lunes, 29 de noviembre de 2021

Almudena Grandes, una grande, gran solidaria

 



Almudena Grandes fue premiada, entre otras cosas, con el XXV premio Pasionaria de IU Xixón, en el año 2018. En el año 2021 fue concedido a Juana Ruíz y el mismo día del premio de este año nos llegó la noticia de la muerte de Almudena.
En varias ocasiones hemos tenido ocasión de encontrarnos con Almudena Grandes y su compañero Luís García Montero. En todas, además de las palabras iniciales de cortesía, la habíamos solicitado, les habíamos solicitado, su firma para manifiestos, apoyos, a favor de Palestina, contra la guerra,... Siempre las teníamos. También su palabra, su apoyo eran constantes y facilitaban que otros amigos suyos también hicieran lo propio.
La última vez, ha sido con motivo de la petición de firmas al Manifiesto "El antisemitismo es racismo y el antisionismo es anticolonialismo" cuyo primer firmante ha sido el profesor Pedro Martínez Montávez, gran amigo. Este asunto es de gran actualidad frente al interesado discurso proisraelí de querer convertir cualquier crítica a sus políticas racistas y coloniales en esa etiqueta para amedrentar a las personas y organizaciones que buscan la paz justa en Palestina. No así, para Almudena Grandes y Luís García Montero.
El antisionismo es un deber moral y la defensa de una paz justa frente al racismo y colonialismo israelí en algunos medios mediáticos y literarios es complicado. Frente a ello Almudena y Luís siempre han dado la cara. De ahí nuestra gratitud y nuestros lamentos ante el fallecimiento de Almudena Grandes y el querer acompañar en estos momentos a Luís García Montero, su familia y amigos.

Humanidad
Almudena Grandes
El País, 4 de enero de 2009


La ministra de Exteriores de Israel dijo, horas antes de la invasión, que en Gaza no había crisis humanitaria y por tanto no era necesaria una tregua humanitaria.


Hasta si su gobierno no fuera responsable ya de quinientos cadáveres, y de la indeterminada cifra de víctimas que se proyecta en el horizonte, sus palabras serían escalofríantes. En Gaza se hacinan, como en un campo de concentración, un millón y medio de personas cuya subsistencia depende de la voluntad de sus carceleros. Israel consintió que Hamás se presentara a las elecciones de 2006 para decretar, tras su victoria, un bloqueo económico tan brutal que, aplicado casi a cualquier otro lugar, constituiría en sí mismo toda una crisis humanitaría.

Cabría preguntarse qué es un ser humano para la señora Livni, porque no se trata de conceptos como seguridad, bienestar o garantías. Antes de que el ejército israelí arrasara Gaza por la fuerza, sus habitantes no tenían comida, ni agua ni luz eléctrica, ni medicinas ni combustibles, a veces durante horas, a veces durante días enteros. Cabría responderse por tanto, y ciñéndose escrupulosamente a sus palabras, que para la señora Livni, los palestinos no son seres humanos. Que una ministra de Israel, representante de un estado surgido del horror que estremeció al mundo al constatar que el pueblo judío había sido tratado como no humano por el III Reich, diga cosas así, es tan desolador que se comenta solo.

¿Y los demás? El problema es Hamás, dicen. ¿Y cuándo no existía Hamás? Entonces, el problema era Arafat. ¿Y de dónde salió Arafat? La violencia no sólo engendra violencia en Oriente Próximo, pero sólo allí se priva a las víctimas hasta del pobre consuelo de la palabra "desproporción". Cabría pensar que la culpa es de los propios palestinos, de esa terca insistencia suya en seguir siendo, pese a todo, seres humanos.



Que sean las palabras del propio Luís García Montero las que despidan a Almudena

Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.

                                              Luís García Montero

                                    Hasta siempre Almudena   


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