miércoles, 20 de julio de 2022

Biden y su décima visita POR MAHMOUD ELALWAN

 Biden y su décima visita

LA RAZÓN, Bolivia

 / 18 de julio de 2022 / 02:06

La visita del Presidente estadounidense a la región árabe llamada “Nuevo Oriente Medio” se repite con la misma mentalidad que la de sus predecesores y con el mismo método; dicha visita fue precedida por las de ocho presidentes estadounidenses, algunos de ellos acudieron más de una vez, siendo la constante de todas ellas la afirmación de la profundidad de las relaciones estadounidense-israelíes y culminando cada visita con más negocios de armas y con apoyo financiero a Israel. Algunos presidentes como Carter, Clinton, Obama y Trump llevaron proyectos para una solución política al problema palestino, proyectos que tenían como objetivo gestionar el conflicto, pacificar la situación política en la región protegiendo a la entidad sionista, sin una intención real de poner fin al conflicto para lograr que los palestinos alcancen sus mínimas demandas políticas basadas en la solución de dos Estados. El patrocinio estadounidense de los Acuerdos de Oslo y las negociaciones palestino-israelíes a través de Wye River, Camp David, Annapolis y otras rondas, han puesto a prueba a las sucesivas administraciones estadounidenses dejando en evidencia su parcialidad ilimitada hacia el Estado ocupante y su indiferencia hacia las condiciones y peticiones del pueblo palestino que tiene a favor la legitimidad internacional y las decisiones del derecho internacional.

Entonces, ¿en qué se diferenciará la visita de Biden de la de los presidentes estadounidenses anteriores? ¿Qué quiere Estados Unidos del Medio Oriente? En primer lugar, lograr los intereses israelí-estadounidenses, como claramente indicó Biden, y la continuación del apoyo ilimitado a Israel, sobornar y engañar a la región. El presidente Biden dijo: Mi administración aprobó el mayor paquete de apoyo a Israel de la historia que está estimado en más de $us 4.700 millones.

La décima visita del presidente Biden a la región después de nueve visitas como vicepresidente, con su amplio conocimiento del conflicto y sabiendo cuál es el camino para resolverlo justamente, es una cuestión de relaciones públicas y del arte de la gestión de conflictos para ganar tiempo y despejar el camino para que Israel complete la implementación de sus planes de asentamientos para judaizar las tierras palestinas, principalmente en Jerusalén. En conclusión, que no trae nada nuevo, se repite el mismo disco rayado estadounidense con respecto al tema palestino.

Durante su visita de dos días a Israel y de dos horas a Palestina, Biden no mencionó la ocupación ilegal israelí de las tierras palestinas, que es la raíz del conflicto, pero sí firmó la “Declaración de Jerusalén” que destaca las «relaciones inquebrantables» entre ellos, «el continuo compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Israel» y que Estados Unidos «reitera su firme compromiso de mantener y mejorar las capacidades de Israel para disuadir a sus enemigos y defenderse de cualquier amenaza”.

Los palestinos no están satisfechos con la administración estadounidense por no presentar ninguna iniciativa política para lanzar un proceso de paz o implementar sus promesas con respecto a la cuestión palestina para obligar a Israel a cumplir los acuerdos.

Los palestinos han pedido repetidamente a la administración de Biden que reabra el consulado norteamericano en Jerusalén Oriental y la oficina de la OLP en Washington, el levantamiento de la etiqueta de terrorista que hay sobre éste, detener la construcción de asentamientos, que presione a Israel para que mantenga el statu quo en Jerusalén y para que detenga sus medidas unilaterales, liberar los fondos de impuestos palestinos retenidos por el Gobierno israelí y que apoye el presupuesto de la Autoridad Palestina. Antes de la visita, el Gobierno israelí colapsado rechazó una propuesta estadounidense para celebrar una cumbre tripartita con los palestinos, consideró esta propuesta como una «mala idea» porque parecía una iniciativa para entrar en un proceso de paz entre las dos partes sin la posibilidad de su éxito.

Esperamos ver medidas prácticas sobre el terreno que reflejen las posiciones de la administración estadounidense, que se traduzcan sus palabras y posiciones en acciones y que no se queden en meras declaraciones vacías de contenido como las que se han venido haciendo hasta ahora. En consecuencia, las declaraciones deben ir unidas a una traducción práctica porque después de tanto tiempo la posición estadounidense está comenzando a perder brillo y significado ante el vacío de hechos que demuestren una verdadera voluntad de cambio en la región.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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