Cuando por fin vio a su hermana tras 21 años encerrado en las cárceles israelíes, el escritor Basim Khandaqji se enfadó. Se enfadó mucho porque no podía abrazarla por el dolor de costillas que le había dejado la última paliza que le dieron sus carceleros antes de ponerlo en libertad, me cuenta. Él era parte del lote de intercambio de presos con Israel para poner en marcha el llamado plan de paz de Trump para Gaza —que se quedó en un alto el fuego que Israel viola semana tras semana y en una nueva e indefinida división y ocupación de la franja, pese a que el texto contemplaba la retirada israelí—.Leer más...