Manifiesto por la liberación de los presos
saharauis
En el quinto aniversario de las
concentraciones por la libertad de los presos políticos saharauis ante la sede
del Ministerio español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación
(Plaza de la Provincia, Madrid)
Se cumplen ahora cinco años desde que los
integrantes del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) en
cárceles marroquíes, y cuantas personas solidarias lo desean, nos concentramos
aquí, en la Plaza de la Provincia, en Madrid, ante la sede del Ministerio de
Asuntos Exteriores, todos los lunes, para exigir que el Gobierno de España
reclame la puesta en libertad de los presos políticos saharauis.
DENUNCIAMOS, ante las autoridades
españolas y ante el mundo entero, la incalificable injusticia cruelmente
perpetrada contra esos presos políticos y, a través de lo que ellos
representan, contra todo el Pueblo Saharaui desde hace 50 años.
Son encarcelados por el mero hecho de
reclamar la libertad de su pueblo y el ejercicio de su legítimo derecho a la
autodeterminación, proclamado por la Resolución 1514 (XV) de las Naciones
Unidas.
Son sometidos a toda clase de vejaciones y
torturas para arrancarles confesiones inculpatorias, procesarlos en
juicios-farsa, y condenarlos a largas penas de prisión, a una muerte lenta, en
territorio marroquí, a más de 1.000 Km de sus familias, sometidos a aislamiento
y a constantes malos tratos y castigos, en unas condiciones carcelarias
inhumanas, fuente de toda clase de dolencias y enfermedades, cuyo tratamiento
médico las autoridades carcelarias marroquíes se niegan a permitir, siendo
también arbitrariamente privados de comunicación telefónica, de facilidades
para estudiar, de visitas de familiares, absolutamente desprotegidos por la
prohibición de abogados y observadores, etcétera, etcétera, etcétera.
Su única herramienta para denunciar esa
situación e intentar hacerla visible al mundo es la huelga de hambre, unas
huelgas terribles que
deterioran aún más, y peligrosamente, la
propia salud de los presos, produciéndoles a veces enfermedades irreversibles
que les acercan más rápidamente a la muerte. A veces, las autoridades
carcelarias consiguen romper esas huelgas con engaños y promesas que luego no
cumplirán.
Los Procedimientos Especiales de Naciones
Unidas responden siempre positivamente a las denuncias de tortura y de
detención arbitraria de estos presos. Piden su liberación y la debida
reparación por el sufrimiento y los perjuicios causados. Pero Marruecos ignora
sistemáticamente los dictámenes de esas instancias de Naciones Unidas.
Conocemos la existencia de los actuales 31
presos políticos saharauis. 19 de ellos pertenecen al numeroso “Grupo de Gdeim
Izik” -el inmenso campamento de protesta que se mantuvo en pie durante un mes
frente a Marruecos-. Dicho Grupo acumula 8 cadenas perpetuas, de las 9
impuestas por Marruecos a los saharauis.
Pero hay más de 31. Muchos no reclaman, no
denuncian, no quieren que se hable de ellos por temor a las represalias, contra
ellos mismos y también contra sus familiares, miserablemente. Y por eso,
cumplen silenciosamente sus condenas. Hay que recordar, en este contexto de
brutalidad, a la última víctima mortal en cautiverio, Omar Bahia Abdelmajid,
que fue detenido un domingo de noviembre de 2024 en una manifestación y el
miércoles acabó muerto en comisaría. Los datos de la autopsia no fueron
revelados, haciendo gala, una vez más, del oscurantismo y la impunidad propios
del ocupante marroquí.
La posición del Gobierno español en
relación con diversas causas es errática: a veces, es crítica con el genocidio
israelí del Pueblo Palestino, pero en realidad es cómplice de Israel en
muchísimos casos. En cambio, no ofrece duda alguna en el caso del Pueblo
Saharaui: nuestro Gobierno es inequívocamente aliado de Marruecos en la
ocupación del Sáhara Occidental y, por consiguiente, cómplice de los desmanes
marroquíes. Y muestra una clamorosa pasividad ante el maltrato y la terrible
situación de los presos políticos saharauis
España -el Gobierno español- se pliega
ante Marruecos. Como cuando entregó forzosamente a Marruecos a Hussein Bachir
Amadour, miembro del grupo “Compañeros de El Uali”, que estaba solicitando
asilo político en España porque ya había 15 miembros de su grupo en la cárcel,
y que ahora cumple 12 años de prisión en Marruecos. O como cuando no emite ni
una triste nota de queja frente a las numerosas expulsiones de observadores, a
los cuales Marruecos no permite acceder a los territorios ocupados. O como
viene haciendo desde 2012, siendo el primero en apoyar a Marruecos frente a las
denuncias del Frente Polisario por los ilegales Acuerdos UE-Marruecos que
expolian los recursos naturales de los territorios saharauis ocupados. O como
cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Castejón, apoyó en 2022, y
mantiene hoy en día, la tesis de la presunta autonomía para el Sáhara
Occidental, que, de hecho, supondría una anexión.
La ocupación de un territorio, en general,
y de la mayor parte del territorio saharaui, en particular, genera mucho
sufrimiento y toda clase de injusticias. Es la negación del ser humano como tal
y conlleva las peores vulneraciones de derechos. Los habitantes originarios
-los saharauis- son un estorbo para que el ocupante marroquí pueda ocupar el
espacio y saquear a placer los recursos naturales ajenos. Por eso, los
territorios ocupados del Sáhara Occidental son una cárcel a cielo abierto, sin
derechos; y los saharauis, víctimas de los mayores atropellos.
Ante los ataques criminales que
actualmente se están perpetrando en el mundo, la ocupación del Sáhara
Occidental por Marruecos es el contexto que más implica - y que más debiera
involucrar- a España, porque España fue durante casi un siglo la metrópoli
colonial y actualmente sigue siendo la potencia administradora del Sahara
Occidental. España no descolonizó, sino que eludió vergonzosamente cumplir sus
obligaciones internacionales, y vendió ilegalmente a la población saharaui que
debía proteger. Y su responsabilidad de velar por los saharauis -incluidos los
presos políticos- no se extinguirá en tanto no se lleve a cabo el referéndum de
autodeterminación y los saharauis puedan elegir libremente su futuro.
Pero el ministro de Asuntos Exteriores,
José Manuel Albares, elude el problema, un problema, éste, que le incumbe antes
que cualquier otro. No busca soluciones. Desoye el clamor del Pueblo Saharaui.
No mueve un solo dedo para atender las reclamaciones que venimos dirigiéndole
todos los lunes a las puertas de su Ministerio, en la madrileña Plaza de la
Provincia. No utiliza el poder y las herramientas de la diplomacia para liberar
a estos presos ni para suavizar sus injustas condiciones de cautiverio. Sí lo
hace, en cambio, en el caso de otros países con los que no tiene las
responsabilidades y obligaciones que le incumben como potencia legalmente
administradora del Sáhara Occidental.
Por eso, seguiremos aquí todos los lunes y
todo el tiempo que haga falta, denunciando a Marruecos y al Gobierno español, y
EXIGIENDO LA LIBERACIÓN DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS.
Necesitamos vuestro apoyo y vuestras ideas
e iniciativas, como también una difusión permanente para romper la barrera de
silencio y de impunidad.
El Pueblo Saharaui, y en particular los
Presos Políticos y sus familias, os necesitan y os lo agradecen infinitamente.
¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO SAHARAUI!
¡VIVA EL SAHARA LIBRE!
¡VIVAN LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS!
Madrid, 2 de marzo de 2026
Movimiento por los Presos Políticos
Saharauis en cárceles marroquíes
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