lunes, 25 de abril de 2022

Éxito del Comité Palestino en Stuttgart: Libertad de expresión para el boicot a Israel


 Éxito del Comité Palestino en Stuttgart: Libertad de expresión para el boicot a Israel

Por CHRISTIAN RATH
Fuente: taz.de 22 de abril de 2022

La ciudad de Stuttgart no quiere dar espacio a "grupos antisemitas" en su página web. Ahora ha sufrido una derrota en los tribunales.

El Comité Palestino de Stuttgart está autorizado a anunciar eventos en el sitio web de la ciudad de Stuttgart. Así lo decidió el tribunal administrativo local este viernes. La correspondiente prohibición por parte de la ciudad viola la libertad de opinión.

El Comité es un grupo de la sociedad civil que hace campaña por los derechos de los palestinos y critica a Israel como un "Estado de apartheid" que discrimina a sus ciudadanos árabes. El grupo también apoya la campaña BDS (Boicot - Desinversión - Sanciones), que aboga por un boicot a Israel para obligarlo a retirarse de los territorios ocupados en violación del derecho internacional.

Durante muchos años, el Comité era considerado una iniciativa local en el sitio web de la ciudad www.stuttgart.de y se le permitió anunciar sus eventos allí. Sin embargo, un periodista del Jerusalem Post lo criticó a finales de 2018. La ciudad estaba anunciando indirectamente la campaña de BDS. Poco después, la ciudad retiró el acceso del Comité a la página web municipal.

Cuando el Comité amenazó con una demanda en 2021 para recuperar el acceso a la web municipal, la ciudad de Stuttgart invocó su declaración antidiscriminación de 2019, según la cual la ciudad rechaza cualquier forma de "misantropía, discriminación, antisemitismo, exclusión y racismo". La ciudad también se refirió a una resolución aprobada por el Bundestag alemán en 2019, en la que se pide a todos los municipios que no asignen espacios y recursos a los grupos que apoyan la campaña BDS. La campaña de boicot a Israel es considerada por Stuttgart antisemita porque cuestiona en parte el derecho de Israel a existir.

www.stuttgart.de es una institución pública

Sin embargo, el Tribunal Administrativo de Stuttgart (VG) rechazó el argumento de la ciudad. El sitio web de la ciudad es una "institución pública". El Comité Palestino debería tener el mismo acceso que otras organizaciones locales.

El VG Stuttgart dejó expresamente abierta la cuestión de si la campaña BDS es antisemita, ya que no se trata de eso. Según el tribunal, las posturas antisemitas también están fundamentalmente protegidas por la libertad de expresión. Tampoco hay ninguna ley que permita interferir en la libertad de expresión de quienes apoyan la campaña BDS. Según los jueces de Stuttgart, una ley de este tipo sería incluso inconstitucional porque estaría dirigida específicamente contra una determinada opinión. La resolución anti-BDS del Bundestag sólo se considera una expresión de opinión del parlamento sin ningún efecto legalmente vinculante.

Además, según el Tribunal Administrativo de Stuttgart, no hay pruebas de que la campaña BDS abandone la esfera intelectual y pacífica del debate y conduzca a situaciones concretas de peligro. El movimiento de boicot dirigido contra el Estado de Israel no incita al odio contra la población judía en Alemania.

El éxito jurídico del Comité Palestino no es una sorpresa. Ya en enero, el Tribunal Administrativo Federal dictaminó que los ayuntamientos no pueden bloquear sus locales de forma generalizada para actos relacionados con el boicot a Israel. La decisión correspondiente del ayuntamiento de Múnich violó la libertad de expresión.

Caso nº: 7 K 3169/ 21

viernes, 22 de abril de 2022

Pregunta con solicitud de respuesta escrita E-001340/2022 al vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, 4 de abril de 2022


 Pregunta con solicitud de respuesta escrita  E-001340/2022

al vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, 4 de abril de 2022
Artículo 138 del Reglamento interno
César Luena (S&D)

Asunto: Actividades de empresas europeas en territorios ocupados palestinos

El Plan de Acción de la UE para los Derechos Humanos y la Democracia 2020-2024 aboga por aplicar los Principios Rectores de las Naciones Unidas e impulsar las normas pertinentes de diligencia debida en materia de empresas y derechos humanos. Teniendo en cuenta que la UE mantiene firme su posición de que todos los asentamientos en el territorio palestino ocupado son ilegales según el Derecho internacional, se formulan las siguientes preguntas:

1. ¿Cómo se conjuga esto con la existencia de empresas europeas que actúan y se lucran en los territorios ocupados?

2. ¿Va a impedir la Comisión que sean elegibles para la contratación o subvención con las instituciones de la Unión las empresas que operan en los territorios ocupados, como plantean diversas organizaciones de derechos humanos?

3. ¿Se plantea la Comisión un régimen de sanciones que impida, por ejemplo, que estas empresas puedan ser elegibles para contratos o subvenciones públicas en el conjunto de la UE?

jueves, 21 de abril de 2022

«Hemos llegado a la conclusión de que Israel está cometiendo delitos de lesa humanidad en Palestina»


 «Desde el País Valenciano se debería ver en qué medida se tienen relaciones con CAF si esta empresa está invirtiendo en los asentamientos ilegales» 

«Hemos llegado a la conclusión de que Israel está cometiendo delitos de lesa humanidad en Palestina»
Entrevista a Bruno Stagno,  Vicepresidente internacional de Human Rights Watch
por Joan Canela
NOSALTRES LA VEU, 18 de abril de 2022
Edición CSCA

Bruno Stagno ha llevado a cabo recientemente una gira por diferentes territorios de España para presentar el informe de Human Rights Watch (HRW) donde se describen los crímenes de lesa humanidad de apartheid y persecución que Israel está cometiendo contra la población palestina. Con esta gira, la ONG estadounidense intenta conseguir apoyos institucionales para llevar a los responsables israelíes ante la justicia internacional.
En el último informe de HRW se describe el sistema de empleo de Palestina como un apartheid. Es una acusación muy dura.
Nuestro informe llega a la conclusión de que las autoridades israelíes están cometiendo los delitos de lesa humanidad de apartheid y persecución en los territorios palestinos ocupados, lo que incluye a Jerusalén oriental. Y esto forma parte de una política general para asegurar el dominio de los israelíes sobre los palestinos, también dentro de Israel propiamente dicho. El propósito del informe era ver si se estaba superando el umbral jurídico necesario para certificar la existencia de ambos crímenes y la conclusión es afirmativa, puesto que se están cometiendo actos inhumanos, como la expropiación sistemática de tierras, la denegación de licencias para el uso del suelo o el agua, restricciones a las libertades civiles y políticas, suspensión del derecho a circulación... Son multitud de actos y, sumados, superan el umbral para considerar estos crímenes.
En cualquier ciudadano, la palabra apartheid hace pensar automáticamente en discriminación racial.
El crimen de apartheid se puede cometer a partir de una discriminación de raza, etnia, grupo, religión... No nos basamos en los rasgos genéticos, sino que nos centramos en la construcción más amplia, que es la que se realiza el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (TPI).
Antes ha mencionado la expropiación de tierras, que también era uno de los puntos fundamentales del apartheid sudafricano. ¿El israelí también comporta un sistema de desposesión sistemático?
Sí que ha habido una desposesión, pero no queremos comparar este caso con el sudafricano. Son dos contextos distintos. Hemos realizado un estudio meticuloso sobre el terreno durante años y hemos analizado profundamente y detallada las leyes, decretos, documentos de planeamiento urbano, denegación de permisos, declaraciones de funcionarios, ordenanzas militares... Y todo este análisis documental nos permite afirmar que se dan los rasgos fundamentales que constituyen un crimen de apartheid en los territorios ocupados.
Con la invasión rusa de Ucrania se vio una respuesta internacional inmediata, con sanciones muy duras contra Rusia. ¿Por qué esto no ocurre con Israel, después de más 60 años de ocupación?
Cada caso es distinto y tiene sus peculiaridades. En el caso de Israel-Palestina, nosotros pedimos que todos los estados miembros del Tribunal Penal Internacional apoyen la investigación que ha iniciado. Una investigación que es posible gracias a que la Autoridad Palestina ha reconocido la jurisdicción internacional. Queremos que España ayude económicamente al TPI en esa investigación. Y también que los estados que tienen la figura de la jurisdicción universal consideran la investigación de los funcionarios israelíes que puedan ser responsables de las prácticas y políticas que constituyen estos crímenes. Por último, instamos a los estados a revisar los programas de cooperación con Israel por si éstos podrían estar ayudando a cometer estos crímenes, incluidos la venta de armas y otros materiales de seguridad,
Los grupos valencianos de solidaridad con Palestina denuncian los contratos de la empresa vasca CAF en los territorios ocupados.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU, dirigida por Michelle Bachelet, elabora una base de datos con unas 112 [150 dice el texto original, quizá derivado de cifras superiores de empresas que fueron inicialmente consideradas] empresas identificadas por trabajar en los asentamientos ilegales y no existe ninguna española. Ahora, en los próximos meses se publicará la actualización y, efectivamente, podría aparecer CAF, lo que sería una mala noticia, por una inversión conjunta con Shapir [en el texto original se escribe Safir. Es una errata en el original] -que ya figura en esta base de datos- por la concesión de un tren ligero que debe unir Jerusalén occidental con los asentamientos. Quizás desde el País Valenciano se debería ver en qué medida se tienen relaciones con CAF.
¿Qué más pueden hacer los ciudadanos valencianos para oponerse a estas violaciones de derechos humanos?
Estos días hemos promocionado una iniciativa ciudadana europea para que la Comisión Europea apruebe un reglamento para suspender las actividades empresariales en cualquier territorio ocupado que viole la legislación internacional. No sólo sería aplicable a Palestina, sino también a otros casos como el Sahara Occidental. Para conseguir que la Comisión discuta el tema es necesario un millón de firmas de ciudadanos europeos y los valencianos podrían contribuir.
¿Habría que extender este boicot a las empresas que trabajan en los asentamientos en otros sectores?
Nosotros hacemos recomendaciones a las empresas, no nos posicionamos sobre un boicot, como hacen otras organizaciones. Nos centramos en gobiernos y empresas que permiten que estas prácticas se mantengan y buscamos las responsabilidades individuales en los funcionarios israelíes.
¿Ve factible un cambio desde dentro de Israel o habrá que incrementar la presión internacional?
Hay que tener en cuenta que hay voces dentro de Israel que de forma muy clara y contundente están hablando de crímenes de lesa humanidad, como por ejemplo el ex fiscal general Ben-Yair, quien ha utilizado la expresión Apartheid, ex ministros de educación, de cultura, de medio ambiente... Y también organizaciones de derechos humanos israelíes que reconocen esta triste realidad.
HRW tiene su sede en EEUU, el principal aliado de Israel y un país en el que incluso hay leyes donde se prohíbe el boicot en Israel. ¿Han recibido presiones para publicar este informe?
No hemos recibido presiones, pero si lo hubiéramos recibido, lo habríamos publicado igual. Llevamos desde 1978 publicando informes sobre más de un centenar de países. Hemos documentado las violaciones de los derechos humanos de Hamás y la Autoridad Palestina. Criticamos a todos en la medida de las violaciones que están cometiendo. Es nuestra razón de ser.
Vídeo de la entrevista

 
Entrevista a Bruno Stagno, vicepresident de Human Rights Watch


La activista saharaui Aminetu Haidar fue espiada recientemente con el software Pegasus


 La activista y defensora de derechos humanos saharaui Aminetu Haidar recibe el premio Right Livelihood en Estocolmo. Erik Simander / TT via AP.


Amnistia Internacional, 8 de marzo de 2022

Amnistía Internacional está en condiciones de revelar que la destacada activista de los derechos humanos Aminetu Haidar ha sido atacada con el programa espía Pegasus de NSO Group en los últimos meses.

El análisis efectuado por el Laboratorio sobre Seguridad de Amnistía Internacional concluyó que dos teléfonos pertenecientes a la defensora de los derechos humanos saharaui fueron atacados e infectados en fecha tan reciente como noviembre de 2021, sólo unos meses después de que las revelaciones sobre el Proyecto Pegasus causaran conmoción en el mundo.

“El hecho de que Aminatou Haidar haya sido atacada con el programa espía Pegasus hace sólo unos meses es una prueba más de que empresas como NSO Group seguirán facilitando la comisión de violaciones de derechos humanos a menos que sean objeto de una regulación adecuada”, ha afirmado Danna Ingleton, directora adjunta de Amnesty Tech.

“Esta última revelación muestra que las políticas de derechos humanos de NSO Group carecen de sentido en la práctica. En la investigación sobre el Proyecto Pegasus, Amnistía Internacional ha mostrado en repetidas ocasiones pruebas periciales de uso indebido de Pegasus desde 2019 en Marruecos y en más de una decena de países, pero NSO Group no ha tomado medida alguna para impedir que continúen las violaciones de derechos humanos causadas por sus herramientas en Marruecos.

“NSO Group debe rendir cuentas por el papel que ha desempeñado en los ataques de que han sido objeto Aminatou Haidar y otros valientes activistas de Marruecos y el Sáhara Occidental.”

Aminatou Haidar es una defensora de los derechos humanos del Sáhara Occidental, galardonada en múltiples ocasiones por su activismo pacífico, entre otros con el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy en 2008, el Premio al Coraje Civil en 2009 y el Premio Right Livelihood en 2019.

Tras recibir por correo electrónico alertas de seguridad de Apple en las que se advertía que sus teléfonos podían haber sido blanco de atacantes patrocinados por el Estado, Aminatou Haidar se puso en contacto con la Right Livelihood Foundation, que la remitió al Laboratorio sobre Seguridad de Amnistía Internacional para que realizara análisis periciales. El Laboratorio sobre Seguridad confirmó entonces los ataques y la infección con el programa espía Pegasus de NSO Group.

El análisis de Amnistía Internacional mostró que uno de los teléfonos de Haidar contenía rastros de ataques de Pegasus que se remontaban a septiembre de 2018, y otros rastros de infección de fechas tan recientes como octubre y noviembre de 2021 en el otro. Amnistía Internacional compartió la documentación pericial del teléfono de Haidar con personal de investigación del Citizen Lab de la Universidad de Toronto, que confirmó de forma independiente las infecciones de Pegasus de octubre y noviembre de 2021.

Esto indica claramente que la sociedad civil en Marruecos y el Sáhara Occidental sigue siendo blanco de ataques ilegítimos con software espía Pegasus, a pesar de la documentación por Amnistía Internacional de un amplio historial de uso indebido.

Estos ataques a defensores y defensoras de los derechos humanos forman parte de la intensificación de la represión de la disidencia pacífica en Marruecos. La continuidad del abuso de herramientas de NSO Group en el país indica que las autoridades marroquíes no respetan ni protegen el derecho a la libertad de expresión, de asociación y de reunión pacífica.

Además, la reiterada inacción de NSO Group a la hora de tomar medidas con respecto al uso indebido de sus herramientas indica que incumple sus responsabilidades en materia de derechos humanos de no contribuir a la comisión de violaciones de derechos humanos y que no ha obrado con la diligencia debida en materia de derechos humanos para mitigar los daños causados.

Amnistía Internacional proporcionó datos pormenorizados de estos abusos a NSO Group en múltiples ocasiones, primero en octubre de 2019 con los casos de Maati Monjib y Abdessadak El Bouchattaoui; en junio de 2020 con el caso del periodista Omar Radi; y en julio de 2021 con las revelaciones sobre el Proyecto Pegasus, incluido el caso del periodista marroquí en el exilio Hicham Mansouri y Claude Mangin, pareja de Naama Asfari, activista saharaui encarcelado en Marruecos.

Las autoridades marroquíes cuestionaron las últimas conclusiones y adujeron falta de “pruebas materiales”. NSO Group no respondió antes de la fecha de publicación, pero con anterioridad se ha negado a confirmar o desmentir que las autoridades marroquíes hagan uso de sus tecnologías.

Desde las primeras revelaciones sobre el Proyecto Pegasus, se han descubierto objetivos de países como Palestina, El Salvador, Polonia y Bélgica, lo que pone de relieve la amplia gama de abusos y violaciones de derechos humanos cometidos mediante el uso del programa espía Pegasus de NSO Group.

“No se puede confiar en que las empresas de software espía como NSO Group se regulen a sí mismas, y pedimos de nuevo la suspensión inmediata de la venta, transferencia y uso de tecnología de software espía hasta que se establezca un marco regulador de derechos humanos”, ha afirmado Danna Ingleton.

Información complementaria

El Sáhara Occidental es un territorio disputado por Marruecos, que se lo anexionó en 1975 y reclama su soberanía sobre él, y el Frente Polisario, que pide un Estado independiente allí y ha establecido un autoproclamado gobierno en el exilio en los campos de refugiados de Tinduf, en el suroeste de Argelia.

En un acuerdo de 1991, auspiciado por la ONU y que puso fin a los combates entre Marruecos y el Frente Polisario, se pidió un referéndum para que la población del Sáhara Occidental eligiera entre la independencia y la integración en Marruecos. El referéndum sigue sin celebrarse. En los últimos años se ha vuelto cada vez más difícil el acceso de observadores externos al Sáhara Occidental, a medida que la situación de los derechos humanos sigue deteriorándose.


miércoles, 20 de abril de 2022

¿La UE pondrá sanciones a Israel del apartheid como a la Sudáfrica del apartheid?

 ¿La UE pondrá sanciones a Israel del apartheid como a la Sudáfrica del apartheid?


Pregunta con solicitud de respuesta escrita a la Comisión
Artículo 138 del Reglamento interno 
Manu Pineda (The Left) 
Asunto: Israel practica políticas de apartheid contra los palestinos. 

Como recogen los informes del relator especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados (1) y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional (2), HRW (3) o B’Tselem (4), Israel practica políticas de apartheid contra los palestinos tanto en los territorios ocupados en 1967 como en el territorio internacionalmente reconocido al estado de Israel. 

La Unión Europea impulsó medidas colectivas ante el apartheid sudafricano que contribuyeron a la caída del régimen. En este caso, la política exterior comunitaria no puede emplear un doble rasero y no tomar medidas concretas ante la realidad palestina. 

1 ¿Tomará la Comisión medidas en línea con las que tomó contra la Sudáfrica del apartheid, incluyendo el fin de la cooperación militar y comercial con empresas que contribuían a mantener este régimen? 
2 ¿Va a iniciar la Comisión algún procedimiento contra Israel siguiendo los mismos criterios de presión que emplea con otros estados ocupantes, incluyendo empresas o entidades financieras europeas que operan en la zona más allá de la respuesta E-005272/2021(5)? 
3 ¿Considera la Comisión la activación de la cláusula del artículo 79 del Acuerdo de Asociación UE-Israel por incumplimiento del artículo 2?

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1 A/HRC/49/87 




El informe sobre el apartheid de la Facultad de Derecho de Harvard deja a quienes defienden a Israel sin palabras


 

El informe sobre el apartheid de la Facultad de Derecho de Harvard deja a quienes defienden a Israel sin palabras

Por ​ ​



El Laboratorio Internacional de Derechos Humanos (IHRC) de la Facultad de Derecho de Harvard publicó últimamente un informe que encuentra que el trato de Israel a las y los palestinos en Cisjordania equivale al delito del apartheid. El estudio "Apartheid in the Occupied West Bank: A Legal Analysis of Israel's Actions" salió a la luz el 28 de febrero a raíz de cinco informes más amplios sobre el apartheid publicados desde 2020, y justo antes de que el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en los territorios palestinos ocupados publicara otro informe sobre el apartheid el 21 de marzo.


do por el laboratorio de derechos humanos de la facultad de derecho, coordinado con la Asociación de Apoyo a los Presos y Derechos Humanos Addameer, con sede en Ramalá, el informe se publicó sin eco mediático y recibió una cobertura mínima de prensa. Y, hasta ahora, no ha recibido ninguna condena pública por parte del lobby israelí. El Estado de Israel reaccionó solo con una declaración superficial y no sustantiva de su embajador en la ONU, Gilad Erdan, de que "los que escribieron el informe en nombre de Harvard... decidieron deslegitimar al estado judío debido a sus puntos de vista antisemitas".

Aunque solo tiene 22 páginas, el informe incluye 130 notas a pie de página que respaldan adecuadamente el texto y permiten a las y los lectores profundizar más. El enfoque estrecho del informe arroja luz sobre los instrumentos y procesos legales personalizados implementados desde 1967 para privar a las y los palestinos de Cisjordania de sus derechos humanos, civiles y políticos.

La descripción precisa de la guerra de leyes por la que Israel, con impunidad, ha intimidado, confundido, humillado, ultrajado, encarcelado, torturado y matado a palestinos y palestinas desde 1967 genera un impacto acumulativo irresistible. Los artículos individuales de la letanía no son en sí mismos nuevos, pero verlos representados en su totalidad coordinada es ver cómo la máquina israelí de la injusticia hace su trabajo antihumano.

Dada la potencia del informe y el prestigio de la marca Harvard, no hay duda de que el lobby finalmente perseguirá al IHRC. La formulación del embajador israelí en sus comentarios insinúa la probabilidad de que se intente presionar a Harvard y a la Facultad de Derecho de Harvard para que se desvinculen de "quienes lo han escrito en nombre de Harvard", es decir, el laboratorio internacional de los derechos humanos de la facultad de derecho de Harvard, el IHRC.

Mientras tanto, las y los autores del informe han sido circunspectos, al igual que el órgano de las Naciones Unidas al que se presentó el informe. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel, que fue convocada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en mayo de 2021, había pedido a los grupos de la sociedad civil que documentaran posibles violaciones del apartheid. (Addameer y el grupo de asistencia jurídica e investigación Al-Haq habían enviado otro informe de este tipo en enero de este año, titulado "Afirmando y manteniendo un régimen de apartheid sobre el pueblo palestino en su conjunto").

Después de una descripción meticulosa del crimen de apartheid en el derecho internacional, incluida una explicación clara de cómo y por qué los grupos étnicos, como el palestino (o el Rohinga de Myanmar), se consideran "grupos raciales" según la ley, el estudio de Harvard-Addameer describe el "sistema legal dual que afianza la supremacía judía israelí" en Cisjordania.

Comienza citando lo que el comandante de las fuerzas de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel, el ejército israelí) en Cisjordania expresó a las y los palestinos en 1967:

"Todos los poderes del gobierno, legislación, nombramiento y administración pertenecientes a la región o a sus residentes ahora estarán exclusivamente en mis manos y serán ejercidos solo por mí o por cualquier persona designada por mí o que actúe en mi nombre".

Cincuenta y cinco años después, este poder dictatorial, que podría ser comprensible inmediatamente después de una reciente ocupación de un territorio enemigo, se ha ejercido e institucionalizado inquebrantablemente. El poder se despliega a través de órdenes militares, más de 1.800 de las cuales se han abatido sobre las y los palestinos, pero nunca sobre las y los colonos israelíes en asentamientos ilegales reservados a las y los judíos que se han extendido por todo el territorio palestino ocupado.

Las órdenes militares definen las “infracciones a la seguridad" que van desde el terrorismo hasta los delitos de tráfico. Son procesados en tribunales militares, cuyo funcionamiento está evidentemente sujeto al Tribunal Supremo de Israel, que, a lo largo de los años, ha hablado severamente de las muchas y estrictas garantías que deben controlar al poder militar. De hecho, sin embargo, el tribunal se remite a las conclusiones y determinaciones del ejército israelí. Así, por ejemplo, a partir de 2021, el informe dice que, de los cientos de revisiones del Tribunal Supremo de las órdenes de detención administrativa, solo una ha dado lugar a la revocación de una orden.

Según el informe Harvard-Addameer, las y los palestinos pueden ser procesados por cosas como:

"Entrar en una zona militar cerrada´, que puede ser una designación adjunta en el momento a una zona de protesta, o 'pertenencia y actividad en una asociación ilegal' (hay que tener en cuenta que el ejército israelí se ha arrogado el poder de declarar como 'asociaciones ilegales' grupos que abogan por "incitar al odio o al desprecio, o la excitación de la desafección contra” las autoridades de ocupación israelíes).

"Del mismo modo, hay órdenes militares que criminalizan las reuniones de más de 10 personas que 'podrían interpretarse como políticas' si tienen lugar sin permiso; la publicación de material que "tenga un significado político"; y la ostentación de "banderas o símbolos políticos" sin aprobación militar previa. La expresión pacífica de la oposición a la ocupación puede ir en contra de las órdenes militares que criminalicen a cualquier persona que "intente, oralmente o de otra manera, influir en la opinión pública en la región [Cisjordania] de una manera que pueda dañar la paz o el orden público"; "publique palabras de elogio, simpatía o apoyo a una organización hostil, a sus acciones o a sus objetivos”; o cometa un “acto o una omisión que provoque un perjuicio, un daño o una perturbación de la seguridad de la región o de las fuerzas de defensa israelíes”.

Si este conjunto de órdenes no cubre algún "acto u omisión", o un discurso o un silencio, que no les guste a los comandantes israelíes, los términos se modifican fácilmente o se puede emitir una nueva orden. Cualquier persona palestina que quiera discutir sobre su presunto delito es fácilmente detenida, y encarcelada, utilizando la detención administrativa, un proceso de encarcelamiento simplificado que, según el estudio:

"no está sujeto a una orden judicial y no es necesario revelar los cargos al detenido. La Orden Militar nº 1651 otorga además al ejército israelí amplios poderes para privar a un detenido del derecho a comunicarse con un abogado y a ser llevado ante un juez cuando debiera corresponder. En el curso de los procedimientos administrativos para confirmar una orden de detención administrativa, los tribunales militares pueden basarse exclusivamente en "pruebas secretas" no puestas a disposición de la persona detenida. Si se confirma la orden de detención, la ordenanza establece que el comandante militar puede prorrogar la orden de detención cada seis meses, sin límite de tiempo total".

Miles de hombres, mujeres, niñas y niños palestinos son encerrados de esta manera cada año. Durante su encarcelamiento, pueden experimentar "prácticas corrientes de tortura y malos tratos, incluidas palizas, agresión física y tortura posicional", dice el estudio, basándose en la larga historia de Addameer de defensa de los prisioneros contra los abusos.

En cuanto a la tortura, las decisiones del Tribunal Supremo de Israel son particularmente nobles en apariencia y completamente ineficaces en la práctica. Los jueces han declarado que "la tortura y los malos tratos a los detenidos son ilegales, haciendo hincapié en la prohibición absoluta de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en el derecho internacional", dice el estudio Harvard-Addameer. Pero el tribunal también ha "reconocido escenarios de 'bomba de relojería' en los que la 'necesidad' podría ser una posible defensa penal para usar 'métodos de interrogatorio físico'". Los jueces han insistido en que la "defensa de necesidad" debe aplicarse solo si el trato de una persona no es tan severo como para constituir tortura, una determinación que dependería de las "circunstancias concretas" en cada caso. Por lo tanto, los interrogadores militares tienen la apertura que necesitan para justificar siempre los "interrogatorios de necesidad".

Recientemente, el tribunal ha aclarado que la excepción de "bomba de relojería" no significa que el peligro sea inminente, sino simplemente que hay una necesidad inmediata de obtener información. En otras palabras, no se necesita ninguna bomba. "En la práctica", dice el estudio, el tribunal "ha creado una grave laguna" que permite "el uso de la tortura y los malos tratos contra las y los detenidos palestinos con impunidad".

Según el estudio, las y los palestinos también están "privados del derecho a ser juzgados ante un tribunal independiente e imparcial". "Los fiscales, los oficiales administrativos y, lo que es más importante, los jueces de los tribunales militares son todos oficiales militares israelíes", escriben los autores, señalando que la imparcialidad de los jueces está "fundamentalmente socavada" porque están sujetos al "sistema de disciplina y promoción dentro del ejército".

Dada la sofocante opresión que este régimen impone a los palestinos de Cisjordania, se puede entender por qué a veces se dice que su suerte es peor en ciertos aspectos que la de quienes viven en la Franja de Gaza. Además, el informe señala cómo "la supresión de la libertad de asociación y reunión palestina se ha intensificado en los últimos años, y la criminalización de las asociaciones "ilegales" se ha extendido recientemente a seis destacadas organizaciones de la sociedad civil palestina", incluidas Al-Haq y la propia Addameer.

Irónicamente, se cree que la razón principal por la que los seis grupos han sido declarados ilegales es una represalia contra su colaboración con la ONU y la Corte Penal Internacional y otros organismos que buscan investigar las condiciones en Palestina-Israel.

Habiendo descrito la parodia de la justicia del apartheid, el informe concluye:

"Estos marcos e instituciones, junto con las políticas israelíes a largo plazo de confiscación y despojo de tierras, de restricción de la circulación de los palestinos y expansión de las colonias israelíes ilegales, sirven sistemáticamente al propósito de privilegiar y mantener la dominación de los israelíes judíos sobre los palestinos".

A pesar de su silencioso despliegue, la alta calidad del estudio y su asociación con Harvard probablemente signifiquen que desempeñará un papel importante en el reconocimiento de la realidad del apartheid de Israel. Michael Lynk, el Relator Especial de las Naciones Unidas, me dijo que el estudio está "excepcionalmente bien investigado y razonado" y que "se basó en él en [su] informe de la ONU porque era convincente y riguroso". En su informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en marzo, Lynk señaló las "características despiadadas del gobierno de “apartheid” de Israel en el territorio palestino ocupado, que no se practicaban en el Sudáfrica". Escribió que particular que: "Ante los propios ojos de la comunidad internacional, Israel ha impuesto a Palestina una realidad de apartheid en un mundo post-apartheid".

Su informe no encontró escasez de comentarios, "en su mayoría positivos y algunos injuriosos y con insultos, que realmente no añaden nada al debate", dice Lynk, en otras palabras, la ausencia habitual y completa de críticas sustantivas de cualquiera de las pruebas y de los análisis legales en los que se basa el veredicto de apartheid. Lynk se negó a especular sobre la falta de respuesta al informe Harvard-Addameer.

El silencio del lobby israelí puede explicarse por el hecho de que la prensa aún no ha publicado el informe, pero parece inconcebible que el lobby deje sin oposición la idea de que Harvard, el sanctasanctórum de la academia estadounidense, respalde una condena tan implacable de Israel. El IHRC puede tener que vérselas con algunos inconvenientes. Al menos, es probable que la relación del laboratorio con Addameer sea atacada.

La propia Addameer, por supuesto, corre el riesgo de sufrir represalias directas por parte de Israel, que, como se mencionó, ya la declaró una "asociación ilegal", junto con las otras cinco distinguidas organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil, en octubre de 2021. Israel no ha proporcionado pruebas concretas de los vínculos "terroristas" que afirma que justifican las prohibiciones. Solo se han invocado supuestas "pruebas secretas", lo que ha llevado a los países occidentales a retrasar la imposición de sus propias sanciones antiterroristas. Además, hasta la fecha, Israel ha retrasado en gran medida la ejecución de las órdenes.

Este enfoque in terrorem es análogo a la forma en que Israel utiliza miles de órdenes de demolición emitidas contra estructuras palestinas pero mantenidas en suspenso, a veces durante años, para mantener una amenaza continua de demolición repentina. Si Israel decide que Addameer, por ejemplo, ha ido demasiado lejos al exponer los crímenes de apartheid, podría, además de atacar físicamente las oficinas y al personal de Addameer, presionar a las personas arrestadas para que den falso testimonio contra Addameer a cambio de un indulgente acuerdo de declaración de culpabilidad. Tales pruebas podrían presentarse a otros países para que sancionaran a Addameer y a su personal (y, por supuesto, la falsa acusación contra Addameer, y tales pruebas, serían citadas por el lobby israelí en ataques contra la IHRC para que Harvard condenara el informe del apartheid).

Sin embargo, la publicación del informe es una victoria para los derechos humanos de las y los palestinos. Además, la cautela mostrada por los líderes del lobby israelí parece mostrar que están empezando a medir la creciente magnitud del movimiento contra el apartheid a medida que continúa creciendo, el potencial del concepto de apartheid para aclarar las percepciones públicas y desencadenar la indignación pública, y el riesgo de que los endebles ataques ad hominem contra quienes denuncian el apartheid solo puedan hacer crecer la atención sobre los informes y alienarse a las y los partidarios más desinformados del estado judío.

Steve France
Steve France es un periodista y abogado jubilado de la zona de Washington DC. Activista por los derechos de los palestinos, está afiliado a la Red Palestina-Israel de la Episcopal Peace Fellowship y a otros grupos cristianos de solidaridad con Palestina. https://mondoweiss.net/author/steve-france/ 

Asturies aportará 200.000 euros a un proyecto de agua y energía renovable en Cisjordania. Redacción Nortes

  Juan Ponte, Telly Lorenzo y Elio Castaño. Foto: Pablo Lorenzana Asturies aportará 200.000 euros a un proyecto de agua y energía renovable ...