sábado, 24 de enero de 2026

Manifiesto RESCOP de enero -1 de febrero 2026


 Manifiesto RESCOP de enero -1 de febrero 2026

Volvemos a salir a las calles en todo el Estado para denunciar 78 años de colonización, ocupación militar, apartheid y genocidio del régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino. Porque la impunidad continúa. Porque las complicidades continúan. Y porque la solidaridad no se detiene.
El plan impulsado por Trump junto al régimen israelí lejos de ser un plan de paz, es una nueva imposición colonial que busca legitimar el genocidio, la anexión y la limpieza étnica. Pretende rediseñar Palestina sin el pueblo palestino, reduciéndola a enclaves fragmentados, sin soberanía ni futuro. El futuro de Palestina, no se decide en despachos imperiales. El futuro de Palestina solo puede decidirlo el pueblo palestino, dentro de su tierra y en la diáspora.
Pese al llamado “alto el fuego”, Israel ha asesinado a más de 400 personas palestinas, ha seguido bombardeando, ha bloqueado la entrada de ayuda humanitaria y ha convertido el invierno en otra arma de guerra. En la Franja de Gaza, niñas y niños están muriendo de frío, mientras la lluvia y el viento inundan tiendas precarias donde sobreviven personas desplazadas una y otra vez, después de haber perdido sus casas, sus barrios, sus familias.
El genocidio continúa también en Cisjordania, donde la extrema violencia de los colonos armados, protegidos por el ejército israelí, se ha intensificado como nunca. Pueblos enteros están siendo destruidos, las detenciones arbitrarias se multiplican y la limpieza étnica avanza día a día.
Dos años de exterminio retransmitido en directo y del colapso del derecho internacional tienen consecuencias globales. La impunidad se propaga. Vemos cómo el fascista Donald Trump, partícipe directo del genocidio contra el pueblo palestino, actúa con total impunidad también en otros territorios. Por eso lo decimos con claridad: luchar por la libertad de Palestina es luchar por la libertad de todos los pueblos.
Vemos con extrema preocupación lo que ocurre en el Reino Unido, otro actor clave en la historia y el presente del colonialismo en Palestina. Las seis activistas pusieron fin a su huelga de hambre – alguna llegó al día 72 sin comer – ya que se consiguió que el Gobierno del Reino Unido no firmara un contrato millonario con Elbit Systems. Su único “delito” ha sido luchar contra el genocidio y defender los derechos del pueblo palestino. La criminalización de la solidaridad es otra cara del genocidio.
Nuestra presión popular ha dado algunos resultados. Desde barrios, universidades, centros de trabajo y espacios culturales, los pueblos estamos diciendo alto y claro que no vamos a normalizar relaciones con un Estado genocida. Cada boicot, cada acción, cada ruptura eleva el coste político y social de la complicidad con el sionismo.
Pero no es suficiente. El Gobierno español y muchas instituciones siguen colaborando con Israel y sus empresas, manteniendo relaciones económicas, militares, diplomáticas, culturales y académicas. Esa complicidad mata.
Las amenazas de Estados Unidos contra los países que impiden el atraque de buques que alimentan el genocidio en Palestina son chantaje político, destinado a forzar la complicidad internacional con un estado genocida. Impedir el atraque de barcos que transporta material militar no es una opción política: es una obligación legal del derecho internacional humanitario y de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
Además, a horas de la nochebuena, el Gobierno PSOE-Sumar cedió a presiones de la empresa militar Airbus, para activar la cláusula de excepcionalidad del Real Decreto Ley para comprar material de defensa y doble uso a Israel, justificándose en intereses industriales y estratégicos. Mientras se proclama apoyo al pueblo palestino, se sostiene al genocidio.
Esta decisión es ilegal, ilegítima e inmoral. El derecho internacional es claro: frente a un genocidio, los Estados tienen la obligación de no colaborar ni facilitar crímenes internacionales; porque los pueblos han hablado, llevamos dos años en las calles exigiendo el fin del comercio de armas con Israel, y porque demuestra el doble rasero de un Gobierno que, mientras hace gestos diplomáticos, autoriza excepciones al embargo, priorizando beneficios económicos y estratégicos por encima de la vida.
Cumplir el derecho internacional y no ser cómplices de un genocidio no es negociable, aunque implique presiones o amenazas de cualquier potencia. El RDL es insuficiente, un colador lleno de agujeros, y el Gobierno ha puesto en práctica el más peligroso de todos: el de las excepciones.
Por eso seguimos en las calles. Porque cada acto cuenta. Porque cada boicot importa. Porque cada presión funciona.
Exigimos:
1.Fin al genocidio: retirada israelí, entrada de ayuda humanitaria, juicio a los crímenes de guerra y lesa humanidad, liberación de todas las personas presas palestinas y derecho al retorno a las palestinas refugiadas.
2. Embargo integral y retroactivo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad. Que se incluyan todas las enmiendas necesarias a la Proposición de Ley y alLa Real Decreto Ley para que este sea un embargo de armas a Israel.
3. Ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.
4. Sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales en la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.
5. Derogación de la Ley Mordaza y fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina y de quienes defienden los derechos humanos.
¡Embargo de armas integral y ruptura total de relaciones con Israel!
Desde el río hasta el mar, Palestina será libre.

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