sábado, 31 de enero de 2026
viernes, 30 de enero de 2026
Por Palestina, organicémonos . Alys Samson Estapé, Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina. elsaltodiario.com,
David F. Sabadell
Por Palestina, organicémonos
elsaltodiario.com, 26 de enero de 2026
2025 ha estado marcado por una lucha internacionalista con Palestina en el centro. Y si bien ha existido una enorme espontaneidad solidaria los pequeños avances logrados son fruto de años de organización popular sostenida.
En el mundo en el que vivimos, cuando se conquistan victorias populares, existe una tendencia a individualizar los logros y a glorificar a determinadas personas, borrando el papel fundamental del trabajo colectivo que los acompañó e hizo posibles. Así, se nos cuenta que Rosa Parks era una costurera cansada tras una larga jornada laboral que, un día cualquiera, decidió no ceder su asiento en un autobús. Lo que se oculta es que Parks era una activista organizada, y lo que hizo que su acción tuviera un impacto histórico fue el contexto político y organizativo construido durante años por la NAACP —organización de la que formaba parte— y el movimiento por los derechos civiles. Por eso es importante recordar a Parks y todo lo que hizo, y también el trabajo colectivo que hizo posible que aquel gesto se convirtiera en una victoria histórica.
Algo similar ocurre en la película El 47, donde se oculta la militancia del protagonista, clave en las decisiones que tomó y en el alcance colectivo de sus acciones. 2025 ha estado marcado por una lucha internacionalista con Palestina en el centro. Y si bien ha existido una enorme espontaneidad solidaria —valiosa y necesaria—, los pequeños avances logrados son fruto de años y años de organización popular sostenida.
Necesitamos organizarnos más y mejor. No como una consigna abstracta, sino como una práctica colectiva y sostenida
Juntas estamos consiguiendo aislar cada vez más al sionismo y romper complicidades con el régimen genocida de Israel. Pero queda muchísimo trabajo por delante, muchas alianzas criminales con el estado colonial de Israel que desmantelar. Necesitamos organizarnos más y mejor. No como una consigna abstracta, sino como una práctica colectiva y sostenida frente al avance de la extrema derecha, el racismo, el fascismo, el cisheteropatriarcado, la impunidad internacional y la normalización del genocidio del pueblo palestino.
Porque Israel no comete el genocidio solo. Lo hace con armas fabricadas, transportadas y financiadas internacionalmente; y con la impunidad que le brindan los acuerdos comerciales, académicos, deportivos, diplomáticos, culturales y militares. El colonialismo, el genocidio, la ocupación militar y el apartheid de Israel se sostienen gracias a una red de complicidades. Y eso mismo ha marcado el camino del movimiento propalestino en el Estado español: cortar la complicidad, eslabón por eslabón.
Cuando se anuncia una decisión como que España no participará en Eurovisión por la presencia de Israel, es fundamental recordar que esto no surge de la nada. Detrás hay años de personas escribiendo cartas a RTVE, organizando conciertos, impulsando campañas de boicot, contactando con artistas y sosteniendo una presión constante que, finalmente, hace posible ese resultado.
Por eso es tan importante ejercer una memoria de lucha: no la memoria oficial del poder, sino la memoria histórica de los movimientos sociales. La solidaridad internacional y el activismo son motores de cambio, sostenidos casi siempre por personas anónimas que hacen posibles las conquistas de derechos y justicia social.
Palestina y la fuerza de lo colectivo
Desde la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), hemos analizado las victorias que hemos cosechado juntas. Durante meses hemos llenado calles y plazas de cientos de municipios llegando a movilizarnos simultáneamente en más de 100 localidades, en 22 jornadas de lucha estatales coordinadas exigiendo el fin del comercio de armas y de las relaciones con Israel.
En mayo de 2024, la CRUE pidió suspender los acuerdos de colaboración con universidades y centros de investigación israelíes que no respetaran el derecho internacional humanitario. El Claustro de la Universidad de Barcelona aprobó romper relaciones académicas e institucionales con instituciones israelíes; la Universidad de Granada suspendió colaboraciones científicas y de movilidad; la Universidad de Valencia decidió no firmar ningún acuerdo mientras continuaran los crímenes de lesa humanidad; y el Claustro de la UAB aprobó la ruptura de relaciones. En paralelo, los barcos Borkum y Marianne Danica no hicieron escala en España gracias a la movilización popular, y el Parlamento de Nafarroa aprobó una moción pidiendo la exclusión de Israel de los Juegos Olímpicos.
En septiembre de 2024, hubo una primera huelga general por Palestina en el ámbito estatal (el 7 de febrero había habido una en Catalunya). En octubre, 260 artistas firmaron una carta a Pedro Sánchez para exigir el fin del comercio de armas con Israel. El Ministerio de Defensa anunció la exclusión de Israel y de sus empresas de la feria FEINDEF y se canceló la participación del exministro israelí y criminal de guerra Shlomo Ben Ami en el Festival de las Humanidades de Dénia.
A finales de 2024, el Gobierno denegó el atraque a dos barcos involucrados en el tránsito de armas con Israel y más tarde, la Universidad de Vic (UVic) no renovó su convenio con ICL tras la denuncia popular por su vínculo con el ejército israelí.
En febrero de 2025, el festival israelí Seret de Barcelona tuvo que celebrarse de forma clandestina tras la presión popular; decenas de ayuntamientos ofrecieron acoger una exposición sobre Palestina censurada en Sant Cugat; y más de 80 ayuntamientos de Nafarroa aprobaron mociones para romper relaciones con Israel. En abril, el teatro Kursaal de Manresa canceló el patrocinio de ICL, y el Estado español anunció la cancelación de un contrato de munición con IMI Systems.
En mayo de 2025 más de 100.000 personas llenamos las calles de Madrid en una gran movilización estatal; la Campaña Fin al Comercio de Armas con Israel y RESCOP presentamos nuestras demandas en la ONU; la Universidad de Manresa rompió vínculos con ICL; un juzgado de Barcelona empezó a investigar a dos barcos por comercio de armas; la Generalitat anunció el cierre de la oficina de Acció en Tel Aviv; y el Ayuntamiento de Barcelona aprobó una moción que suspendía el hermanamiento con Tel Aviv y vetaba empresas incluidas en la base de datos de la ONU. El Danica Violet cambió su rumbo y no atracó en Cartagena, y la Universidad Pública de Navarra y el Ayuntamiento de Burlada se negaron a permitir que el equipo israelí jugara sus partidos en todas las instalaciones públicas navarras durante un campeonato.
En junio, la campaña #BoicotSonar logró que el festival rompiera contratos con McDonald’s y Coca-Cola; fueron llamados a declarar capitanes de barcos de Maersk; y la Universidad Autónoma de Barcelona reafirmó oficialmente que no firmaría nuevos acuerdos con instituciones israelíes. En julio, Yala Nafarroa lanzó el Txupinazo de Pamplona dedicado a Palestina; Sidenor suspendió la venta de acero a Israel; 1.200 artistas exigieron un embargo de armas al Gobierno por Real Decreto Ley; el cine Zumzeig dejó de colaborar con la plataforma MUBI por la inversión de un fondo directamente vinculado a la ocupación israelí, y el Parlamento de Catalunya aprobó una resolución que reconoce el sionismo como forma de racismo.
En septiembre, las protestas masivas durante La Vuelta dieron la vuelta al mundo; RTVE anunció que no participaría en Eurovisión si Israel estaba presente; el Gobierno aprobó un Real Decreto Ley que limitaba las relaciones militares con Israel; varias empresas españolas entraron en la lista de la ONU (*); Mayumana Spain se disolvió; y Donosti rompió relaciones con el Estado israelí. El Ministerio de Consumo abrió investigaciones a empresas que ofrecen servicios en territorio palestino ocupado.
En octubre, las manifestaciones por el aniversario del genocidio fueron las más grandes de la historia del Estado español; hubo una nueva huelga general por Palestina; se anunció la imputación de tres cargos directivos de Sidenor por complicidad con el genocidio; Israel se retiró del Smart City Congress de Barcelona debido a la fuerza del movimiento propalestino; dos partidos de baloncesto, en València y Manresa, se jugaron a puerta cerrada; y el Gobierno de Nafarroa canceló la compra de medicamentos a TEVA.
Hay también una victoria popular más difícil de cuantificar, pero no menos importante: la contribución al cambio de narrativa
En noviembre, el equipo ciclista israelí perdió patrocinadores y se desmanteló; la Unión por el Mediterráneo tuvo que entrar “por la puerta de atrás” debido a la presencia de representantes de Israel; y en diciembre ante la decisión de la UER de mantener a Israel, RTVE confirmó su retirada y no emisión de Eurovisión, seguida por otros cuatro países. Los partidos del Barça y Real Madrid contra el Maccabi Tel Aviv se jugaron a puerta cerrada en enero de 2026 tras una presión popular sin precedentes.
Hay también una victoria popular más difícil de cuantificar, pero no menos importante: la contribución al cambio de narrativa. El creciente aislamiento de Israel va acompañado de un cambio de conciencia colectiva, impulsado por las imágenes que nos llegan desde Palestina, pero también por el trabajo constante de difusión, análisis y creación de contenidos generado por los movimientos sociales, desde Palestina hasta el Estado español. Hoy la narrativa ya no pertenece a Israel, sino al pueblo palestino y a quienes apoyamos su lucha.
2026: organizarnos para avanzar
Nada de esto pasó solo. Todo pasó porque nos organizamos. Recordar lo conseguido nos permite entender qué funciona, cómo se construye el poder popular y por qué la organización es hoy la principal herramienta frente al fascismo y la impunidad. El camino es largo, pero sabemos que nuestra lucha importa y da frutos.
Este año ya está demostrando que el imperialismo y el fascismo avanzan con claridad de objetivos. Nosotras también debemos tenerlos claros. Israel sigue aumentando su violencia contra el pueblo palestino, y por eso debemos estar más organizadas que nunca. Luchar por Palestina es luchar por la liberación de todos los pueblos. Nos faltan manos para derribar los sistemas de opresión. Sigamos más unidas, organizadas y movilizadas. ¡Boicot a Israel! ¡Palestina libre, del río al mar!
(*) Las empresas que se incluyeron en la Base de Datos en septiembre de 2025 han sido ACS, CAF, INECO y SEMI
jueves, 29 de enero de 2026
Las exportaciones agrícolas israelíes se enfrentan a un colapso a medida que se profundiza el boicot por el genocidio en Gaza middleeastmonitor.com
Cosecha de mango en Gaza, 4 de agosto de 2023 [Mohammed Asad/MEMO]
Las exportaciones agrícolas israelíes se enfrentan a un colapso a medida que se profundiza el boicot por el genocidio en Gaza
middleeastmonitor.com, 21 de enero de 2026
La otrora lucrativa industria de exportación agrícola de Israel se enfrenta a una crisis existencial, y los agricultores advierten de un inminente colapso a medida que el país se ve cada vez más aislado de los mercados globales. Esta drástica recesión se produce tras la creciente oposición internacional al ataque genocida de Israel contra Gaza, y los medios israelíes la describen como parte de una "alianza del boicoteo".
Informes recientes de la emisora pública israelí Kan 11 revelan que los exportadores israelíes, en particular los productores de cítricos y mangos, son los más afectados, con la disminución de los pedidos de Europa y Asia. Se dice que la disminución de las exportaciones es tan grave que los agricultores temen ahora el colapso total de un sector que durante mucho tiempo se ha considerado fundamental para la imagen y la economía nacional de Israel.
“De hecho, estamos operando con pérdidas desde la guerra [en Gaza]”, declaró Nitzan Weisberg, gerente de huertos en Givat Haim Ichud, en un segmento televisado. Advirtió que todo el sector citrícola podría verse pronto desarraigado debido a la drástica caída de la demanda extranjera.
En Ein Hahoresh y Hibat Zion, antaño importantes exportadores de cítricos israelíes, los agricultores ahora reservan su producción para el consumo local o para mercados de zumos de baja rentabilidad. "Antes de la guerra, exportábamos a Escandinavia", explicó Daniel Klusky, secretario general de la Organización de Productores de Cítricos de Israel. "Pero después de la guerra, no hemos exportado ni un solo contenedor".
Los agricultores culpan a múltiples factores, incluyendo las interrupciones logísticas debido al bloqueo hutí de Yemen en el Mar Rojo, pero la mayoría reconoce que la reacción negativa al genocidio israelí en Gaza es fundamental. "No quieren nuestros mangos", admitió el productor de mangos y general retirado Moti Almoz. "En Europa, solo nos contactan si les falta algo... Si tienen una alternativa, evitan comprarnos".
Las consecuencias son graves. Los productores de mango del norte han visto hasta 700 de 1200 toneladas de fruta podrida en los árboles. "Es una crisis como nunca antes habíamos vivido", declaró Dodi Matalon, quien ahora depende de las ventas locales directas para mantenerse a flote.
Algunos agricultores israelíes, como Almoz, están tan comprometidos ideológicamente con la guerra que se han negado a vender a los mercados palestinos de Gaza, incluso si ello les reportara los ingresos que tanto necesitan. "Si existe la posibilidad de que pierda dinero porque esto se convierta en un interés de Hamás, entonces tengo que perder dinero", insistió, mientras lamentaba las pérdidas de cientos de miles de shekels.
Los reporteros de Kan 11 señalaron que el único mercado de exportación restante parece ser Rusia. Un productor la denominó la "alianza de los boicoteados", un club en el que Israel se encuentra ahora junto a otros estados sancionados a nivel mundial.
El daño a la reputación, observa Mondoweiss , es profundo. Quizás ningún símbolo refleje mejor el declive de la imagen de Israel que la casi total desaparición de las "naranjas de Jaffa" de los mercados globales. Originalmente cultivadas y exportadas por agricultores palestinos en la ciudad portuaria de Jaffa —la mayoría de los cuales fueron sometidos a una limpieza étnica durante la Nakba de 1948— , la naranja de Jaffa se convirtió en una marca de renombre mundial mucho antes del establecimiento de Israel. Su apropiación por parte de Israel ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la expropiación colonial. Su declive actual, señala Mondoweiss , se interpreta como un ajuste de cuentas moral impulsado por el mercado.
El colapso de las exportaciones agrícolas es solo un indicador de un ajuste de cuentas económico mucho más amplio en curso. Según una investigación detallada de la revista +972 , la economía israelí comienza a tambalearse bajo la presión de su ataque a Gaza y la creciente reacción global. Sectores importantes, en particular la tecnología y la inversión, sufren una contracción significativa, y los inversores extranjeros se muestran cada vez más reticentes a colaborar con un "estado paria".
+972 señala que los datos del gobierno israelí apuntan a una caída del 26% en la actividad económica durante el último trimestre de 2023, la mayor caída desde la pandemia de COVID-19. El gasto de los consumidores también se ha desplomado, ya que miles de familias se enfrentan al desplazamiento o la movilización, y la deuda pública se dispara debido a los gastos de guerra. Si bien el gobierno ha intentado presentar esta recesión como temporal, los economistas citados en el informe advierten que la crisis podría indicar un deterioro a largo plazo de la integración económica global de Israel.
martes, 27 de enero de 2026
Exclusiva: La resolución filtrada de la "Junta de la Paz" describe el plan liderado por EE. UU. para gobernar Gaza .Jonathan Whittall. dropsitenews.com,
Foto: 22 de enero de 2026, en Davos, Suiza
Exclusiva: La resolución filtrada de la "Junta de la Paz" describe el plan liderado por EE. UU. para gobernar Gaza
Jonathan Whittall
dropsitenews.com, 26 de enero de 2026
El borrador del marco, obtenido por Drop Site, otorgaría amplia autoridad a Trump para determinar todos los aspectos de la gobernanza y el futuro de Gaza.
La denominada "Junta de la Paz", inaugurada oficialmente por el presidente Donald Trump en Davos, Suiza, la semana pasada, está desarrollando amplios planes para que una administración respaldada por Estados Unidos gobierne Gaza, según un borrador de la resolución de la Junta.
Drop Site obtuvo el documento sin firmar, fechado el 22 de enero de 2026 y titulado "Resolución n.º 2026/1", de tres fuentes independientes, todas ellas en contacto regular con las autoridades estadounidenses e israelíes en relación con la reconstrucción de Gaza. Las fuentes confirmaron que su contenido coincide con las conversaciones en curso en Israel y Estados Unidos sobre la implementación de las estructuras de gobernanza planificadas para la Franja.
La resolución, la primera de este tipo de la Junta de la Paz, detalla la estructura de una autoridad gubernamental respaldada por Estados Unidos que asumiría el pleno control legislativo, ejecutivo y judicial sobre Gaza, incluyendo "poderes de emergencia". El objetivo declarado de la Junta de la Paz es transformar Gaza en una "zona libre de terrorismo, desradicalizada y desmilitarizada que no represente una amenaza para sus vecinos".
La copia del documento obtenida por Drop Site no está firmada. Se deja un espacio en blanco para la firma de Donald J. Trump, en su calidad de presidente de la Junta de la Paz. No está claro si la resolución ha sido adoptada formalmente o si la versión recibida refleja un texto final.
Los metadatos indican que el documento fue creado inicialmente a mediados de diciembre por el Departamento de Estado, y la fecha del documento corresponde a la comparecencia del presidente Trump en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, donde presidió formalmente el lanzamiento oficial de su junta. El Departamento de Estado no respondió a una consulta de Drop Site sobre la resolución.
El proyecto de resolución formaliza una estructura jerárquica para la Junta de Paz, presidida por Trump, y una junta ejecutiva con la misma autoridad, poderes y capacidad para realizar todas las delegaciones necesarias y apropiadas para implementar el Plan Integral que la Junta de Paz. La Junta Ejecutiva tiene la facultad de promulgar nuevas leyes, o modificar o derogar leyes civiles y penales previas en Gaza.
La resolución enumera a los nueve miembros de la junta ejecutiva: siete que ya fueron anunciados por la Casa Blanca el 16 de enero, más dos más cuyos nombres no han sido revelados públicamente. Los miembros previamente anunciados son: el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff, el ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair, el yerno de Trump, Jared Kushner, el empresario Mark Rowan, el presidente del Banco Mundial Ajay Banga y el asesor adjunto de Seguridad Nacional, Robert Gabriel. Los dos nuevos nombres revelados en el documento son la jefa de gabinete de Trump, Susan Wiles, y Martin Edelman, abogado especializado en bienes raíces y asesor especial del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos.
También habrá una Junta Ejecutiva de Gaza, que incluye a varios de los mismos miembros con funciones consultivas.
El proyecto de resolución también establecería un Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), descrito como un "comité tecnocrático, apolítico y con antecedentes" de palestinos que operaría estrictamente bajo la supervisión de un Alto Representante. El Alto Representante es Nickolay Mladenov, exministro de Defensa y Asuntos Exteriores de Bulgaria y ex enviado de la ONU a Oriente Medio. El NCAG estaría dirigido por Ali Shaath, exfuncionario del gobierno de la Autoridad Palestina. No se incluyó a ningún palestino en la Junta de Paz, aunque Trump sí otorgó un lugar al primer ministro Benjamin Netanyahu, quien permanece acusado de crímenes de guerra y tiene una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional. La junta, que según sus críticos es un intento de eludir cualquier supervisión significativa de la ONU o incluso de posicionarse como una alternativa privatizada al organismo mundial, prevé operar en un entorno donde responderá exclusivamente a Trump.
“Lamentablemente, ni la Junta de Paz ni sus estructuras subordinadas son representativas ni responsables. Esto se refleja en el poder ilimitado del presidente, el propio Sr. Trump”, declaró a Drop Site el exsecretario general adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y actual director ejecutivo del Grupo de Mediación Internacional, Martin Griffiths. Añadió que este desequilibrio se hace más evidente en el trato que la resolución da a los palestinos, cuya participación se reduce al nivel más bajo y técnico.
El proyecto de resolución establece que solo quienes apoyen y actúen consecuentemente para crear una Gaza desradicalizada y libre de terrorismo que no represente una amenaza para sus vecinos podrán participar en la gobernanza, la reconstrucción, el desarrollo económico o las actividades de asistencia humanitaria en Gaza. Excluye la participación de cualquier persona u organización que se considere que haya apoyado o tenga un historial demostrado de colaboración, infiltración o influencia con Hamás u otros grupos terroristas, o por ellos. No aclara cómo se tomarán estas decisiones, pero la Junta Ejecutiva y el Alto Representante establecerán los criterios de elegibilidad para participar en el desarrollo de la Nueva Gaza y los aplicarán caso por caso, con la aprobación de Trump. Tanto Israel como Estados Unidos han denunciado repetidamente, sin pruebas creíbles, a las agencias de la ONU y a las organizaciones no gubernamentales como fachadas de Hamás o facilitadores del terrorismo.
El proyecto de la Junta de Paz establecería "zonas humanitarias" y "corredores controlados de protección civil", patrullados por la Fuerza Internacional de Estabilización (FIES). El acceso estaría restringido a las personas aprobadas por la Junta Ejecutiva y el Alto Representante, con límites establecidos según "requisitos operativos y de seguridad" no especificados. La FIES "temporal" estaría dirigida por el mayor general estadounidense Jasper Jeffers, y el presidente de la Junta (Trump) estaría exclusivamente autorizado para aprobar o sustituir a los comandantes, así como para aprobar a las futuras naciones que la liderarían.
Si bien la resolución establece que "nadie será obligado a abandonar Gaza" y que "quienes deseen salir serán libres de hacerlo y de regresar a Gaza", también deja claro que el acceso a los recursos, la ayuda y la participación política en Gaza estará condicionado al cumplimiento del "Plan Integral" y a la autoridad de la Junta.
Griffiths criticó la resolución por reducir a los palestinos a "ejecutores de las decisiones de otros", dejándolos "una vez más, sin ser en absoluto dueños de su propio destino". Si bien Israel, afirmó, "tiene un lugar en la cumbre", los palestinos se ven "privados y excluidos". "No se les encuentra en ninguna parte", añadió Griffiths, "excepto en la base de esta pirámide de poder".
La resolución establece que todas sus disposiciones entrarán en vigor inmediatamente después de su firma.
Texto completo de la resolución obtenido por Drop Site News
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lunes, 26 de enero de 2026
Consumo investiga a las empresas israelíes que ofertan viajes en Fitur a territorios palestinos ocupados. Inés García Rábade .publico.es,
Consumo investiga a las empresas israelíes que ofertan viajes en Fitur a territorios palestinos ocupados
publico.es, 23 de enero de 2026
El ministerio que regenta Pablo Bustinduy ha abierto una investigación por la posible oferta en el 'stand' de Israel en la Feria Internacional de Turismo de servicios "ilícitos" en territorio palestino.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha abierto este viernes una investigación —tal y como reclamaba a Público este jueves el diputado y portavoz de Izquierda Unida, Enrique Santiago— para confirmar si las más de 30 empresas israelíes que participan este fin de semana en Madrid en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) ofertan viajes y/o estancias a territorios palestinos ocupados ilegalmente. Una práctica que podría considerarse, en base al artículo 4 del Real Decreto-ley por el que se adoptan medidas urgentes contra el genocidio en Gaza y de apoyo a la población palestina, como publicidad ilícita.
Esta normativa, recuerdan desde Consumo, prohíbe explícitamente la publicidad de bienes y servicios procedentes o disfrutables en los territorios ocupados, para, con ello, poner coto a un negocio que saca partido del sufrimiento palestino. El Real Decreto, que recibió el aprobado parlamentario en octubre, recoge, además, el embargo total de armas a Israel, impidiendo el tránsito por España de cualquier cargamento con posible uso militar en el país hebreo.
Desde el departamento que dirige Pablo Bustinduy, han detectado ya "indicios" de que varias de las empresas israelís congregadas en Fitur podrían estar ofreciendo viajes a lugares como Jericó, en la Cisjordania ocupada. Esta publicidad, amplían, se hace en el marco de una de las ferias más relevantes del sector turístico, con miles de visitantes a lo largo de sus cinco días de duración, entre el 23 y 26 de enero. Por todo ello, Consumo ha procedido en las últimas horas a identificar a las decenas de empresas con expositores en el stand israelí de IFEMA, recinto en el que se celebra la feria.
El pasado mes de diciembre y dentro del mismo marco legal, el ministerio de Bustinduy exigió a siete grandes multinacionales con actividad en España que retirasen su oferta de alojamiento vacacional en esos territorios. En concreto, Consumo detectó 138 anuncios de estancias en la Palestina ocupada que, de no retirarse, podrían acarrear sanciones para las plataformas en las que aparecen publicados. Multas que también podrían enfrentar los propios organizadores de Fitur, si finalmente se demuestra que han acogido a empresas que vulneran la legislación española.
Rego solicita la expulsión de Israel de la feria
Consumo no ha sido el único ministerio que se ha pronunciado este viernes sobre la presencia de Israel en Fitur. También lo ha hecho la titular de Juventud e Infancia, Sira Rego. Así lo ha comunicado la propia ministra a través de un post de Bluesky, en el que ha ajuntado una carta dirigida a la directora de la feria, María Valcarce. En esta carta, Rego le recuerda a Valcarce que la promoción de servicios en los territorios palestinos ocupados es "ilegal" en España y le insta a facilitar la expulsión del "Estado genocida de Israel" del evento.
"Que un evento internacional celebrado en España sirva para legitimar y normalizar la explotación económica de un territorio sometido a ocupación militar ilegal resulta inaceptable e incompatible con el derecho internacional", denuncia la ministra en la misiva. Instando a los organizadores de Fitur a "adoptar las medidas necesarias" para que Israel "no participe ni disponga de espacio en la feria".
Empresas presentes en el estand de Israel en FITUR:
Africa Israel Hotels
Caesar Premier Hotels Chain
Dan Hotels
EL AL Israel Airlines
Eternity Travel LTD
Fattal
Genesis Tours
HH Travel - Israel y el Medio Oriente
Infotour LTD
Israel Canada Hotels
Israir
Keli Tours Ltd
Lourdes Travel
Magdala
MARAL TOURS
Nazarene Tours
Ofakim Travel and Congresses
Palmer Tours
Pilgrim World
Prima Hotels
Rafi Shelef Tourism (International) LTD
Renacer Tours
Riviera Tours
Royal Vacations Tours
SAR-EL Tours & Conexion Travel
Savoy & BY14 hoteis TLV
Sofia Sea of Galilee hotel
The Land Tours
Universal EliGh LTD
España supera el mínimo de firmas para pedir la suspensión del Acuerdo UE-Israel
España supera el mínimo de firmas para pedir la suspensión del Acuerdo UE-Israel
Se ha hecho a través de una Iniciativa Ciudadana para que la Comisión Europea suspenda el Acuerdo de Asociación con Israel
Una Iniciativa Ciudadana Europea para que la Comisión Europea suspenda el Acuerdo de Asociación con Israel consiste en recoger un millón de firmas entre los ciudadanos europeos, con un mínimo establecido en siete de los Estados.
Esta Iniciativa tiene una gran acogida cívica ante la pobredumbre institucional, la falta de sanciones a Israel y, por lo tanto, la aceptación de la impunidad. Mientras, la profundización de la colonización sigue en Cisjordania y se amplía la superficie que Israel manu militari controla en Gaza o en el Golán sirio.
La recogida de firmas de esta Iniciativa Ciudadana Europea empezó el 13 de enero de este año y ya se superan las 370.000 las personas signatarias. En varios países, Francia, Bélgica, Finlandia, Francia y España, se han alcanzado los mínimos exigidos, 18.840, 58.320 y 43.920 respectivamente. En otros países se está cerca de alcanzar su mínimo y es previsible que otros Estados, como Irlanda, Italia y Suecia consigan superarlos. Todos esos Estados son necesarios para lograr superar la barrera de siete Estados.
En cambio, en otros Estados el porcentaje de recogidas de firmas en línea, es muy pequeña, desde el mínimo en Hungría y Chequia que no superan el dos por ciento, a un prometedor diez por ciento de Alemania.
En todo caso, los requisitos son altos. Faltan de recoger casi el doble de las firmas conseguidas hasta ahora, 640.000 y que, por lo menos, cuatro Estados más, superen el mínimo de firmas establecidas.
Los promotores de esta Iniciativa, European Left Alliance, señalan que, "según la Comisión Europea, el Estado de Israel es responsable de un nivel sin precedentes de asesinatos y lesiones de civiles, de los desplazamientos a gran escala de la población y de la destrucción sistemática de hospitales e instalaciones médicas en Gaza. Israel también impuso un bloqueo de la ayuda humanitaria que podría equivaler a utilizar la inanición como método de guerra. Israel incumple múltiples normas y obligaciones en virtud del Derecho internacional y no adopta las medidas de prevención del delito de genocidio ordenadas por la Corte Internacional de Justicia".
Por otro lado, la situación en Cisjordania, ocupada por Israel, también es lamentable. Cerca de 45.000 desplazados de Jenin, con sus casas destruidas; en Jerusalén, además de la destrucción de la sede de la organización de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos, la UNRWA, en el barrio de Sheikh Jarrah, se siguen expropiando viviendas a los palestinos; en todas partes hay nuevos asentamientos de colonos amparados por el ejército de ocupación; la represión se recrudece, cerca de 1050 palestinos muertos y miles de presos.
En Gaza se siguen matando a palestinos a pesar de un supuesto alto el fuego y sigue sin llegar la ayuda humanitaria y materiales de reconstrucción. En pleno invierno, los muertos por el frio y hambruna van goteando las estadísticas que, al ser de este tipo, no entran como parte de los provocados por la violencia armada israelí.
En esta vulneración continua del derecho humanitario, de las resoluciones de las Naciones Unidas y de lo dispuesto por la Corte Internacional de Justicia, en prevención de la comisión de genocidio y la obligación para Israel de permitir la actividad de las agencias de las Naciones Unidas, Israel sigue actuando con impunidad y sin rendición de cuentas.
En esta situación, la Unión Europea no ha hecho nada más que declaraciones, sin ninguna amonestación. No ha suspendido aún su acuerdo de asociación con Israel, que es la piedra angular de la cooperación bilateral comercial, económica y política entre la UE e Israel. Financia a Israel a través de programas como Horizon y, no hay embargo de armas.
Esta es la razón de la Iniciativa y seguir pidiendo que se suscriba: "Los ciudadanos de la UE no pueden tolerar que la UE mantenga un acuerdo que contribuye a legitimar y financiar a un Estado que comete crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra".
domingo, 25 de enero de 2026
Conferencia Mohamed Safa en Ribadesella
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
Mohamed Safa oftalmólogo y ensayista palestinos. autor de "Gaza, un genocidio televisado "
Artículo de Mohammed Safa. | 20/11/2025 |
De niños repetíamos un verso del poeta palestino Ibrahim Tuqan: “Matar a un hombre es un crimen, pero matar a un pueblo es una cuestión a discutir.”
Entonces lo entendíamos como una advertencia poética, una reflexión sobre la injusticia y la indiferencia. Creíamos —o queríamos creer— que aquello pertenecía al terreno de la teoría, que jamás podría hacerse real.
El tiempo, sin embargo, se ha encargado de mostrarnos lo contrario.
El genocidio en Gaza ha desnudado nuestra ingenuidad. Día tras día, la aniquilación de un pueblo se confirma ante nuestros ojos y se transmite por las pantallas con toda su crudeza. Lo que alguna vez pensamos imposible se ha convertido en rutina informativa.
Esta tragedia ha quebrado nuestros esquemas mentales. Una de las mayores preocupaciones y fuentes de angustia para quienes estaban encerrados en el gueto de Varsovia era la certeza de que serían asesinados sin que el mundo lo supiera. Vivían en el silencio y el abandono, temiendo no solo la muerte, sino también el olvido. Su sufrimiento ocurría en la sombra, lejos de la mirada internacional, como si su existencia fuera borrada antes incluso de desaparecer físicamente.
En contraste, el pueblo palestino en Gaza experimenta una realidad distinta pero igualmente trágica: saben que están siendo atacados, y al mismo tiempo saben que el mundo los está viendo. No mueren en silencio, sino bajo la mirada de millones de personas que observan su dolor a través de los medios y las redes. Creímos que el conocimiento de un crimen en curso serviría como un escudo moral, como presión para detenerlo. Esta exposición, lejos de ofrecerles protección, profundiza su desesperanza. Ser testigos de la propia destrucción mientras el mundo permanece inmóvil genera una conclusión devastadora: el genocidio no solo es posible, sino algo más grave: el Genocidio ha comenzado a parecer inevitable.
Tras casi dos años de bombardeos, desplazamientos forzados, mutilaciones y matanzas, las cifras han dejado de escandalizar. La repetición constante del horror ha convertido lo insoportable en rutina informativa. El dolor palestino se consume como una noticia más en el flujo diario de la información, apenas retenido unos segundos antes de ser desplazado por otro titular.
La normalización del crimen es el último triunfo del verdugo. La maldición de la costumbre no es solo psicológica; es política, ética y cultural. Y su mayor amenaza es que, a fuerza de repetir el horror, acabemos creyendo que no hay otra opción que resignarse. Pero la resignación no es neutral: es una forma de complicidad.
Durante décadas, creímos —o preferimos creer— que los genocidios ocurrían en la penumbra, ocultos tras la niebla de la indiferencia y la censura, ejecutados con una rapidez brutal que impedía la reacción. Pensábamos que los verdugos operaban en secreto, conscientes de que sus crímenes debían consumarse antes de que el mundo pudiera enterarse. Pero Gaza ha cambiado todo. Israel ha construido un nuevo patrón de genocidio: llevarlo a cabo a plena luz del día, prolongado en el tiempo, con la complicidad activa o pasiva de Estados, empresas, partidos políticos, medios de comunicación, jueces y cuerpos de seguridad. Los autores de los crímenes y genocidios daban la impresión de ser huérfanos, desprovistos de toda responsabilidad o vínculo moral. Frente a este panorama, nos encontramos ante el primer genocidio colectivo: el primer genocidio de carácter internacional.
La relatora de Naciones Unidas ha informado que más de 63 países —casi un tercio de los miembros de la Asamblea General— han contribuido a este crimen mediante el suministro de armas y financiación. Entre ellos se encuentran empresas europeas, incluidas algunas españolas, que han participado en la venta de materiales destinados a la industria militar israelí.
Mientras tanto, los partidos de extrema derecha han respaldado el genocidio sin reservas, justificando o minimizando las atrocidades cometidas. Otros partidos, por su parte, han mostrado escasa —por no decir nula— empatía hacia el sufrimiento del pueblo palestino. Sin embargo, como ha señalado Gilbert Achcar, los judíos cuentan hoy con la “compasión narcisista” de Occidente.
Estamos asistiendo al retorno de un darwinismo social y racial, donde se legitima la idea de que solo el más fuerte tiene derecho a vivir. Este colapso moral nos enfrenta a un genocidio de escala internacional y nos sumerge en un mundo oscuro, despojado de ética y desconectado del derecho internacional, enterrado —como tantos cuerpos palestinos— bajo los escombros de Gaza.
Me aterroriza escuchar hoy a políticos hablar de una “victoria necesaria” de Israel como si fuera la vía para evitar una derrota europea; me horroriza que alguien, en pleno siglo XXI, pueda considerar que un genocidio es un instrumento para “fortalecer” una civilización. Ese retorno a una visión colonial, que legitima el desarrollo a costa de la expoliación y la matanza, anuncia un retroceso moral de consecuencias terribles.
Nada de lo que sabemos hasta el momento sobre asesinatos y destrucción en la franja de Gaza alcanza a reflejar la magnitud real de la tragedia. No acostumbro a hablar en cifras porque, aunque sean necesarias para documentar, nunca podrán cuantificar el dolor ni el sufrimiento humano con números claros de una población entera. Las estadísticas describen muertes; no pueden describir la pérdida de hogares, de recuerdos, de dignidad ni la marca indeleble en los supervivientes.
En el caso palestino surge otra pregunta existencial: ¿es posible el perdón después de conocer el horror? Esa inquietud, formulada por poetas y periodistas, nos interpela hoy. La respuesta no es simple, pero sí urgente: antes del perdón —si alguna vez llega— debe haber verdad, justicia y reparación.
Volveremos, algún día, de este abismo. Curaremos nuestras heridas y nos volveremos a levantar, porque esa es la resistencia más humana: rehacerse. Somos conscientes de la naturaleza del conflicto al que nos enfrentamos. Esto no es una disputa por fronteras o propiedades: es la lógica de un colonialismo de asentamiento cuya práctica última es la expulsión y la eliminación de los nativos.
Los desplazados de Gaza que regresan en caravanas desde el sur al norte, buscando casas que sólo encuentran en ruinas, no están protagonizando un gesto simbólico; están reclamando su lugar en la historia. Permanecer en la tierra, mantener el lazo con ella, es —en estas circunstancias— el mayor sacrificio y la forma más contundente de resistencia. Nunca fue tan costoso permanecer, y quizá nunca fue tan claro que el mayor sacrificio de un nativo quedarse en casa y seguir reclamando el derecho a existir.
Mohamed Safa, oftalmólogo y escritor palestino, autor del último ensayo «Gaza, un genocidio televisado» .
Esta tarde en la Casa de la Cultura de Rivadesella, Safa, de nuevo, hizo una excelente exposición y donde hubo lleno en la sala, con preguntas y una buena venta de su libro, " Un genocidio televisado"
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