El estrecho de Ormuz, la libre navegación y Gaza
Santiago González Vallejo, Rumbo a Gaza/Freedom Flotilla
No es sorprendente, pero sí característica de la época en que nos encontramos, la doble vara de medir que tienen los gobiernos y los medios de comunicación ante situaciones parecidas, en función de quienes sean los protagonistas.
Así, por ejemplo, cuando Irán sufre un ataque unilateral y responde en legítima defensa. Para ello, además de combatir a los atacantes –los Estados Unidos e Israel, lo ha hecho contra sus aliados (los países del Golfo Pérsico o Árabe y otros) que han ofrecido su territorio como base logística, de comunicaciones o espacio aéreo con bases militares utilizadas por los atacantes. Además, las guerras tienen otros elementos conexos, la guerra económica.
En este sentido, Irán ha bloqueado el estrecho de Ormuz y se ha separado del dólar (¿hasta qué punto este elemento, coincidente en los ataques estadounidenses contra la Libia de Gadafi, el Iraq de Sadam Hussein y la Venezuela de Chaves y su sucesor Maduro, ha sido el desencadenante?)
Ese bloqueo, o el pago formalmente de un peaje por parte de Irán ha sido contestado por múltiples gobiernos y medios de comunicación nacionales. Hasta se ha registrado una competición de reuniones y liderazgos de diferentes gobiernos para construir una alianza -formalmente sin objetivos militares ofensivos- para que se reanude la libre circulación marítima y el transporte civil por el estrecho de Ormuz, que implícitamente señala como único responsable a Irán, obviando el motivo defensivo de dicho país ante el ataque que sufre por parte de los Estados Unidos e israel y sus aliados confesos o inconfesados. ¿Quién suministra a estas alturas armas a los Estados Unidos e Israel, países agresores, uno factótum de la OTAN y el otro, asociado de facto a la misma y socio preferente de la Unión Europea?
Esa coalición, encabezada conjuntamente por los primos Francia y Reino Unido, y que no menciona a los agresores, en alianza con ellos y con sanciones al agredido, reclama esa libre navegación y acceso (comercial) a los países del Golfo. Para ello, enarbolan, ahora, la Convención del Mar. Vale.
Retrotraigámonos un poco en el tiempo.
Israel ha impuesto unilateralmente el bloqueo de la palestina Gaza. Por tierra, mar y aire. Israel destruyó el aeropuerto de Gaza, financiado parcialmente por España y adonde viajó el entonces presidente Aznar y ni él ni los siguientes gobiernos de toda laya han reclamado indemnización a Israel. Israel no permite la entrada por mar de ayuda humanitaria, ni de otro tipo. Los pescadores de Gaza, antes del intento de genocidio israelí, no podían faenar más allá de 12, 6 o menos millas, según el humor israelí. Las fronteras terrestres, incluido el puesto de Rafah con Egipto, a pesar de un inútil cuerpo de funcionarios de control aduanero pagado por la Unión Europea, no despachaban nada, nada que Israel no permitiera y ahora, después de meses de alto el fuego, después del plan de Trump - o por eso mismo-, sigue sin entrar ayuda en cantidad y calidad necesarias para la supervivencia de los gazaties.
Y con el bloqueo unilateral israelí, no contestado por los países de la coalición liderada por Francia y el Reino Unido, y –repetimos- aliados de los agresores, empezaron las iniciativas ciudadanas internacionalistas con intentos de romper ese bloqueo, dar señales de esperanza a los palestinos de que no se encuentran sólos y...con el afán de hacer respetar la Convención del Mar, de libre tránsito por aguas internacionales, de barcos con ayuda humanitaria o comerciales, sin armas en su interior.
¿Les suena a esos gobiernos, las iniciativas de ISM, la misión liderada por el Mavi Marmara, las de la Freedom Flotilla o ahora, las de ésta, junto a las de Madleen Thousand, Global Sumud?
Es sintomático esa doble vara de medir entre lo que se dice para el estrecho de Ormuz y se olvida cuando toca tratar el bloqueo de Gaza por parte del agresor, ocupante y colonizador israelí. Y sus cómplices.
Por todo eso, debemos testimoniar la necesidad de defender el Derecho internacional, no sólo cuando conviene, de enviar un mensaje de solidaridad internacionalista al pueblo palestino y a los demás en su misma situación (no olvidemos a Cuba o al Sáhara), y reclamar coherencia a nuestros gobiernos.
Nos encontramos en el barco Adalah (Justicia), como parte de Rumbo a Gaza/Freedom Flotilla. La ayuda humanitaria que llevamos es simbólica. Cualquier camión detenido en la frontera de Rafah lleva más cantidad. La misión del Adalah estriba en recordar a los gobiernos que han de cumplir y hacer cumplir la legalidad internacional, en Gaza o en el archipielago de bantustanes de Cisjordania, lleno de colonias sionistas ilegales.
En este sentido, aunque parezca innecesario decirlo por evidente, pero con la lógica de la literalidad de nuestras leyes, los barcos de esta misión, globalmente encuadrados en la Global Sumud Flotilla, ondean banderas europeas. Nuestros barcos hacen públicos sus itinerarios por aguas internacionales. Los piratas israelíes conocen nuestros itinerarios. También los gobiernos de la Unión Europea y de la OTAN. En las anteriores misiones de 2025, los barcos, Madleen, Handala y Conscience de la Freedom Flotilla y los de Thousand Madleen y Global Sumud fueron escoltados en muchos momentos por drones y naves de armadas europeas. ¿Lo harán en esta ocasión en defensa de una mision civil contra los filibusteros israelíes? ¿Se aplicará el artículo relativo a la defensa mutua europea (artículo 42.7 del tratado de la Unión Europea) ante ataques del régimen israelí a barcos con pabellón europeo? Lo que se defiende para el estrecho de Ormuz frente al agredido Irán, ¿se llevará a cabo en defensa de los gazatíes frente a Israel?
Autora ilustración, Neus Belda Ferré
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