, con 87 votos a favor, 53 abstenciones y 26 en contra, contó con mucho rechazo por parte, como no, de Israel y sus aliados próximos Estados Unidos, Alemania, Reino Unido,.. y las presiones consiguientes para que la representación palestina la quitase del orden del día o la rebajase. De hecho, Israel ha impuesto más sanciones a la Autoridad Palestina por su atrevimiento de mantener que se hiciera la votación de esa Resolución. Hubo un número notable de abstenciones, entre ellas, la de España. Y no fue casual.

Previamente, los Estados mencionados quisieron hacer una maniobra administrativa. No queriendo que se les retratase en la votación negativa, intentaron rechazar la propuesta por no tener la Corte internacional de Justicia un epígrafe específico en su presupuesto que cubriese los gastos de realizar dicho Informe. Los proponentes de la Resolución, aunque argumentaron que el presupuesto general de la CIJ podría cubrir el coste de la realización del Dictamen, tuvieron que facilitar un presupuesto ad hoc para ese objetivo. Por supuesto, sin ayuda española.

La abstención de España se repitió en varias ocasiones. 

Previamente a esta discusión, España se abstuvo en la votación de una Resolución de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el 75 aniversario del desastre -Al Nakba- para conmemorar en las instalaciones de Nueva York una exposición sobre las consecuencias de la partición de la Palestina histórica.

Después, con respecto a la petición de una Opinión Consultiva a la Corte Internacional de Justicia, sobre si la ocupación continuada de Israel sobre Territorios Palestinos y Sirios supone una colonización y, por lo tanto, un crimen de lesa humanidad, se abstuvo previamente en la Comisión de Política Especial y de Descolonización.

Sobre esta abstención, el diputado de Más País, Íñigo Errejón, presentó una pregunta parlamentaria el día 21 de noviembre: "Recientemente hemos podido conocer que España se ha abstenido en la votación dentro de la Comisión Política Especial y de Descolonización de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) de la resolución que reclama a la Corte Internacional de Justicia que se pronuncie sobre la ocupación israelí en Palestina. En concreto, el proyecto menciona la violación por parte de Israel de los derechos palestinos a la autodeterminación «por su prolongada ocupación, asentamiento y anexión del territorio palestino ocupado desde 1967, incluidas las medidas destinadas a alterar la composición demográfica, el carácter y el estatus de la ciudad santa de Jerusalén, y por su adopción de leyes y medidas discriminatorias conexas». La proposición ha salido favorable con 98 síes frente al rechazo de 17 países y 52 abstenciones, 
- ¿Qué motivo alude el gobierno a haber votado abstención a esta resolución?"

La no respuesta del gobierno, vergonzosa, sin querer contestar a la pregunta, tópica, fue esta: 
"España mantiene su firme compromiso con la materialización de la solución de los dos Estados, Palestina e Israel, conviviendo en paz y seguridad el uno junto al otro, sobre la base de los acuerdos suscritos entre las partes y de las resoluciones aplicables de Naciones Unidas. España, junto con sus socios en la Unión Europea, ha hecho reiterados llamamientos a las partes y a la comunidad internacional para restablecer un horizonte político que permita aplicar esta solución. 
Al mismo tiempo, España ha expresado reiteradamente su preocupación por el deterioro de la situación sobre el terreno, por el incremento de la violencia y por los asentamientos y otras prácticas unilaterales y contrarias al derecho internacional, que ponen en peligro la solución de los dos Estados.
Madrid, 30 de enero de 2023".

Pero ya, en la votación definitiva el 30 de diciembre del pasado año de esa Resolución, A/77/400 se encienden las alarmas por la abstención premeditada por parte del gobierno de España. Entonces, desde la coalición de Unidas Podemos, los diputados Enrique Santiago, Gerardo Pisarello, Lucia Muñoz y Antón Gómez-Reino, hacen una nueva pregunta al gobierno: 

"El pasado 30 de diciembre de 2022, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que solicita a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que emita una Opinión Consultiva sobre la legalidad de los 55 años de ocupación israelí de la Cisjordania palestina. Con el título de "Practicas y actividades de asentamiento israelíes que afectan a los derechos del pueblo palestino y otros habitantes árabes de los territorios ocupados", la resolución pide al tribunal que se pronuncie sobre las "consecuencias jurídicas derivadas de la continua violación por Israel del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, de su prolongada ocupación, asentamiento y anexión del territorio palestino ocupado desde 1967, incluidas las medidas encaminadas a alterar la composición demográfica, el carácter y el estatuto de la Ciudad Santa de Jerusalén, y de su adopción de leyes y medidas discriminatorias conexas". 


En concreto, la resolución pide a la CIJ que evalúe como las practicas israelíes "afectan al estatus legal de la ocupación". En otras palabras, si la ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel durante cincuenta y cinco años es legal o no, tal y como se caracteriza en el Cuarto Convenio de Ginebra (1949) y en el derecho internacional consuetudinario. Además, también se solicita a la CIJ que evalúe la obligación de los "Terceros Estados Parte", como es el caso de España, de defender el Estado de derecho de la comunidad internacional. 

 

En mayo de 2022, la Comisión Internacional lndependiente de lnvestigacion sobre los Territorios Palestinos Ocupados (comisión Pillay), presento "pruebas creíbles prima facie... de que Israel no tiene intención de poner fin a la ocupación, tiene políticas claras para garantizar el control total del Territorio Palestino Ocupado y actúa para alterar la demografía mediante el mantenimiento de un entorno represivo para los palestinos y favorable para los colonos israelíes". A finales de septiembre de 2022, en su primer informe como relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Palestina, Francesca Albanese describió a Israel como un "régimen intencionadamente adquisitivo, segregacionista y represivo diseñado para impedir la realización del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación", y pidió el desmantelamiento de la "ocupación colonial de colonos y sus prácticas de apartheid". Con estos informes ante la ONU, en noviembre de 2022 la representación del Estado de Palestina presentó un punto del orden del día de la Comisión Política Especial y de Descolonización de la ONU (Cuarta Comisión) en el que, entre otras cuestiones, solicitaba la opinión consultiva de la CIJ.


El 30 de diciembre, por 105 votos a favor, 13 en contra y 37 abstenciones, la Quinta Comisión aprobó el coste previsto de una Opinión Consultiva de la CIJ. Horas más tarde, la Quinta Comisión presentó su presupuesto aprobado a la Asamblea 

General. Por 87 votos a favor, 26 en contra y 53 abstenciones, la Asamblea General aprobó la resolución de la CIJ. Apoyaron la resolución Bélgica, Portugal, Polonia, Islandia y Luxemburgo, junta con la mayoría de los Estados árabes, africanos y asiáticos. España, Francia, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia se abstuvieron. 

Según fuentes de distintas organizaciones de derechos humanos, las fuerzas israelíes han matado en 2022 a más de 251 palestinos en Cisjordania y Gaza ocupadas, entre ellos al menos 47 niños. Al menos otros 9.000 han resultado heridos. Además, Israel ha demolido 950 hogares palestinos, y ha practicado más de 3.000 detenciones administrativas (sin presentación de cargos). Israel ha. detenido a 130

periodistas palestinos en 2022 y 20 reporteros siguen privados de libertad, en violación flagrante de la libertad de expresión y el derecho la información. 


Dada la disparidad de criterios en la votación de los países de la UE, ¿qué reuniones, reclamos de información o cualquier otro tipo de gestiones ha realizado la representación diplomática española en la ONU en el proceso que ha llevado a solicitar la opinión consultiva de la CIJ? 


¿Cuáles fueron los motivos para que España se abstuviese en la votación de la Asamblea General de la ONU en lugar de votar a favor como han hecho otros países de la Unión Europea como Portugal, Bélgica o Luxemburgo? 


A la vista del seguimiento que realiza el Gobierno español a la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados por Israel en Palestina, ¿opina el Ministerio de Asuntos Exteriores que las políticas y prácticas realizadas por Israel en los territorios ocupados vulneran los derechos humanos de la población palestina?"


Una vez encendidas las alarmas y la reiteración de aclaraciones al Gobierno, el ministerio de Asuntos Exteriores que dirige el inefable Álbares, intenta justificarse con su apoyo, posterior, a una declaración que carece de relevancia jurídica: 

"España reitera su firme compromiso con la solución de los dos Estados, única respuesta a las legítimas aspiraciones nacionales de israelíes y palestinos. 

España mantiene un firme compromiso con el Tribunal Internacional de Justicia. El pasado 16 de enero, España se adhirió junto con una mayoría de Estados Miembros de la Unión Europea a la declaración propuesta por Palestina en Nueva York en la que reiteró su firme compromiso con el Tribunal Internacional de Justicia, el derecho internacional y el multilateralismo como eje del sistema internacional. 

España trabaja con sus socios en la Unión Europea y con la comunidad internacional para restaurar la perspectiva política para la materialización de la solución de los dos Estados, y para ello impulsa la acción de la Unión Europea y, en particular, la labor del Representante de la Unión Europea para el Proceso de Paz en Oriente Próximo. España aboga también por profundizar las relaciones entre la Unión Europea con Palestina y con Israel y apoya los esfuerzos internacionales y regionales en torno a la Iniciativa Árabe de Paz. 

La protección de los derechos humanos constituye uno de los ejes inspiradores de la política exterior de España con carácter general y, en particular, también en la región de Oriente Próximo, tanto en nuestras relaciones bilaterales como a través de la Unión Europea y de los mecanismos multilaterales de protección de los derechos humanos, en particular de Naciones Unidas. 

Madrid, 20 de febrero de 2023."


En definitiva, desde nuestro punto de vista, la política exterior española del gobierno de Pedro Sánchez, ha girado alineándose con la política exterior de Estados Unidos. Lo vimos con el Sáhara Occidental y ahora con Palestina. 


Se pasa de la defensa verbal de los derechos humanos y del derecho internacional a un deslizamiento en que se pierden los valores universales de la justicia y de la defensa del derecho internacional por una real politik occidentalista.


Se sigue sin poner sanciones a las empresas españolas que actúan lucrándose con la ocupación, como CAF, Edreams, GMV, INECO, OSSA, SEMI, TYPSA. Pudiéndolo hacer, no se prohíbe el comercio entre España y las colonias que usurpan a los palestinos y se siguen encontrando dátiles y otros productos de parcelas expropiadas a los palestinos.


El reconocimiento de Palestina, por parte de España, como lo han hecho otros países europeos, como Suecia, sigue durmiendo en un twit de Pedro Sánchez y en el programa del gobierno de coalición.


https://twitter.com/sanchezcastejon/status/668414429336309760?lang=en


Eso explica, entre otras cosas, la aparente incoherencia del partido socialista que pretende castigar a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, por suspender el hermanamiento de Barcelona con Tel Aviv. La argumentación de la suspensión, avalada por el Sindic de Greuges, ha sido similar a la que utilizó para la suspensión del hermanamiento de Barcelona con San Petersburgo, la ocupación de su Estado a tierras ajenas, sin que haya habido manifestación en contra de esos ayuntamientos a la acción de su Estado. O, también, la visita de una delegación de parlamentarios socialistas (junto con PP y VOX) a Israel a ver fábricas de armamento israelí, testado en las vidas y bienes palestinos.


Este cambio lamentable de posición del ministro Albares, de su ministerio, de Pedro Sánchez y el PSOE nos obliga a seguir trabajando cara a la opinión pública, a esa organización y a las que le apoyen y reclamando coherencia, exigir a nuestros representantes la defensa del derecho internacional frente a cálculos alejados de la justicia.


Concentración performance , contra el ahorcamiento d los presos palestinos . En el Naútico de Gijón

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