Pregunta parlamentaria
Por la realización de un referéndum sobre OTAN NO, BASES FUERA
A LA MESA DEL CONGRESO
Al amparo de lo establecido en el artículo 185 y siguientes del Reglamento del Congreso, los miembros de la cámara que suscriben formulan las siguientes preguntas al Gobierno para su respuesta por escrito.
Desde Izquierda Unida hemos condenado históricamente los conflictos armados, ya que creemos en soluciones diplomáticas, en la cooperación entre los países miembros de la UE y más allá, en la solidaridad entre los pueblos y el multilateralismo.
Las acciones militares que la OTAN desarrolla desde 1990, contravienen el mandato de la Carta de las Naciones Unidas y han causado centenares de miles de muertes, devastación y una desestabilización internacional sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Afganistán, Iraq, Libia o Siria son ejemplos de guerras provocadas para garantizarse el suministro de petróleo y el dominio de lugares geoestratégicos del mundo, y que requieren la puesta a punto de la maquinaria militar para proseguir en su barbarie organizada. La guerra en Ucrania, desatada a partir de la invasión de este país por Rusia, es un hito más de esta deriva en la que está colaborando de manera activa la Alianza Atlántica. Esta guerra está siendo instrumentalizada también por quienes gobiernan la Unión Europea para imponer un modelo de seguridad belicista y alineado con los intereses de la industria armamentística, lo opuesto del concepto de seguridad humana definido por las Naciones Unidas y que nuestra organización defiende. La OTAN actúa en cualquier parte del mundo sin la autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en contra del derecho internacional, suponiendo por tanto una amenaza para la Paz.
No se pueden olvidar las recientes palabras del dirigente de los Estados Unidos, Donald Trump, en las que se refiere a Canadá, afirmando no solo que debería ser el Estado número 51, si no que sería capaz de utilizar presión económica, no armada, para “eliminar” la línea fronteriza “artificial” entre E.E.U.U. y Canadá. También sus declaraciones sobre anexionar Groenlandia (perteneciente a Dinamarca, país miembro de la OTAN y la UE), donde afirmó que es parte de los intereses estratégicos y de aprovechamiento de minerales, y asegurando que es una cuestión de necesidad absoluta por motivos de seguridad nacional.
En el caso español, las bases de la OTAN son una clara subordinación de nuestra seguridad a la de los EEUU y la cesión de nuestra soberanía a los Estados Unidos de Rota y Morón. Esa subordinación a un Estado que desprecia e ignora el derecho internacional y la soberanía de los pueblos, que permite prácticas de tortura a detenidos, que detiene ilegalmente y secuestra jefes de Estado en ejercicio, que practica ejecuciones extrajudiciales en todo el mundo, y sigue manteniendo secuestrados en la cárcel de Guantánamo es inadmisible.
La expansión hacia el este de la OTAN en Europa es una estrategia alentada por EEUU que ha generado en las últimas décadas una escalada armamentística y un aumento de tropas en nuestro continente, devolviéndonos a un escenario de Guerra Fría al que nunca habríamos querido volver. La estructura bipolar mundial se terminó de romper de manera definitiva en tomo al año 2001 con la creación de los BRICS, que buscaba fortalecer la cooperación económica, política y social entre sus miembros y equilibrar la influencia de las potencias occidentales, dando paso así a un orden mundial multipolar. Además, con el paso del tiempo, se ha producido un aumento considerable de sus miembros, que buscan alejarse de una dependencia de E.E.U.U, favoreciendo así el crecimiento de nuevas potencias emergentes, al igual que promoviendo un desarrollo sostenible y una integración económica propia; con estos valores destacan organizaciones tales como: ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), Unión Africana (Busca fortalecer la cooperación y la voz política del continente africano) o la OPEP+ (Coordinan políticas energéticas sin depender de EE. UU. ni del dólar como única referencia).
En un reciente comunicado, que actualiza la Estrategia de Seguridad Nacional de los E.E.U.U., esta potencia ve como su misión "cambiar la trayectoria" actual de Europa, y "recuperar su identidad occidental". Para ello, sin tapujos, habla de "cultivar resistencia (...) desde dentro de las naciones europeas". La administración americana ve "una causa de gran optimismo" la "creciente influencia de partidos patrióticos europeos", su forma de denominar a los partidos neofascistas y de extrema derecha. La estrategia consiste en interferir en los procesos internos de los Estados miembros, beneficiar a los partidos ultras y debilitar a la UE.
En lo que concierne al caso español concreto, en el año 1982, una España gobernada por Felipe González se adhería a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, y surgía Izquierda Unida, en 1986, en representación de una gran parte de la sociedad española que se negaba en absoluto a la entrada de España en esta organización, abanderando el “NO a la OTAN”. Tras un referéndum ajustado, y para sorpresa de la mayoría, se apoyó esta medida (a pesar de la contrariedad en comunidades como Cataluña, País Vasco o Canarias, donde se destacaba la plurinacionalidad del país).
Cuando se votó la permanencia de España en la OTAN (que no su adhesión), casi 4 años después de su entrada sin consulta, se hizo mediante una descarada manipulación realizada por el Gobierno, manejando el lenguaje y ajustando la pregunta concreta a conveniencia de los intereses de Felipe González. El mismo Felipe González que actualmente se encuentra en el ostracismo político, siendo reconocido desde la izquierda como una figura poco alejada del Partido Popular actual.
Cabe recordar que la pregunta que se realizó en 1986 fue la siguiente:
“El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:
1. ° La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
2. ° Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.
3. O Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.
¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?”
Debe enfatizarse el hecho de que los términos planteados por la consulta popular para la permanencia de España en la Alianza han sido incumplidos en su mayoría. El primer término fue incumplido con la incorporación a la estructura militar integrada en 1999. Con respecto al segundo término, la negativa de España a adherirse al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) mantiene las dudas sobre la posibilidad de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio nacional, por cualquiera de las razones que la Alianza estime oportuna. Finalmente, la reducción progresiva a la que insta el tercer término lleva mucho tiempo estancada y siendo incumplida, con la existencia perpetua de presencia militar en forma de convenios bilaterales de cooperación para la Defensa con los Estados Unidos, especialmente en las bases militares de Rota y Morón.
Por otro lado, es importante recordar el contexto en el que se desarrolla esta adhesión. El mundo en 1986 era muy distinto del actual, estaba dividido aún en bloques muy marcados, dentro del contexto de la guerra fría. Aún faltaban unos años para la caída del muro de Berlín, y la disolución de la URSS no se planteaba como posibilidad tampoco. Eventos como los grandes avances de las tecnologías militares, las guerras en los Balcanes, las guerras en Oriente Medio, la hegemonía estadounidense en el comercio de armas, y las diversas intervenciones militares de la OTAN, así como su papel activo en tantos otros conflictos, aún no eran una realidad tan palpable y dañina como lo es actualmente.
En 1986, Izquierda Unida nace al calor de esas movilizaciones contra la OTAN, y casi 40 años más tarde, los cambios sociales, los acontecimientos históricos y la responsabilidad para con la seguridad y calidad de vida de la clase trabajadora hacen necesario que la ciudadanía vuelva a ser partícipe de la toma de decisiones en lo que respecta al futuro de las alianzas militares y la multilateralidad con respecto a España.
La Constitución Española, en su artículo 92, 1, explicita que “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.”, otorgando por tanto anclaje jurídico y respaldo constitucional para una medida como la planteada.
Se debe recordar que países como Austria, Irlanda, Malta, Chipre y Suiza no son miembros de la OTAN, así como hasta recientemente Finlandia y Suecia no lo eran tampoco. España debería ser parte de esta honrosa lista, o al menos, plantear a la ciudadanía la opción de volver a expresar su opinión al respecto. Un nuevo referéndum sobre la OTAN es imprescindible, sin manipulaciones, sin engaños, con la historia y los datos enfrente, y siendo claros y honestos con la clase trabajadora y la mayoría social del Estado, debido a los importantísimos cambios geopolíticos de los últimos 40 años y el papel activo de la Alianza en perpetuar estos conflictos.
Hoy la OTAN se ha convertido en una herramienta militar al servicio exclusivo de unos Estados Unidos que han situado Europa como su adversario, si no su enemigo. La OTAN no nos protege, sino que es la herramienta de los Estados Unidos para impedir una defensa autónoma europea y que sirve para transferir cuantiosos recursos económicos a empresas armamentísticas estadounidenses.
¿Planteará el Gobierno próximamente un referéndum ciudadano vinculante o no vinculante, en su defecto, que permita a la población expresarse y decidir sobre la salida de España de la OTAN y la recuperación de la soberanía plena de las bases militares de Rota y Morón, actualmente con amplia presencia y gestión de los EE.UU.?
Palacio del Congreso, 23 de enero de 2026
Enrique Santiago Romero, Portavoz IU / GP Plurinacional SUMAR
Félix Alonso Cantorné, Diputado GP Plurinacional SUMAR
Engracia Rivera Arias, Diputada IU / GP Plurinacional SUMAR
Juan Antonio Valero Morales, Diputado lU / GP Plurinacional SUMAR
Nahuel González López Diputado IU / GP Plurinacional SUMAR
Francisco Sierra Caballero, Diputado GP Plurinacional SUMAR
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