Condenan a prisión al ex director general de cementera francesa Lafarge por financiar a yihadistas en SiriaParís (Francia) (AFP) – 13 de abril de 2026
Un tribunal de París condenó este lunes a la cementera francesa Lafarge y a ocho antiguos directivos por "financiación del terrorismo", al haber pagado a yihadistas en 2013 y 2014 para mantener activa una fábrica durante la guerra en Siria.
En una dura sentencia, la justicia impuso seis años de prisión, con encarcelación inmediata, para el exdirector ejecutivo Bruno Lafont y multas de casi 5,7 millones de euros (6,65 millones de dólares) para la empresa y cuatro exdirectivos.
En 2022, la empresa francesa ya fue condenada en Estados Unidos a pagar una multa de 778 millones de dólares, tras declararse culpable de conspirar para proporcionar apoyo material a organizaciones consideradas "terroristas" por Washington.
En su sentencia, el tribunal de París consideró que Lafarge pagó cerca de 5,6 millones de dólares en 2013 y 2014, a través de su filial Lafarge Cement Syria (LCS), a grupos e intermediarios yihadistas para mantener en actividad su planta de Jalabiya, en el norte de Siria.
Para preservar sus intereses económicos en una Siria que abandonaban el resto de multinacionales, la empresa realizó pagos a tres organizaciones yihadistas, entre ellas el Estado Islámico (EI), lo que les permitió "preparar atentados terroristas", en particular los de enero de 2015 en Francia, agrega.
"Esta forma de financiación de las organizaciones terroristas, y principalmente del Estado Islámico, ha sido fundamental para que la organización terrorista se hiciera con el control de los recursos naturales de Siria", subrayó la presidenta del tribunal, Isabelle Prévost-Desprez.
La empresa, absorbida más tarde por la suiza Holcin, estableció una "asociación comercial con el EI", afirmó la magistrada, que hace hincapié en la elevada cantidad abonada.
Durante el juicio celebrado entre noviembre y diciembre, la defensa trató de desmentir que su fábrica en Jalabiya permaneció activa por razones puramente financieras, en detrimento de la seguridad de su millar de empleados.
"Podíamos lavarnos las manos e irnos, pero ¿en qué situación habrían quedado los empleados de la fábrica si nos hubiéramos marchado?", sostuvo Christian Herrault, exdirector general adjunto de Lafarge. "Teníamos que elegir entre dos malas soluciones, la peor y la menos mala", agregó.
Este sistema preveía el pago de dinero para financiar la adquisición de insumos destinados a la producción de cemento y para asegurar los "pagos de seguridad" y permitir que los empleados de la cementera y las mercancías pudieran pasar los puestos de control en la región.
Recurso anunciado
Por estos hechos, ocho exresponsables de la cementera recibieron penas que van de 18 meses a siete años de prisión. El tribunal decretó la encarcelación inmediata para Bruno Lafont y Christian Herrault, condenados a seis y cinco años de cárcel respectivamente.
El director ejecutivo de Lafarge de 2008 a 2015, de 69 años, fue detenido en la sala del tribunal y llevado de inmediato por la policía. Su abogada, Jacqueline Laffont, anunció a la prensa que recurrirá inmediatamente la sentencia y denunció una orden de ingreso en prisión "injustificada".
La fiscalía nacional antiterrorista consideraba que Bruno Lafont estaba perfectamente informado y que dio "directrices claras" para mantener la actividad de la fábrica, "una elección puramente económica, de un cinismo alucinante".
Pese a los millones desembolsados, la fábrica de Jalabiya fue finalmente evacuada por Lafarge de forma urgente y en la más absoluta imprevisión el 18 de septiembre de 2014, ante el avance del EI. Al día siguiente, cayó en manos de los yihadistas.
Algunas víctimas de los atentados yihadistas del 13 de noviembre de 2015, que mataron a 130 personas en París y sus alrededores, se personaron como acusación particular, al considerar que este caso era uno de los "engranajes" que ensangrentaron Francia esos años.
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AFP
Lafarge o cómo los servicios de inteligencia utilizan grandes empresas para extender una red de espionaje
MILAGROS DE DIEGO CEREZO
Documentos TV, 28 de junio de 2023
En medio de la guerra siria, una fábrica de cemento permanece abierta rodeada de yihadistas
Esta investigación revela cómo se creó una red de espías en Siria y cómo se financió al Daesh
cementera en el norte de Siria. Lo que en un principio pretendía ser tan solo una simple
fábrica se convirtió en la tapadera perfecta de una red de espías tejida por los servicios secretos occidentales para luchar contra el régimen de Bashar al-Asad. Esta investigación desvela cómo se utilizó esta empresa estratégica de enlace con la I
nteligencia francesa y cómo se financió a los grupos que luchaban contra el dictador entre
ellos al Daesh, el enemigo número uno de Occidente. Ahora, la justicia francesa juzga a directivos y socios de Lafarge por financiación del terrorismo, mientras los servicios de
inteligencia salen impunes.
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Vista cenital de la fábrica de Lafarge en Siria inaugurada en 2010 poco antes del inicio de la revolución.
©TV Press Productions
Lafarge sirvió bien a su paísUn equipo de periodistas franceses, en el transcurso de la investigación, viaja al norte de
Siria donde se encuentran con una fábrica de cemento abandonada. Perteneció al gigante
francés Lafarge, la empresa líder mundial en el sector de la construcción. "¡Si hubiese visto
la fábrica por dentro habría pensado que estaba en Europa!", le cuenta el jefe del pueblo
de Jalabiya a uno de los periodistas.
Los investigadores han recopilado miles de documentos en Siria, Jordania, Dubái y París para
contar esta historia que, como ellos mismos dicen, "no es ninguna película ni ninguna serie
sobre agentes secretos. Es la realidad".
Todo empezó con la denominada revolución siria de 2011, unos ocho meses después de que la
En ese delicado instante, Occidente no contaba con ningún agente secreto en el país y urgía
reclutar a fuentes fiables. El estado francés llevaba varios años pidiendo a los servicios secretos
que establecieran enlaces con las empresas estratégicas y llegó el momento para Lafarge.
Según la investigación, esta fábrica acabó convirtiéndose en la primera red de espionaje lista para
ser utilizada.
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Información conseguida por los espías de Lafarge sobre posiciones de las milicias armadas locales, ubicaciones de sus cuarteles y puestos de control. ©TV Press Productions
La encabezó Jean Claude Veillard, director de Seguridad del grupo Lafarge entre 2008 y 2015. Introdujo a dos nuevos trabajadores en la fábrica que harían las veces de espías encubiertos y tejerían la red de espionaje contra el régimen del dictador sirio. "Los trabajadores de Lafarge fueron una importante fuente de información", admite Christophe Gomart, director de Inteligencia Militar de 2013 a 2017.
dos agentes de inteligencia. ©TV Press Production Occidente contaba ya con los informadores y los contactos necesarios para apoyar a las milicias locales, la oposición militar a Basah al-Asad.

Asad avierte a Occidente que pagará un alto precio por apoyar a Al Qaeda en Siria
"En 2012, 2013, 2014, la idea dominante era que el dictador iba a caer, no iba a durar y por lo tanto
debíamos resistir", afirma Christian Herrault, director general adjunto de Lafarge de 2008 a 2015.“
Entonces, comenzó la financiación a estos grupos terroristas. "Pagaron al Dáesh, a al-Nusra, al Ejército
Libre Sirio, a los kurdos, a todos", denuncia Shiraz Khalil, uno de los extrabajadores de Lafarge. Pero la
historia aún no había terminado.
De financiar al terrorismo a espiar al Dáesh
estaba en marcha. Además de dinero, se les proporcionó muchas armas. Pero "detrás del Ejército Libre
Sirio se escondían brigadas mucho más yihadistas que no estaban en línea con los valores occidentales",
relata el director de Inteligencia Militar francés.“
Se trataba del Dáesh. El tema se complicaba. Aun así, "junto a la planta de fabricación había unas
quince facciones del Ejército Libre", desvelan los periodistas.
El Servicio Secreto apoyaba que Lafarge
continuara y, de este modo, ellos podían seguir recabando mucha información. "Nuestra investigación
revela que Lafarge también espió al Dáesh para los servicios secretos occidentales", sentencian los
periodistas.
En septiembre de 2014, tres meses después de la autoproclamación del califato del Dáesh, los
terroristas tomaron la fábrica de cemento. Pero el punto de inflexión fue el atentado en París contra
Charlie Hebdo. "El enemigo no se llamaba Bashar al-Asad, sino Dáesh", sentencia la investigación
periodística. "Investigamos para los franceses y para Estados Unidos", declara el empresario sirio Firas
Tlass, que actuó como socio colaborador para Lafarge. Ahora el objetivo primordial eran los terroristas
islamistas y sus enlaces con Europa.
Fotografías de yihadistas conseguidas por la red de espías de
Lafarge. ©TV Press Productions
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Juzgados en
Francia
Poco después, saltó el escándalo. Tras
seis años de investigación, "la policía judicial estima
que la cementera
pagó entre dos y siete millones de euros a los terroristas". Los
periodistas
confirmaron las transacciones.
Varios directivos y socios de Lafarge
están siendo juzgados en los tribunales franceses por
financiación del
terrorismo. "El Ministerio de Asuntos Exteriores sabía de la economía de
extorsión y sabía que el Dáesh se valía de dicha economía", declara
Herrault. El grupo
Lafarge lo admite, pero la Justicia, sorprendentemente, no
desea escuchar al Estado ni a la
Inteligencia, denuncia esta investigación que
ha desvelado secretos que algunos hubiesen
querido ocultar.
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